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La Coctelera

Algargos, Arte e Historia


Material didáctico para la asignatura de Historia del Arte.

Categoría: 05.2. Roma arquitectura

9 Diciembre 2012

El palacio de Diocleciano en Split (Splejt o Spalato) fue construido entre los años finales del siglo III y el 305 para servir de morada y de retiro al emperador más importante que reinó en el siglo III (284-305). El edificio es, tanto por su tamaño como por su calidad, el ejemplo que mejor puede mostrarnos los cambios políticos y sociales que se vivieron durante el Bajo Imperio. También a través de él, podremos entender las transformaciones artísticas que anuncian el fin del "clasicismo imperial" y el comienzo de otro nuevo espíritu arquitectónico: un "barroquismo" que tendrá su continuación en la Edad Media y en el Renacimiento.

  • 1.- Roma ya no era el único centro político. La situación estratégica del palacio en la costa dálmata del Adriático (actual Croacia) es un indicativo de que muchas cosas habían cambiado en el Imperio. En primer lugar que el poder de Roma, como centro director del Imperio iba decayendo y nuevos lugares reclamaban la preeminencia en el gobierno del mismo. Aún así, se podría argumentar que Spalato era sólo una residencia de retiro para un emperador que eligió este sitio por encontrase cerca de Salona, la ciudad donde nació. Sin embargo, el tamaño del palacio, gigantesco para un magistrado retirado, nos hace sospechar que el emperador no renunciaba a mantener un cierto control sobre la situación política (se retiró en el año 305, pero no murió hasta el 316). El que el lugar elegido fuese equidistante entre el antiguo centro de poder y la cercana frontera del Danubio, le permitía estar al tanto de los principales problemas del Estado sin estar directamente en las zonas de conflicto. Es significativo también que, desde la segunda mitad del siglo III, la Iliria romana había alcanzado un creciente protagonismo en la política imperial, puesto que de esta misma región eran originarios sus antecesores Aureliano (270-275) y Probo (277-282).
La amenaza germana en las fronteras del Danubio desde el siglo III hacía cada vez más necesario que los emperadores estuvieran en campaña o pendientes para acudir o para recibir noticias de lo que acontecía en ese limes.
  • 2.- La comparación con otros palacios de emperadores anteriores nos descubre que no estamos ante algo parecido a las residencias palaciegas urbanas o rurales que se hicieron en el Alto Imperio. El palacio de los Flavios en el Palatino de la ciudad de Roma, la Domus Flavia; o  el palacio previo de Nerón, la Domus Áurea; o la Villa del emperador Adriano en Tívoli eran edificios espectaculares que testimoniaban el poder y el prestigio imperial. Estos se concibieron como residencias para el monarca pero también como palacios abiertos, primando en ellos la función de palacio público como centros de recepción y de celebración de los grandes actos de gobierno. El de Diocleciano comparte con ellos el gusto por el lujo y la exaltación del soberano, pero su carácter abierto se ha transformado en otro más cerrado en el que predomina la función militar o defensiva, siendo, ante todo, una magnífica fortaleza más que un palacio. Es sorprendente que en la villa de Adriano en Tívoli, no había ninguna preocupación de orden defensivo y todo era refinamiento y ornato; y, apenas un siglo después, hasta la planta recuerda a un castrum.  El complejo tiene una función más militar que áulica y, tal vez, por ello, haya llegado en mejor estado de conservación que sus precedentes romanos. Las potentes torres y murallas demuestran la desconfianza que sentía el emperador hacia el exterior y la necesidad de protegerse de eventuales ataques, lo que convierte al espíritu del edificio en algo más cercano a la Edad Media.

Palacio de Diocleciano en Split. Dibujo que lo reconstruye según de E. Hebrard y J. Zeiller. El palacio de Diocleciano, París, 1912. La planta, sus murallas y torres nos demuestran el carácter militar de esta residencia/fortaleza.

  • 3.- El estilo artístico de este palacio es también especial. Conserva la formas clásicas derivadas de la tradición grecorromana, pero anuncia un espíritu enteramente oriental o medieval en los detalles.

Sobre el arquitecto del palacio.

Se desconoce quién pudo ser el arquitecto o arquitectos que diseñaran y edificaran el palacio, aunque por el carácter militar del mismo y las referencias artísticas bien pudo ser algún ingeniero militar con ayuda de cuadrillas de trabajadores procedentes de alguna zona helénica y oriental del Imperio. Esta identidad espiritual se ve refrendada porque han aparecido grabados en varios sillares nombres griegos, como Filotas y Zoticos, y letras griegas a modo de marcas de cantero. La combinación que además hace el arquitecto del arco y el entablamento también apunta en ese sentido.

Materiales.

El palacio fue construido en su mayor parte con piedra caliza procedente de la vecina isla de Brac. Con ella se levantaron columnas y elementos arquitectónicos decorativos, pero para realizar los esqueletos de las estructuras como muros, pilares y bóvedas se empleó la mampostería, el hormigón y el ladrillo.

En la imagen observamos el arco central del pórtico que daba acceso al palacio privado de Diocleciano. Las dovelas de los arcos y los sillares del entablamento y del frontón son de caliza y contrastan con los pobres materiales (mampostería y hormigón) de la pared trasera, que ha perdido los bloques decorativos que seguramente tendría.

La imagen de abajo nos muestra la misma puerta desde el espacio que había al otro lado, el vestíbulo. En este periodo era muy frecuente la combinación de mampostería y ladrillo en diferentes hiladas. El arte bizantino continuará esta disposición.

La planta.

El edificio se dispone como un rectángulo, algo deformado a causa de la adaptación a la topografía. Sus dimensiones eran de 213 x 177 metros, es decir, una superficie de aproximadamente 37.000 metros cuadrados. A nadie le ofrece duda de que la planta se inspira en la planta tradicional de los castra o campamentos romanos, con dos calles que se cruzan en el centro, cardo (norte-sur) y decumanus (este-oeste). Esta disposición divide el rectángulo en cuatro cuadrantes:

  1. los dos al norte estuvieron destinados a alojamientos de la guarnición y a distintas dependencias comunes como oficinas y talleres. Hoy se alzan sobre ellas pequeñas callejuelas y viviendas de varias épocas que hacen casi irrecuperable el espacio;
  2. y en los dos cuadrantes del sur, se levantaron los espacios públicos de culto y la vivienda y salones imperiales, que es lo mejor conservado y sobre lo que trabajaremos.

Historia del edificio y estado actual.

No sabemos con seguridad lo que sucedió con el palacio al morir el emperador, suponemos que al ser enterrado en su mausoleo, el edificio se convertiría en un lugar de culto imperial. Sí sabemos que, a la caída del Imperio, fue utilizado como residencia por los habitantes de la ciudad surgida en su derredor, de manera especial a raíz de la invasión eslava del año 629, en que los habitantes de la cercana localidad de Salona hallaron sólida defensa tras sus muros al tiempo que su ciudad era arrasada.

Durante la Edad Media y el Renacimiento, el palacio fue utilizado, por desgracia, como como cantera para levantar las nuevas viviendas y construcciones de la ciudad. Sin embargo, los edificios principales perduraron adaptándose y transformando sus funciones. Así, por ejemplo, el mausoleo, el edificio más importante, se salvó al ser reconvertido en iglesia alrededor del siglo IX, pero tuvo que adaptarse a las nuevas necesidades e incluso admitir a su lado un sobresaliente campanario románico (sigloXIII).

El panteón de Diocleciano con la torre campanario del siglo XIII.

A mediados del siglo XVIII, el arquitecto inglés Robert Adam, padre del neoclasicismo en Gran Bretaña, acudió a Split para realizar un detenido estudio del recinto y lo publicó en 1764, Ruins of the palace of the Emperor Diocletian at Spalato in Dalmacia. Adam dio a conocer al público occidental este grandioso edificio olvidado y se atrevió a reconstruirlo dada la cantidad de estructuras que todavía se conservaban. He hecho una presentación con las imágenes más representativas de este magnífico estudio. Espero que os guste.

La valoración de este colosal edificio tendría continuación en monografías del siglo XX como las de E. Hébrard y J. Séller (Spalato. Le palais de Diocletien; París, 1912) a la que debemos la magnífica reconstrucción a color del conjunto que habitualmente sirve para mostrarnos el edificio en todo su esplendor. Trabajos de arqueólogos posteriores siguieron investigando y restaurando el edificio. El descubrimiento más importante se produjo entre 1956-59, cuando se desenterró un conjunto de salas abovedadas en muy buen estado que constituían los sótanos de la zona noble.

E. Hébrard y J. Séller. Detalle del dibujo de reconstrucción del palacio de Diocleciano en Split, 1912.

En la actualidad el Palacio de Diocleciano es parte del casco antiguo de la ciudad de Split, lo que en cierto modo, y a pesar de las inevitables transformaciones, ha permitido salvaguardar algunas construcciones que iremos analizando como: las puertas y parte de las murallas; el peristilo central que servía de antesala al vestíbulo de acceso al palacio; el ya mencionado mausoleo, reconvertido en catedral; un pequeño templo dedicado a Júpiter; los sótanos de los apartamentos privados del emperador; y restos de la antigua loggia que daba al mar, embutidos entre las edificaciones actuales, y que luce hoy como fachada del paseo marítimo.

Centro histórico de Split. Desde el aire todavía se distingue la forma del antiguo palacio y algunos de sus edificios más representativos: las murallas, el vestíbulo de entrada y el Panteón.

Palacio de Diocleciano en Split. Planta con las construcciones romanas que perduran y superpuesto en gris el callejero actual.

Las puertas y las murallas.

El conjunto rectangular del palacio estaba rodeado por una imponente muralla de dos metros de espesor por veinticuatro metros de altura, que todavía puede contemplarse en algunos lugares. Para reforzarla, el constructor levantó en ella 16 torres sobresalientes hacia el exterior en las tres caras orientadas hacia el continente. Las de las esquinas eran especialmente fuertes y altas, de ellas sólo subsistente tres. En el centro de cada lado se abrían cuatro puertas.Tres de ellas estaban flanqueadas por torres octogonales y ofrecían idéntica distribución: un vano adintelado sobre el que volteaba un arco de medio punto y, a los lados nichos semicirculares, quedando encima varias ventanas que se abrían al piso superior. En vez de dar directamente a la calle, las puertas servían para acceder a un vestíbulo o punto de control, por lo que había una puerta exterior, que es la que fundamentalmente ha permanecido, y otra interior, desmanteladas en gran parte.

Palacio de Diocleciano en Split. Puerta Argenta. Estructura básica de la puerta hacia el exterior.

La puerta norte recibía el nombre de Porta Áurea, en tanto que la del este era denominada Porta Argenta y la occidental -hoy apenas visible- tenía el nombre de Férrea. De las tres puertas que daban a tierra, la más monumental era la Áurea, por lo que tenía el carácter de principal. En ella habría esculturas en los nichos y columnillas exentas en el primer cuerpo, sobre las cuales fingían descansar varias arquerías de medio punto. Rematando la decoración sobre la arquería se levantarían cuatro esculturas, de las que en la actualidad tan sólo subsisten los basamentos. La cuarta puerta, la Aena o de Bronce era la más pequeña y daba al mar. Era mucho más austera que las tres restantes por lo que se puede suponer que tan sólo era un acceso privado del emperador al embarcadero.

Palacio de Diocleciano en Split, Croacia. Puerta Áurea. 305 d. C. Arriba, reconstrucción hipotética; debajo, estado actual.

El foro-peristilo o centro del palacio.

La calle norte-sur, el cardo, comunicaba la Porta Aurea con una pequeña plaza con un bello peristilo de columnas y arcos que hacía función de foro o lugar de encuentro.

Palacio de Diocleciano desde la puerta Aurea. Maqueta.

