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La Coctelera

Algargos, Arte e Historia


Material didáctico para la asignatura de Historia del Arte.

Categoría: 11.3.4. Barroco pintura Francia

6 Julio 2011

Se presenta en el Museo del Prado desde el 5 de Julio y hasta el 25 de septiembre la exposición "Roma. Naturaleza e Ideal. Paisajes 1600-1650". Es la continuación de la que se celebró en el  Grand Palais de París entre marzo y junio de 2011. En ella participan, además de los museos del Prado y del Louvre como promotores, cerca de otras 45 instituciones prestadoras.

Que nadie vaya confundido. La exposición no pretende hacer una retrospectiva sobre el género del paisaje en general. Ni siquiera sobre el paisaje del siglo XVII, puesto que para ello habría que haberse sumergido en Flandes, Holanda y Venecia, ámbitos donde había ido madurando el género desde el siglo XV. La muestra busca reflexionar sobre el origen y la evolución de un tipo de paisaje muy concreto, el paisaje clasicista, tomando como objeto pictórico la misma ciudad de Roma, fundamentalmente las ruinas, y su entorno natural. En el vídeo que he elaborado podéis hacer una idea de las obras y los artistas representados.

Hasta finales del siglo XVI los artistas italianos, siguiendo a Rafael y a Miguel Ángel, concentraron el interés principalmente en la figura humana. Aunque diferentes artistas habían reivindicado el paisaje desde distintos presupuestos (los paisajes arqueológicos de Polidoro da Caravaggio, las perspectivas idealizadas de Baldassare Peruzzi, así como los fondos más naturalistas y poéticos de obras de Giorgione o Tiziano), todavía era considerado un género menor por parte de los mismos pintores y, por supuesto, de los teóricos del arte. Esta concepción va a cambiar en Roma en la primera mitad del siglo XVII. Allí durante estos años se darán cita artistas de diferentes nacionalidades y tendencias que intercambiarán ideas que van a dar como fruto lo que conocemos como el paisajismo clasicista. La oportunidad que nos ofrece la exposición  para indagar en este género artístico es excepcional por el número y por la calidad de las obras y de los artistas reunidos (84 pinturas y 19 dibujos de más 30 autores).

Domenichino. Paisaje con huida a Egipto, 1621-23. Detalle.

La muestra está dispuesta en espacios o secuencias cronológicas, con independencia de la nacionalidad del artista, para poner de manifiesto las influencias mutuas y los pasos dados hasta el pleno desarrollo del género.  Comienza en Annibale Carracci, padre del género, hasta finalizar en los pintores franceses Claudio de Lorena y Nicolás Poussin,  los que consagraron definitivamente este género a mediados del siglo XVII en todas las cortes europeas. En el camino no podemos olvidarnos de otros artistas menores y, por supuesto, de algunos de los grandes como el mismo Diego Velázquez que entre 1629 y 1630 visitó Roma y también dejó su contribución al paisajismo en los Jardines de la villa Medici.

Claudio de Lorena. Vista de la Crescenza, 1648-50. La villa está ubicada en los alrededores de Roma en una zona muy frecuentada por Lorena. El lienzo muestra infinitas variaciones de verde, que resaltan gracias a la luz cristalina. La ausencia de árboles en primer plano invita al espectador a entrar en el espacio de la pintura y a dirigir la mirada hacia el edificio. Es posible que el artista pintara esta obra in situ y también que la hubiera hecho para sí mismo.

Estas son las seis secciones en que se organiza el evento:

  • La primera está dedicada a los comienzos del género. En ella se destaca la figura de  Aníbale Carracci, pintor que desde su cátedra elaboró el prototipo del paisaje armónicamente estructurado y sereno, inspirado en la naturaleza pero premeditadamente embellecido o idealizado. Pero al mismo tiempo que Carraci se daban cita en Roma pintores nórdicos, fundamentalmente flamencos, como Paul Bril, Jan Brueghel o Sébastien Vrancx, que  aportaron variantes como el paisaje marino, las pequeñas escenas de género introducidas en los paisajes o la precisión topográfica y arqueológica de los entornos. Factor importante en el desarrollo de la pintura de paisaje fue la presencia en Roma entre 1610 y 1620 del alemán Adam Elsheimer, quien introdujo en sus paisajes pequeños personajes y otros aspectos como referencias literarias, así como la tensión dramática propia de los grandes cuadros de historia.

Aníbal Carraci. Paisaje fluvial, c. 1590-1599.

