Publicidad:
Terra
La Coctelera

Algargos, Arte e Historia


Material didáctico para la asignatura de Historia del Arte.

Categoría: 16.3.4 Museos y exposiciones

14 Mayo 2012

En CaixaForum Madrid se expone hasta el 9 de septiembre una muestra de más de 250 obras del genio italiano Giambattista Piranesi (Mogliano di Mesttre, cercano a Venecia, 1720 - Roma, 1778). La entrada es gratuita.

La muestra es muy recomendable, sobre todo si eres de los que disfrutas imaginando un mundo pasado fantástico, tanto el que fue como el que pudo ser. Porque Piranesi hizo un doble trabajo: reconstruyó académicamente las estructuras de lo que quedaba del mundo de la Antigüedad y fantaseó con cómo le hubiese gustado que hubieran sido. Aquí tienes un aperitivo.

En esto de imaginar los espacios y de recrear el mundo del pasado Piranesi engarzó con la tradición que provenía del Renacimiento y que se continuó en el Barroco. ¿O qué son si no los proyectos de Piero della Francesca diseñando sus frías Ciudades ideales?; ¿o qué pretendía Peter Brueghel imaginando la fastuosa Torre de Babel con el esqueleto del Coliseo?; ¿o qué fantasía llevó a Claudio Lorena a recrear las bucólicas puestas de sol sobre las aguas de un supuesto Puerto de Ostia?; ¿o finalmente, cómo no iba a influir en su obra las visiones idílicas de sus compatriotas venecianos que, desde Vittore Carpaccio a Canaletto, hicieron protagonista de sus composiciones a la ciudad?

Arquitecturas imaginarias, precedentes de Piranesi. De arriba a abajo: La Ciudad Ideal Renacentista de Piero della Francesca; La Torre de Babel de Peter Brueghel; El puerto de Ostia de Claudio Lorena.

Su vida y obra. Sus comienzos y su primera estancia en Roma.

Aunque todo el mundo conoce a Piranesi como grabador, se inició como arquitecto en Venecia con su tío Matteo Lucchesi, arquitecto e ingeniero hidráulico, y  posteriormente con el arquitecto palladiano y restaurador Giovanni Antonio Scalfurotto. Sin ninguna duda, fue la ciudad de Venecia y su teatral arquitectura la que potenciaron las facultades imaginativas que más tarde desarrollaría en sus arquitecturas imaginarias y capricci. Con el aguafortista Carlo Zucchi, mejoró la habilidad en el dibujo en perspectiva aplicado a la escenografía y aprendió el trabajo de grabador.

Giambattista Piranesi. Mausoleo antiguo erigido para las cenizas de un emperador romano. Prima parte di architetture e prospettive, 1743.

Pero hubiera sido un arquitecto veneciano menor más, si en 1740 no hubiese llegado por primera vez a Roma como delineante en el séquito de Marco Foscarini, embajador de Venecia en los Estados Pontificios y su primer protector. El descubrimiento de la antigüedad romana le provocó una fascinación sin límites y a ella se dedicó ya el resto de su vida. Era la época del nacimiento de los ideales del neoclasicismo, de las excavaciones indiscriminadas en el antiguo foro romano, pero también del estudio meticuloso de los más eruditos. El  joven Piranesi disfrutó los dos años que estuvo en la ciudad recorriéndola junto a los hermanos Domenico y Giuseppe Valeriani, pintores de ruinas, y trabajó como aprendiz con el mejor grabador de Roma, Giuseppe Vasi, quien le inculcó un estilo de dibujo más decidido y libre. Fruto de esta colaboración surge la primera serie de láminas realizada en 1743, Prima Parte di Architetture, e Prospettive (Primera parte de arquitecturas y perspectivas), que podemos ver en la exposición.

Piranesi. Magnífica arquitectura ideal en varios pisos y Rotonda para representación teatral de Prima Parte di Architetture, e Prospettive.

Dada la escasez de encargos arquitectónicos, Piranesi sustituyó las herramientas de arquitecto por el buril de grabador, lo que indirectamente también le permitió exponer sus ideas arquitectónicas e influir en el gusto contemporáneo. Su idea era realizar series de vistas de la ciudad destinadas a guías ilustradas, al tiempo que concebía gran variedad de arquitecturas fantásticas y composiciones visionarias innovadoras. Le interesaba tanto  destacar con gran realismo los restos y descubrimientos arquitectónicos y arqueológicos que se iban produciendo como crear también edificios imaginarios inspirados en los antiguos, a los que alterar la escala para hacerlos colosales. Además es habitual que yuxtaponga elementos de distintos edificios para originar interesantes soluciones arquitectónicas o que pequeños  ornamentos o estructuras sean el motivo de partida de novedosas combinaciones. En sus láminas todo cuenta, hasta las texturas de las vetustas piedras o las sombras que proyectan.

Piranesi. Bóveda/arco de puente y estructura de arcos y columnas a modo de logia de Prima Parte di Architetture, e Prospettive.

Su estancia en Roma concluye en 1743, teniendo que regresar a Venecia. Pero allí durará poco, porque ansía estar de nuevo cerca de las ruinas que excitan su imaginación; por lo que pocos meses después viajará a Nápoles para visitar las excavaciones de Herculano. Lo que se estaba descubriendo bajo las cenizas volcánicas le impactó enormemente y le reafirmó en su proyecto de recrear la Antigüedad clásica.

Vedute di Roma.

En 1745 regresó de nuevo a Roma, como agente del comerciante de grabados Joseph Wagner, para establecerse de forma permanente. Es a partir de entonces cuando empieza a tomar notas precisas de todos los aspectos de las ruinas y de los edificios de la ciudad con la idea de realizar libros de grabados o vistas, Vedute di Roma, que poco a poco saldrán a la luz en series. El primero, Antichità romane de’ tempi della Repubblica e de' primi Imperatori, lo hará en 1748. En él recoge básicamente los edificios de la vía Apia mostrando no sólo los restos tal como eran sino aquellos materiales y técnicas con las que fueron construidos. Las Vedute di Roma fueron completadas en años posteriores con otras series entre las que destaca Antichità Romane, publicada en 1756, que demostró al mundo, y sin dejar ninguna duda, la originalidad del arte romano.

La muestra nos ofrece varias vistas de la ciudad y nos permite compararlas con las imágenes actuales, gracias al fotógrafo Gabriele Basilico, lo que supone un curioso ejercicio de volver a recuperar la imagen tal y como pudo contemplarla Piranesi y lo que hoy en día conservamos.

Giambattista Piranesi. Restos del templo del dios Cánope en la Villa Adriana de Tívoli. Vedute di Roma.

Gabriele Basilico. Vista de los restos del templo del dios Cánope en la Villa Adriana de Tívoli. 2010.

Sus reconstrucciones denotan un gusto por la escala heroica y monumental, así como un dominio de la geometría y de la perspectiva, y un amplio conocimiento de la ingeniería romana. Sus arquitecturas además están habitadas: pobladas de carruajes, caballos y peatones. La vitalidad de los conjuntos se prolonga mediante los juegos de luces y sombras que matizan las fachadas y las posturas escultóricas que adoptan a veces ciertos viandantes.

Vista de la colina Capitolina de Roma con escalinata que va a la iglesia de Aracoeli. Vedute di Roma.

Gabriele Basilico. Vista de la colina Capitolina y de la iglesia de Aracoeli, 2010.

Carceri d´Invenzione

Al mismo tiempo que realizaba la reconstrucción arqueológica de la ciudad, Piranesi publica sus grabados más atrevidos, las  Prisiones (Carceri d'Invenzione, 1745-1760), en donde transformó las ruinas romanas en fantásticos y desmesurados calabozos dominados por enormes y oscuros pasadizos, empinadas escaleras que suben  a increíbles alturas y extrañas galerías que no conducen a ninguna parte.

Giambattista Piranesi. El puente levadizo. De Carceri-d´invenzione. Hacia 1761.