El peristilo tiene columnas en tres de sus lados, quedando abierto el norte, lo que viene a coincidir con el cruce del cardo y el decumanus. La disposición del peristilo recuerda la que adoptarían los atrios de las basílicas paleocristianas. Las columnas del lado este han sido reutilizadas para apuntalar las viviendas que se levantan en ese lado, pero las del lado oeste se muestran magníficas.

Palacio de Diocleciano. Peristilo occidental y pórtico de entrada al palacio propiamente dicho.

Los capiteles corintios son muy hermosos. Desde el punto de vista de la evolución arquitectónica, se advierten ya diversas rupturas con el lenguaje arquitectónico clásico, como que los arcos descansen directamente sobre las columnas, anticipando así soluciones que habría de alcanzar pleno desarrollo en al arquitectura renacentista.

Palacio de Diocleciano en Split, Croacia. Peristilo del lado oeste y detalle de capitel corintio.

El foro o plaza estaba ligeramente hundido puesto que desde él se debía subir unas escaleras corridas que nos daban acceso, por un lado, a un espacio templario; por otro, al mausoleo del emperador; y en frente al pórtico de entrada a las dependencias del palacio público y privado del emperador.

El pórtico de entrada al palacio propiamente dicho.

La fachada principal o pórtico se levantaba escenográficamente. Cuatro gigantescas y monolíticas columnas de orden corintio sostienen un entablamento que, extrañamente a la tradición clásica, se arquea invadiendo el tímpano del frontón. Tal estructura era rara en edificaciones romanas de la época del Imperio de Occidente, pero no lo era tanto en el ámbito oriental. El ejemplo mejor conocido es el pórtico de acceso al recinto de Júpiter Heliopolitano en Baalbek.

Recinto del santuario de Júpiter en Baalbek, Líbano. La puerta de acceso o propileos fue levantada a comienzos del siglo III en época del emperador Caracalla.

Esta solución sería repetida en edificios renacentistas, manieristas y barrocos (Alberti, en San Sebastián de Mantua; Herrera, en El Escorial; Pietro de Cortona, en Santa María in Vía Lata en Roma, entre otros muchos ejemplos).

Foro-peristilo del palacio de Diocleciano en Split. Al fondo el pórtico de entrada al palacio; a mano derecha las escaleras que daban acceso a la zona de templos; a la izquierda las que llevan  al mausoleo-catedral. Si pinchamos en el siguiente enlace podremos situarnos en este mismo lugar y observar el conjunto en detalle en panorámicas de 360 º. Muy recomendable.

Esta estructura arquitectónica, que mezcla arcos y dinteles, serviría de inigualable escenario a la persona imperial para cuando quisiera mostrarse al pueblo y a su corte demostrando su poder. Era como una tribuna teatral desde donde destacarse del público y recibir la aclamación, incluso la adoración. A menor escala tal disposición la recordaría la escena representada en el Disco de Teodosio de la Real Academia de la Historia.

Disco de Teodosio. 388-393. Clípeo de plata de 74cm de diámetro. Muestra al Emperador en una fachada monumental tetrástila de orden corintio. Teodosio, como soberano absoluto y en un tamaño mucho más grande que el resto (jerarquía de tamaño), aparece sentado en el trono bajo el arco de un frontón parecido al del peristilo de Split. Está haciendo entrega de un decreto (posiblemente un nombramiento) a un oficial. A su lado sus hijos como coemperadores.

El recinto sagrado de Júpiter.

Al lado oeste del peristilo se encontraba el recinto sagrado dedicado a Júpiter, el dios inspirador de Diocleciano y cuyo culto estaba íntimamente ligado al del emperador divinizado. Estaba precedido de dos templetes redondos perípteros de los que únicamente nos queda restos de cornisas.

Palacio de Diocleciano. Zona de culto destinada a Júpiter.

El templo principal, sin embargo, se conserva ya que fue transformado en baptisterio en el siglo VII. Es de planta rectangular romana típica y está hecho con sillares calizos. Se eleva sobre un podio y, aunque ha perdido su pórtico tetrástilo, muestra todavía cornisas y pilastras corintias de bella decoración. Bajo la cella del templo se halla una cripta con bóveda de idéntica disposición, pero hecha de hormigón y menor ornamentación.

Palacio de Diocleciano en Split, Croacia. Templo de Júpiter reconstrucción.

La parte más sorprendente del templo es la excelente bóveda de medio cañón que sustituye al tradicional techo adintelado. Está decorada con ocho filas de otros tantos casetones de piedra, decorados con elementos florales y cabezas humanas. Bajo ellos sobrevuela una cornisa sostenida por mútulos cubiertos por abigarrada decoración de ovas y motivos vegetales.

Palacio de Diocleciano en Split. Bóveda de cañón decorada con casetones del templo de Júpiter. También se puede ver la cornisa.

El panteón de Diocleciano.

En el lado este del peristilo, se levanta el mausoleo imperial, muy trasformado en su aspecto actual. El edificio era de planta octogonal por fuera y circular por el interior. Se alzaba sobre un podio de tres metros de altura y, originariamente, poseía un pórtico o porche octogonal adintelado sostenido por columnas. Hoy se conserva en seis de sus lados.

Palacio de Dicoleciano en Split. Reconstrucción del panteón del emperador, alzado y planta según Adam. Otros autores recrearon el exterior sin esculturas en sobre el peristilo y le dieron un tejadillo.

En principio, la puerta de acceso al mausoleo se hallaba en lado occidental, justamente en el lugar en que hoy se levanta la torre campanario. El acceso al interior del recinto funerario se hacía mediante una escalinata que estaba estaba flanqueada por dos esfinges egipcias, originales de la época del Imperio Nuevo, que descansaban sobre las antas. Curiosamente estas esculturas, pese a su carácter extremadamente pagano,  han sobrevivido: una en el lado derecho en el que se colocó en un principio y la otra, mutilada y desplazada, delante del templo de Júpiter.

Reconstrucción del Mausoleo de Diocleciano. Exterior e interior.

La planta es central y octogonal. El muro del cuerpo prismático sostiene una cúpula semiesférica que actúa como techo. Ésta está construida con un sistema original de doble materiales que contrarrestan los empujes y que recuerda la solución renacentista de Brunelleschi. Hay una cúpula interior, la que se ve, realizada de ladrillo con un ingenioso sistema a través de pequeños arcos de descarga que se apoyan unos sobre otros, formando una especie de escama de pez, de tal manera que cada ladrillo es la dovela de un arco y cada arco viene a descargar sobre las dovelas centrales o claves de los inmediatos inferiores. Y una cúpula exterior, que no se ve, hecha de hormigón ligero, vaciado dentro del polígono externo. La cubierta exterior o tejado debió ser de bronce refulgente o de cerámica en lugar de la actual cobertura de tejas.

Mausoleo de Diocleciano. Actual catedral de Split. Cúpula interior.

El interior del mausoleo ha sufrido muchas reformas desde que fue adaptado desde el siglo VII como catedral de culto cristiano. Su planta que hemos es circular, no es exactamente así en la planta baja, porque allí se alternan ocho nichos de forma cuadrada y semicircular. Tiene dos pisos de columnas corintias y monolíticas que sólo ejercen una labor decorativa puesto que, como ya hemos dicho, son los espesos muros los que sostienen el techo. Las del piso inferior soportan un rico entablamento con cornisa sobresaliente, solución que en otra época nos haría pensar en el barroco. Sobre este tramo separado se apoya un segundo cuerpo de columnas cuyo entablamento, semejante al inferior, tampoco ayuda a sostener a la media naranja que lo cubre. Este segundo piso conserva todavía varios relieves historiados, entre los que aparecen dos medallones bastante deteriorados con el busto del emperador Diocleciano y de su esposa Prisca, junto a otros relieves de carácter funerario como un Hércules Psicopompo o conductor de almas al más allá.

Cornisas, columnas y relieves del mausoleo de Diocleciano junto a estatuaria exenta en piedra y bronce de época gótica. La ruptura del entablamento es una solución arquitectónica muy barroca, refrendada por un decorativismo escultórico excesivo.

En el centro del mausoleo se encontraba el sarcófago imperial, hoy desaparecido. Seguramente en las capillas se erigirían estatuas de Diocleciano y de la familia imperial, hoy sustituidas por el altar, tumbas de obispos y estatuas cristianas medievales. Bajo el pavimento existe una cripta a la que se accede desde el exterior por el lado sur del mausoleo. Parece irónico que la tumba de uno de los mayores perseguidores del cristianismo se convirtiera en una gran iglesia medieval.

La zona residencial.

La zona de residencia privada del emperador se encontraba traspasando desde el foro por el pórtico en dirección sur. De los apartamentos imperiales sólo queda en su aspecto original el vestíbulo, que está cubierto con una cúpula que reposa sobre un cilindro en el que se abrieron cuatro amplios nichos o exedras laterales en la parte baja, dispuestas de forma diagonal, y otros varios a diferentes alturas posiblemente para aligerar los muros.

Palacio de Diocleciano en Split. Vista de la sala vestíbulo desde el campanario. Detrás no se conserva nada del palacio salvo parte de la galería que daba hacia el mar.

Es de suponer que el interior de esta sala abovedada estuviese recubierto de mosaicos y aplicaciones de mármoles para lograr un efecto ornamental de gran vistosidad, pero no quedan restos de unos y otros. Algunos especialistas estiman que la cubierta tendría forma de cúpula semicircular totalmente cerrada, aunque también podría ser  que tuviera un óculo a modo de lucernario como el Panteón de Roma.

El vestíbulo desnudo. A través de la puerta vemos el espacio del foro.

Del resto de las estancias imperiales no nos queda nada salvo la fachada marítima, una galería corrida a modo de loggia, respetada porque las columnas sirvieron de puntos fuertes para que se trazaran muros en los intercolumnios y poder levantar viviendas. La galería tenía dos grandes arquerías que se interrumpían en el centro y en los dos extremos mediante tres arcadas de mayor tamaño con arcos de medio punto que doblaban los arquitrabes de una forma parecida a como hemos visto en el pórtico del peristilo.

La fachada marítima hoy está totalmente camuflada entre las viviendas construidas a sus expensas y los chiringuitos del paseo.

Los sótanos.

Sin embargo podemos suponer como era en cierta manera las dependencias desaparecidas porque se conservan en muy buen estado sus sótanos. Estos fueron rescatados en los años 50 y habían sido preservados porque en algún momento en que se sustituía el piso superior por nuevas construcciones sirvieron de escombreras de estas últimas. Todas las salas están abovedadas con una variedad y calidad sorprendente, desde las bóvedas de arista y de medio cañón hasta las de horno y cúpulas. En su ejecución se empleó el ladrillo, la piedra y, sobre todo, el mortero.

Palacio de Diocleciano. Sala subterránea basilical sostenida por pilares y cubierta con bóvedas de arista.

Las salas poseen todos los tipos de plantas conocidos: cuadrada, rectangular, circular, tremolada, basilical o de cruz griega. Pero no podemos decir mucho sobre su uso. Conocer la verdadera función de tan imponentes salas, podría aclararnos el sentido final del edificio. Su estado subterráneo las acercan a las dependencias de de la Domus Áurea, pero éstas fueron salas clausuradas premeditadamente para destruir un edificio que era descubierto y construir encima unas termas. Pero éste no es el caso de las  que nos ocupan, hechas ex profeso para ser subterráneas. Posiblemente las razones estructurales de estos subterráneos fueran aislar el palacio de las humedades procedentes de la vecindad del mar y salvar el desnivel desde el nivel del foro y el mar. De hecho desde el peristilo central hasta la puerta sur que daba al embarcadero existía un paso directo descendente a través de varias salas y pasillos.

Planta del palacio subterráneo de Diocleciano en Split.