Paul Bril. Vista del Campo Vaccino con la feria del ganado, 1600. Óleo sobre cobre. Bril representa aquí el Campo Vaccino (literalmente, “Campo de Vacas”, nombre dado al Foro Romano desde la Edad Media), con las columnas del templo de Cástor y Pólux y la basílica de Magencio. La introducción de escenas cotidianas entre los monumentos antiguos revela los orígenes flamencos de Bril.

  • La segunda sección se dedica a la evolución del paisaje boloñés. El ejemplo de Carracci fue posteriormente desarrollado por sus discípulos boloñeses, como Domenichino o Francesco Albani, quienes enriquecieron el género con referencias literarias.
  • La tercera parte corresponde a la evolución del paisaje nórdico y su proyección europea. Su pasión por los efectos atmosféricos y las variaciones lumínicas constituyen un antecedente importante para el paisaje naturalista de Goffredo Wals, Bartholomeus Breenbergh, Cornelis van Poelenburgh y Filippo Napoletano, que inspiraron también a pintores como Carlo Saraceni y Orazio Gentileschi, todos ellos presentes en la exposición a través de obras imprescindibles en sus respectivos catálogos. Características de los paisajes de estos autores son: Temáticamente, personajes contemporáneos, animales que pasean entre las ruinas de la ciudad pagana, y monumentos antiguos adaptados a usos cotidianos;  técnicamente son paisajes más modernos y naturalistas, que aprovechaba las relaciones entre las masas en perspectiva y la luz .

Goffredo Wals. Una carretera rural con una casa, 1619. Detalle. Mientras que algunos pintores nórdicos como Van Poelenburg y Breenbergh quedaron fascinados ante la grandiosidad y el estado ruinoso de Roma, Wals insistió en la representación cotidiana de edificios modestos de volúmenes geométricos.

  • A continuación, nos adentramos en la cuarta sala, la impresionante Galería de Paisajes del palacio del Buen Retiro. Es decir, el conjunto de cuadros de gran formato que Felipe IV encargó a los principales pintores que trabajaban en Roma entre 1638 y 1642. La sala está decorada en un atractivo fondo rojo. El tema común son santos y eremitas que se retiraron del mundo. Posiblemente Felipe IV impusiera también el formato vertical y de gran tamaño, que hasta ese momento no se había ensayado.

Sala de la Galería de Paisajes del Palacio del Buen Retiro. Obras de Lorena y Poussin entre otros (1638-42).

  • Y finalmente tienen especial importancia las dos secciones dedicadas respectivamente a Claudio de Lorena (h. 1600-1682) y a Nicolas Poussin (1594-1665), los dos máximos representantes del género. Lorena se caracteriza por composiciones de la campiña romana o de un supuesto puerto de Ostia con  luces de atardecer, tonos dorados, sensación de calma. El tema de  los cuadros es sólo un pretexto para recrearse en los edificios y campos idealizados.. Junto a ellos se exponen piezas de otros pintores franceses como Jean Lemaire, quien rápidamente fue valorado en el mercado del arte por sus perspectivas arqueologizantes, o Gaspard Dughet, cuyas ensoñaciones románticas causaron un fuerte impacto en futuros paisajistas, como Courbet..

Claudio de Lorena. Ulises devolviendo a Criseida, 1644. Los edificios se disponen en una manera diagonal y las figuras protagonizan escenas cotidianas, sin que parezca existir un tema claro. La idea de capricho arquitectónico, por la cual un edificio célebre es trasladado a un contexto ajeno, como aquí la orilla del mar, deriva de modelos flamencos.

Nicolas Poussin. Paisaje con edificios, 1648-51, detalle. Vista de un valle surcado por un río, en cuyas orillas se sitúan varios edificios, enmarcados por árboles y montañas en el horizonte. .

Todo sobre la exposición

Esta exposición ha sido organizada por el Museo Nacional del Prado, Exposición coorganizada por: Rmm-Grand Palais (París), Musée du Louvre, Paris. Con la colaboración de la Comunidad de Madrid

La exposición está comisariada por Andrés Úbeda de los Cobos, Jefe de Conservación de Pintura Italiana y Francesa del Museo Nacional del Prado.

11 Abril 2010

La pintura francesa durante el siglo XVII es deudora de las influencias que ejercen sobre ella la pintura de los países vecinos, fundamentalmente de Italia y de Flandes. Durante los dos primeros tercios del siglo XVIII, sin embargo, es capaz de desarrollar un estilo muy propio que en su vertiente galante denominamos Rococó. En la siguiente presentación puedes repasar la obra de los principales pintores de estos dos siglos.