Sus prisiones no evocan recintos carcelarios conocidos, son como él lo subraya, invenciones; estructuras de desmedido tamaño desplegadas bajo una luz difusa dramáticamente graduada, cuyas extrañas y siniestras refracciones provienen del cambiante grosor de las líneas y de las distintas densidades que éstas evocan. Aunque es evidente que ganchos, cuerdas, cadenas, poleas e instrumentos de tormento, junto a la escasa luz crean un ambiente agobiante, casi doloroso, en el que se han inspirado muchas películas de terror. Gracias a un interesante video del estudio Factum Arte, que las ha recreado en 3D, podemos introducirnos en este laberinto y sucumbir ante la desesperación por no encontrar la salida. Es muy recomendable dedicarle algunos minutos a sumergirse en la pantalla gigante que ofrece la exposición, pero si no podéis acudir también lo podéis ver a continuación.

Los objetos de Piranesi.

La exposición va más allá de la exhibición de sus icónicos grabados y pretende refutar la impracticabilidad que se ha achacado repetidamente a los proyectos de Piranesi. A partir de las láminas de sus últimos trabajos de la década de 1770 dedicados a estudios de objetos y mobiliario, la empresa Factum Arte, dedicada a la reproducción de obras artísticas, ha elaborado prototipos de ocho objetos que Piranesi ideó y diseñó, pero que nunca antes fueron fabricados: dos trípodes, un jarrón, un candelabro, un altar, una cafetera y una magnífica chimenea provista incluso de morillos y rejilla. Este trabajo brinda a los visitantes la oportunidad de reflexionar sobre sus procesos creativos y comprender la originalidad y modernidad del «estilo Piranesi».

Giambattista Piranesi. Cafetera de plata (2010) realizada por Factum Arte siguiendo los diseños de Piranesi.

Trascendencia de su obra.

Visto lo anterior, se puede decir que Piranesi fue una figura crucial para la formación del gusto del siglo XVIII y anticipó, con sus métodos de trabajo, el papel de los arquitectos y diseñadores de la actualidad. La magnitud colosal de sus vistas y panoramas, así como el contraste entre el espíritu visionario y la ejecución realista de las láminas,  ejerció también una enorme influencia tanto en el Neoclasicismo como en el Romanticismo. Sus visiones sirvieron de estímulo tanto a arquitectos británicos neoclásicos como Robert Adam y John Soane como a artistas visionarios franceses como Boulée y Ledoux. Su influencia también se alargó al siglo XX, ya que sus estructuras abrieron el camino a los paisajes metafísicos y surrealistas de Giorgio De Chirico y Salvador Dalí.

9 Mayo 2012

Si este verano visitáis Londres hay una exposición que no conviene perderse y mucho menos si  admiráis a Leonardo Da Vinci. Se trata de “Leonardo da Vinci: Anatomist” en “The Queen’s Gallery”, del Palacio de Buckingham, donde se muestra la faceta del genio renacentista como estudioso de la anatomía científica a través de los estudios realizados por él sobre el cuerpo humano. Con esta muestra se puede entender que Da Vinci no era sólo un artista sino también un gran científico.

Los dibujos fueron realizados en un total de 87 páginas entre 1490 y 1513. Para hacerlos tuvo que participar en la disección de 30 cuerpos humanos junto con el profesor de anatomía de la universidad de Pavía Marcantonio della Torre. La intención de Leonardo era publicar los dibujos en un tratado de anatomía para ayuda de los cirujanos, pero se lo impidió la muerte que le llegó sin haberlo terminado en 1519. Luego el proyecto de edición cayó en el olvido por sus herederos.

Leonardo da Vinci. El cráneo seccionado.

Desde le punto de vista artístico, son los dibujos del cuerpo humano más detallados y precisos de todo el Renacimiento y reflejan el interés del artista italiano por la figura humana y por el comportamiento de  su anatomía. Tal pasión se aprecia en las notas manuscritas que acompañan a cada pieza.

Leonardo da Vinci. Los músculos del hombro, torso y pierna.

Desde el punto de vista científico, dicen algunos anatomistas clínicos que si estos dibujos hubieran salido a la luz, hubieran revolucionado el conocimiento que se tenía en Europa sobre esta materia. Consideran que los estudios de Leonardo estaban muy adelantados a su tiempo, al menos 300 años, y que en algunos aspectos sólo recientemente, gracias a la tecnología 3D y a las imágenes en movimiento, ha sido posible dar un paso más allá de lo que lograron la observación de Leonardo.

Leonardo da Vicni. Los músculos de la cara y el brazo, y los nervios y venas de la mano.

Según los expertos, los bocetos de los músculos son soberbios y no tienen comparación. Leonardo es capaz de mostrar el hombro en gran detalle y desde varios ángulos, un logro si se consideran las condiciones en que se hacía este tipo de estudios. Las salas de disección eran muy inhóspitas: no había forma de conservar los cuerpos, por lo que después de dos días el hedor era intenso.

Leonardo da Vinci. Los músculos del hombro y del brazo.

Aunque al principio sus estudios se iniciaron para descifrar la estructura de los músculos y su movimiento, pronto quedó fascinado por el funcionamiento más fino del cuerpo. Representó con detalle órganos como el cerebro o el corazón; la estructura músculoesquelética de las cuatro extremidades humanas, las manos y los pies; la disección de un cráneo, o el sistema reproductor. Sin embargo, tampoco debemos mitificar su obra puesto que no todos sus dibujos representan correctamente los órganos. Por ejemplo, en la siguiente ilustración, riñones e hígado están en la posición correcta, pero el corazón presenta sólo dos cámaras en lugar de las cuatro que tiene.

Leonardo da Vinci. El sistema cardiovascular. Detalle.

Entre las obras más famosas que incluye la exposición figura “El feto en el útero”, una imagen elaborada con tiza roja que muestra el útero durante un embarazo. Era evidente que Da Vinci se sentía fascinado por comprender el funcionamiento del útero. Y también que para realizar este boceto, creado posiblemente en 1511, el autor tuvo acceso a un feto bien desarrollado. Se puede decir que fue uno de los primeros en representar de forma precisa la postura de un feto. No obstante, también contiene errores: el útero en sí es distinto al de la mujer y en la zona derecha se muestran en detalle varias capas de placenta. Da Vinci nunca descifró que en las mujeres se forma una única y gran placenta.

Leonardo da Vinci. El feto en el útero.

Los dibujos “perdidos” durante casi 400 años se encuentran hoy en día expuestos entre los mayores tesoros de la Colección Real británica. La muestra estará abierta desde el 4 de mayo al 7 de octubre de 2012. Si no podéis acercaros siempre podéis ver este breve reportaje de Antena3 que sigue ampliando las imágenes o visitar el enlace de la página web.

28 Febrero 2012

Desde el 16 de Febrero y hasta el 20 de mayo se exhibe en la Galería Courtlauld una interesante muestra donde se repasa la historia de la asociación que se produjo durante cerca de diez años entre Piet Mondrian (1872-1944), maestro del neoplasticismo, y Ben Nicholson (1894-1982), el principal pintor de la abstracción geométrica de Gran Bretaña. La galería ha reunido un conjunto de obras de ambos artistas creadas entre 1934 y 1944, años en los que mantuvieron un contacto artístico que fructificó en una amistad y en una fértil comunidad de ideas que marcó el devenir de ambos pintores abstractos. Algunas de las obras es la primera vez que se presentan juntas -“en paralelo”, tal y como querría Mondrian- permitiéndonos comparar y comprender la íntima relación que existen entre ellas.

La relación entre los dos pintores parte de la visita que hizo Nicholson en 1934 al taller que Mondrian tenía en París. El artista holandés era un maestro consagrado desde los años 20 y había forjado una leyenda de personalidad retraída. El inglés era mucho más joven, 22 años menos, pero no era un novel en la pintura y ya había comenzado a evolucionar hacia la abstracción en Inglaterra. Sin embargo, al entrar en el “santuario” que Mondrian había diseñado para vivir y trabajar en París, Nicholson supo definitivamente que la abstracción era su camino. El ambiente del estudio era aséptico: las paredes blancas eran rasgadas sólo de vez en cuando por alguna línea negra y algún bloque de color rojo o azul; cualquiera de los objetos del mobiliario cumplía una función en la composición del espacio.

