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La Coctelera

Algargos, Arte e Historia


Material didáctico para la asignatura de Historia del Arte.

Categoría: 03. EGIPTO

16 Octubre 2009

Como el lunes tenemos un control sobre el arte egipcio, imagino que estudiaréis este fin de semana y que visitaréis este blog. Para ayudaros os propongo que al terminar el estudio repaséis vuestros conocimientos sometiéndoos a este excelente cuestionario de Quiz que ha elaborado el profesor Gonzalo Durán. También os animo a que visitéis su blog, que se llama Línea Serpentinata, donde podéis completar el conocimiento del mundo egipcio.

14 Octubre 2009

David Roberts (1796 –1864)

Fue un pintor escocés romántico de óleos, acuarelas y litografías.  En el siguiente vídeo he recogido algunas de sus litografías más bellas fruto de su viaje el año 1838 a Egipto. Estas obras, junto con la expedición napoleónica de 1798-1800 y el descubrimiento  por Champollion de la escritura jeroglífica (desde 1821), influyeron notablemente  para desvelar esta civilización y crear un interés inusitado por ella en la sociedad europea. La música del vídeo es Inmortal Egypt (1998) de Phil Thornton and Hossam Ramzy. Disfrútalo y luego si quieres continúa leyendo el artículo que viene debajo.

Orígenes y formación artística.

Roberts nació cerca de Edimburgo en 1796. Su origen fue muy humilde, su padre era zapatero, razón por la cual no tuvo una formación académica normal como pintor. Durante su  adolescencia tuvo que alternar su trabajo por el día como pintor de brocha gorda con sus estudios nocturnos. Sin embargo, en 1815 hizo valer sus cualidades como artista y consiguió su primer trabajo como ayudante de decorador de escenarios teatrales. En 1819 ya era el escenógrafo del Teatro Real de Glasgow. En este trabajo aprendió dos cosas fundamentales que aplicaría a sus obras posteriores: a trazar perspectivas arquitectónicas y a considerar que la realidad a veces había que enmascararla para no hacerla tan vulgar.

El paisajismo romántico.

A comienzos de la década de los 20 empezó a pintar óleos y a se dio a conocer en el mundillo pictórico escocés con cuadros de paisajes al estilo romántico de ruinas medievales (La Abadía de Dryburgh),. En 1824 visitó Normandía (en Francia) y de su viaje trajo consigo cuadros como una vista de la Catedral de Rouen que le valió ganarse una reputación como paisajista. A finales de la década  pudo incluso dejar la escenografía y dedicarse a tiempo completo a la pintura de taller.

Alhambra y Albaicín, 1833.

El Guadalquivir y la Torre del Oro, 1833.

En los años siguientes tuvo el acierto de interpretar por donde se encaminaba los gustos de la burguesía y de la aristocracia británica e ir  a buscar y a ofrecerles los temas más atractivos. Entre 1832 y 1833 realizó un viaje a España y Tánger donde tomó bocetos de edificios y tipos populares con los que trabajará en los años siguientes para sacar a la luz numerosos óleos y acuarelas. En España dejó honda huella entre pintores como Jenaro Pérez Villamil. En 1837 publicó estos bocetos a través de cuadernos litografiados (Picturesque Sketches in Spain), haciendo que su obra llegara a un público mas amplio.

Porqué Egipto. El viaje de 1838-39.

Ante el éxito de este cuaderno, el pintor William Turner le animó a que buscara  paisajes aún más espectaculares y evocadores y que marchara a Egipto. Egipto, como todo lo oriental, estaba de moda en la sociedad de la época. La expedición napoleónica de finales de siglo XVIII había desvelado a Europa una civilización apasionante. La descripción que hicieron de las “antigüedades egipcias” los artistas que visitaron en aquellas fechas Egipto todavía seguía siendo casi 40 años después la referencia fundamental de aquel mundo misterioso.

En Septiembre de 1838 Roberts llegó a Alejandría. Desde allí comenzaría un viaje a través de Egipto, Nubia y Tierra Santa dibujado todos los paisajes, tipos y edificios que encontrara a su paso. Comenzó con El Cairo y los restos cercanos de Gizeh, para ir bajando a lo largo del río hasta llegar en noviembre de ese año a Abu Simbel.  En diciembre dejó Egipto para dirigirse a Palestina, Jordania y Siria donde continuó tomando notas de todos sus rincones. En mayo de 1839 dio por terminado su viaje  y regresó a Gran Bretaña. Consigo traía cientos de dibujos y bocetos.

El Cairo vista Oeste, 1838.

En Edimburgo, su amigo Robert Scout Lauder le retrató con la vestimenta árabe con la que se movió por todo Oriente (1840). Su fama como pintor se acrecentó a partir de su vuelta y en 1841 fue nombrado miembro de la Royal Academy.

Retrato de Roberts vestido de árabe por Lauder, 1840

Con todo el material que trajo de su viaje trabajará en las siguientes décadas y alcanzará un éxito notable. Durante los años 40 (1842-49) publicó junto con el litógrafo Louis Haghe hasta seis volúmenes de litografías de este viaje y numerosos óleos y acuarelas.

Pilonos y sala hípetra del templo de Isis en la isla de Filé, años 40.

Características artísticas.

Su estilo era muy libre y al mismo tiempo muy romántico. Para acentuar los detalles más pintorescos y atractivos no dudaba en:

- Añadir elementos idealizadores de luz y formas que embellecieran los paisajes y monumentos.