Sin embargo, esto no es suficiente para entender para que servían la mayor parte de ellas. Por ejemplo, una de las salas principales es basilical con tres naves y está finalizada en un ábside semicircular. Las conjeturas de un uso privado de este espacio nos harían pensar en una sala del trono con un lugar de presidencia, pero al encontrarse en un piso subterráneo tal idea parece improbable. En cambio, si esta misma sala pudiera ser de acceso público, entonces la basílica, que acabamos de describir, tendría su sentido pleno como lugar destinado a mercado y juicios, evidentemente en una escala que en nada tiene que ver con las grandes basílicas que se levantaban en Roma en aquellos momentos como la de Majencio- Constantino.

Palacio de Diocleciano. Dependencias subterráneas. Sala pasillo o criptopórtico, cubierto con bóveda de cañón.

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En cualquier caso, este palacio fortaleza se convirtió en un referente de edificaciones palaciegas posteriores. Personalmente, me recuerda al Palacio-Monasterio de El Escorial por varias razones: por su sobriedad, pero al mismo tiempo, atrevimiento constructivo exterior; por su distribución espacial (una planta cuadrangular, dividida en patios interiores y con un eje central); y por su multiplicidad de funciones (templo, mausoleo y palacio).

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Para saber más a cerca de la arquitectura romana en este blog.

16 Junio 2012

Como ya hemos explicado en un artículo anterior, el año 64 d. C.  Roma sufrió un catastrófico incendio que afectó a casi la mitad de la ciudad, incluyendo la propia y recién estrenada residencia del emperador Nerón, la conocida como Domus Transitoria en el Palatino. Esa fue la oportunidad soñada por el monarca para construir un nuevo complejo residencial en el centro de Roma que superara todo lo hecho hasta ese momento, con varios edificios a cual más espectacular y extensos espacios verdes. Una parte del proyecto, como ya  he dicho, ha sido explicado en otro artículo, por lo que en éste nos centraremos en lo todavía no visto: el palacio residencial o de recreo, que es lo que hoy se conoce por reducción como Domus Áurea. Analizaré los aspectos técnicos o arquitectónicos, así como lo que el edificio aporta al arte romano. Dejaré para un tercer artículo el estudio de su decoración.

Reconstrucción en vista aérea de Roma y del complejo palaciego de Nerón, según Katatexilux.  Al fondo, justo al lado del río parte el Circo Máximo, que flanquea  la colina palatina donde se encuentran la Domus Tiberiana y la Domus Transitoria. Al otro lado, los foros en el valle y, ya en la Velia, el vestíbulo de entrada al recinto palacial con la estatua de Nerón y el  lago artificial. A la izquierda, sobre el monte Celio, se encuentra el templo/ninfeo y el acueducto de Claudio. Y a la derecha, sobre las estribaciones del monte Oppio/Esquilino, las Termas de Tito (junto al gran lago) y la Domus Áurea o palacio residencial (400 metros de largo). Entre medias de estos edificios el parque/jardín privado de la residencia imperial.

El palacio del Esquilino.

Emplazamiento y descripción general. El pabellón residencial se disponía a media ladera del monte Oppio (colina del Esquilino), aprovechando la pendiente para realzar la vista del edificio desde el valle.

Vista del palacio residencial sobre la colina Oppio y de los jardines que lo rodeaban. Reconstrucción según Katatexilux.

Lo actualmente excavado ha liberado hasta un frente de 250 metros de largo por 60 de profundidad, pero se calcula que el edificio aún se extendería en fachada otros 150 metros más hasta completar los 400 metros. Sólo se conserva la planta baja, que debió considerarse óptima para cimentar las termas de Trajano, construidas encima y gracias a lo cual debemos su salvación. El piso superior, que con seguridad se levantó en el tramo central, en cambio, fue destruido. Los arqueólogos creen que a través de ese piso se accedía desde los jardines que se extendían por el lado norte. Posiblemente formara parte también del conjunto, como zona de baño de palacio, las conocidas como termas de Tito, aunque se les bautizara con el nombre de este último emperador al ser terminadas en su época.

Planta y reconstrucción del edificio de palacio residencial según Altair4.

La fachada y la planta. De la fachada no sabemos gran cosa, aunque todas las reconstrucciones que se han hecho del edificio muestran un pórtico columnado rectilíneo que oculta un edificio con un diseño de planta que recuerda a un ave con alas desplegadas. El tramo central o principal desarrollaba dos concavidades o patios pentagonales de los que a su vez salían proyectadas sendas alas laterales. El ala oriental aún está sin documentar.

Planta con los principales zonas del palacio residencial excavado. Del ala Oriental sólo se ha excavado el arranque de los salones que rodeaban el segundo patio pentagonal, pero se supone que se desarrollaría en un esquema simétrico al ala occidental (Véase la reconstrucción de arriba).

Los espacios interiores. Los grandes sectores del palacio. Se ha excavado del edificio una sección bastante grande (2 terceras partes), que ha dejado al descubierto unas estructuras en relativo buen estado, aunque despojadas de los materiales más lujosos (fundamentalmente, los mármoles y mosaicos de suelos y paredes) que los recubrían.

Los corredores de la Domus Áurea sobrecogen por sus dimensiones.

Todos los espacios resultan espectaculares e impresionan pese a su deterioro y a la falta de luz natural que los iluminarían en tiempos de Nerón. Las reconstrucciones que se han hecho sobre los mismos nos acercan a una realidad de lujo y fantasía. Sin embargo, sorprende la escasa y confusa información que sobre esta obra se encuentra en la red, ya que, a mi juicio, es uno de los grandes legados que nos ha dejado esta civilización y debería tener un protagonismo especial en cualquier estudio sobre el arte romano al menos por cuatro razones:

  1. 1.- las dimensiones que tienen  tanto en superficie como en altura;
  2. 2.- el provechoso y magistral uso que hacen de materiales de construcción como el  hormigón y el ladrillo;
  3. 3.- la utilización del sistema abovedado para cubrir todos los espacios con bóvedas de cañón, bóvedas de arista y  cúpula;
  4. 4.- y sus variadas pinturas al fresco del IV estilo, que decoraban tanto paredes como techos.

Sala 33 y 25 del ala occidental. Las salas eran simétricas. La reconstrucción de Altari4 muestra la sala tal y como la concibieron los dibujos de Mirri en el siglo XVIII. Se orientaban hacia el patio interior.

El ala occidental. Esta sección puede que formara parte del primitivo proyecto de Nerón conocido como Domus Transitoria. Los arqueólogos que argumentan ésto se basan en un supuesto tradicionalismo en el planteamiento arquitectónico de este sector que contrastaría con el atrevimiento de la  sección central. Mi criterio es que tal vez la sencillez de estas salas responda a que su función era distinta a las que acogen las dependencias de la sala octogonal. Esta parte occidental como la no excavada oriental, tal vez fueran las dependencias privadas o cubiculos de la familia imperial y, por tanto, responderían a diseños íntimos pero lujosos. Se sabe que Tito continuó utilizándolas a la muerte de Nerón porque debían ser las mejores dependencias que podía habitar un emperador en tanto en cuanto aún no se construyese un nuevo palacio, lo que no se hará hasta el reinado de Domiciano.

Sala de la bóveda negra (nº 32) según Mirri. Reconstrucción de Altari4. Esta habitación y su simétrica se orientaban hacia el parque.

Las habitaciones se orientaban o bien al sur y por tanto a las vistas sobre el parque y el valle, o bien hacia un amplio patio ajardinado cerrado en su lado norte por un criptopórtico o corredor cubierto. Todas estas habitaciones estaban ricamente decoradas con frescos en paredes y bóvedas de cañón y con mármoles en zócalos y suelos. Además debían ser extremadamente luminosas. Estructuralmente guardaban una relación de simetría en torno a una gran habitación central que daba al patio.

Principales salas del ala occidental.

Por el lado este del patio se accedía a una serie de habitaciones que daban a un ninfeo, que se ha llamado de Polifemo, porque en la bóveda de cañón que lo cubre se encuentra en un octógono central la escena de Ulises ofreciéndole una copa de vino a Polifemo. A partir de aquí también se podía acceder a las dependencias en torno al patio pentagonal.

Ninfeo de Polifemo.

El patio pentagonal.  El edificio se abría en una enorme exedra de 50 metros de diámetro o patio pentagonal que evoca los grandes iwanes de Persia. Las habitaciones principales se disponen en torno a esta concavidad de la fachada en disposición simétrica sobre una habitación central de cada lado. La que domina el lado más largo posee una bella bóveda de estucos y dorados (sala 80) que debía cumplir alguna función jerárquica que desconocemos con respecto a las otras. Por detrás recorría un pasillo de servicio que unía el ala occidental con el ala central.

Sala de la Bóveda dorada (sala 80).

Cuerpo central en torno a la sala octogonal. Los ambiente más interesantes desde el punto de vista arquitectónico son los que se disponen en el cuerpo central. Su diseño es audaz y tal vez, como algunos piensan, se originó como una unidad independiente que luego se uniría torpemente con el resto del edificio. Nunca lo sabremos con certeza. Sin embargo, podemos tener casi la seguridad de que ese fue el tipo de ambiente donde los arquitectos comprendieron por primera vez las posibilidades revolucionarias inherentes al empleo de la argamasa romana u hormigón.

La sala octogonal ocupa el centro del sector y es interpretada como una sala de recepción o coenatio (salón-comedor) para grandes banquetes. Su principal novedad es que se cubre con una cúpula de hormigón de 14 metros de diámetro en  la base y con un óculo central que preludia el alarde técnico del Panteón de Agripa. Los ocho lados tienen un tamaño promedio de 5,60 metros y en ellos se abren ocho grandes puertas adinteladas de una luz que varía entre los 3,55 a 3,85 metros. Tanto los dinteles como los ocho pilares que sustentan la cúpula también están hechos con un núcleo de hormigón que ha sido recubierto, cara vista, de ladrillo. La solución es muy atrevida para su época, teniendo en cuenta además que no posee siquiera de arcos de descarga. La altura máxima de la habitación es de 9,70 metros y el óculo central tiene un diámetro de 5,92 metros, muy grande proporcionalmente al conjunto de la cúpula (abarca el 41 % de la misma) y en comparación, de nuevo, con la proporción obtenida en el Panteón de Agripa-Adriano, por lo que más parece un atrio que un espacio cerrado.

La gran cúpula de hormigón de la sala octogonal. Sus pilares y dinteles sustentantes.

Este espacio estaba rodeado por un pasillo periférico, que comunicaban las habitaciones que se disponían a su alrededor, dos alcobas y dos triclinia que flanqueaban un ninfeo central abovedado del que se desprendía agua  a modo de cascada. La cubierta se realiza con bóvedas de cañón y bóvedas de aristas.

Planta y sección de la sala octogonal y sus triclinios, habitaciones y ninfeo. La gran cúpula de hormigón.

Estas cámaras estaban animadas con nichos decorativos de mármoles y estaban iluminadas con un ingenioso sistema de ventanas abocinadas abiertas hacia un pozo de luz poco profundo entre el extradós de la cúpula central y la extensión vertical superior de los muros del octógono interior. Hoy día, desprovistas de sus mármoles, mosaicos, estatuas y de su luz y su color, son sólo sombras de los que fueron en otro tiempo,  pero para remediar eso está la recreación en 3D que nos permite devolverlas ese esplendor.

Detalle de uno de los triclinium y de la fuente de la Sala Octogonal. Reconstrucción de Altair4.

Este artículo se va haciendo ya muy largo, así que dejo para un tercero el estudio de la decoración de este edificio, pero antes quiero que echéis un vistazo al edificio tal y como está hora mismo (julio de 2011) cerrado y en proceso de restauración después de que fuera cerrado el año 2010 por peligro de derrumbe.

La primera parte. El palacio como villa suburbana.