Piet Mondrian y Ben Nicholson. Retratos fotográficos en sus talleres respectivos de Montparnasse en París (1923) y Hampstead en Londres (años 30).

La visita marcó el comienzo de una amistad duradera y provocó una relación creativa extraordinaria, que duró hasta la muerte de Mondrian diez años más tarde. Ambos persiguieron una forma refinada de la abstracción con un vocabulario restringido de colores y formas geométricas. En el fondo, los dos también creían que la armonía y equilibrio de sus composiciones eran un antídoto ante la violencia del mundo moderno e irracional que les rodeaba y que les llevaba camino de una Segunda Guerra Mundial.

Las mútuas influencias artísticas.

Nicholson, el pintor más joven, admiraba al consagrado y se afianzaba en el lenguaje geométrico, creando en estos años algunas de sus mejores obras en relieves blancos y de "resúmenes" de colores. Sus relieves de madera pintados en blancos con distintas profundidades originaban contrastes lumínicos y sombras marcadas muy interesantes y rectilíneas que parecen tener su eco en las líneas de Mondrian. Sus cuadros colorísticos son de una armonía grandiosa, pero sin el seguidismo del estilo del anterior, ya que utilizaba muchos más colores y formas.

Ben-Nicholson, Dos composiciones de relieves blancos, de 1935 y 1936. La primera formó parte de la exposición "Abstract and Concrete" en la Lefevre Gallery, Londres, 1936.

Mondrian, composición en blanco, negro y rojo, 1936.

Mondrian también se vio influido por las composiciones de Nicholson. En concreto las series de relieves blancos fueron de especial interés para Mondrian y pudo haber alimentado la importancia que empezó a adquirir desde entonces el espacio blanco puro en sus cuadros. También redobló la importancia de las líneas negras verticales y horizontales, reuniéndolas en líneas dobles para reforzar el dinamismo de sus cuadros.

Ben Nicholson, 1937. Óleo sobre tela. 79,5 x 91,5 cm. Courtauld Institute Galleries.

Mondrian. Composition C (nº III) con rojo, amarillo y azul, 1935. Formó parte de la exposición "Abstract and Concrete" en la Lefevre Gallery, Londres, 1936.

La difusión del neoplasticismo.

Los dos artistas contribuyeron a la difusión y a la extensión de la vanguardia a través de la participación en varias exposiciones y publicaciones de la época. En concreto, ambos participaron en "Abstract and Concrete", la exposición de 1936 que visitó varias ciudades, entre ellas Londres y Oxford, y que unió a lo más selecto de los pintores abstractos de la época como, además de ellos mismos, Wassily Kandinsky, Jean Arp y Naum GaboNicholson fue además el responsable directo de organizar el evento y de seleccionar los tres cuadros de Mondrian que se exhibirían. En la fotografía de abajo podemos ver cómo se expusieron. También se debe a Nicholson, como coeditor de Circle (1937), que consiguiera la colaboración de  Mondrian en esta revista que pretendía ser una apuesta por la difusión de la vanguardia artística en Gran Bretaña.

Exposición "Abstract and Concrete", Lefevre Gallery, London, 1936. Composiciones de Piet Mondrian y  Bajorrelieve blanco de Ben Nicholson. Photograph by Arthur Jackson.

El contacto personal. La residencia en Londres de Mondrian.

Se afirma a menudo que Mondrian era una persona muy reservada al que no se le conocieron verdaderos amigos, no obstante Nicholson llegó a ser algo parecido a eso. Su relación personal fue muy cercana durante esos años. La primera mujer de Nicholson, Winifred Roberts, pintora y con una gran fortuna personal, también viajó a París en 1934 y se dejó atrapar por la estética del pintor neoplasticista. Ella fue la primera compradora de Gran Bretaña de una obra de Piet Mondrian en 1935, en concreto Composición con doble línea y amarillo (1932). La comunicación del matrimonio con el pintor holandés en los años siguientes fue intensa, como hemos visto desde el punto de vista artístico, pero también en otros aspectos pues actuaron de marchantes del pintor en Inglaterra y le invitaron a este país cuando la guerra en el continente pareció inminente.

En septiembre de 1938 Winifred acompañó a Mondrian de París hasta Londres para iniciar una nueva vida. Allí les esperaba Nicholson que le había buscado un taller/residencia en Hampstead muy cercano a su propio estudio y que enseguida adaptó a su gusto cromático y geométrico. Mondrian fue muy bien acogido por el círculo de artístas e intelectuales que vivían en este barrio londinense entre los que se encontraban Henry Moore, Naum Gabo, Herbert Read, John Cecil Stephenson y Bárbara Hepworth (la futura segunda esposa de Nicholson). Su estancia en Londres duraría aproximadamente 2 años durante los cuales participaría en dos exposiciones y realizó algunas de sus composiciones más grandes, tal vez influido por el tamaño de la nueva ciudad. Uno de ellos, Trafalgar Square de 145.2 x 120 cms (1939), fue comprado por Peggy Guggenheim, la millonaria y promotora de tantos artistas de la época y que se puede ver expuesto en la galería Courtauld, junto a obras que Nicholson estaba produciendo en ese momento en el estudio vecino.

Mondrian, Trafalgar Square, 1939-43.

Trafalgar Square es el primer cuadro que pintó con nombre de espacios de las ciudades en las que residió durante la Segunda Guerra Mundial. En él introduce también por primera vez los pequeños planos de colores primarios encajonados entre líneas negras paralelas que caracterizará la producción de sus últimos años, sobre todo, cuando en 1940 se traslade a Nueva York huyendo de la guerra que azotaba a Europa.

Ben Nicholson. Dos Formas, 1940-43.

La guerra había separado sus caminos. Nicholson se mudaría a Cornualles donde continuará su propio camino y Mondrian moriría en Nueva York en 1944.

30 Agosto 2011

El Museo del Prado posee la colección de cuadros más importantes que pintó mi admirado Diego Velázquez. He tenido muchos años para recrearme en ellos y para aprender de cada una de sus pinceladas. Pero hay un Velázquez en el exilio que me es más desconocido y que este mes de agosto he ido dispuesto a recuperar. Me refiero al conjunto de obras que por muy distinto motivo se encuentran en los museos de Londres, la ciudad que se puede decir es la segunda casa del pintor (perdóneme Sevilla), allí donde "casi siempre está nublado, en London Town".

La sala 30 de la National Gallery, donde se encuentran las pinturas de Velázquez.

Tres son los museos londinenses que acogen hasta entre 15 a 19 (según atribuciones) cuadros de nuestro genio: la National Gallery, Apsley House y la Colección Wallace. El  porqué hay tantos se debe en buena parte a la Guerra de la Independencia, puesto que hasta ese momento Velázquez y la pintura del Siglo de Oro español había pasado desapercibido para los coleccionistas británicos. Dos razones llevaron a ello:

  • Prejuicios religiosos. El anticatolicismo de este país se oponía a un tipo de pintura religiosa como la española.
  • Prejuicios estéticos. Los británicos preferían el estilo clásico y refinado de los artistas italianos y franceses y no les gustaba nada la falta de idealismo en la representación de las figuras de las obras españolas ni el tenebrismo.

Apsley House. Gallería Waterloo.

La Guerra que el duque de Wellington desarrolló en España contra los franceses entre 1808-13 puso a muchos ingleses en el conocimiento de nuestra tierra y de nuestros artistas, dándoles también la oportunidad, junto con los franceses, de enajenar muchas obras. Es el caso de cerca de las 90 que se llevó Wellington en la batalla de Vitoria (1813) del equipaje que abandonó el rey José Bonaparte. Éste había seleccionado un conjunto de cuadros de pequeño y mediano formato de la colección de la monarquía española y se los llevaba en su retira para Francia. Al acabar la guerra Fernando VII, el nuevo rey, no quiso recuperarlos y se los regaló al duque, siendo el nucleo de la colección de Apsley House. Entre los cuadros expoliados se encontraban cinco de Velázquez. Junto al camino conocido emprendido por éstas obras expoliadas por el rey José, tenemos el caso de otras muchas de las que se desconoce, pero se sospecha, cómo pasaron a manos de coleccionistas británicos a lo largo del siglo XIX.