- Aumentar la escala de los edificios introduciendo figurillas a un tamaño menor.

- Contrastar las ruinas del Antiguo Egipto con tipos populares ataviados con los ropajes árabes.

- Variar el color y hacer borrosas aquellas estructuras menos atractivas.

Sala hipóstila del templo de Isis en Filé. Años 40.

Nuevos trabajos en las décadas de los 50 y 60.

En 1851 y 1853 viajó a Italia y visitó sus principales ciudades recogiendo nuevas vistas de paisajes ciudadanos y de interiores de edificios. Su trabajo se completa con vistas de Escocia y Londres en la segunda mitad de la década de los cincuenta y los primeros años de los 60. En 1864 moría en Londres de una apoplejía mientras pintaba vistas de la ciudad desde el Támesis.

Interior de San Juan y San Pablo, Venecia. 1851.

Para ver más imágenes de la obra de Roberts en Egipto y Tierra Santa.

Egipto al descubierto

Historia clásica

Roberts trabajando en Egipto.

 

12 Octubre 2009

ESTE ES UN JUEGO PARA RECONOCER 10 IMÁGENES FUNDAMENTALES DEL ARTE EGIPCIO.

Indica para cada una de las fotos numeradas:

1.- Titulo de la obra.

2.- Función o finalidad de la obra.

3.- Ubicación cronológica y espacial (donde se encuentra y dónde debería estar).

Con ello estarás haciendo un pequeño comentario de una imagen.

Participa con tus comentarios al pie del artículo.

Sólo permitiré un comentario por persona, por lo tanto pensad bien que foto vais a escoger y responded con corrección, porque si falláis o no contestáis de forma completa no habrá segunda oportunidad. Pero tampoco os retraséis mucho porque cada vez que haya un acierto, esa imagen ya estará resuelta y, por tanto,  ya no se podrá comentar sobre ella, quedando retirada del juego.

Había pensado dejaros comentar dos obras en vez de una, por si acaso solopábais la respuesta. Sin embargo, creo que es más divertido con sólo un comentario porque hay más juego (estrategia y azar) y, por tanto, al final mantengo la misma norma de sólo un comentario por persona.

Más sobre el juego. Objetivos y valoración.

Este es un juego de animación al estudio para mis alumnos y para todo aquel que quiera participar. Mi intención es que a través del juego:
1.- Estudien, investiguen y reflexionen sobre las imágenes.
2.- Se inicien
jugando en el comentario de imágenes y, en concreto, en aspectos como la finalidad, la ubicación de la obra en un contexto cronológico y en un espacio geográfico o museístico concreto.
3.- Utilicen la herramienta informática. Es preciso navegar por internet para buscar cierta información que no hemos dado en clase. 
4.- Hagan unos "deberes especiales" para casa que no podría mandar de otro modo en clase.  No es obligatorio comentar en el blog, pero sí lo es tener las 10 imágenes correctas en el cuaderno de clase el día que se haga el control del arte egipcio.


5.- El que comente correctamente será valorado, si es alumno, de la siguiente manera:

  • la primera imagen (1 de 10) sólo valdrá 1 décima a sumar extra sobre la nota del control;
  • la segunda (2 de 10) valdrá ya 2....
  • La última (10 de 10), que se supone será la más difícil, valdrá un punto entero.
  • El que falle o haga más de un comentario no obtendrá puntuación, pero tampoco se le penalizará.

IMÁGENES YA DESVELADAS

Enrique "ha abierto el melón". Me imagino que es lo que estaba esperando más de uno de mis alumnos para que  la cotización de los comentarios subiera. Ya sé que una décima es poco, pero debéis tener en cuenta que os puede pasar como la otra vez, que os pillen el cometario y por seguir con los refranes "más vale pájaro en mano...". Bueno, ya el siguiente comentario vale dos décimas.

Voy a dar por válida la respuesta de Enrique porque se lo ha currado buscando información y como no asiste a mis clases pues no ha trabajado mi método de comentario y, por tanto, no tiene claro a que me refiero con función o finalidad. Su respuesta es la siguiente:

Acierto para Enrique (1). IMAGEN 6

1.-"Busto de Nefertiti, que fue una gran reina de la dinastia XVIII de Egipto. el busto se le atribuye a un tal Tutmose. esta pieza data del año 1370 a.C al 1330 a.C y pertenece a la coleccion del Museo Egipcio de Berlin y conservado en el Neues Museum de Berlin. En cuanto a la finalidad entiendo que jamas antes de esa epoca el arte oficial habia representado escenas familiares. Y a la pregunta de donde deberia estar creo que por logica deberia estar en Egipto donde pertenece."

La respuesta es correcta, pero por finalidad o función que debía cumplir la obra se entiende para qué se hizo. Esta obra se haría con gran seguridad para servir de soporte material al alma de la reina y posiblemente , por tanto, estaría destinada a su tumba. Se encontró en 1912 al excavar el taller del escultor Tutmoses en Tell el Amarna . Fue sacado de Egipto de forma clandestina entre trozos de vasijas.

Por cierto, es la esposa del faraón herético Akenatón, el que transformó por unos años la religión y la forma de representar al soberano. Para saber más sobre este periodo pulsad sobre la imagen de abajo.

.