La tercera parte. Decoración escultórica y pictórica

11 Junio 2012

A finales del Quattrocento tuvo lugar uno de los descubrimientos arqueológicos más interesantes en la ciudad de Roma y que inmediatamente repercutió sobre las artes del siglo XVI en Italia y en el resto de Europa. Me estoy refiriendo a las "grutas" que aparecieron en el monte Oppio (una de las estribaciones de la colina Esquilina) bajo las ruinas de las termas de Trajano. Las tales grutas no eran otra cosa que unas excavaciones que sacaron a la luz grandes salas abovedadas con una decoración pictórica desconocida hasta ese momento, que dio por llamarse "grutesco" por provenir de la gruta. Artistas como Rafael o Giovanni de Udine asimilaron este estilo y lo aplicaron en construcciones como la Loggia de la Stufetta del Cardinal Bibbiena en el Vaticano o a la Villa Madama, persiguiendo la completa imitación de lo antiguo.

Decoración de la bóveda de la Sala de Héctor y Andrómaca. Detalles de tritones, vegetación, grutescos y amorcillos. Abajo, Héctor se despide de Andrómaca (sala 119).

Durante décadas las salas fueron visitadas por numerosos artistas y desenterradas y expoliadas por codiciosos coleccionistas de antigüedades y de materiales lujosos de construcción. Sin embargo, sólo a partir de la segunda mitad del siglo XVIII, con el impulso de los amantes del neoclasicismo, se empezó a investigar sobre los restos y se atribuyeron aquellas dependencias con certeza a la legendaria Domus Áurea de Nerón. Aún así, en 1778, cuando el anticuario Ludovico Mirri elaboró los primeros planos de lo que hoy conocemos como ala occidental del palacio residencial y el abad Giuseppe Carletti y los pintores Vicenzo Brenna y Franciszek Smuglewicz ilustraron sus decoraciones en 60 láminas, todavía se conocían las grutas con el nombre erróneo de Termas de Tito. Las imágenes que nos aporta Vestigia delle Terme di Tito (1776–8) son claves para reconstruir las decoraciones de los espacios, puesto que por entonces todavía quedaban restos suficientes para interpretar las pinturas de paredes y bóvedas.

Ludovico Mirri patrocinó Vestigia delle Terme di Tito de 1776–8, el libro del abad Giuseppe Carletti y los pintores Vicenzo Brenna y Franciszek Smuglewicz en el que se recogieron los principales vestigios pictóricos que se podían ver. En la foto vemos la visita a las ruinas de damas y caballeros interesados por el arte antiguo.

Las excavaciones rigurosas y el interés por los espacios arquitectónicos no vendrían hasta el siglo XX, cuando Antonio Muñoz liberó de escombros nuevas salas del patio pentagonal entre 1912-14 y tras la Segunda Guerra Mundial hasta nuestra época en que se continuaron las excavaciones en la zona oriental. Desde los años 80 se ha reactivado las excavaciones en otras zonas del complejo y muy recientemente ha habido grandes descubrimientos en la zona entre el Coliseo y el Palatino.

¿Pero qué fue la Domus Áurea?

La Domus Áurea fue un mítico proyecto de Nerón para transformar Roma y convertirla en una nueva ciudad (Nerópolis)  según planes helenísticos que la hicieran más habitable y sobre todo una residencia más digna para el soberano de tan gran Imperio. La idea corría por su mente desde que ascendió al trono y quiso ponerla en marcha aprovechando el incendio que arrasó Roma el año 64 d. C. Sin entrar en si fue él responsable de ese incendio o no, el caso es que expropió los solares destruidos comprendidos entre el Palatino, el Esquilino y el Celio y comenzó su proyecto megalómano en esas cerca de 120 ha. Su asesinato en el año 68 frenó las obras, que iban bastante avanzadas tras 4 años, y en los reinados posteriores desapareció casi todo aquello que llegó a levantar.

Terreno de Roma que pudo expropiar Nerón el año 64 d. C.

Su idea era crear una ciudad de plano ortogonal a la manera de Alejandría con anchas calles rectilíneas y plazas, pero, sobre todo, erigir una gran residencia-palacio que por su tamaño y lujo fuera en armonía con el poder de un monarca absoluto. En el fondo, subyacía la misma ideología que llevó al emperador Adriano 60 años después a levantar la gigantesca Villa Tiburina, pero con la diferencia de que éste último lo hizo en Tívoli, a 30 kilómetros de Roma, y Nerón quiso hacerlo en el mismo centro de la Urbs.

Domus Aúrea. Reconstrucción vista aérea del complejo dentro de la ciudad, según Katatexilux para la exposición en Roma sobre Nerón, abril-sep 2011. Al fondo el Tíber.

Una nueva concepción de palacio.

Nerón encargó los planos de su proyecto a los arquitectos Severo y Celer que diseñaron un original y , para entonces, desconcertante complejo palaciego donde los edificios quedarían claramente separados entre sí y en sus funciones. Su concepción arquitectónica se contrapondrá al modelo cerrado de construcciones agrupadas que se había hecho en el Palatino bajo los emperadores julio-claudios o al que haría Domiciano pocos años después. Se distinguiría claramente entre el palacio representativo o público, el de las recepciones oficiales y la administración que seguiría sobre el Palatino, y el palacio residencial o Domus privada y de recreo del emperador que abarcaría el resto de la zona expropiada. Pero tan novedoso como el diseño abierto y extenso era la concepción paisajística del proyecto y que existieran grandes espacios ajardinados entre las construcciones. Era una visión muy moderna, hoy diríamos ecológica, que pretendía armonizar paisaje natural y arquitectura.

Fresco de Stabiae con imagen de Villa junto al mar, probablemente del siglo I a. C.  25 x 25 cm.

El palacio como escenario. En menor escala, ya existían precedentes de villas de particulares en Campania o en el Lacio donde sus propietarios habían buscado integrarse en el paisaje y aprovechar el terreno para realizar espectaculares construcciones. Las frescos de Pompeya, Herculano y Stabiae nos ofrecen sugerentes villas aristocráticas de recreo que se asoman al mar con columnatas a manera de miradores, como la que podemos ver en la fotografía superior. También algunos santuarios levantados a finales de la República habían sido diseñados con un plan escenográfico, siguiendo modelos helenísticos como la acrópolis de Pérgamo, para realzar la belleza y conmocionar al fiel, reafirmando el carácter mágico del lugar.

Santuario de la Fortuna Primigenia en Palestrina, s. I a. C.

El palacio de Nerón debía superar por tamaño y fastuosidad a los ejemplos anteriores, puesto que debía ser el escaparate donde mostrar su poder y dignidad ante sus súbditos. Los edificios estaban diseñados para ser contemplados desde la distancia, entre la vegetación, como un escenario arquitectónico teatral y, a su vez, cuando estabas en ellos, eran palcos privilegiados desde donde contemplar otros espacios. Así, por ejemplo, la parte del palacio privado, o Domus Áurea como es propiamente conocida hoy en día, se disponía horizontal y escalonadamente aprovechando la vertiente de la solana del monte Esquilino, como podemos ver en la imagen de abajo. Y desde allí mismo se tenía una vista espectacular del valle y de las construcciones del  resto del recinto: el foro y el estanque en el collado de la Velia (entre El Esquilino y el Palatino); el ninfeo del templo de Claudio sobre el monte Celio; y el nuevo Palacio imperial representativo sobre el Palatino.

Reconstrucción del palacio residencial, según Katatexilux para la  exposición sobre Nerón de abril-sep 2011 en Roma.

Domus Aúrea. Reconstrucción (Altair4 Multimedia) de la zona palaciega residencial del Esquilino con los jardines. En la esquina superior izquierda el estanque porticado y el foro porticado con el Coloso. Por encima las construcciones del Palatino o palacio representativo.

El palacio como parque. Por otro lado, la idea de rodearse de una naturaleza entre salvaje y domesticada también venía de Oriente. Los soberanos Aqueménidas de Persia, y luego los helenísticos, trataron de recrear un "paraíso" o jardín del Edén donde la belleza emanara de la síntesis de esa contraposición. El resultado tenía el componente práctico del gozo y disfrute de las vistas, pero también el componente simbólico de que el soberano dominaba sobre todo lo creado. Para lograr este paraíso se combinaban: los bosques frondosos con las zonas ajardinadas de caminos ordenados; las  plantas de especies raras con huertos y cultivos arbóreos y arbustivos como olivos y vides; los animales sueltos con los pórticos, los pabellones, las estatuas y las fuentes.

Los edificios del complejo palaciego de Nerón.

El acceso. Se planificó que la vía Sacra, la vía más importante y ceremonial de Roma, que procedía del cercano foro republicano, se convirtiera en la forma de acceso al recinto. Se rediseñó para ello una ancha avenida rectilínea flanqueada de edificios públicos y templos, que desembocaría en un foro o plaza porticada que hiciera a modo de vestíbulo de entrada a este parque/palacio maravilloso. La calle, ligeramente empinada por el collado de la Velia, creaba un efecto de perspectiva ascendente hacia las dependencias palaciegas de las que sobresalía en altura la estatua de Nerón como dios Helios.

Acceso a través de la vía Sacra al complejo palaciego desde el foro republicano. Reconstrucción por Altair4 Multimedia.

La estatua imitaba a la del Coloso de Rodas y era otra forma más de exaltación del soberano como monarca absoluto y como ser divino. Paradójicamente, éste fue el objeto que sobrevivió más años de todo el complejo puesto que todavía existía en el siglo IV, eso sí, ligeramente desplazado de su emplazamiento original. Su tamaño colosal dio nombre por extensión indirecta al Anfiteatro Flavio o Coliseo, que se haría tras la escultura en tiempos de  Vespasiano como forma de devolver al "pueblo" romano los espacios expropiados por el emperador megalómano.

El estanque del recinto palaciego según Altair4.

El estanque. Tras el vestíbulo o foro de ingreso, Nerón quiso que se construyera un gran estanque rodeado de edificios. El agua que lo alimentaba procedía del acueducto Claudio, que además abastecía a otros recintos del complejo. Pero poco más sabemos del mismo puesto que fue destruido para levantar en su solar en tiempos de Vespasiano el Anfiteatro Flavio o Coliseo. No es extraño pues que sea el ámbito que más diferencias ofrece en las distintas reconstrucciones que se han hecho al efecto. Posiblemente, sus infraestructuras hidráulicas fueran todavía  utilizadas hasta el tiempo de Domiciano para poder celebrar las naumaquias que se dice tuvieron lugar en el Coliseo y que serían del todo punto imposibles una vez construidos los actuales subterráneos que discurrían bajo la arena.

El estanque según Katatexilux.

El palacio representativo. El espacio para las recepciones oficiales y para todo aquello que tuviese que ver con los actos de gobierno se encontraba sobre el monte Palatino. El área fue elegida por Octavio Augusto por ser el lugar de su residencia patrimonial, siendo en su época apenas una domus ampliada.  Los emperadores que vinieron detrás de él, Tiberio y Calígula especialmente, se encargaron de ensanchar la vivienda. El mismo Nerón había añadido unos nuevos ámbitos al palacio Julio-Claudio, conocidos como la Domus transitoria.

La Domus transitoria la componían una serie de pórticos, terrazas, criptopórticos y salas que se disponían hacia la Velia. Fue uno de los edificios incendiados el año 64, aunque fue en gran parte reconstruido en los años siguientes por el mismo Nerón, puesto que debía de actuar de nexo entre su palacio privado y las antiguas dependencias de  Tiberio. Actualmente se pueden ver algunos restos de un criptopórtico abovedado y se han hecho reconstrucciones muy vistosas de su decoración y de su aspecto con motivo de una exposición habida el año 2011. Ricos mármoles, mosaicos y frescos decoraban sus paredes. Domiciano debió incorporar parte de las infraestructuras creadas por Nerón al Nuevo Palacio Flavio terminado el año 92 d. C. .