Wallace Collection.

Os he hecho una presentación con las obras de Velázquez que se pueden contemplar en estos tres museos. Debajo ofrezco la lista y su orden cronológico. A continuación valoraré las que considero imprescindibles para completar nuestra colección del museo del Prado ¿Serían los ingleses tan amables de devolvérnoslas? Please.

Lista de obras de Velázquez en Londres.

- San Juan Evangelista en la isla de Patmos. c. 1618, National Gallery.

- Inmaculada Concepción. c. 1618-19, National Gallery.

- Cristo en casa de Marta y María. c. 1618, National Gallery.

- Dos hombres jóvenes comiendo en una mesa humilde. c. 1618-20, Apsley House.

- El aguador de Sevilla. c. 1619, Apsley House.

- Cristo atado a la columna contemplado por el alma cristiana. 1628-29, National Gallery.

- Retrato de Felipe IV en marrón y plata. c.1631-32, National Gallery.

- El príncipe Baltasar Carlos en plata. c. 1633, Wallace Collection.

- Cacería de ciervos de Felipe IV.  Atribuido c.1634, National Gallery.

- Retrato de hombre (¿José Nieto?). c. 1635-45, Apsley House.

- Retrato de Francisco de Quevedo. c.1638. Copia de taller, Apsley House.

- Retrato del príncipe Baltasar Carlos en negro y plata. Atribuido c. 1640, Wallace Collection.

- El príncipe Baltasar Carlos en clase de equitación. Atribuido 1640, Wallace Collection.

- Retrato del arzobispo Fernando de Valdés. c. 1640, National Gallery.

- Retrato de la dama del abanico. c. 1640, Wallace Collection.

- Retrato del Papa  Inocencio X, busto. c. 1650, Apsley House.

- La Venus del espejo. c. 1647-1651, National Gallery.

- Retrato de Felipe IV. c. 1656, National Gallery.

- Retrato de la Infanta Margarita. Atribuido c. 1656, Wallace Collection.

Valoración de las obras de más mérito. Cuadros que me llevaría al museo del Prado.

Con Velázquez, la pintura barroca supera paulatinamente las técnicas y los recursos plásticos utilizados hasta entonces -perspectiva lineal, dibujo- en una revolución en la que la realidad se presenta como un todo a través de la luz y el color.

Cristo en casa de Marta y María. c. 1618, National Gallery. Detalle del sobrio bodegón de la mesa.

En su primera etapa de formación en Sevilla y con apenas veinte años, trabaja como todos los pintores para los conventos de la ciudad como el de los carmelitas calzados para el que realiza La Inmaculada Concepción y el San Juan, que se encuentran en la National Gallery. Pese a ser estos dos cuadros de valía, no dejan de ser temas religiosos demasiado comunes en los que se nota que el artista no se siente muy cómodo al repetir estereotipos.  Otra cosa distinta se manifiesta en los cuadros ambientados en estancias oscuras donde el potente foco de luz destaca a las personas y a los objetos cotidianos, entre el costumbrismo y el bodegón. La influencia de Caravaggio en el uso técnico del tenebrismo y la calidad con la que transforma lo vulgar en algo excelso y meritorio de ser pintado le muestran ya como un gran maestro. Se sabe que algunos de estos cuadros Velázquez los trajo consigo a Madrid en 1623, por lo que nos demuestra que no fueron pintados por encargo, sino por recrearse el pintor  en su maestría. La Apsley House (AH) y la National Gallery (NG) poseen tres cuadros excepcionales de este momento, entre 1618 y 1620. Se tratan de Dos jóvenes comiendo (AH), El aguador de Sevilla (AH) y Cristo en casa de Marta y María (NG).

El aguador de Sevilla. c. 1619, Apsley House.

Me  llevaría los tres para el Museo del Prado, aunque si finalmente me tuviera que decidir sólo por uno para no dejar a Londres sin muestra, mi elección sería, sin duda, El Aguador de Sevilla,  la obra cumbre de esta etapa. Posee una atmósfera táctil que dan ganas de tocarlo para cerciorarse de que estamos ante un cuadro y no ante unas tinajas reales que rezuman gotitas de "sudor". La copa de agua cristalina esta hecha de luz. La serenidad que transmite la composición tampoco deja de impresionarme.

----...----

De su segunda etapa madrileña (1631-1649), en los años que median entre sus dos viajes a Italia, hay buena cantidad de retratos de Felipe IV y su heredero en aquel momento, el príncipe Baltasar Carlos. También hay retratos de particulares. Aquí, dejadme elegir dos porque son tan especiales que no podría esta vez deshacer de uno de ellos. Mi selección recaería en el retrato de Felipe IV de marrón y plata de la National Gallery y en el retrato de una dama anónima conocido como la Dama del abanico de la Colección Wallace.

Felipe IV de marrón y plata, 1631. Detalle. National Gallery.

Del primero, Felipe IV de marrón y plata, destacaría como el pintor ha buscado captar dignidad en la figura del rey.  No se trata de idealizarle, eso no se aprecia, porque reconocemos a un Felipe IV de rasgos poco bellos que otro pintor hubiera idealizado como recurso de adulación cortesana; sino de un cuadro donde Velázquez busca expresar afecto por el retratado. Técnicamente también es notable, puesto que en cuanto nos acercamos descubrimos cómo ese traje de brocado, aparentemente tan primoroso, se deshace en cientos de pinceladas abstractas y deshilachadas.

La dama del abanico. c. 1640, Wallace Collection.

Del segundo, La dama del abanico, me gusta la sensualidad que transmite la mirada y el escote de la dama, que contrasta con la imagen del rosario de oro con la cruz y la cinta azul con una medalla que cuelgan de la muñeca izquierda. Los guantes blancos y su pecho actúan de potentes fogonazos que nos guían la mirada para recibir a la vez el influjo piadoso y sensual. La pincelada rápida es otro rasgo de modernidad de la obra que busca crear impresiones más que la verosimilitud de los objetos.

La venus del espejo. c. 1647-1651, National Gallery.

Y finalmente, me quedaría con La Venus del espejo de la National Gallery. Este desnudo femenino pudo ser pintado en su segundo viaje a Italia, aunque bien pudo hacerlo unos pocos años antes de partir. Para el caso es lo mismo, porque además de ser insólito por su temática en la España de su tiempo, lo es porque el genio de Velázquez supera la frialdad de los desnudos clásicos creando una fina atmósfera ambiental sobre la piel de la mujer en la que palpita un cuerpo  de carne y hueso muy sensual que de nuevo busca el contraste con el rostro vulgar reflejado en el espejo. El rojo de las cortinas y los contrastes entre el blanco de plata y el gris-malva de las sábanas son otro placer para la vista.

2 Agosto 2011

El Museo del Prado, el Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Pons mostrarán sus mejores obras religiosas durante este mes con ocasión de la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ 2011) que tendrá lugar en Madrid del 16 al 21 de agosto.

Museo del Prado. El descendimiento y "Pinturas de Cristo. La Palabra hecha imagen".

En el Museo del Prado, en la sala 4, ya se puede ver desde el 22 de julio y hasta el 18 de Septiembre una obra excepcional El Descendimiento (Deposizione) de Caravaggio. Para todo aquel que ame la pintura y se encuentre en Madrid en estas fechas es una cita inexcusable pues, a mi juicio, es la obra maestra de este pintor. El lienzo es un préstamo temporal  que han realizado los Museos Vaticanos para dotar de un aliciente más al encuentro mundial de la juventud (JMJ 2011). La obra es tan magnífica que merece que la dedique un análisis en otro artículo por si alguien quiere contemplarla con todo conocimiento.

Caravaggio. Descendimiento de Cristo, 1604.

