Posiblemente has descubierto al estudiar la obra de estos tres genios que hay elementos en ella que comparten: que Francisco de Goya buscaba a menudo su inspiración en Diego Velázquez y que Pablo Picasso, pese a su rupturismo con la pintura anterior también consideraba como sus maestros a Velázquez y a Goya. Aprovechando esta conexión evidente, hagamos un ejercicio de comentario algo más profundo de lo que hemos hecho hasta ahora.
Juego comentario Velázquez, Goya y Picasso.
¿En qué consiste esta vez el juego?
El juego consiste en lo siguiente:
1.- Elige una de las 10 imágenes propuestas con un número en la presentación, reconócela y comenta la obra : autor (Velázquez, Goya o Picasso) pon el título, etapa y cronología, rasgos propios…
2. Compárala con la obra propuesta por el profesor de otro de los grandes genios. Intenta obtener la relación lógica que me ha llevado a pensar en esa propuesta. Deberás dar al menos una razón argumentada. La relación puede ser muy evidente o algo más compleja. Me importa el razonamiento de porqué se emparejan ambas obras, por lo que no daré por correctas aquellas contestaciones que, aunque relacionen correctamente las imágenes, luego no den una razón convincente. Esta segunda obra también se comenta como la primera.
3. Atrévete a proponer e introducir en el comentario otra u otras obras del tercer pintor que no está mencionado y establece relaciones con las anteriores.
Ejemplo.
Suponed que apareciera esta imagen como imagen 11.

Y que la propuesta del profesor fuera la siguiente: Velázquez. Cristo crucificado,1632.
Un posible comentario sería.
"1. La Imagen "11" representa la obra de Pablo Picasso. La crucifixión, de su etapa etapa surrealista (1930). Se trata de una obra de temática religiosa donde Picasso, pese a ser agnóstico declarado, nos muestra cómo la religión cristiana todavía tiene un fuerte influjo en España y en su obra. De hecho el tema cristológico aparece en la obra de Picasso en momentos especialmente críticos de su vida como metáfora de la muerte y del dolor y convierte a Cristo en símbolo del propio sufrimiento del artista. Así, La Crucifixión de 1930 viene a coincidir con un periodo de desasosiego en la vida del artista, de separación de su mujer Olga Koklova.
2. La imagen propuesta por el profesor es una de Velázquez. Cristo crucificado (etapa madrileña, 1632), por lo que relación temática es más que evidente. En Velázquez encontramos otra forma de sentir la religión, más profunda, pero también más idealizada: el cuerpo de Cristo resulta hasta bello pese a su muerte. El tenebrismo de la escena resalta la bella anatomía y en absoluto el dolor sufrido.
3. La imagen propuesta por el alumno: Goya. Cristo crucificado, 1780. La conexión es evidente con la obra de Velázquez del que tomó la idea del fondo oscuro y del cuerpo luminosos y bello. Lo realizó como obra maestra para ser admitido como miembro de la Academia de Bellas Artes."

COMIENZA EL JUEGO.
Sergio (1) responde el primero, soluciona la Imagen 10 y gana un comodín
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1. Se trata de Las Meninas de Picasso, correspondiente a la etapa posterior a la II Guerra Mundial, concretamente a 1957, donde lleva a cabo varias interpretaciones de obras de los grandes maestros de la historia del arte, en este caso de Las Meninas de Velázquez. Picasso no realiza esto por agotamiento creativo, sino como una forma de medirse estilísticamente con los gigantes artísticos del pasado aportando su interpretación personal. Es como un diálogo entre artistas que se miden de igual a igual. La interpretación que hace de esta pintura constituye un estudio exhaustivo de ritmo, color y movimiento, así como un constante juego de imaginación. Aunque el respeto a la atmósfera de Velázquez se mantiene.
2. La imagen propuesta por el profesor es una de Velázquez, Las Meninas, que corresponde con la etapa final del pintor (1656). Este cuadro sirve de inspiración para el anterior, por lo que la relación es evidente. En la composición, el maestro nos presenta a once personas. Pero el verdadero misterio está en lo que no se ve, en el cuadro que está pintando Velázquez. Algunos autores piensan que el pintor sevillano está haciendo un retrato del Rey y de su esposa a gran formato, por lo que los monarcas reflejan sus rostros en el espejo. Otros consideran que nos encontramos ante una instantánea de la vida en palacio, una fotografía de cómo se vivía en la corte de Felipe IV. La pincelada empleada por Velázquez no puede ser más suelta, trabajando cada uno de los detalles de los vestidos y adornos a base de pinceladas empastadas, que anticipan la pintura impresionista. Predominan las tonalidades plateadas de los vestidos. Pero lo que verdaderamente nos impacta es la sensación atmosférica creada por el pintor, la llamada perspectiva aérea, que otorga profundidad a la escena a través del aire que rodea a cada uno de los personajes y difumina sus contornos, especialmente las figuras del fondo, que se aprecian con unos perfiles más imprecisos y colores menos intensos. También es interesante la forma de conseguir el efecto espacial, creando la sensación de que la sala se continúa en el lienzo, como si los personajes compartieran el espacio con los espectadores.