Reconstrucción de Katatexilux de algunas de las dependencias de la Domus Transitoria, repletas de mármoles de diversos colores, mosaicos, frescos y columnas.

La coenatio de la que hablaba Suetonio. Todo en relación con la Domus Áurea está en constante revisión y ampliación. Los últimos trabajos arqueológicos de 2009, por ejemplo, sacaron a la luz una estructura de la época neroniana de después del incendio en la esquina del Palatino junto al Coliseo.

Señalado por un círculo naranja el lugar donde se ha encontrado la supuesta Coenatio neronis.

Es un gran pilar de cuatro metros de diámetro del que parten unos arcos a modo de palmera. Todo permite suponer que estamos la estructura/mecanismo que sustentaba  la mítica sala coenatio o de banquetes. Según  Suetonio el suelo rotaba 360º. Debajo hay algunas hipótesis sobre las que se trabaja. Este descubrimiento, si se confirma, daría al traste con todas las versiones que se habían emitido sobre la misma, que la habían ubicado en el gran espacio cupulado del palacio residencial sobre el Esquilino, del que hablaremos en un siguiente artículo.

El estudio de la Domus Áurea continúa en:

El palacio residencial. Principales salas. Segunda parte.

- La decoración escultórica y pictórica del palacio. Tercera parte.

30 Mayo 2012

Ostia fue durante muchos siglos el gran puerto que alimentaba a la ciudad de Roma y que hizo posible el control de tan basto imperio. Empezó siendo un simple castrum o fortaleza de dos hectáreas fundada en el siglo IV a. C. en la embocadura de Tíber para impedir que las naves enemigas remontaran el río hasta Roma. Eran los tiempos en los que Roma todavía no era más que una pequeña ciudad interior del Lacio a la que poco le preocupaba la mar. Sin embargo, un par de siglos después ese asentamiento ya era una populosa ciudad portuaria donde se recibían mercancías de todo el Mediterráneo y desde donde se despachaban las órdenes y los funcionarios que administraban el Imperio. Las instalaciones realizadas en el Alto Imperio (entre los siglos I y II d. C.) la convirtieron sin duda en el puerto comercial más importante del Mediterráneo.

Sobre el plano de derecha a izquierda: la ciudad de Ostia, la isla Sacra y Portus al finalizar el siglo II d. C.

Dejo para otro artículo la interesantísima excavación arqueológica de la propia ciudad de Ostia y me centraré en éste exclusivamente en Portus, el barrio creado a unos pocos kilómetros de la misma Ostia y que constituía por sí mismo otra ciudad.

Las instalaciones portuarias de la misma Ostia durante la República nunca llegaron a ser espectaculares y es que el Tíber no desembocaba creando un gran estuario que lo hiciera apto para los barcos de gran calado, sino que deambulaba tortuosamente realizando meandros por una llanura litoral pantanosa que poco a poco iba ganando terreno al mar. Por estas condiciones de emplazamiento a Ostia no le quedaba más remedio que compartir la titularidad de puerto de Roma con Puteoli, en la alejada Campania, que tenía mejores condiciones al ser una bahía resguardada y de suficiente calado, lo que le permitía recibir a los grandes mercantes cargados de grano y a los buques militares. Por su parte, el caudal del Tíber permitía la navegación de chalanas hasta el mismo monte Aventino en la Urbs, por lo que en Ostia únicamente se realizaban las tareas de traslado de las mercancías a estas barcazas que las trasladaban río arriba hasta el Emporium (en el Aventino) para ser almacenadas en los horreas Aemilia y Galba. El crecimiento espectacular del tráfico comercial de la ciudad y el acolmatamiento del tramo inferior del río hizo aconsejable en el siglo I d. de C. que se creara un nuevo puerto en condiciones, que sirviera de verdadero resguardo a los barcos, que tuviera grandes almacenes y que tuviera nuevos canales y dársenas más profundas que facilitaran el tráfico y las labores de la carga y descarga.

La situación de Roma, Ostia y el Portus construido durante el Alto Imperio. Las vías que los unían con Roma, los meandros del curso bajo del Tíber, las albuferas y marismas de su desembocadura.

Portus Claudii.

El año 64 d.C., bajo el reinado del emperador Nerón se terminó el Puerto de Claudio (pinchando sobre el enlace o sobre la imagen inferior puedes ver su planta en gran tamaño y obtener más información, pero en inglés), que recibía este nombre por haber sido éste quien había iniciado el proyecto. Se trataba de una solución de ingeniería simple a cuatro kilómetros al norte de Ostia. Se aprovechó para ello una zona de la costa más resguardada entre humedales y playas para crear una ensenada artificial hecha con un doble rompeolas que se adentraba en el mar.  Entre ambos extremos se construyó una pequeña isla que servía de faro y que generaba una doble bocana para ordenar el tráfico de entrada y de salida del puerto. El resultado fue una superficie cercada de mar que hasta hace poco se calculaba en 70 hectáreas y que según las últimas excavaciones realizadas entre 2001-2007 se han aumentado a más de 200 hectáreas. El frente portuario formaría dos orillas de 1600 x 1200 metros de lado, mitad playa y mitad muelles, pórticos y almacenes.

Portus Claudii y Portus Traiani desde el aire, reconstrucción. El Puerto de Claudio era el puerto exterior.

La forma en que se construyeron estos diques es relatada por Plinio el Viejo (Libro 36, 70). Para asentar los cimientos hubo que crear un fondo rocoso y para ello se hundieron grandes y viejas naves de transporte hasta 15 metros de profundidad cargadas de cajones de piedra hasta emerger sobre la superficie del agua. A propósito de del tamaño y capacidad de las naves empleadas, nos comenta que una de las naves había servido en tiempos de Calígula para traer desde Egipto un gran obelisco monolítico. Cuando ya fue posible construir sobre seco se levantó la escollera como un muro de cantería. Aún así el puerto todavía estaba muy expuesto a las tempestades. Narra Tácito que ya en el año 62, antes de acabar los trabajos de construcción, una tempestad hundió a 200 navíos. Además su mantenimiento era muy costoso porque las orillas se acolmataban de arena con facilidad.

Mosaico de la necrópolis de Isola Sacra, tumba nº 43. Representa simplificadamente el faro de la isla que dividía la bocana de entrada al puerto de Claudio con dos barcos que realizan el movimiento de entrad ay de salida en el mismo.

El faro fue hecho, según Seutonio, a semejanza del de Pharos en Alejandría. Pocos son los restos arqueológicos que quedan de este puerto, puesto que fue acolmatado bajo una buena capa de sedimentos. Conocemos su apariencia  por los anversos de sestercios que acuñó Nerón el año 64, en la que aparecen las escolleras y la isla con una gran estatua que recuerda su propio Coloso que levantó en la Domus Áurea de Roma.

Reverso de un sestercio. Ceca de Roma, acuñado por Nerón el año 64 d. C. Se puede intuir que representa la ensenada con los barcos alojados en su interior y las dos escolleras y el faro con la estatua de Nerón.

El faro también aparece representado en losas funerarias de las necrópolis y en los mosaicos de la ciudad de Ostia. Su construcción se hizo en plantas escalonadas con un último tramo cilíndrico donde ardía la gran hoguera que servía de referencia lumínica por la noche. Su altura es también muy discutida, pero con seguridad superaría los 50 metros.

Mosaico de la Casa del Puerto, Ostia. Estatua esta vez representado a Poseidón o la personificación del mismo Portus y el faro en sus posibles y verdaderos 6 tramos o pisos de altura.

Pese al tamaño que debieron tener tanto las escolleras como el faro, no quedan restos importantes de ellos hoy en día. Ya en 1582 Ignazio Danti realizó un fresco para la Galeria de los mapas del Museo Vaticano cartografiando la costa y los restos arqueológicos que quedaban en ese momento, también hizo una reconstrucción del sitio arqueológico de Portus que hoy impresiona por sus intuitivos aciertos. Merece la pena echarles un vistazo.

Porto, cerca de Ostia Antica, ruinas y reconstrucción, 1582. Fresco de Ignazio Danti para la Galeria de los mapas del Museo Vaticano.

En el rincón noroeste del antiguo puerto se descubrieron realizando obras para el aeropuerto de Fiumicino restos en muy buen estado de embarcaciones con el que se ha montado un pequeño museo in situ.

Portus Traiani

Cuarenta años después de la inauguración del puerto de Claudio, el emperador Trajano lo transformó construyendo una nueva cuenca que unida al anterior le hacía más funcional y a resguardo del oleaje y del viento. El puerto de Claudio pasó a ser la rada externa de un gran puerto que podemos definir de doble cuenca. Apolodoro de Damasco, el constructor de la gran cúpula del Panteón de Agripa, posiblemente fuera el arquitecto encargado de su diseño y obra. Los trabajos duraron desde el año 100 al 112. Si pinchas en este enlace o sobre la foto que viene a continuación puedes acceder a más información.

El portus Traiani era a demás de un complejo con numerosas dependencias portuarias, un barrio dependiente  de Ostia.

El eje del nuevo conjunto lo constituía la cuenca hexagonal rodeada de almacenes y de muelles. Los más de 357 metros de lado ofrecían cerca de 2.000 metros lineales de muelle, lo que se calcula permitía atracar a resguardo a 200 barcos a la vez. Se accedía a él a través de un canal en forma de "L" invertida que partía del Puerto de Claudio. Esta es la estructura que mejor se conserva puesto que todavía se puede reconocer su forma hexagonal ya que se encuentra en parte anegada formando una laguna.

El puerto incluía otra cuenca rectangular, la denominada "dársena", destinada a embarcaciones pequeñas que descargaban los productos de los barcos que no podían acercarse más al muelle.

Reconstrucción de la pequeña dársena.

Uno de los mejores ejemplos de almacenes u  horreas que se conservan son los conocidos como de Septimio Severo, que se encontraban en la embocadura del hexágono. Los espacios de almacén estaban cubiertos por bóvedas de aristas y dispuestos en tres lados entorno a una gran plaza que daba a los muelles. El lado largo medía nada menos que 186 metros. Sabemos que al menos tenía dos pisos por las rampas y escaleras encontradas.

Horrea de Septimio Severo. Planta y tres imágenes de los restos excavados.

También se construyó un estrecho canal de conexión con el Foso Trajano, hoy Canal de Fiumicino, que le comunicaba con el Tíber y le daba otra salida al mar. La unión con Ostia se aseguró a través de una calzada de dos carriles que atravesaba los cuatros kilómetros de la isla Sacra.

Alrededor de la cuenca de Trajano se desarrolló la ciudad de Portus, que encerraba un área de 65/70 hectáreas, rodeada de murallas desde el s. IV d.C.  En este recinto, además de los edificios funcionales portuarios y un acueducto, cabe destacar el denominado Palacio Imperial, una estructura elegante que asoma a ambos puertos y que debía ser la residencia del procurador, un templo dedicado a Portumnus y una monumental basílica paleocristiana. Todo eso podemos verlo en el magnífico documental de Altair4 que sobrevuela sobre estos míticos recintos.

Tras la caída del imperio y ante la presión de los pueblos bárbaros y la bajada de la actividad portuaria, el recinto fue poco a poco despoblado y se concentró en torno a la zona sur, mejor defendible entre el canal  Fiumicino y el hexágono. Allí se levantó el castillo y el posterior Palacio Episcopal de Porto, que es hoy visible a lo largo del Foso de Trajano. El resto lo hizo la naturaleza que en los siglos siguientes desplazó la costa unos cientos de metros más allá y sepultó bajo toneladas de sedimentos los restos de los edificios que no había destruido el hombre.

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Índice con todos los artículos sobre Roma que hay en este blog.