Hay más motivos para acudir al Museo en este mes de agosto, puesto que para acompañar a este cuadro invitado se ha creado un itinerario por otras obras maestras de la colección que abarcan distintos estilos desde el Románico (siglo XII) hasta el Barroco (siglo XVII). El hilo argumental que los une es la figura de Cristo y cómo su imagen ha sido concebida a través de los artistas de todos los tiempos y escuelas. Se ha denominado a esta selección "La palabra hecha imagen".  El Museo invita también a que se siga por internet como si estuviéramos in situ  (ver y escuchar on line). Cada una de las 14 obras (13 + la obra invitada)  ha sido destacada con  una fotografía de alta definición que nos permite apreciar cualquier detalle y se ha realizado sobre ella un profundo comentario estilístico y temático que se escucha a modo de audioguía.

Los cuadros y los pintores son muy conocidos por lo que creo que no me debo extender en más comentarios. A continuación os ofrezco la lista de las obras  por orden cronológico.

  1. El Pantocrátor sostenido por cuatro ángeles, obra anónima del siglo XII proveniente de la iglesia de la Vera Cruz de Maderuelo, Segovia;
  2. La Anunciación, de Fra Angelico (1426);
  3. El Descendimiento de la Cruz, de Roger van der Weyden (1435);  
  4. Descenso de Cristo a los Infiernos, de Sebastiano del Piombo (1516);
  5. El lavatorio, de Tintoretto(1548-49);
  6. La disputa con los doctores en el Templo, de Paolo Veronés (1560);
  7. La última Cena, de Juan de Juanes (1562);
  8. La Resurrección, de El Greco (1597-1600);
  9. La Adoración de los Reyes Magos, de Pedro Pablo Rubens (1609/1628-29);
  10. Cristo crucificado, de Diego Velázquez (1632);
  11. Agnus Dei, de Francisco de Zurbarán (1635-0);
  12. La Trinidad, de José de Ribera (1635);
  13. y  El Buen Pastor, de Bartolomé Esteban Murillo (1660).

El Museo ha elaborado un vídeo con ellas y algunas otras más, incluida la obra invitada, para completar un recorrido visual cronológico por la vida, muerte y resurrección de Cristo. Las imágenes son de alta calidad y la música sobrecogedora, el Réquiem en Re menor (K626) de Wolfgang Amadeus Mozart, interpretado por la RIAS Symphonie Orchester.

El acceso al Museo será gratuito durante los días 16, 17 y 18 en horario normal para los peregrinos con acreditación (pase de peregrino). También esos mismos días se ampliará un horario extraordinario de 20.30 a 24h en el que las dos plantas principales de su colección permanente también serán gratuitas para todo el público.

Museo  Thyssen-Bornemisza. "Encuentros". Episodios de la vida y resurrección de Cristo.

El Museo  Thyssen-Bornemisza organizará una exposición del 2 de agosto al 4 de septiembre de 2011 de entrada gratuita, con una selección de nueve cuadros de sus fondos de la Colección Permanente de Pintura Antigua. La muestra se titula "Encuentros" e ilustra diversos episodios/encuentros, de  Cristo en tres etapas de su vida. Los artistas escogidos son de distintas escuelas y épocas que abarcan desde el siglo XIV al siglo XVIII.

Las obras salvo un par de ellas no son tan conocidas como las del Prado, pero merece la pena hacer la visita. Si pincháis sobre el título de cada cuadro que aparece en la siguiente lista podéis acceder a su imagen y a un breve comentario de la obra.

Alberto Durero. Jesús entre los doctores 1506.

Guercino. Jesús y la samaritana en el pozo. 1640-41.

  • Por último, dentro del capítulo de las apariciones de Jesús después de la resurrección, destaca La cena de Emaús (c. 1633-1639) de Matthias Stom.

Estas obras  se mostrarán en la Sala de Exposiciones Contexto, en el Balcón-Mirador de la Planta Primera del Museo, con acceso directo desde el hall central.

La Fundación Pons. "Arte + Fe". Arte religioso contemporáneo.

Otro de los actos culturales a destacar con motivo del JMJ 2011 es el que se celebrará en La Fundación Pons (calle Serrano, 138. Madrid), donde durante los días del 9 al 26 de agosto se ofrecerá una exposición colectiva de 36 obras contemporáneas titulada "Arte + Fe". La muestra reunirá a artistas de distintos países que tienen como nexo de unión su compromiso con la  fe cristiana ya sea católica, ortodoxa o protestante y su apuesta por la vanguardia. Es el testimonio de la compatibilidad entre el arte del siglo XXI y la religiosidad.

Como la muestra aún está por verse, todavía no puedo destacar del evento más allá de lo que ha proporcionado la página oficial de la JMJ. Por lo que parece abarcará estilos y formatos muy distintos desde óleos conceptuales hasta instalaciones con diversos materiales como chapa, cabello humano o botellas de Coca Cola esmaltadas y performances. Destacaré algunas de las obras que más me han interesado.

Me gusta la obra del holandés William Zijlstra que en su escultura Agnus Dei (2004) hace un claro paralelismo con el óleo homónimo de Zurbarán, que podemos ver el Museo del Prado. Seguramente que colocado en medio de la sala actuará como un imán atrayendo a su contemplación y a la reflexión. Esta vez el cordero, identificado con Cristo en la tradición cristiana, es inmolado en un altar moderno hecho con periódicos con la noticia ‘El hombre es capaz de cualquier horror’ y una fotografía de un campo de concentración, un artículo sobre el Holocausto. Todo el mundo puede entender el simbolismo y su traslación contemporánea: la inocencia es sacrificada sin sentido también en el mundo moderno.

William Zijlstra. Agnus Dei.

Hay una representación de jóvenes pintores españoles. El castellonense Alejandro Mañas (1985) presenta a modo de tríptico tres botellas de Coca Cola esmaltadas para representar conceptualmente el martirio de San Sebastián con el color rojo, la noche oscura de San Juan de la Cruz con el negro, y la enseñanza de Santa Teresa de Jesús con el amarillo. David López (Catarroja, Valencia, 1972) mostrará la silueta de un gran Cristo crucificado con imágenes cotidianas en su interior de su serie ‘Nowa Huta’. Su mensaje conceptual es que la corporeidad del Cristo asume toda la humanidad, sus sufrimientos, sus gozos y sus esperanzas. El título remite a un proyecto urbanístico que se realizó en los años 50 en los suburbios de la Cracovia (Polonia) de crear un gran complejo industrial y residencial,  una nueva ciudad obrera sin la presencia de elementos clericales ni de Dios. El resultado fue un auténtico fracaso para el gobierno comunista puesto que aquí se gestó la mayor resistencia contra el régimen en los años 80, que llevaría a su disolución.

Alejandro Mañas García. Tres santos (arriba). David López Ribes, Nowa Huta (abajo).

La instalación Las lágrimas de María Magdalena de la sevillana Adriana Torres de Silva invitará al visitante a descubrir una pintura tras una cortina de cabello que cuelga. Al retirarla podremos percibir el olor del perfume mezclado sobre una bandeja de agua, donde también podemos leer un verso. El resultado es una impactante instalación en la que se combina pintura, escultura,  pelo, perfumes y poesía .

Adriana Torres Silva. Las lágrimas de María Magdalena. 2010.

Jason Dy, artista y sacerdote jesuita, mostrará una obra formada por botellas de cristal con recuerdos de seres queridos difuntos. Los visitantes que lo deseen podrán participar también rellenando las botellas con un recuerdo para sus seres queridos ausentes, como si de una carta a ellos y a Dios se tratase.

6 Julio 2011

Se presenta en el Museo del Prado desde el 5 de Julio y hasta el 25 de septiembre la exposición "Roma. Naturaleza e Ideal. Paisajes 1600-1650". Es la continuación de la que se celebró en el  Grand Palais de París entre marzo y junio de 2011. En ella participan, además de los museos del Prado y del Louvre como promotores, cerca de otras 45 instituciones prestadoras.