Acierto para Lorena (2). IMAGEN 1

"a) Templo de Debod
b)Su función era religiosa, ya que se rendía culto a un dios, que no se supo cual era
c) Hoy en día se encuentra en Madrid, pero su origen natal es Nubia (en concreto en la baja Nubia). Fue mandado construir en el año 200 a.C por Ptolomeo IV"

CORRECTÍSIMO. ES UN EJEMPLO DE PEQUEÑO TEMPLO, QUE DEBE SU TRASLADO A MADRID POR SER UN REGALO DEL GOBIERNO EGIPCIO POR LA  PARTICIPACIÓN ESPAÑOLA EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA PRESA DE ASSUAM EN LOS AÑOS 6O DEL SIGLO PASADO. MUCHOS MONUMENTOS HUBIERAN SIDO SEPULTADOS POR LAS AGUAS DE LA PRESA SI NO ES POR LA CAMPAÑA ARQUEOLÓGICA DE LA UNESCO QUE RESCATÓ ENTRE OTROS A ESTE TEMPLO Y A LOS SPEOS DE ABU SIMBEL. Para saber más sobre este templo y los otros rescatados pulsar sobre la fotografía de abajo.

Acierto para Alba Pérez (3) . IMAGEN 8

a)Pirámide de Djoser
b)Su función es religiosa puesto que se trata de la tumba del faraón Djoser.
c)Pertenece al Imperio Medio aproximadamente al año 2620 a.C. Se encuentra en Saqarah.

TODO CORRECTO, SALVO EL UBICAR LA OBRA EN EL ¿"IMPERIO MEDIO"?, VOY A PENSAR QUE ES UN LAPSUS, PUESTO QUE HAS PUESTO BIEN LA CRONOLOGÍA. PON MÁS CUIDADO LA PRÓXIMA VEZ. ZOSER ES FARAÓN DE LA III DINASTÍA Y REALIZA LA PRIMERA PIRÁMIDE, LA QUE ES DE TIPO ESCALONADO, CORRESPONDE AL IMPERIO ANTIGUO. Si pincháis sobre la imagen podréis acceder al artículo de los edificios funerarios egipcios.

8 Agosto 2009

En este artículo vamos a tratar todas aquellas excepciones que rompieron las normas convencionales del arte Egipcio a lo largo de su historia. Nos vamos a centrar en dos momentos fundamentalmente: el reinado del faraón Amenofis IV, también conocido como Akenatón, y el periodo final del arte egipcio, donde la llegada de griegos y romanos ejerció una influencia notable que llevó a algunos artistas a adaptarse a la cultura clásica.

LA REVOLUCIÓN TEOLÓGICA Y ARTÍSTICA DE AKENATÓN.

Amenofis IV (Dinastía XVIII, 1353-1335 a. C.) realizó durante su reinado una revolución religiosa y artística que trastocará durante unos años del Imperio Nuevo los presupuestos básicos de la escultura y de la pintura egipcia.

La revolución teológica.

Amenofis IV inició su reinado a la muerte de su padre Amenofis III. Desde su entronización tuvo claro que debía reformar la religión egipcia, aunque tardaría cinco años en dar los primeros pasos. Lo primero que hizo fue otorgarse el título de sumo sacerdote del dios sol, un papel que era tradicional entre los reyes de Egipto, pero que el nuevo faraón llevará hasta las últimas consecuencias. Ideó un nuevo nombre para el dios solar, Atón, y una nueva representación del mismo que huía de la tradicional, el dico solar con rayos descendentes que terminaban en manos.

Akenatón y su familia bendecidos por los rayos de Atón.

Fue probablemente al quinto año de reinado cuando Amenofis cambió su nombre por Akenatón y comenzó su radicalización. Fundo una nueva capital  Ajenaton (en la actual Tell Amarna) para separarse del poder de la casta sacerdotal de Tebas y proclamar al disco solar Atón como único dios de Egipto. Ni siquiera el faraón se consideraba a sí mismo dios, sino sólo el soberano que tenía como misión de ser su protector en la tierra. A su vez comenzó la persecución, la eliminación del poder y la confiscación de las propiedades del clero de Amón y del resto de dioses. Los nombres de los antiguos dioses también debían ser borrados de sus templos.

La revolución artística.

El cambio religioso afectó notablemente a las artes:

En la arquitectura, se cierran los templos tradicionales y se crean nuevos recintos de culto al nuevo dios, cuyos actos se celebran a cielo abierto, como el que podemos ver en la imagen de abajo.

Templo de Atón en Ajenatón (Tell el-Amarna).

En las artes figurativas,

- Se suprime la iconografía de los dioses zoomórficos y antropomórficos por la representación del disco solar.

- El faraón al dejar de ser un dios ya no tiene que ser representado como un ser cargado con las máximas perfecciones. Se rompe por tanto con el idealismo corporal, que es sustituido por una figura realista muy alejada de la perfección anatómica del resto de los faraones. Akenatón era de cabeza apepinada, cuello largo, vientre prominente, brazos delgados y piernas y caderas anchas.

- Sin embargo, los artistas imbuidos por la tradición imitativa convirtieron el prototipo realista del faraón en la norma idealizada para representar al resto de los seres humanos, en los que copian sus imperfecciones.

- El gusto del faraón o la mayor libertad en la que se pueden mover los artistas les llevan a romper hasta cierto punto con reglas como la geometrización de las formas. Los cuerpos se diseñan recreándose en las curvas en vez de las líneas rectas y los ángulos. La ondulación sinuosa en cuerpos y ropajes crea figuras de mayor expresividad y hasta de cierta sensualidad.