2 Mayo 2012

La Villa de los Misterios o Villa dei Misteri es uno de los mejores ejemplos de villa pseudourbana romana o vivienda señorial permanente a las afueras de una ciudad. Se encuentra en Pompeya, a tan sólo 200 metros de la Puerta de Herculano, con la que se une a través de una vía repleta a ambos lados de monumentos funerarios. Como algunas otras villas de esta zona noroeste (vg. la de Diómedes) la vivienda fue concebida con criterios arquitectónicos helenísticos, intentando crear un escenario magnífico desde donde contemplar y ser contemplado. El terreno, en su día en pendiente y hoy hundido entre la ceniza, fue nivelado y escalonado por medio de un criptopórtico arqueado para crear una plataforma plana donde aupar la vivienda y una terraza panorámica desde la que los propietarios pudieran disfrutar de unas vistas excepcionales de la bahía de Nápoles. Esta casa constituye el ejemplo de una vivienda de gran lujo, integrada en el paisaje mediante grandes pórticos y galerías que dan a jardines colgantes, unida a una explotación agraria.

Reconstrucción integrada en el paisaje de la Villa de los Misterios. Criptopórtico sosteniendo la terraza en donde sobresale una exedra porticada.

La parte más antigua data de la primera mitad del siglo II a. C. y se diseñó con un dibujo en planta como de dos rectángulos paralelos con una exedra sobresaliente orientada hacia el mar. En los siglos siguientes fue remodelada, al menos en dos ocasiones, en partes sustanciales para hacerla más lujosa o para añadirle nuevas dependencias.

Planta y reconstrucción de la Villa de los Misterios.

Su acceso principal era a través de un amplio arco de medio punto, justo en el lado opuesto al de la exedra. A esta puerta se le añadió más tarde otro arco, hoy enterrado todavía por la ceniza volcánica, que ampliaba la casa y le dotaba de una nueva entrada para abarcar las nuevas dependencias de servicio realizadas en época augustal que se realizaron entre la vía superior y la fachada antigua.

Puerta de acceso principal a la Villa de los Misterios. Al fondo se puede ver la ceniza taponando el arco (1). La foto está hecha desde el vestíbulo (2) que da acceso al peristilo (3). Se pueden ver los bancos corridos del vestíbulo donde podían esperar los clientes del señor de la casa. Las puertas laterales son los accesos a las nuevas dependencias del siglo I (en amarillo). Los números hacen referencia a la planta de arriba.

Precisamente en esta zona nueva se halló el sello en bronce de L. Istacidius Zosimus, liberto de una antigua familia indígena de Pompeya que se sabe vivía en la ciudad en el año 79 d. C., por lo que algunos arqueólogos han supuesto que la vivienda pudiera ser de su propiedad o ser el supervisor de los trabajos de restauración en que estaba sumida tras los daños del terremoto del año 62. Se sabe que toda esta zona tenía un piso superior por existir dos escaleras, una de ellas, muy estrecha y como escondida, arranca desde la puerta de entrada. Esta zona junto con la parte aledaña del interior estaba habitada en el momento de la erupción pues nos ha dejado restos de utensilios, enseres, ánforas e incluso un cadáver y contrasta con la parte más señorial de la casa, la otra mitad, la más decorada, que debía estar deshabitada y vacía. Se supone que después del terremoto del año 62 la Villa cambió de propietarios y de usos: de vivienda señorial pasó a establecimiento agrícola.

Peristilo de la Villa de los misterios. El espacio ajardinado estaba delimitado por un murete que subía hasta media altura de las columnas.

Invirtiendo el orden normal de sucesión de espacios en cualquier vivienda romana nos encontrábamos al atravesar el vestíbulo en primer lugar con el peristilo antes que con el atrio. El peristilo posee un pórtico de dieciséis columnas dóricas estriadas en toba que hace las funciones de distribuidor de las zonas de la casa y de jardín y de cisterna que acopiaba las aguas de lluvia. Las dependencias más cercanas a la puerta de entrada debieron ser utilizadas como zona de servicio con la cocina descubierta, despensas y letrinas según se entra a la izquierda (13, en el plano) y como espacios para una explotación agropecuaria a la derecha. Se conservan varias dependencias con un torcularium para prensar el vino con una palanca con forma de cabeza de carnero y una sala de decoración mural antigua que actuaba de almacén de aperos de labranza.

Lagar o torcularium de la Villa de los Misterios, Pompeya. Palanca con forma de cabeza de carnero.

Al peristilo daba por la zona noroeste dos habitaciones consecutivas que estaban en proceso de restauración en el año 79 d. C. Se supone que pudieron ser un pequeño santuario sin techo con una especie de ábside donde se daría culto a Livia, la esposa de Augusto, de la que se encontró una estatua en un rincón del peristilo como a la espera de ser colocada en su altar definitivo.

Villa de los Misterios. Pequeño atrio tetrástilo. Al fondo se abre la entrada a la zona termal.

Por la zona suroeste encontramos una puerta que da acceso a un pequeño atrio tetrástilo (11) que se conecta con la cocina (13) por un pasillo y donde encontramos unas pequeñas termas (12) calentadas desde los hornos de la cocina. A este atrio dan unos pequeños cubículos, uno de ellos decorado con pinturas del segundo estilo, con arquitecturas armoniosamente ilusionistas del segundo estilo. El oecus de al lado también tiene pintura ilusionistas con una falsa puerta en la pared del fondo, que cubre de hecho una vieja puerta tapiada que daba al atrio principal. Otras habitaciones resultan más espectaculares con sus columnatas y arquerías proyectadas en falsas perspectivas. Los trampantojos son espectaculares por el realismo y la sensación de espacio que conseguían.

Villa de los Misterios. Falsa puerta y perspectivas arquitectónicas. Segundo estilo pompeyano.

Tres puertas, la central mucho más ancha que las otras dos juntas, daban la entrada desde el peristilo al atrio principal (5 y 6). El estilo de éste es toscano, sin columnas y con un impluvium rectangular en el centro. Aquí se encuentran los murales con paisajes nilóticos que coronaban los huecos dejados por las pinturas sobre tabla que colgarían de estas paredes.

Villa de los Misterios de Pompeya. Atrio principal. En el centro el impluvium y a través de las puertas (una de ellas reconstruida con calco de escayola) se accedía al peristilo. Al fondo se puede ver el arco de acceso a la vivienda.

En el tablinum (7), que se encuentra la oeste del atrio principal,  hay uno de los mejores y más antiguos ejemplos de tercer estilo de pintura pompeyana evolucionada: sobre fondo negro, con zócalo y pérgolas, se despliegan en la zona media pequeñas figurillas egipcias (serpientes aladas y dioses) y símbolos dionisiacos en miniatura (tirsos, máscaras y cuernos).

Villa de los Misterios. Detalle de la pintura al fresco del tablinium. Serpiente alada de estilo egipcio (c. 27-14 AC).

Pero lo que todo el mundo está esperando es que hable de las pinturas de su triclinium que es por lo que es conocida esta Villa y por la que recibe su nombre. El fresco está situado en el triclinium o comedor y constituye un conjunto de difícil y polémica explicación. Vamos a dar algunas claves para entenderlo en lo posible.

Villa de los misterios. Reconstrucción del triclinium.

Hay quien dice que representan los "misterios" de un rito de iniciación exclusivamente femenino -probablemente de entrada en la edad adulta- en el que la iniciada tenía que sufrir una muerte y una resurrección simbólicas. Pero la supuesta joven sólo se vería en la escena final junto a una doncella que la estaría peinando.

Primeras escenas. Mujeres solemnes realizando un rito, Sileno tocando la lira y sátiros. La música marca la entrada en un nuevo estado psicológico. Una mujer entre aterrorizada y atraída por la música danza...

Sileno y los sátiros, Baco ebrio y Ariadna. La cista mística que oculta bajo un pañol el falo revelado.

Un ángel o demonio flagelador gira hacia el otro muro para golpear el torso de una mujer...

Novia siendo peinada por una doncella, cupidos y matrona o dómina contemplando toda la escena. Reconstrucción uniendo las pinturas de tres paredes.

Lo cierto es que el ritual parece estar centrado en Dionisos, el dios griego del vino, la agricultura y el éxtasis y que hay presencias de sacerdotisas como para guiar a la joven a través del proceso de iniciación. El mismo Sileno, amigo y protector del dios, y los sátiros y las ménades de Baco también están presentes en esta habitación y en otra más pequeña de al lado formando parte de este rito femenino.

Una mujer velada avanza, mientras otra sedente la mira fijamente. Un niño lee en voz alta un rito. Difícil interpretación iconográfica.

Las figuras están distribuidas por una pequeña cornisa pintada de verde que las eleva y contribuye a crear la sensación de que se trata de un escenario. Este recurso tridimensional junto con el del solapamiento introduciendo personajes de espalda inscribe el fresco en el segundo estilo pictórico y hace que los personajes parezcan estar presentes en la habitación.  La pintura es de calidad y denota un pintor con mucho oficio, pero posiblemente sería una copia hecha por un pintor local campaniense de algún modelo previo helenístico.

La representación se encuentra en una habitación luminosa no sólo porque está abierta a través de su gran puerta, sino porque también tenía una ventana orientada al sur por el que entraba la luz más potente durante todo el día y se podía ver el pórtico y el jardín exterior. Por lo que mi conclusión personal es que no se puede interpretar la escena tanto en un sentido religioso de un rito esotérico, oculto y misterioso, como insisten casi todos los estudiosos porque para ello se hubiera buscado la oscuridad o la penumbra, sino que hay que verla en el contexto de dónde se encuentra y entonces comprenderíamos que se trata de un conjunto escénico, una representación teatral y estética de puro goce sensual. El uso además de colores como el rojo y el azul, tan costosos, al igual que el suelo tan elaborado indican que el propietario deseaba hacer ostentación de su comedor ante sus invitados. Por eso no me parece nada mal la idea de los arquitectos Stanton-Abbott Associates cuando han recreado este espacio como un salón que resulta atractivo y  moderno, acogedor y espectacular tanto de día como de noche. Os aconsejo que no os perdáis el vídeo para comprobarlo.

Para saber más sobre la obra, pero en inglés en estas páginas.

- AD79

- Pompeiinpictures

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9 Noviembre 2011

La columna de Trajano es uno de los pocos monumentos del mundo romano que nos han llegado en un estado de conservación casi perfecto. Se atribuye su construcción a Apolodoro de Damasco, proyectista del complejo monumental del Foro en que se asentaba. Este conjunto fue construido, entre el 107 y el 113 d. C., tras una ardua tarea de cortar la garganta que unía la colina del Capitolio con la del Quirinal, sin lo cual no habría tenido suficiente espacio para construir. La columna se levanta precisamente como testimonio de la altura que se rebajó, unos 40 metros, según la inscripción de la entrada a su base.

Foro de Trajano, entre el 107 y el 113 d. C. Reconstrucción en la que se puede apreciar la columna conmemorativa en medio de los otros edificios de detrás de la basílica Ulpia.

Exactamente estas son las dimensiones de la columna: el fuste lo componen 17 tambores de mármol de Luni (100 pies romanos, lo que equivale a 29,78 metros) que se alzan sobre un zócalo cuadrado (10,05 metros), en total 39, 83 metros de altura. Por encima se levantaba la estatua de Trajano posiblemente arengando a la tropa, que el papa Sixto V sustituyó en 1588 por la de San Pedro actual.

Parte superior de la columna donde se elevaría la estatua de Trajano.

En la base se abre una puerta de entrada que se orientaba hacia la Basílica Ulpia desde  donde se accedía a dos pequeños ámbitos: una salita donde se encontrarían depositadas las cenizas de Trajano en una urna de oro y el arranque de la escalera de caracol, excavada en el mármol vivo, que asciende hasta su cúspide. Para iluminar esta escalerilla se abrieron estrechas saeteras de tramo en tramo. El podium o plinto también está cubierto de bajorrelieves muy suaves que representaban águilas en las esquinas y guirnaldas y trofeos militares a lo largo de la pared.