Que nadie vaya confundido. La exposición no pretende hacer una retrospectiva sobre el género del paisaje en general. Ni siquiera sobre el paisaje del siglo XVII, puesto que para ello habría que haberse sumergido en Flandes, Holanda y Venecia, ámbitos donde había ido madurando el género desde el siglo XV. La muestra busca reflexionar sobre el origen y la evolución de un tipo de paisaje muy concreto, el paisaje clasicista, tomando como objeto pictórico la misma ciudad de Roma, fundamentalmente las ruinas, y su entorno natural. En el vídeo que he elaborado podéis hacer una idea de las obras y los artistas representados.

Hasta finales del siglo XVI los artistas italianos, siguiendo a Rafael y a Miguel Ángel, concentraron el interés principalmente en la figura humana. Aunque diferentes artistas habían reivindicado el paisaje desde distintos presupuestos (los paisajes arqueológicos de Polidoro da Caravaggio, las perspectivas idealizadas de Baldassare Peruzzi, así como los fondos más naturalistas y poéticos de obras de Giorgione o Tiziano), todavía era considerado un género menor por parte de los mismos pintores y, por supuesto, de los teóricos del arte. Esta concepción va a cambiar en Roma en la primera mitad del siglo XVII. Allí durante estos años se darán cita artistas de diferentes nacionalidades y tendencias que intercambiarán ideas que van a dar como fruto lo que conocemos como el paisajismo clasicista. La oportunidad que nos ofrece la exposición  para indagar en este género artístico es excepcional por el número y por la calidad de las obras y de los artistas reunidos (84 pinturas y 19 dibujos de más 30 autores).

Domenichino. Paisaje con huida a Egipto, 1621-23. Detalle.

La muestra está dispuesta en espacios o secuencias cronológicas, con independencia de la nacionalidad del artista, para poner de manifiesto las influencias mutuas y los pasos dados hasta el pleno desarrollo del género.  Comienza en Annibale Carracci, padre del género, hasta finalizar en los pintores franceses Claudio de Lorena y Nicolás Poussin,  los que consagraron definitivamente este género a mediados del siglo XVII en todas las cortes europeas. En el camino no podemos olvidarnos de otros artistas menores y, por supuesto, de algunos de los grandes como el mismo Diego Velázquez que entre 1629 y 1630 visitó Roma y también dejó su contribución al paisajismo en los Jardines de la villa Medici.

Claudio de Lorena. Vista de la Crescenza, 1648-50. La villa está ubicada en los alrededores de Roma en una zona muy frecuentada por Lorena. El lienzo muestra infinitas variaciones de verde, que resaltan gracias a la luz cristalina. La ausencia de árboles en primer plano invita al espectador a entrar en el espacio de la pintura y a dirigir la mirada hacia el edificio. Es posible que el artista pintara esta obra in situ y también que la hubiera hecho para sí mismo.

Estas son las seis secciones en que se organiza el evento:

  • La primera está dedicada a los comienzos del género. En ella se destaca la figura de  Aníbale Carracci, pintor que desde su cátedra elaboró el prototipo del paisaje armónicamente estructurado y sereno, inspirado en la naturaleza pero premeditadamente embellecido o idealizado. Pero al mismo tiempo que Carraci se daban cita en Roma pintores nórdicos, fundamentalmente flamencos, como Paul Bril, Jan Brueghel o Sébastien Vrancx, que  aportaron variantes como el paisaje marino, las pequeñas escenas de género introducidas en los paisajes o la precisión topográfica y arqueológica de los entornos. Factor importante en el desarrollo de la pintura de paisaje fue la presencia en Roma entre 1610 y 1620 del alemán Adam Elsheimer, quien introdujo en sus paisajes pequeños personajes y otros aspectos como referencias literarias, así como la tensión dramática propia de los grandes cuadros de historia.

Aníbal Carraci. Paisaje fluvial, c. 1590-1599.

Paul Bril. Vista del Campo Vaccino con la feria del ganado, 1600. Óleo sobre cobre. Bril representa aquí el Campo Vaccino (literalmente, “Campo de Vacas”, nombre dado al Foro Romano desde la Edad Media), con las columnas del templo de Cástor y Pólux y la basílica de Magencio. La introducción de escenas cotidianas entre los monumentos antiguos revela los orígenes flamencos de Bril.

  • La segunda sección se dedica a la evolución del paisaje boloñés. El ejemplo de Carracci fue posteriormente desarrollado por sus discípulos boloñeses, como Domenichino o Francesco Albani, quienes enriquecieron el género con referencias literarias.
  • La tercera parte corresponde a la evolución del paisaje nórdico y su proyección europea. Su pasión por los efectos atmosféricos y las variaciones lumínicas constituyen un antecedente importante para el paisaje naturalista de Goffredo Wals, Bartholomeus Breenbergh, Cornelis van Poelenburgh y Filippo Napoletano, que inspiraron también a pintores como Carlo Saraceni y Orazio Gentileschi, todos ellos presentes en la exposición a través de obras imprescindibles en sus respectivos catálogos. Características de los paisajes de estos autores son: Temáticamente, personajes contemporáneos, animales que pasean entre las ruinas de la ciudad pagana, y monumentos antiguos adaptados a usos cotidianos;  técnicamente son paisajes más modernos y naturalistas, que aprovechaba las relaciones entre las masas en perspectiva y la luz .

Goffredo Wals. Una carretera rural con una casa, 1619. Detalle. Mientras que algunos pintores nórdicos como Van Poelenburg y Breenbergh quedaron fascinados ante la grandiosidad y el estado ruinoso de Roma, Wals insistió en la representación cotidiana de edificios modestos de volúmenes geométricos.

  • A continuación, nos adentramos en la cuarta sala, la impresionante Galería de Paisajes del palacio del Buen Retiro. Es decir, el conjunto de cuadros de gran formato que Felipe IV encargó a los principales pintores que trabajaban en Roma entre 1638 y 1642. La sala está decorada en un atractivo fondo rojo. El tema común son santos y eremitas que se retiraron del mundo. Posiblemente Felipe IV impusiera también el formato vertical y de gran tamaño, que hasta ese momento no se había ensayado.

Sala de la Galería de Paisajes del Palacio del Buen Retiro. Obras de Lorena y Poussin entre otros (1638-42).

  • Y finalmente tienen especial importancia las dos secciones dedicadas respectivamente a Claudio de Lorena (h. 1600-1682) y a Nicolas Poussin (1594-1665), los dos máximos representantes del género. Lorena se caracteriza por composiciones de la campiña romana o de un supuesto puerto de Ostia con  luces de atardecer, tonos dorados, sensación de calma. El tema de  los cuadros es sólo un pretexto para recrearse en los edificios y campos idealizados.. Junto a ellos se exponen piezas de otros pintores franceses como Jean Lemaire, quien rápidamente fue valorado en el mercado del arte por sus perspectivas arqueologizantes, o Gaspard Dughet, cuyas ensoñaciones románticas causaron un fuerte impacto en futuros paisajistas, como Courbet..

Claudio de Lorena. Ulises devolviendo a Criseida, 1644. Los edificios se disponen en una manera diagonal y las figuras protagonizan escenas cotidianas, sin que parezca existir un tema claro. La idea de capricho arquitectónico, por la cual un edificio célebre es trasladado a un contexto ajeno, como aquí la orilla del mar, deriva de modelos flamencos.

Nicolas Poussin. Paisaje con edificios, 1648-51, detalle. Vista de un valle surcado por un río, en cuyas orillas se sitúan varios edificios, enmarcados por árboles y montañas en el horizonte. .

Todo sobre la exposición

Esta exposición ha sido organizada por el Museo Nacional del Prado, Exposición coorganizada por: Rmm-Grand Palais (París), Musée du Louvre, Paris. Con la colaboración de la Comunidad de Madrid

La exposición está comisariada por Andrés Úbeda de los Cobos, Jefe de Conservación de Pintura Italiana y Francesa del Museo Nacional del Prado.