- Rasgos tradicionales como la jerarquía de tamaños o la ley de la frontalidad se mantienen imperturbables.

-  También hay repercusiones en la iconografía.

La figura del faraón que es la más representada en bulto redondo aparece solemne con sus atributos de soberano temporal (coronas y látigo y báculo pastoril), pero no como Horus u Osiris. Su mujer Nefertiti también es representada en bulto redondo. De ella conservamos uno de los más notables bustos del arte egipcio (Berlín). Los apenas 50 centímetros de altura, muestran unas facciones exquisitas y sensuales (ver presentación)

En relieve y pintura encontramos al faraón humano es escenas íntimas, amorosas y cotidianas con su mujer e hijas, algo impensable con faraones anteriores.

Pero este periodo es sólo un paréntesis. A la muerte del faraón regresa el culto de Amón, sin embargo, durante unas décadas las rígidas composiciones anteriores se verán influidas por las novedades que se han introducido en los años anteriores. Las estatuas y tumbas de Tutankamon y Horemheb son indudablemente tributarias de la estética de la época de Akenatón, cuyas exageraciones caricaturescas ignoran. Con Seti I y Ramses II la figuración egipcia se reintegrará a los derroteros tradicionales.

Detalle del trono de Tutankamon. Todavía aparecen figuras curvilíneas y la imagen de Atón.

LAS EXCEPCIONES DEL PERIODO DE DECADENCIA

En el periodo de decadencia  se funden en la estatuaria egipcia varias tradiciones. Un grupo de estatuas  siguen la elegancia e idealización más extrema, mientras que otras buscan el realismo, cuya mejor representación es la conocida como Cabeza Verde del Museo de Berlín, magnífico retrato en esquisto verde que recuerda al realismo helenístico, por el estudio de los contornos del cráneo, las arrugas de la frente y de la nariz y hasta por el reflejo de las "patas de gallo" en las sienes.

Con los Ptolomeos y los romanos la estatuaria egipcia termina helenizándose en peinados y vestidos, pero se mantienen fieles a la rigidez y a la ley de la frontalidad, creando un efecto extraño. También se crean nuevas deidades que pasan a incrementar el panteón egipcio como Serapis. La pintura en época romana se refugiará en el retrato funerario, del que hemos encontrado en abundancia en el yacimiento de El Fayum.

6 Agosto 2009

Al igual de lo que ocurre en la arquitectura, la figuración en Egipto es de carácter religioso y cortesano. Las piezas más importantes proceden de los templos y de las tumbas. Es más el destino de gran parte de las esculturas y de las pinturas  que hoy en día contemplamos era el de ser sepultadas en las tinieblas y el de servir de representación mágica para el difunto. Ya he hablado en artículos anteriores (artículo I y artículo II) sobre las rasgos estilísticos de las artes figurativas egipcias. La presentación que puedes ver a continuación también amplia esa información, pero sobre todo se  ordenan por su iconografía las principales imágenes de la escultura exenta, el relieve y la pintura de Egipto. Faltan imágenes de los periodos excepcionales puesto que serán tratadas en otra página.

Todo es objeto de representación en Egipto, por lo que podemos encontrar gran variedad iconográfica.

Los dioses.

Los dioses fueron los motivos más representados por los egipcios. Las posibilidades de representación eran grandísimas al existir un panteón tan poblado y poder recibir una apariencia antropomórfica, zoomórfica o mezcla de ambas. Para poderlos distinguir deben estar identificados con algún atributo propio. El oro era el material en que se esculpían las obras en bulto redondo que se veneraban en los templos. Por razones obvias estas obras, las más bellas,  han desaparecido a lo largo de la historia. Nos quedan pequeños ejemplares en piedra y pequeñísimas obras en metales preciosos salvadas en las tumbas. Representaciones en relieve y en pintura tenemos muchas en los templos de cada dios y en mastabas e hipogeos donde los dioses eran agasajados por los difuntos o velaban para que éste alcanzase la vida eterna.

Hipogeo de Nefertari, 1250 a. C.

Los dioses más representados eran los principales de las ciudades más importantes y los que se relacionaban directamente con el culto al faraón.

Anubis, Hathor y Horus en el templo de Hathor en Deir-el Medina, Luxor.

El faraón.

Los monarcas, que también son dioses, pueden representarse identificados: como Amón o Ra y aparecerán con el disco solar; como Horus y les protegerá el símbolo del halcón; o como Osiris al viajar al otro mundo y aparecerán con el cuerpo vendado. Es frecuente que el faraón se represente junto a otros dioses en plano de igualdad.

Las representaciones más colosales del faraón siempre tienen carácter religioso y propagandístico. Aparecen delante de los templos con posturas solemnes: sedentes y entronizados; rígidamente erguidos adelantando un pie de forma ritual; o como protectoras esfinges.  Uno de los faraones que más utilizó su figura como medio de propaganda fue Ramsés II, para el que se realizaron inmensos colosos como el que vemos en la foto de abajo o los que podemos ver en Abu Simbel cuya estatua sedente mide nada menos que 22 metros. La medida humana se reserva para las tumbas.

Ramses II en Luxor.