La columna se construyó encajonada entre las dos bibliotecas, la griega y la latina, la basílica Ulpia y el templo del divino Trajano, por lo que ya desde la Antigüedad no era posible seguir por completo la historia que se representaba en ella. Aún así, desde las terrazas de los tres primeros edificios se podía apreciar gran parte de la misma lo suficientemente cerca. Y es que son nada menos que, sólo en el fuste, de unos 200 metros de friso continuo en espiral con la narración de las dos guerras dacias (101-102 y 105-106 d. C.).

Reconstrucción de la columna en su espacio. A la derecha la Basílica Ulpia y al fondo una de las bibliotecas. La imposibilidad de contemplar el completo desarrollo de los relieves la convertía en un  monumento simbólico.

El tono de los relieves, más que tener un carácter de celebración o de alabanza, buscaban retratar un hecho histórico. Se cree que podría tratarse de una trascripción figurativa de los Comentarii de Trajano, una narración en prosa de las dos guerras, sin duda inspirada en la obra homónima de Julio César. Esto resulta muy probable si se tiene en cuenta que la columna estaba entre las dos bibliotecas donde se encontraría este texto. Por otro lado, la disposición helicoidal del relieve recordaría a un rollo o volumen desplegado, que era el formato habitual de compilar los textos antiguos.

El friso presenta interés por su contenido histórico y su estilo artístico.

El contenido.

Las escenas combinan el documento bélico con la tensión narrativa. Se describen las fases de la guerra y la actividad del ejército romano, aunque esquematizadas en una serie de acciones recurrentes: no sólo el momento de la lucha, sino también las marchas, la construcción de campamentos y el trabajo de los ingenieros para cruzar el Danubio sobre un puente de barcas, las instalaciones médicas y el transporte, las prácticas religiosas, los trabajos de asedio, las ejecuciones y sometimientos de los enemigos, la destrucción de las ciudades... Las tácticas y las armas también son reconstruidas.

Para seguirlo con detenimiento he preparado una presentación con la serie completa de relieves en dibujo y una pequeña explicación al pie de foto de cada acontecimiento narrado.

A lo largo de la serie, la figura de Trajano aparece no menos de sesenta veces. Se le representa sereno y, por lo general, acompañado por sus consejeros. Actúa como líder arengando y pasando revista a sus tropas, como Sumo sacerdote ofreciendo sacrificios o como político y juez recibiendo embajadas y prisioneros. Pero también como general arrojado que dirige la carga de la caballería contra los dacios. La intención es presentar al emperador como "compañero de armas" de sus hombres, como commiliton.

El contenido histórico narrativo se vuelve sumamente expresivo y logra momentos de conmovedora intensidad poética en algunos episodios como el suicidio del rey dacio Decébalo o la deportación final de las tribus.

El estilo artístico.

  • Las escenas asiladas se unen entre sí sin transición alguna y sólo de vez en cuando se separan mediante la arquitectura. Sí se separa las dos campañas por medio de una Victoria.
  • Los compartimentos aparecen repletos de personajes y ofrecen poco espacio para representaciones de paisajes. Aún así vemos que los ejércitos atraviesan bosques o destruyen ciudades.

  • Aunque el relieve es poco profundo, los distintos niveles se distinguen del fondo de forma matizada, de manera que los elementos más alejados aparecen marcados sólo ligeramente, como si no fueran más que un dibujo. Al ser contemplados de abajo arriba al escultor no le quedó más remedio que utilizar como recurso de profundidad la superposición exagerada de personajes en filas, para que de esa manera los más cercanos no solaparan a los más lejanos.
  • La representación realista de las figuras es impresionante, tanto que, en ocasiones, presentan una configuración individual y sus rostros reflejan con gran expresividad el horror de la guerra.
  • El friso estuvo completamente policromado con lo que el realismo se acentuarían aún más.

26 Julio 2011

Esta es la segunda parte de una artículo dedicado al monte capitolino, la primera se encuentra en la siguiente dirección.

En el monte Capitolio existía otros dos espacios importantes además de la cima amesetada donde se encontraba el Templo de Júpiter Optimus Maximus: la otra cima conocida como Arx, menor en superficie pero más alta en altura,  y la vaguada que existía entre las dos elevaciones, que según la tradición recibió el nombre de Asylum porque Rómulo la destinó a dar cobijo a los refugiados que acudían a Roma desde otros poblados vecinos.

El Monte Capitolio en maqueta. Principales zonas y edificios. Vista aérea desde el Este.

El Asylum.

El sector en que mejor se han conservado los edificios antiguos ha sido el Asylum. La construcción en el siglo XVI de la actual plaza del Campidoglio y del Palacio Senatorial contribuyeron a la preservación de dos edificios muy interesantes: el famoso Tabularium y el menos conocido templo de Veiove. Recientes excavaciones han puesto además al descubierto otras construcciones menores incluso por debajo de estas estructuras citadas.

El Monte Capitolio en planta. Principales zonas y edificios del pasado romano (amarillo y estructuras en negro) y actual (azul celeste). Si pinchas sobre la imagen puedes ver la zona ligeramente ampliada.

El Tabularium es el edifico más importante que queda en pie del periodo tardo republicano. Fue construido en tiempos de la dictadura de Sila y financiado por el cónsul Quinto Lutacio Cátulo, que según una inscripción lo realizó entre el 83 y el 78 a. C. La función del edificio era la de conservar las leyes y los documentos públicos estatales (tabulae publicae) de ahí su nombre.

Tabularium. 83-78 a. C. Reconstrucción.

 

El edificio era propiamente tres estructuras:

  • - un basamento o substructio de 73,60 metros, que venía a ser una especie de base para nivelar la zona. Consistía en un muro en opus quadratum con bloques de toba, que servía para contener el terraplén que daba al foro y en cuyo interior había escaleras y un corredor cubierto excavado en la roca para acceder al piso superior. Esta estructura sólo tenía como vanos dos puertas que conectaban el foro a dos niveles y unos pequeños ventanucos para iluminar el túnel. De las puertas, una quedó cegada cuando se construyó el Templo de Vespasiano y Tito en el foro y la otra daba detrás del Porticus Deorum Consentium, a un nivel más alto.

Tabularium. Otra versión.

  • - Por encima del podio, había una fachada  hacia el foro con una doble galería porticada de trece metros de altura cada una que conectaba como un via tecta el Área Capitolina y el Arx y que servía además de escenografía arquitectónica de fondo al valle del Foro republicano. Esta es la zona mejor conservada hoy en día y desde la que se observa una de las mejores perspectivas del foro. Internamente estaba compartimentada en ambientes cuadrados cubiertos con bóvedas de cañón y divididos por arcos de medio punto. Algunos se continuaban con habitaciones que pudieron servir de tiendas. Hacia el exterior de este pasaje cubierto se abría hacia el foro una decoración arquitectónica que tuvo mucho éxito a partir de entonces Roma. Me refiero al arco sostenido por pilares y enmarcado por columnas adosadas y frisos, solución que luego se utilizó en el teatro Marcelo o en el Coliseo. Se conservan abiertos hoy sólo tres arcos con columnas dóricas y friso de triglifos y metopas, y otros tantos están cegados en la Edad Media, cuando el edificio sirvió de fortaleza. Con toda seguridad hubo otra segunda galería sobre la anterior, aunque su reconstrucción resulta más polémica puesto que sólo quedan restos arqueológicos dispersos. La decoración de este segundo pasillo estaría construida con elementos del orden jónico, con lo que por primera vez podríamos ver otro de los elementos que caracterizó al arte romano: la utilización superpuesta de órdenes en el mismo edificio.

Tabularium. Restos actuales desde el foro e interior de las salas porticadas.

- El edificio de archivo público propiamente dicho seguramente se levantaba tras esta fachada y tenía entrada monumental por la actual plaza del Campidoglio. Nos queda sólo los cimientos destinados a sostener una o dos plantas sobre ellos. En la excavación de esta zona  nos han aparecido los restos de edificios demolidos ex profeso para hacer lugar al Tabularium que datan de finales del siglo II a. C. Son suelos de viviendas con mosaicos y alguna cisterna, lo que nos demuestra que previamente la zona tuvo una función residencial.

Tabularium. Tercera versión. Se puede apreciar en esta imagen la rampa de acceso que uniría el foro con el edificio y la esquina donde se encontraba el templo de Veiove. La estructura en forma de L tras los pórticos era el verdadero archivo estatal.

En el ángulo suroccidental del Tabularium se dibujó un entrante para respetar un edificio anterior, posiblemente por razones religiosas. Fue descubierto en las excavaciones de 1939 cuando se realizaba la galería subterránea que unió los edificios de la plaza del Campidoglio. Se trata del templo de Veiove o Veovis, divinidad juvenil e infernal, que en su origen pertenecía al panteón etrusco y que también estaba relacionada con Júpiter. Sabemos por fuentes literarias que el edificio ya existía en el 192 a. C., pero el que nos ha llegado pertenece, según la arqueología, a una fase coetánea al Tabularium, y que además fue restaurado posteriormente en época de Domiciano.

Templo de Veiove. s. II a. C. En el Asylum del Capitolio.

Una característica de este templo, que se da en otros del foro romano como el templo de la Concordia, es que poseía una celda de planta alargada transversalmente, cuya anchura medía casi el doble que la profundidad (15 x 8,90 m). El podio se construyó con un esqueleto de hormigón cubierto exteriormente por travertino. La fachada se alineaba con la calle que ascendía o bien por la rampa desde el foro a través del basamento del Tabularium o bien con el Clivo Capitolino. Presentaba una pronaos con cuatro columnas en la parte central, precedida por una escalinata. La estatua marmórea de culto se encontró enterrada en la misma área de la celda, aunque desprovista de la cabeza y de las manos con sus atributos.

Restos de ínsulas junto a la iglesia del Aracoeli.

Bajo la actual plaza del Campidoglio subía una calle desde el Campo Marcio del que se han encontrado restos de edificios de dos plantas hechos en toba y ladrillo. Cerca de la escalinata del Aracoeli se conserva los arranques de una insula del siglo II d.C. que adaptándose escalonadamente a la pendiente podía llegar a tener cinco plantas.

El Capitolio visto desde el foro. A la derecha destaca el majestuoso templo de la Triada capitolina, en el centro la horizontalidad del pasillo porticado del Tabularium y a la derecha la altura del templo de Juno Moneta.

El Arx

El Arx era la segunda cima del monte Capitolio. Su forma de acceso más conocida era a través de la Scalae Geminae y su prolongación los Gradus Monetae, la escalinata que ascendía desde el foro entre el Templo de la Concrodia y la Cárcel. En esta escalera se arrojaban los cuerpos de los ajusticiados en la prisión.

La iglesia de Santa María Coeli ocupa la mayor parte de la superficie de la zona por lo que no ha sido posible una excavación a conciencia. Aún así en el Jardín de la iglesia se pueden ver estructuras de diversas épocas.

El Arx y el Asylum. Un caos de edificios públicos y privados.

- La más importante es un muro que parece pertenecer a un podium hecho en opus quadratum de toba y hormigón, que se ha identificado con el templo de Juno Moneta (Juno, “aquella que avisa”). Este templo debió ser el construido por el hijo de Camilo, L. Fuirus Camillus durante la guerra contra los auruncos en el 343 a. C., sustituyendo a uno anterior de época etrusca (siglo VI a. C.). La devoción que se tenía a esta diosa como protectora de Roma era muy grande porque según la tradición, cuando los galos ocuparon la ciudad de Roma el año 390 a. C., los ocas sagradas de la diosa advirtieron del inminente asalto a la ciudadela del Capitolio, salvando a este reducto de independencia romana de ser conquistado como el resto de la ciudad. Pese a esa importancia pocos detalles arqueológicos o literarios nos han llegado de su aspecto externo, por lo que las reconstrucciones existentes son pura conjetura.