29 Junio 2011

El Museo Thyssen‐Bornemisza de Madrid presenta desde el 28 de Junio y hasta el 25 de septiembre de 2011 la tan esperada exposición antológica del artista español Antonio López (Tomelloso, 1936). Es un acontecimiento que sólo ha tenido como precedente comparable la exposición que en 1993 tuvo lugar en el Museo Reina Sofía. El propio pintor ha dirigido la selección y el montaje de su obra, lo que convierte a la muestra en casi un manifiesto autobiográfico.  Para que nadie se pueda perder el placer que produce la contemplación de la obra de este pintor he preparado una presentación de ppt con las mejores imágenes y los detalles más cercanos que he podido encontrar. Vedla a pantalla completa para no perderse nada. He añadido algunos cuadros más que no están en la muestra porque los considero importantes para entender el conjunto de su obra.

La exposición.

En la muestra podemos ver  cerca de  130 piezas entre pinturas, dibujos y esculturas, que abarcan todo el devenir de sus 60 años como artista pero sin un orden cronológico continuo. En el siguiente documento tenéis los datos técnicos.

Listado de Obras Antonio López

El recorrido comienza en las salas de exposición de la planta baja del Museo, con un vestíbulo de entrada donde aparecen tres obras a manera de síntesis de su producción. Antonio López ha escogido para  presentarse: unos bustos en escayola copiados del templo de Zeus en Olimpia, con lo que quiere decirnos que se declarara heredero de la tradición clásica; un cuadro de su primera etapa, Carmencita jugando (1959‐1960),  para hacernos saber lo importante que es para él su familia y sus orígenes manchegos; y su primera vista panorámica importante de Madrid, Terraza de Lucio (1962‐1990), que es testimonio de su forma de trabajar -lenta, pero constante- y de la temática que le ha hecho popular, la ciudad que le fascina y que ha pintado decenas de veces, pero también de las cosas sencillas (un muro, una terraza, un rosal...).

Antonio López. Terraza de Lucio, 1962‐1990. Óleo sobre tabla. 172 x 207 cm. Colección privada.

A continuación entramos en la parte de la muestra que se ha querido resaltar: la producción de los últimos veinte años, la que sólo hemos podido ver en exposiciones parciales desde aquella retrospectiva del año 93. Las salas se estructuran a través de tres/cuatro ejes temáticos fundamentales: su  familia; las vistas de Madrid;  las sencillas composiciones hechas en el interior de su casa, de su taller o de su huerto; y la figura humana.

  • Su familia (su esposa y sus dos hijas, Carmen y María) y él  nos acompañan en escultura, dibujo u óleo por estas primeras salas. Son como nuestros guías particulares de la exposición.

Antonio López. Mari y Antonio, 1967‐1968. Madera policromada. Hessisches Landesmuseum Darmstadt. Este es uno de los pocos autorretratos del pintor. Le acompaña su mujer.

  • Grandes espacios ocupan sus conocidas vistas de la ciudad de Madrid desde Torres Blancas, desde Capitán Haya, desde le Palacio Real, desde Vallecas...Son cuadros en formato apaisado, llenos de matices de luz, de color y  de detalles. Aunque son conocidos no dejan de sorprender cuando se pueden ver in situ y adentrarse en los miles de detalles, que una foto impide resaltar. Por supuesto, que está también su mítica vista del arranque de la Gran Vía. A esta avenida se le dedicada una sala entera, puesto que a este cuadro le acompaña una serie en la que viene trabajando el pintor  desde hace varios años. Se ha propuesto captar vistas de la calle en un día concreto, el 1 de agosto, bajo luces de distintas horas del día. Algunos cuadros están más terminados que otros, pero yo creo que ni el propio pintor sabe cuando se acabarán, pues sólo le valen para pintar 30 minutos de luz de 15 días del año. Estos óleos nos muestran a un Antonio López que ama la ciudad de Madrid, sus edificios y su luz, pero que a su vez la muestra vacía de gente... solitaria.

Antonio López. Gran Vía, 1 de agosto, 13.45 horas. Cuadro inacabado, 2010-2011. Óleo sobre lienzo, 130 x 120 cm. Colección del artista.

  • En esta planta baja también hay una sala dedicada a sus otros grandes motivos: sus sencillas composiciones que tienen como objetivo captar la esencia de los objetos y retenerlos en el tiempo. Hay una completa selección de dibujos y pinturas de su taller, de los objetos más triviales y cotidianos como una nevera abierta, y de su huerto. En estas obras podemos seguir reflexionando sobre los conceptos de realismo y cuadro finalizado en la obra en Antonio López. Como muestra sirva el detalle que ofrezco debajo de Nevera nueva donde lo aparentemente perfecto y delimitado se convierte en mancha y esbozo de color.

Antonio López.  Nevera nueva, 1991‐1994. Óleo sobre lienzo. 240 x 190 cm. Colección privada de Florentino Pérez, Madrid. Abajo detalle de la parte inferior de la puerta.

  • Y, en último lugar, hay un espacio para la representación de la figura humana, tan importante en su producción tanto en escultura como en dibujo. El desnudo y  la proporción son los protagonistas. Figuras estáticas, personas atemporales que no reflejan los cánones idealizados clásicos, sino los de los seres mortales. Me recuerdan, en cierta manera, a la estatuaria funeraria romana.

Antonio López. Hombre y Mujer, 1968‐1994. Madera policromada. Hombre: 195x59x46 cm. Mujer: 169x42x38 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid.

La exposición continua en las salas del primer sótano del Museo (salas Moneo) con un recorrido tanto temático como cronológico.

  • Aquí están los primeros cuadros de formación de los años 50 en Tomelloso y en la Escuela de Bellas Artes y San Fernando de Madrid. Podemos ver unos inicios con un estilo bien distinto, de pintura más matérica, donde podemos ver retazos de collage y al óleo mezclarse con la ceniza, el papel o la tierra. Los volúmenes de sus figuras son rotundos, incluso tendentes a la geometrización. Temáticamente practica el bodegón y  y el retrato de familiares y amigos de forma individual o por pareja. Sus personajes están absortos, con una mirada distante y de eternidad.

Antonio López. Mis padres, 1956. Óleo sobre lienzo adherido a tabla. 87,3 x 103,9 cm. Centre Georges Pompidou, París.

  • Desde finales de los 50 y hasta bien entrados en los 60, su estilo tiende hacia el surrealismo. Cada vez cobran más importancia escenas inquietantes, espacios aparentemente lógicos pero donde suceden hechos extraños o encontramos objetos situados fuera de su contexto habitual. La alacena es uno de esos ejemplos. El abigarrado mueble se encuentra coronado por la cabeza flotante de una mujer y de un candil.

Antonio López. La alacena, 1962‐1963. Óleo sobre tabla. 200 x 100 cm. Colección privada.

  • Desde mediados de los sesenta cobran cada vez más protagonismo los paisajes (en el piso superior) y las escenas de la intimidad de madurez del pintor. Me encanta La cena y especialmente los cuadros del cuarto de baño, un lugar a penas captado por los pintores y, sin embargo, es espacio habitual de todos los seres humanos, allí donde  nos encontramos verdaderamente con nosotros mismos en total soledad y reflejados en el espejo.
  • En las últimas salas se ofrecen más objetos, flores y los últimos proyectos de su taller entre las que se encuentran los bocetos y las pruebas en escayola de las "cabecitas" de sus nietos. Es el material que le sirvió para realizar las colosales figuras de bronce que se pueden contemplar por ejemplo en la entrada del museo o en la estación del AVE en Atocha. Echamos en falta el prometido retrato de los Reyes que durante mese se anunció como obra reclamo de esta exposición. Creo que Antonio López igual que ha presentado otras obras inacabadas no debería de habernos privado de este retrato que había levantado tantas expectativas.
  • En el exterior y en el hall central del museo se exponen sus obras monumentales, la ya mencianada "cabecita" de Carmen dormida y su gigantesca Mujer de Coslada de nada menos 5 metros de altura.

Antonio López. Carmen dormida, 2008. Bronce ed. 2 de 3. 243 x 200 x 228 cm. Cortesía Galería Marlborough. Expuesta en el jardín del museo.