Al faraón se le representa siempre perfecto y con varios de los atributos de su poder temporal, no siempre con todos a la vez. Así, por ejemplo, puede portar una corona truncada de color rojo símbolo del poder sobre el Bajo Egipto o una corona tiara blanca, símbolo del poder sobre el  Alto Egipto; o las dos a la vez una encajada en otra. Otros atributos de la monarquía son la cobra, el buitre, la flor de loto o de papiro, la perilla, el báculo y el látigo, la peluca almidonada o klaft...

Tutmosis III

La  aristocracia egipcia.

Los familiares y personal cercano al faraón adoptan la estética del soberano. Sus tumbas se llenan de relieves, pinturas y dobles en bulto redondo adoptando posturas parecidas a la del faraón y su misma perfección y solemnidad. Las mujeres suelen aparecer en el mismo plano de igualdad que el hombre, lo que testifica la alta posición social de ellas. La imagen más típica son las estatuas de los príncipes Rahotep y Nofret (El Cairo), él pintado de color cobrizo y ella de blanco, con ojos incrustados en pasta vítrea.

Es frecuente la escena familiar en relieve o pintura donde el propietario aparece junto a su mujer y sus hijos. En la foto de abajo podemos contemplar a la familia de Anherkhau, en un detalle de su tumba en Deir el- Medina.

Funcionarios, sacerdotes  y escribas.

Este grupo social, que puede estar un peldaño por debajo de los anteriores todavía pueden tener un nivel de riqueza que les permita encargar un doble de sí mismo. Es en estas obras donde asoman los rasgos individualizadores o realistas más notables del arte egipcio. Sin duda las más conocidas y tópicas son las imágenes de Cheik-el Beled en madera o los escribas en caliza policromada del Louvre o El Cairo, que podemos ver en la presentación.  Estos últimos aparecen sentados en el suelo con las piernas cruzadas, el papiro y el estilo, y la mirada atenta al dictado de su señor.

Menos conocido pero notabilísimo  por lo ejemplar es el doble que encargó el sacerdote y funcionario Seneb de la IV dinastía, que aparece junto a su familia recalcando premeditadamente su enanismo como rasgo físico distintivo que en absoluto le privó de alcanzar importantes cargos para Keops. Seneb aparece orgulloso, abrazado por su mujer, y con unos candorosos hijos que se chupan un dedo.

Los señores y funcionarios del faraón también aparecen disfrutando de una vida de ocio: cacerías, fiestas, música... Pero sobre todo superando el trámite del Juicio de los muertos, que se repite incansable por paredes y papiros, recordando al difunto el protocolo que tiene que superar para alcanzar la vida de ultratumba. Una de las pinturas en mejor estado y mas bellas en este sentido la podemos encontrar en el hipogeo de Sennedje, encontrada intacta en el valle de los artesanos (Tebas).

Los sirvientes.

En madera o en barro cocido, en relieve o en pintura encontramos en las tumbas numerosas miniaturas de servidores, artesanos, soldados, etc... que dependieron de aquellos que estuvieron allí enterrados. La razón  para que sus amos gastaran dinero en representarlos era que deseaban tener a esos o a cualquiera de los que les sirvieron en vida en el otro mundo. A través de estas figurillas que a menudo componen escenas podemos conocer cómo era la vida cotidiana en la sociedad egipcia.

5 Agosto 2009

En este artículo continuamos analizando las características de las artes figurativas egipcias ( si se ha entrado directamente a este artículo recomiendo empezar primero por la página del enlace y volver luego aquí).

Algunos de los rasgos que vamos a tratar son particulares de Egipto, pero otros los comparten con otras civilizaciones coetáneas como las mesopotámicas a las que también se les puede aplicar. Estos rasgos comunes o leyes, alejados de la representación real de la figura humana y de la naturaleza y basados en unos convencionalismos, los denominamos genéricamente como arcaísmos. Anotemos los más importantes.

Ley de la geometría.

En Egipto, las figuras se simplifican en líneas  y formas geométricas (cilindros, cubos, triángulos, círculos...). Las mismas vestiduras u ornamentos se adaptan a un ritmo matemático que se adecua a una forma geométrica o al paralelismo o a la simetría.

Las composiciones tienden a equilibrar las figuras y  los objetos en las escenas de forma simétrica.

Entre todas las formas y líneas de una obra hay unas dominantes, las que forman ángulos de 90 grados, que recuerdan el bloque del que ha sido sacada la figura. Incluso ese marco persiste a través de la pared del fondo, el asiento o la basa. Cuando la obra es tan evidentemente geométrica se la denomina estatua cubo. Véase la aplicación práctica en la imagen de abajo.

El faraón Horemheb ante Amón. Museo de Luxor.

Leyes de la rigidez y de la frontalidad.

Las representaciones carecen de movimiento o el que aparece es totalmente fingido.

- En el caso de la escultura exenta o del altorrelieve es frecuente encontrarse figuras erguidas con el pie adelantado en ademán de marcha, dando un paso ritual. En la fotografía que aparece a la izquierda podemos ver con claridad este arcaísmo sobre la estatua de Amenofis III que aparentemente está andando porque adelanta su pierna derecha. Sin embargo, si nos fijamos bien, no estamos ante un paso natural puesto que: las plantas de los pies se apoyan totalmente sobre el suelo sin flexionar; las rodillas están rígidas; los brazos se encuentran pegados al cuerpo (salvo a veces el antebrazo); el torso no se dobla; y la mirada está alta y fija en el infinito.