La influencia italiana del siglo XVII.

Durante el siglo XVII muchos de los pintores franceses viajaron o trabajaron durante larguísimas temporadas en Italia. La mayoría se dejaron seducir fundamentalmente por los maestros del Cinquecento (Rafael, Tiziano y Correggio) y por la escuela ecléctica de los Carraci. De ellos recogen el gusto por la belleza idealizada, el orden compositivo, el sentido decorativo de sus obras y las escenas mitológicas.

Simón Vouet (1590-1649), que fue el maestro de la mayoría de los grandes artistas franceses, es un buen ejemplo. Residió en Italia de 1612 a 1627, fecha en la que Luis XIII le nombró su primer pintor, encargado de decorar los palacios reales. Sus grandes decoraciones han desaparecido, pero los cuadros de caballete nos revelan su eclecticismo. Gustaba realizar bellas arquitecturas escenográfícas, así como composiciones con multitudes a lo Veronés,  telas suntuosas. Él es el que comienza en Francia las alegorías y los temas mitológicos, tan gratos a los boloñeses. Años después tomará su relevo Charles Lebrun (1619-1690), que trabajará para Luis XIV como primer decorador de los salones de Versalles exaltando a la monarquía francesa y establecerá los ideales de la Academia francesa.

Le Brun. Bóvedas de la Galería de los Espejos de Versalles. 1680.

La gran figura de la pintura barroca francesa del siglo XVII es, sin duda, Nicolás Poussin (1598-1665). En 1624 se estableció en Roma y a partir de entonces pasó casi todo el resto de su vida en Italia. Aunque durante su primera etapa compuso algún tema de gran violencia y morbosidad como el Martirio de San Erasmo (1628), es el paradigma del academicismo, siendo hostil al, para él, impulsivo y vulgar Caravaggio, .

Poussin. Detalle del Martirio deSan Erasmo, 1628-29.

Poussin admira la belleza pura y se inspiró para alcanzarla en la literatura y la mitología. Las Metamorfosis de Ovidio fueron manantial inagotable de inspiración, dando a estos temas un profundo contenido alegórico y moralizante. Sus personajes se serenan y el mensaje se hace racional, olvida la pasión de sus primeros años. No hay mejor ejemplo de esta tendencia que la interpretación sin estridencias que hace sobre la presencia de la muerte en el cuadro del Louvre Pastores de la Arcadia. Unos pastores de Arcadia han encontrado una tumba con la inscripción "Et in Arcadia ego" -"Yo también viví en Arcadia"-, velada alusión a que, en medio del apacible y gozoso reino de la felicidad, aparece también la implacable muerte. Los pastores meditan silenciosos, en tanto que el paisaje con su luz de atardecer parece sumarse a la melancolía del mensaje.

Poussin. Pastores de la Arcadia, 1637.

Claudio Lorena (1600-1682) pasó también toda su vida en Italia y se especializó en paisajes llenos de expresividad poética. La luz cálida de crepúsculo o del alba y las amplias perspectivas recreadas en paisajes naturales y puertos inventados son el contexto de escenas humanas intrascendentes. En el cuadro no importa la acción, sino la atmósfera y la evocación de paraísos idílicos.

Lorena. Embarque en el puerto de Ostia.

El espíritu clásico no es la única inspiración italiana de este siglo en Francia, también el naturalismo de Caravaggio tiene sus partidarios. De entre ellos voy a destacar a Georges La Tour y a Louis Le Nain, maestros en el género costumbrista y en el tenebrismo. La Tour es conocido por sus nocturnos en donde alumbra sus escenas con una luz roja irreal. Le Nain es retratista de la gente del pueblo, nos presenta a campesinos y artesanos en sus tareas cotidianas o descansando. A ambos no le interesan ni los fondos ni la realidad idealizada.

Georges La Tour. El recién nacido. 1640.

Louis Le Nain. Comida campesina. 1642.

El siglo XVIII. La pintura galante.

A finales del siglo XVII surgió el retrato de aparato o retrato oficial. En este tipo de retrato todos los elementos de la composición (fondos, ropajes, calidades y texturas) se utilizaban para aumentar la impresión de poder de los personajes, ya fueron los reyes absolutos o la aristocracia que quería asemejarse a ellos. Casi sin importar su dimensión humana, se pretendía conseguir una grandiosidad que expresase la elevada posición de los gobernantes. La falta de naturalidad de las poses de los retratados no son imputables sólo a sus modelos, sino al espíritu presuntuoso de toda la época. Su mejores representantes son Hyacinthe Rigaud (1659-1743), que trabajó para Luis XIV,  y Louis-Michel Van Loo (1707- 1771), que lo hizo para Felipe V de España y para Luis XV de Francia.