La muestra se completa con la proyección de dos documentales elaborados específicamente para la ocasión con imágenes del trabajo de Antonio López en este último año, tanto en su estudio como en exteriores, así como diversas entrevistas a personas próximas a él. Se quiere indagar con ellos en su lado humano, lo que es fácil, porque es un hombre sincero, que no esconde nada. Su personalidad se refleja además en su obra: hombre apasionado por su trabajo; cordial; de carácter entre reservado y abierto: amante de la vida familiar y de sus amigos de siempre; de costumbres sencillas... Su vida no ofrece episodios novelescos ni bohemios. Es un hombre cabal, del que emana humanidad y normalidad. Como su pintura, es lo que se ve. Como no he podido hacerme con ninguno de estos documetales, os ofrezco el enlace a un reportaje de 15 minutos que le dedicó el programa Informe Semanal de RTVE con motivo de esta exposición, de título "Antonio López.,el maestro español del realismo".

Antonio López pintando en la Gran Vía.

Además, todos los sábados del mes de julio podrá verse en el salón de actos del Museo la película El sol del Membrillo (1990‐1992).  El cineasta Víctor Erice quiso explorar en cómo es el proceso de creación de una obra de arte. No es documental al uso sino más bien un diario que pone en relación cine y pintura. El objeto es contemplar a Antonio López pintando un membrillo en el patio de su casa.

La conclusión a la que finalmente llego al terminar de ver la exposición es que Antonio López no es un pintor realista o hiperrealista, como suele calificársele, sino un hombre que pinta su realidad.

Para saber más sobre la exposición podéis

- Entrar en la página que tiene el museo dedicada a la Exposición de Antonio López .

- Leer esta interesante entrevista realizada por el equipo de Hoy es Arte.

Tendrá un epílogo.

Tras su presentación en Madrid, la exposición podrá verse, en una versión algo más reducida, en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, del 10 de octubre de 2011 al 22 de enero de 2012.

24 Mayo 2011

En su afán por ofrecer más a sus usuarios Google ha patrocinado un nuevo proyecto artístico del que seguro podemos sacar mucho provecho en nuestras clases de arte. Se trata de Google Art Project.

La idea es de Google, pero ha sido desarrollada técnicamente, entre otros, por la empresa madrileña Madpixel, y ha contado con la colaboración de algunas de las más prestigiosas pinacotecas del mundo. En este video puedes ver el cómo se hizo.

Su finalidad es que podamos contemplar desde esta página las principales obras de los museos casi como si las tuviéramos en vivo. Yo diría que incluso mejor puesto que la calidad de la fotografía es máxima y además  posee un potente zoom que permite acercarte a los más mínimos detalles de un cuadro. Todo se desvela ante esta lupa digital: texturas, técnica pictórica, pinceladas, tonalidades…

Comprobemos las posibilidades del zoom sobre el cuadro de Hans Holbein Los Embajadores (1533) de la National Gallery, Londres. Os ofrezco una visión del conjunto, un acercamiento a algunos de los objetos que hay sobre la mesita baja y un detalle del globo terráqueo que se encuentra ahí. Y todavía hay otro nivel de ampliación mayor. Impresionante.

Las galerías han aportado (en inglés) para cada cuadro: una ficha técnica, enlaces a otros recursos en vídeo o en texto y apartados donde se comenta la obra en cuestión y se dan datos sobre la biografía del pintor y la posibilidad de acceder a otros cuadros de ese artista que existan en los otros museos asociados.

Para facilitar el trabajo, Google Art ofrece la posibilidad de buscar por museos y en la barra lateral  por autores, facilitando nuestro trabajo.

Si seleccionamos la visita por museos, podemos hacer un recorrido virtual por los mismos, puesto que cada sala ha sido fotografiada con la técnica de Street View en 360º. Con lo que cada uno se mueve según sus intereses por las salas y se detiene ante la obra que desee. Desafortunadamente no todas las salas están disponibles. Sólo se pueden acceder a aquellas en las que aparece activado el color gris en el plano del edificio.

Faltan todavía algunos de los grandes museos, como el Museo del Prado, el Louvre, la Galería de la Academia de Venecia o el Museo Vaticano , pero la nómina ya es impresionante y además se está en conversaciones para poderlos añadir en un futuro. Esta es la lista de los que actualmente están en el proyecto (si pinchas en el enlace aparecerás en una de las salas del museo seleccionado a través de G. Art Proyect):

Si tienes una cuenta con Google puedes ir seleccionando los cuadros que desees para hacer tu propia colección e incluso añadir comentarios a las obras.

Aplicaciones didácticas de Google Art.

1. Visitas virtuales a los museos. Con las salas que están fotografiadas en 360º podemos:

a) Preparar una visita con los alumnos sabiendo donde encontrar en su lugar exacto cada uno de los cuadros que queremos ver y cómo podemos acceder a ellos.

b) Visitar el Museo desde el aula desde cualquier lugar del mundo sin tener que trasladarnos allí.

2. Planificar trabajos de alumnos. La posibilidad de crear tu propia pinacoteca, añadir comentarios a cada pintura y compartir tu selección con quien quieras convierte a esta herramienta en un interesantísimo instrumento para realizar trabajos colaborativos de clase.

a) Se pueden recopilar imágenes por estilos, por autores, por temas, por escuelas... Si pincháis aquí veréis la colección que he hecho de cuadros de Juan Gris en el museo Reina Sofia.)

b) Se puede pedir que el alumno se cree una pinacoteca seleccionando uno dos cuadros por museo y estilo. De esta manera los alumnos tendrían que recorrer todos los museos. Luego deberían exponer en clase su colección explicando porqué han escogido cada obra y su contexto artístico.

 

3. Proponer actividades lúdico/didácticas.

a) En el aula se puede proponer una obra, o un detalle si es muy conocida, y organizar la búsqueda del artista por el museo.

b) Planear gimkanas donde los alumnos participen por grupos o individualmente en clase o en cada uno desde su casa a la manera que ya hemos explicado en otros artículos, pero on line. Ver la del Museo del Prado y  la del Museo Thyssen

 

Sobre Algargos, Arte e Historia

Hola, encantado de conocerte, visitante.

Me llamo Alfredo García.

Te encuentras ante un blog educativo de un profesor que busca ilustrar y completar la asignatura de Historia del Arte de 2º de Bachillerato.

Imparto mis clases en el instituto "Dionisio Aguado" de la ciudad de Fuenlabrada en Madrid.

SI ERES ALUMNO O COMPAÑERO, en este blog tienes donde sacar imágenes, materiales didácticos y algunos textos, no eruditos, que te ayudarán en tus clases.

SI SÓLO TE ACERCAS COMO PASEANTE, creo que te puedes llevar bellas sorpresas y que no saldrás decepcionado porque terminarás aprendiendo y disfrutando.

Si este blog te ha gustado puedes dejar un comentario y si lo deseas puedes continuar tu camino en otros dos blogs que tengo blog de Geografía de España y blog de Historia de España, donde también serás bien recibido.



If your language is not Spanish, try to translate this blog with the help of this translator.





http://profesorfrancisco.wikispaces.com/file/view/circulocultural3.gif/123530605/circulocultural3.gif



ARTE EN LOS BLOGS


Loading


Visit ARQUEOLOGOS



Visit CLIO EN RED


miarroba.com

Dale al play


BATALLA DE TEOTOBURGO
Música de la Electric Light Orchestra

Cortesía de Frodocomarca67





STAR WARS EMPIRE AT WAR

Cortesía de Luisite 8




PÁGINAS HERMANAS




LOS BLOGS QUE SIGO





ALGUNOS ARTÍCULOS





ImageChef.com - Custom comment codes for MySpace, Hi5, Friendster and more


SÍGUE ESTE BLOG A TRAVÉS DE FACEBOOK Y DE TWITTER



Alfredo Algargos | Crea tu insignia




CALENDARIO PARA ALUMNOS





ALGUNOS DE MIS VÍDEOS





Categorías