- El movimiento es mayor  en el bajorrelieve y en la pintura  puesto que brazos y piernas se despliegan y doblan, pero a cambio reciben otros convencionalismos que provocan rigidez y sensación de falso movimiento. Al conjunto de estos convencionalismo se le denomina ley de la frontalidad. Esta consiste en la representación de pies, piernas y cabeza de perfil, mientras que ojo, tronco, hombros y manos lo hacen de frente. La razón de esta forma de representar es otra vez la mentalidad racional del egipcio, que para una mayor comprensión de lo representado desea mostrar el máximo de los elementos definidores de una figura, para que no haya confusión. En su deseo de claridad rompen con la realidad lógica y muestran cuerpos humanos artificialmente torsionados con superposición de planos completamente imposibles. Comprobémoslo en la imagen que aparece abajo de la tumba de Nebamum (XVIII dinastía), que representa a éste funcionario de Amenofis II cazando en las marismas del Nilo.

Que este tipo de representación era un convencionalismo tradicional se demuestra al comprobar como en la misma tumba podemos ver representadas bailarinas danzando sin rigidez y mujeres músicas vistas de frente.  Al ser personajes secundarios el artista egipcio se permite una licencia más realista.

Ley de la "transparencia" y de la superposición de vistas.

En relación con la ley de la frontalidad estaría el convencionalismo siguiente: si un objeto o parte de él no es visible puede mostrarse una falsa transparencia o mostrar el contenido del mismo buscando otra vista. Así en una mesa de perfil sobre la que se depositan objetos los que estuvieran delante taparían total o parcialmente a los de detrás,  para evitarlo el artista egipcio los representa vistos desde un plano desde arriba. Si nos fijamos en la imagen de abajo, que representa a la reina Nefertari haciendo ofrendas a Isis (del hipogeo de Nerfertari), podemos ver sobre una mesa un montón de ofrendas para las que se ha escogido un vista desde arriba para comprender los objetos depositados en ella.

Algo parecido ocurre con el agua: si se quiere representar un río con sus peces o con personas o animales que lo atraviesan, aquél deberán representarse trasparente con unas líneas onduladas que lo simulen pero que dejen ver el interior.

Leyes de la jeraquía de tamaños

Dentro de una figura, las partes aparecen en su proporción natural,  pero en una escena con más figuras u objetos las composiciones se organizan a escala en torno a sus figuras principales, según una jerarquía de tamaños. El dios o el faraón domina y destaca sobre sus súbditos. Un hombre por encima de su mujer y de sus hijos. Un señor es mucho más grande que sus siervos. Compruébese esta ley en la escena de cacería de la Tumba de tumba de Nebamum donde aparece el señor acompañado de su mujer y de un hijo.

El color  y su significado simbólico.

Para el egipcio una figura sin color no estaría completa. El repertorio básico de colores es reducido: negro, blanco, rojo, amarillo, azul y verde. Los colores no se mezclan y se contrastan fuertemente a menudo a través de gruesas líneas de separación negras.

El color además tiene un significado simbólico según sobre el objeto sobre el que se aplique. Si se hace con objetos en relación con el poder temporal del faraón el rojo simboliza el Alto Egipto y el Blanco el Bajo Egipto. Si se hace sobre la piel humana sirve par diferenciar los sexos, sobre todo entre los miembros de la nobleza. Al hombre se le dará un tono cobrizo de piel, mientras que la mujer obtendrá un color blanquecino.

Los esposos Rahotet y Nofret.

Falta de perspectiva o de profundidad.

La forma de componer escenas en las que aparezcan muchos personajes es la de disponer las figuras sobre unas líneas horizontales, que pueden representar el suelo, y a los personajes sucediéndose procesionalmente. La superposición de éstos sólo se permite en el caso de personajes inferiores.

Si se quiere representar un espacio se recurre a la descomposición del mismo en distintas vistas laterales y desde arriba como podemos ver en este jardín de la tumba de Nebamum.

4 Agosto 2009

Las artes figurativas egipcias - la escultura en bulto redondo, el relieve y la pintura- adquieren un carácter definitivo y homogéneo hacia los comienzos del Periodo Dinástico. Desde ese momento los cambios en los tres mil años de historia siguientes son escasos. Sólo en la mano de los especialistas está diferenciar entre obras realizadas en el  siglo I a. C. o entre las hechas hace más de cuatro mil años. Este aparente estancamiento o no evolución de la figuración egipcia sólo puede ser explicado por el conservadurismo religioso de esta civilización y constituye por sí una peculiaridad frente a otras culturas.

Los rasgos de la plástica egipcia son tan propios que hasta un público en absoluto entendido es capaz de reconocer una obra y atribuirla a esta civilización. Otra cosa es saber explicar en qué consisten esas características artísticas. En este artículo vamos a tratar de hacerlo con algunas de ellas como: la finalidad de la figuración egipcia; los materiales, el soporte y las técnicas utilizados por los artesanos egipcios; y la importancia del canon humano. En siguientes artículos trataremos de otras características de la figuración egipcia, de la iconografía y de las excepciones a la norma.

CARACTERÍSTICAS ARTÍSTICAS DE LA FIGURACIÓN EGIPCIA.

La función.

Muy pocas obras egipcias fueron producto del "arte por el arte", si acaso algunos objetos de uso cotidiano. Incluso éstos si los analizamos en el contexto de que eran parte del ajuar de una tumba también tuvieron una función religiosa o funeraria. Son los templos y las tumbas, por tanto, los lugares que nos han suministrado las figuras de Egipto. En los templos se representaba a la divinidad para atraerse su protección. En las tumbas se depositaban los dobles escultóricos o se decoraban con relieves y pinturas las tumbas para obtener la eternidad de ultratumba.