Rigaud. Detalle del famoso retrato de Luis XIV, el Rey Sol, con capa de 1701.

Se observa también una transformación en la gran pintura. El gusto de los Carraci se abandona en favor del color veneciano y de Rubens. El tema religioso sigue realizándose, pero el sentimiento es puramente teatral y con un componente sensual evidente. Cuando los pintores se inspiran en el Antiguo Testamento buscan los momentos que pueden representar desnudos femeninos y temas escabrosos como Lot  con sus hijas o Susana en el baño. La mitología se vuelve galante. Venus, que borra a Minerva, se deja arrastrar por  tritones y cupidos; Diana y sus ninfas se bañan; Europa es raptada por el toro; y Andrómeda es liberada por Perseo.  Los personajes se presentan en actitudes de danza y gestos teatrales...

Santerre, Jean-Baptiste. Susana en el baño, 1704.

Antoinne Watteau (1684-1721) es el máximo representante de este estilo que podemos denominar Rococó. Es un pintor sobre todo de Fiestas galantes, género que resume a la perfección el ambiente de la corte y la diversión en parques, jardines y teatro (la Comedia dell`arte) de la aristocracia francesa decadente. Es la expresión del Antiguo Régimen: todo es lícito siempre que se haga con gracia. En el Embarque para la isla de Citera parece que resonara la música y su personajes bailaran, mientras se formulan declaraciones de amor al pie de alguna estatua de Cupido. Las pinceladas son rápidas y la atmósfera vaporosa.

Watteau. Embarque para la isla de Citera, 1717.

La poesía brota de los gestos, de la luz, de los trajes de seda, de las pieles nacaradas de las mujeres, del gesto caballeroso de los hombres, de los ramajes de los árboles, de los cielos de ocaso.

Otros pintores rococós de la época son

  • François Boucher (1703-1770) mucho más sensual que Watteau. Sus temas son generalmente mujeres desnudas en momentos de intimidad y la mitología relacionada con el amor.
  • J. H. Fragonard (1732-1806), que en obras como El columpio presenta un exquisito tema picante. Un hombre mayor, posiblemente el marido, balancea el columpio a una joven dama mientras que otro hombre (el amante)  mira debajo de su falda.. Mientras la escultura de cupido pide silencio.

Fragonard. Detalle de El Columpio, 1767.

En el polo opuesto del gusto Rococó está Jean Simeón Chardin (1699-1779), que propugna el género intimista y  la austeridad del color y del movimiento. Sus cuadros más afamados son bodegones y los de la vida cotidiana de las familias burguesas. Encuentra la poesía en los más humildes objetos. También es un excelente retratista en la  técnica al pastel como Quentin de la Tour (1704-1788).

Chardin. La bendición de la comida, 1740.

11 Abril 2010

Desde aquí podéis acceder a las presentaciones de Pintura Barroca, exceptuando la española, que he ido publicando en Slideshare estos días. Muy útil si sólo quieres ver las imágenes. Si quieres algo de texto explicativo tendrás que buscar los artículos a través del índice de categorías (no están todos).

Sobre Algargos, Arte e Historia

Hola, encantado de conocerte, visitante.

Me llamo Alfredo García.

Te encuentras ante un blog educativo de un profesor que busca ilustrar y completar la asignatura de Historia del Arte de 2º de Bachillerato.

Imparto mis clases en el instituto "Dionisio Aguado" de la ciudad de Fuenlabrada en Madrid.

SI ERES ALUMNO O COMPAÑERO, en este blog tienes donde sacar imágenes, materiales didácticos y algunos textos, no eruditos, que te ayudarán en tus clases. Ayúdate del índice de categorías que puedes encontrar al final de esta barra lateral. Te será muy útil pinchar sobre los capítulos de cada tema que pongan índice, pues en ellos encontrarás en un esquema los enlaces que te dirijan a todos los artículos que hay en este blog sobre el tema concreto.

SI SÓLO TE ACERCAS COMO PASEANTE, creo que te puedes llevar bellas sorpresas y que no saldrás decepcionado porque terminarás aprendiendo y disfrutando.

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