Basamento de hormigón del templo de Juno Moneta. Jardín del Aracoeli.

- Del apelativo Moneta (avisadora), la virtud atribuida a la diosa, derivó el nombre del taller de acuñamiento de dinero o ceca y el término moneta o moneda. En el periodo republicano dicho taller se hallaba junto al templo de Juno y bajo su protección.

- Un resto de pared de toba en un jardincillo que está sobre el Museo del Risorgimiento, pertenece quizá la Auguraculum. Desde este espacio ritualmente trazado en dirección al foro, los augures observaban el vuelo de los pájaros para interpretar la voluntad de los dioses.

- También se sabe que en esta zona estuvieron desde etapa tardorrepublicana los templos de cultos orientales como el de Caelistis, Mitra o Isis. El Iseo del Capitolio era importante y antiguo, puesto que tenemos noticia de su existencia ya en el 58 a. C., pues en ese año el Senado mandó derruirlo. El santuario se reconstruyó, porque sabemos que en él se refugió Domiciano mientras el Capitolio estuvo bajo el asedio de los vitelianos en las jornadas de guerra civil que llevaron a Vespasiano al poder.

- Quedan restos de la antigua muralla que rodeaba la colina, tanto de la serviana del siglo VI a. C, como de la construida con toba de Grotta Oscura del siglo IV a. C.

- El Arx estaba rodeado por numerosos edificios de vivienda, sobre todo en las laderas, como ya hemos explicado al hablar del Asylum.

19 Julio 2011

El Capitolio es la más pequeña de las colinas que formaron Roma y, sin embargo, desde el principio fue el lugar más importante de la ciudad y, tal vez el más antiguo en ser habitado (en disputa con la colina del Palatino de la que ya hemos hablado en otro artículo), ya que se ha constatado la existencia de un asentamiento desde la Edad del Bronce (siglos XIV-XIII a. C.).

La razón de esta prevalencia es que, sin duda, era la colina que mejor ubicación topográfica y estratégica tenía entre las siete que conformaron Roma y la que podía cumplir a la perfección las funciones de ciudadela defensiva y de santuario:

  • - Estaba limitada por todas partes, con excepción del lado que da al Quirinal, por escarpes inaccesibles lo que la convertía en un excelente puesto defensivo y también la salvaba de las frecuentes inundaciones del río Tíber y de los torrentes que confluían en la zona.
  • - Desde su altura se dominaba el estratégico vado de la isla Tiberina que conectaba Etruria con el Lacio y también la llanura aluvial, conocida como Campo de Marte, muy rica para la agricultura.

La cima del Capitolio a finales del II milenio antes de Cristo. Debajo las zonas pantonosas del Velabro y del que sería Campo de Marte.

- Su elevación abrupta y bien visible desde el foro o desde el río permitía crear un escenario arquitectónico espectacular, por lo que se convirtió en el sitio idóneo para instalar los edificios más representativos de la ciudad.

El Capitolio a comienzos del siglo I a. C. Como se observa en la imagen en el Asylum no existía todavía el Tabularium que uniría como un pasillo ambas cimas del monte. Abajo se puede ver el foro republicano con algunos de los templos y basílicas construidas antes de la fecha mencionada.

La colina poseía realmente dos cimas amesetadas, el Capitolium propiamente dicho y el Arx (actualmente el Palazzo dei Consevatori y la iglesia de Santa María Ara Coeli, respectivamente), unidas por una depresión, el Asylum (correspondiente a la actual Piazza del Campidoglio), cuyo nivel era 8 metros más bajo del actual. Por no hacer excesiva esta entrada la he dividido, de manera que podamos ver con detalle y extensión en este artículo la cima principal del santuario (Área Capitolina) y en otro artículo trataré sobre los otros dos conjuntos.

Plano del Capitolio donde se superponen en amarillo y en líneas negras los edificios arqueológicos de los  que se conservan ruinas. En azul se solapan los edificios y calles actuales. Debajo una foto de Google Maps que nos muestra el estado actual de la colina.

Los edificios principales que se levantarán sobre el Monte se orientarán hacia el Foro Romano, desde donde subía el único camino apto para los carros, el Clivus Capitolinus, que como una continuación de la Vía Sacra venía ser el tramo final del recorrido que cumplían los cortejos triunfales de los generales victoriosos. Esta calle, hoy en día derrumbada, partía desde el arco de Septimio Severo y ascendía 150 metros en línea recta entre la fachada del templo de Saturno y la colina, para girar después bruscamente hacia el norte y desembocar en el Área Capitolina o plaza previa al templo de Júpiter Optimus Maximus. Otros caminos y escalinatas llevaban hasta arriba desde los distintos puntos de la ciudad.

El templo de Júpiter Optimus Maximus y el área Capitolina.

La zona más importante de la colina era, naturalmente, la cima meridional o Capitolium propiamente dicho, donde desde el siglo VI a. C se alzaba el más importante de los templos del culto del Estado romano, el de la tríada capitolina (Júpiter, Minerva y Juno), también conocido como templo de Júpiter Optimus Maximus o Júpiter Capitolino.

Reconstrucción del templo de Júpiter Capitolino.

El templo lo mandó construir el primer rey etrusco, Tarquinio Prisco, y tal vez fue terminado al llegar la República el año 509 a. C.. Su estilo es de tipología toscana o etrusca, es decir, con un podium de piedra en opus quadratum que le hacía accesible sólo por una escalinata frontal. El material con el que fue construido fueron sillares de cappellaccio, la toba local.  Restos de este basamento se conservan dentro del Museo dei Conservatori. Desde el punto de vista técnico se definiría por su aspecto exterior como un templo de orden toscano, hexástilo y períptero sine postico, es decir con pórticos de columnas en tres de sus lados y la parte trasera sin él. Poseía además un profundo pronaos de hasta tres columnas de fondo antes de llegar a las tres cellae dedicadas a los tres dioses. Los espacios intercolumnios también eran superiores a los de los cánones griegos.

Templo de Júpiter Optimus Maximus. Planta y restos conservados del basamento.Sus dimensiones, 53 x 63 metros, eran excepcionales para la época, de hecho es el mayor de los templos toscanos conocidos. Tal tamaño nos indica la intención política que tuvieron los reyes etruscos de hacer de  Roma el centro indiscutido de la liga federal latina, para lo cual necesitaban dotar a la ciudad del templo más espectacular y lujoso. De crear el santuario de referencia del Lacio que sustituyera en preeminencia al del monte Albano. El templo fue destruido en numerosas ocasiones por incendios y reconstruido con mármol en los años 83 a. C., 69 d. C. y 80 d. C. Se dice que para la primera reconstrucción se empleó las columnas del templo ateniense de Zeus Olímpico.

El primitivo templo estaba decorado con las medios más lujosos de que se le podía dotar en el siglo VI a. C. a un edificio en el centro de la península. Según Plinio el Viejo, el rey Tarquinio el Soberbio encargó la decoración escultórica al etrusco Vulca de la ciudad de Veyes. Nos podemos hacer cierta idea del estilo de la obra porque conservamos gran parte de la obra que también realizó el mismo escultor para el templo de Apolo en Portonaccio (Veyes).

Apolo de Portonaccio, obra del escultor etrusco Vulca hacia el 510 a. C. Se conserva en el Museo etrusco de Villa Giulia de Roma.

  • Como remate espectacular del frontón se colocó una cuádriga de terracota a modo de acrótera. La antigua escultura fue sustituida el año 296 a. C.  por una cuádriga de bronce.
  • De las imágenes de culto etruscas no tenemos referencias arqueológicas directas, aunque su sustitución debió tener lugar hacia el siglo I a. C. por imágenes sedentes a lo griego. La de Júpiter, parece ser que fue hecha por Apolonio, el griego que también hizo la estatua conocida como Torso de Belvedere. Para realizarla se inspiró en la crisoelefantina que Fidias hizo de Zeus en Olimpia. No nos han llegado restos pero sí copias en distinto tamaño y material que se hicieron para colocarlas en los Capitolia de los municipios y de las colonias romanas que levantaron este tipo de templo de triada en sus foros principales. Incluso poseemos el grupo escultórico de la villa Guidonia que reproduce a los tres dioses tal y como deberían ser representados en los templos pero unidos en un banco corrido.

La triada de  villa Guidonia o dell´Inviolata. Copia del grupo hacia el 160-180 d. C.

El Área Capitolina.

Frente al templo o en sus inmediaciones se realizaban los ritos más importantes y sagrados del culto oficial como la lectura de los libros sibilinos o los sacrificios en las toma de posesión de los cónsules y de los pretores que marchaban hacia las provincias. Allí culminaban los Triunfos y se celebraban extraordinariamente las reuniones del Senado… Por eso, no era extraño que la zona estuviera repleta de templetes, estatuas, altares, pórticos y monumentos conmemorativos de todas las épocas de los que muchos tenían que ser derribados o desplazados a otros lugares de Roma periódicamente para dar cabida a otros nuevos.

El Área Capitolina con la identificación de los principales edificios de los que nos quedan restos. La foto es de la maqueta del Museo della Civiltá Romana.

Las excavaciones arqueológicas han encontrado los restos de una altar, quizá el Ara Pietatis o Altar de la Gens Julia, construido por el Senado en el 22 d. C durante la enfermedad de Livia, la esposa de Augusto. De él sólo queda un núcleo cuadrado de opus cementicium y posiblemente algunos relieves insertos en la fachada de la Villa Medici. Es posible que fuera similar al Ara Pacis, tanto en tamaño como en estilo. En la parte meridional de esta zona había un templo de Ops y un templo de Fides, la deidad que se encargaba de vigilar las negociaciones y las relaciones diplomáticas.

Entre las estatuas, victorias y trofeos que se sabe existían en el Área Capitolina se han encontrado vestigios del posible pedestal del grupo de bronce que representaba la entrega de Yugurta, donado a Sila por Boco, rey de Mauritania; este monumento fue uno de los motivos que enemistaron a Mario y a Sila, ya que quitaba al primero una parte de la gloria conquistada con la guerra contra Yugurta el Numidio. También se descubrió una estatua de Aristogitón, uno de los tiranicidas, copia del grupo que fue obra de Critios y Nesíotes y que se erigió en el ágora ateniense en el 476 a. C. La presencia de esta estatua en el Capitolio no es casual, pues seguramente venía a simbolizar también, salvando las distancias, la expulsión de los reyes de Roma el año 509 a. C.

Sobre la ladera capitolina, tal vez a la entrada del área, se alzaba uno de los más antiguos arcos de triunfo, construido por Escipión Africano en el 190 a. C., y ornamentado con siete estatuas y dos retratos ecuestres, en las que se representaba a los miembros más importantes de la familia. Delante del arco hubo dos fuentes de mármol.

Sobre Algargos, Arte e Historia

Hola, encantado de conocerte, visitante.

Me llamo Alfredo García.

Te encuentras ante un blog educativo de un profesor que busca ilustrar y completar la asignatura de Historia del Arte de 2º de Bachillerato.

Imparto mis clases en el instituto "Dionisio Aguado" de la ciudad de Fuenlabrada en Madrid.

SI ERES ALUMNO O COMPAÑERO, en este blog tienes donde sacar imágenes, materiales didácticos y algunos textos, no eruditos, que te ayudarán en tus clases. Ayúdate del índice de categorías que puedes encontrar al final de esta barra lateral. Te será muy útil pinchar sobre los capítulos de cada tema que pongan índice, pues en ellos encontrarás en un esquema los enlaces que te dirijan a todos los artículos que hay en este blog sobre el tema concreto.

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