En la representación del faraón además hay implícita la función política. Cuanto más colosal se erija la figura del faraón o más imágenes se realicen de él o más se imiten las poses de los grandes soberanos del pasado mayor será su grandeza frente a sus súbditos y frente a la historia. Qué sentido tienen las monumentales figuras de Ramses II en el speo de Abú Simbel, sino es exaltar su propia imagen.

Los materiales, las técnicas y el soporte.

Los artesanos egipcios son especialistas en cualquier material.

En escultura exenta y en altorrelieve prefieren la piedra por su especial resistencia, lo que contribuye a la perduración de la obra. Las rocas duras como la diorita,  el granito o el basalto son muy costosas de trabajar, por lo que su posesión es un signo de status social y no suelen policromarse después. La caliza, la roca más común, recibe una capa preparatoria de estuco sobre la que después se pinta para embellecerla. Se utilizan también materiales preciosos como la madera, el oro, el marfil o el vidrio.

Detalle del doble funerario de Rahotet y su esposa Nofret. 2550 a. C.

Las dificultades técnicas de la escultura variaban notablemente según los materiales empleados o el tamaño de la obra. Los escultores partían de bloques paralelepípedos ortogonales, en cuyos lados se hacía una cuadrícula y un dibujo guía que servían para dirigir los golpes. En las grandes obras, los problemas técnicos se convertían en problemas de ingeniería. Las primeras fases de la labra de una estatua tenían más que ver con la obra de un cantero que con la de un artista.

Coloso de Ramses II en Menfis.

La dificultad continuaba con el transporte, que se realizaba en una fase próxima a su terminación para aligerar su peso en la medida de lo posible y para las que a veces se necesitaba caminos o transportes especiales. En la foto de abajo podemos ver una pintura de la tumba de Dyehutihotep (XI Dinastía), que nos ilustra acerca de cómo se realizaba el transporte de una escultura que se calcula de cerca de 7 metros desde las canteras a su emplazamiento definitivo a una distancia de 50 kilómetros.

Los relieves suelen ser muy planos y cuando se realizan para soportes en exterior (muros o columnas de  templos) suelen estar rehundidos para evitar el desgaste de la erosión de la arena del desierto. Las principales construcciones religiosas y las mejores tumbas estaban decoradas con relieves pintados. La pintura sólo se empleaba en la decoración de edificios cuando la roca era de mala calidad o bien para economizar.

Detalle relieves pintados de la mastaba de Ti, Saqquara.

La pintura se aplica sobre las obras escultóricas o directamente sobre la pared preparada, sobre la madera estucada (sarcófagos o cajas) o sobre los papiros. En todos los casos la técnica aplicada es la pintura al temple.

El canon humano. Idealización y realidad.

Para un egipcio una estatua o una pintura de un ser humano tiene tanta vida como cualquier ser vivo y, por supuesto, es mucho más que un recuerdo hecho imagen. Por esta razón es tan importante la figuración en esta civilización y que se inscriban en ella las cualidades que la persona representa en vida. Pero para que en ultratumba el ser humano mejore su estatus no debe sólo "asemejarse" al original, sino que debe ser perfecta. En su afán de buscar la esencia perfecta del ser humano, lo que para ellos es inmutable o eterno, les hace deformar la realidad u omitir el detalle. Les hace crear un ser humano estereotípico o  esencialmente perfecto. De esta idea emanan muchas otras:

  • El canon orgánico. Para el artista egipcio el hombre perfecto radica en la mediada y debe tener unas proporciones basadas en el propio cuerpo (un canon orgánico). Así la altura de un hombre de pie equivalía a la medida de 18 de sus puños o a 4 de sus codos o a 24 veces el ancho de su mano. El ancho de los hombros de un hombre era igual a seis medidas de sus puños o cinco en el caso de las mujeres.

  • Perfección anatómica. El representado para vivir en la eternidad y en plenitud debía conjugar en sí el sumum de las perfecciones: debía ser joven (aunque el difunto muriera anciano), de musculatura fuerte o atlética (aunque nunca lo hubiera tenido en vida) y sin ninguna deformidad (aunque fuera feo, alto o bajo, tuviera una malformación, etc.).
  • Solemnidad. El difunto además deber ser representado con expresión seria o hierática, sin expresar sentimientos humanos, puesto que como alma que pasa la otro mundo no debe tener sensaciones humanas.

El faraón Amenofis III en Luxor

Este patrón es aplicado al pie de la letra en la representación del faraón, que ha de ser la perfección. Tan sólo los rasgos faciales varían de un faraón a otro, pero tan levemente que son difíciles de distinguir. La nobleza tenderá  a imitar al faraón, pero según bajamos en la escala social (funcionarios y escribas) vemos que la individualización empieza a asomar en los cuerpos y en los rostros. En ellos pueden aparecer rasgos realistas: las arrugas, la calvicie, la obesidad o la deformidad.

El conocido como Cheik el Beled. Sacerdote o funcionario

Al llegar al pueblo llano volvemos a encontrarnos modelos humanos estereotipados. Estas obras, que no están pagadas por los representados sino por sus amos, buscan la esencia de un sirviente que acompañe a sus dueños al otro mundo.

Sirvienta portando un cesto. Rostro y cuerpo estereotipado.