3. La familia de Carlos IV de Francisco de Goya (1800) es mi propuesta. Hay que destacar que ambos cuadros muestran un retrato colectivo de la familia real contemporánea a los autores, dispuestos en forma de friso. Este cuadro lo realizan los dos artistas desde su posición de pintor de cámara. Goya concibe un juego de luces y perspectivas tan complejo como el de Las Meninas. Aunque Goya concibió la escena en esta ocasión de un modo más moderno, al representar al infante de perfil, sentado ante una mesa cubierta, rodeado por los miembros de su familia junto con algunos amigos y sirvientes en amigable tertulia. Pero al mismo tiempo supo mantener las distancias, retratándose a sí mismo (como lo hiciera Velázquez). Otros rasgos que recuerdan a Las Meninas son la presencia de dos cuadros en la pared del fondo Pero Goya se distanció de la obra maestra de Velázquez, a la que sólo en estos detalles circunstanciales se asemeja, por la escasa profundidad de la habitación y la ausencia de alusiones conceptuales barrocas. El aragonés sitúa a sus personajes en un espacio hermético y con poca iluminación que no les favorece.
La propuesta me parece bien, pero creo que mezclas dos cuadros. El de la familia del infante Don Luis y el de la Familia de Carlos IV, los dos de Goya.
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Joel (2) ha dejado resuelta la imagen 7 y se lleva el segundo comodín
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IMAGEN Nº 7
1. Es una pintura de Pablo Picasso por el título Masacre en Corea. Esta obra, que pertenece a su última etapa donde trata el tema del antibelicismo militante, data de 1952.
Este cuadro expresionista presenta un paisaje desolado (recuerdo de Hiroshima) del que forma parte un río que separa las dos Coreas, así como a los civiles y soldados. Mientras que los civiles (todos ellos niños y mujeres) aparecen dibujados de frente, desnudos y de forma curvilínea, los soldados aparecen en oposición, con el rostro oculto y trazados con líneas rectas y más geométricas como forma de evocar la agresividad y la violencia. Este cuadro de alto contenido político pretendía culpar de la guerra de Corea solo y exclusivamente a EEUU, así como criticar el poder en occidente. Esto también se aprecia en los cascos de los soldados, que por la forma intentan reflejar la obcecación ideológica y una manipulación de su conciencia por parte de un líder político. Dicho líder aparece en escena, a la derecha del todo, disociado del resto, influyendo a los demás sin correr riesgos y con los pies girados, preparados para huir de la guerra.

2. Los fusilamientos del 3 de mayo de 1808: Esta obra fue una influencia para Picasso a la hora de pintar la obra anterior de forma que ambas siguen esquemas muy similares. La disposición de ejecutores y ejecutados se dispone de la misma manera: los civiles aparecen a la izquierda de la imagen y su rostro, el cuál podemos ver sin problemas, refleja el miedo; y en cuanto a los soldados, aparecen dando la espalda al espectador y en oposición a los civiles, esto es, a la derecha de la imagen. También se puede observar, al fondo, un paisaje desolador, de una ciudad ocupada y destruida. Además, en la otra escena aparece la figura de un líder listo para huir, en esta obra, a pesar de ser sabido que los fusilamientos fueron directamente ordenados por Joaquín Murta (cuñado de Napoleón), éste no aparece por ninguna parte. En esta obra la pincelada de Goya es totalmente suelta, creando una estética tétrica a través de las luces, colores y humos.
3. La rendición de Breda: Escojo esta obra no sólo por las similitudes que pueda guardar con las obras anteriores, sino por otros rasgos que aparecen en perfecta oposición permitiendo, pues, la relación con dichas obras. Las tres obras representan un momento producido tras un conflicto bélico (ya sea un levantamiento o una batalla) que tiene un claro vencedor sobre otro. Rasgos similares son, por ejemplo, la disposición de los personajes: a la derecha el bando vencedor y en la izquierda los vencidos. Un fondo desolador, donde podemos ver un paisaje de ciudades destruidas de donde salen largas columnas de humo. Además Velázquez ya introdujo la presencia de un río de forma sepenteante que aparecería años después en la obra de Picasso aunque con más protagonismo. Aunque, tal vez, sea más interesante ver como contrasta la obra de Velázquez con la de los autores anteriores y para ello tendríamos que destacar la función de dicha obra: mientras Picasso y Goya pintaron para criticar la guerra y al vencedor (EEUU y Francia, respectivamente), Velázquez intentó ensalzar los tercios españoles así como su victoria. Ello explica por qué si aparece el líder y en el centro de la escena además, ganando un gran protagonismo.
Se podría decir, como conclusión de todo, que mientras Picasso y Goya pintaron una obra para los vencidos, Velázquez lo hizo para los vencedores y de ahí que los rostros de los soldados españoles sean los que se pueden apreciar sobre el resto.
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3. La


