2 Agosto 2009

LA REGIÓN DE NUBIA Y LOS TEMPLOS RESCATADOS POR LA UNESCO

Nubia era la región de Egipto situada al sur de la primera catarata. Durante siglos fue  la zona colchón frente a las amenazas del centro de África y la región a través de la que arribaban exóticas mercancías, oro y madera. También era el lugar preferido para realizar valiosos reclutamientos de tropas para el ejército egipcio y las fuerzas policiales del país.

Sin embargo, tan sólo a partir del Imperio Nuevo fue cuando esta zona fronteriza estuvo lo suficientemente consolidada (la posesión llegaba a la cuarta catarata) como para que en la Baja Nubia (el Norte) los faraones construyeran templos en cantidad y belleza. Los más notables fueron los speos de Ramses II en Abu Simbel que ya vimos cómo fueron salvados por la UNESCO de las aguas de la presa de Asuam (lago Náser) y colocados en unos recintos que simulan su antigua ubicación. En los periodos ptolemaico y comienzos del romano se construyeron muchos más.

Templo de Taffa, Leiden. Holanda.

Los templos de Abu Simbel no fueron los únicos desmantelados y sacados de su contexto original.  El gobierno egipcio regaló hasta cuatro templos a aquellas naciones que más ayudaron en las campañas arqueológicas de salvamento de los sitios arqueológicos de Nubia.

  • Estados Unidos recibió el Templo de Dendur, que hoy se puede contemplar en el Metropolitam Museum de Nueva York. Es un templo pequeño en honor de dos santones locales, Peteese y Pihor. Se erigió en época de Augusto que aparece en los relieves entre los dioses tutelares. El templo presenta un pilono y una construcción principal detrás de 13,5 x 7 metros.
  • Italia recibió el templo de El-Lessiya, que  hoy se encuentra en el Museo Egipcio de Turín. Es una pequeña capilla en parte excavada en la roca durante el reinado de Tutmosis III, de una sola estancia (5,5 x 3 metros) con un nicho (2 x 3 metros)
  • Holanda recibió el  pequeño templo de Taffa, que hoy se encuentra en el Rijksmuseum van Oudhenden de Leiden. Es de época romana y no tiene relieves decorativos.
  • España recibió el más grande todos los repartidos, el  templo de Debod. Es el único que se encuentra al aire libre, en este caso en el Parque del Oeste de Madrid. Fue construido hacia el año 200 a. C por Adikhalamani, soberano de Meroe,  y dedicado a Amón. En el periodo grecorromano varios Ptolomeos lo ampliaron y se lo rededicaron a la diosa Isis.

El templo de Debod en su emplazamiento madrileño

CARACTERÍSTICAS DEL TEMPLO DE DEBOD

El templo de Debod es una pequeña maravilla que podemos encontrar en Madrid. El emplazamiento escogido para reconstruirlo no podía ser mejor. La visita al mismo es altamente recomendable, porque además hay montajes audiovisuales y una maqueta del antiguo templo y de la zona arqueológica de Nubia que también merecen la pena ver para terminar de comprender estos edificios.

El atardecer de Madrid y el templo.

Viejas fotografías y dibujos muestran una serie de tres puertas en la parte frontal del templo, pero actualmente sólo pueden contemplarse dos. A través de ellos se accedía procesionalmente al edificio. Han desparecido los muros pilonos que cerraban lateralmente estas puertas. Sobre los dinteles podemos ver la típica gola o cornisa egipcia con el disco solar de Amón representado en ella.

La fachada es de época ptolemaica, con cuatro columnas de capitel de papiro campaniforme con intercolumnios cerrado con muros hasta media altura, este rasgos es típico de los templos del periodo de decadencia.

La sala hipóstila hace a modo de vestíbulo y sirve para llevar a la parte principal del edificio y a dependencias paralelas. Incluso de él arranca una escalera que lleva a un piso superior, donde se encontraba una capilla osiriaca y la terraza (hoy cubierta para hacer un pequeño museo). La decoración del vestíbulo data de los tiempos de los emperadores romanos Augusto y Tiberio.  La policromía de los relieves se ha perdido porque estuvo mucho tiempo sumergido bajo las aguas de la primera presa que se construyó en Asuam.

El santuario interior también está repleto de relieves con ofrendas del faraón Adikhalamani a los dioses del Alto y Bajo Egipto. Además del pasillo central, posee cámaras donde podrían guardarse los objetos de culto y, por supuesto, el santuario-altar con un gran monolito de granito donde se abre una hornacina donde se ubicaría la estatua de la divinidad. esta sala es la zona más oscura y sagrada.

Visitar este edificio egipcio en Madrid es todo un lujo.

Sobre Algargos, Arte e Historia

Hola, encantado de conocerte, visitante.

Me llamo Alfredo García.

Te encuentras ante un blog educativo de un profesor que busca ilustrar y completar la asignatura de Historia del Arte de 2º de Bachillerato.

Imparto mis clases en el instituto "Dionisio Aguado" de la ciudad de Fuenlabrada en Madrid.

SI ERES ALUMNO O COMPAÑERO, en este blog tienes donde sacar imágenes, materiales didácticos y algunos textos, no eruditos, que te ayudarán en tus clases.

SI SÓLO TE ACERCAS COMO PASEANTE, creo que te puedes llevar bellas sorpresas y que no saldrás decepcionado porque terminarás aprendiendo y disfrutando.

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