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La Coctelera

Algargos, Arte e Historia


Material didáctico para la asignatura de Historia del Arte.

Categoría: 13.3.2. Siglo XIX pintura España

3 Febrero 2012

El término orientalismo se usa para describir las obras de arte producidas en Europa durante el siglo XIX que parecían representar precisas imágenes del África mediterránea así como de Oriente Próximo.

El porqué del orientalismo.

  • Razones históricas.
  1. La razón del interés por pintar imágenes de esta zona del mundo ya venía de antiguo. Venecia había sido un emporio comercial desde la Edad Media y había traído consigo el gusto por lo exótico y por ese mundo lejano. Pero cuando se vuelve a poner de moda en el siglo XIX es en parte como consecuencia de la Revolución francesa y de las rivalidades entre Gran Bretaña y Francia. En concreto, Oriente se puso en la palestra política con la invasión de Egipto y Siria que llevó a cabo Napoleón Bonaparte entre 1798 y 1801. Esta expedición redescubrió las antiguas civilizaciones de hace miles de años con sus colosales construcciones y obras figurativas. El imaginario occidental se llenó de las glorias de imperios perdidos que podían ser comparados con los nuevos creados en Occidente. El interés arqueológico se multiplicó con el desciframiento del jeroglífico y el cuneiforme, pero también se reavivó el interés por las costumbres de los pueblos que actualmente habitaban en ese lugar.

Jean-Léon Gérôme. Napoleón ante la esfinge, 1886.

  1. Años más tarde, acontecimientos acaecidos en el Imperio Turco como la independencia de Grecia en la década de los 20 impulsaron aún más a artistas y literatos románticos a conocer o fantasear sobre ese mundo exótico y lejano.
  2. Con la invención del ferrocarril y del barco de vapor las distancias se acortaron y se abarataron los viajes. Muchos más artistas pudieron desplazarse a países como Turquía, Marruecos, Egipto o la península Arábiga y pintar de primera mano.

David Roberts. Una vista de El Cairo, 1840.

  1. Por último, desde los años 60 las potencias europeas intervinieron cada vez  más en la zona en su carrera por repartirse el mundo. Abrieron el Canal de Suez  y se convirtieron en ocupantes coloniales.
  • Razones culturales.
  1. El neoclasicismo fue la primera gran corriente pictórica que tocó el tema, aunque lo hizo a mayor gloria de las conquistas de Napoleón y como medio propagandístico de la grandeza del Imperio.
  2. En el romanticismo, la seducción por el oriente cumplió el mismo papel de alejamiento de la realidad que el historicismo medievalista. Oriente sería un lugar donde se vivían aventuras que no se vivían en el propio país, era un paraíso exótico lleno de misterios. Además la ubicación de una escena en esta localización del mundo permitía al pintor y a sus compradores expresar sus deseos ocultos o ilícitos como el erotismo que estarían mal vistos si fuesen contemporanizados en sus ambientes cotidianos occidentales.

Bernard Debat-Ponsan, El masaje, 1883.

  1. El academicismo consagró este género a mediados del siglo XIX cuando Jean Auguste Dominique Ingres, presidente de la Academia francesa, pintó sus escenas de baños turcos y odaliscas. Fue en ese momento cuando se convirtió en un género más de la pintura donde ensayar, fundamentalmente, el desnudo, el color, la luz  y los tipos populares.

Mariano Fortuny. Marroquí. 1869. Acuarela.

  1. Hacia finales del siglo XIX, la popularidad del orientalismo como movimiento artístico empezó a decaer, aunque las imágenes y los temas siguieron siendo influyentes hasta bien entrado el siglo XX e inspiraron todavía los viajes y las obras de Pierre-Aguste Renoir, Henri Matisse y Paul Klee.

Temática.

Del norte de África y Oriente Medio les interesaba todo. En  la siguiente presentación tenéis una pequeña muestra:

  • tanto los paisajes de  luz deslumbrante, como los interiores tenebrosos;
  • las complejas vistas urbanas como los insondables desiertos;
  • los colores fantásticos de los ropajes como las carnaciones en todos los tonos, del negro al blanco nacarado, pasando por el moreno;
  • los tipos populares cubiertos de harapos como los grandes sultanes lujosamente vestidos;
  • las tapadas y sumisas mujeres de los mercados como los voluptuosos desnudos de las mismas en los baños;
  • la violencia de sus combates a espada como la tranquilidad y reposo sensual de los harenes;
  • los temas escabrosos como el esclavismo y la vida cotidiana de la gente en la calle.

John Frederick Lewis. La comida de al medio día, El Cairo, 1875.

El estilo realista con el que se pintan estos temas confiere una sensación de fidelidad topográfica y etnográfica a las obras, tanto si son en realidad retratos exactos como si no. En realidad, algunas de las pinturas estaban basadas en ideas preconcebidas sobre Oriente y ponen de manifiesto claros prejuicios en las historias que narran.

Algunos pintores y cuadros.

Los artistas que trabajaron en el estilo orientalista eran predominantemente franceses y británicos, aunque también los hubo de todos los países occidentales: italianos, austriacos, norteamericanos y españoles. Veamos el tratamiento de algunos de ellos de distinta época.

El orientalismo en Francia.

Aunque la obra de Jean Auguste Dominique Ingres incluye motivos exóticos y sensuales desnudos desde 1814 con La Gran Odalisca, nunca viajó a Oriente. La pintura de El baño turco (1862) que podemos ver en este artículo es, por tanto, pura invención. Es un estudio más de los que realizó sobre la belleza femenina. Una composición densa y llena de voluptuosos desnudos. La forma circular de la pintura trasmite la impresión de que las mujeres están siendo observadas desde una mirilla y que la pintura fue creada para el placer del observador. El tono erótico de sus atractivos desnudos tendrá su continuación en su discípulo Theodore Chasseriau y en la pintura académica de pintores franceses de generaciones siguientes como Jean-Léon Gérôme.

Jean Auguste Dominique Ingres. El baño turco, 1862.

Jean-Léon Gérôme fue uno de los pintores franceses que más se interesó por los temas orientales. A partir de 1853 empezó a viajar regularmente a Turquía, Egipto y Asia Menor y sus pinturas de Oriente Próximo le dieron  renombre. Le interesaban los temas sensuales de los baños públicos y de los harenes, pero también las costumbres de los devotos musulmanes. En Plegaria pública en la mezquita de Amr, El Cairo (1870), retrata a la perfección el acto cotidiano de la oración con gran viso de autenticidad. Cuando Gérôme la visitó en 1868 durante su viaje a Egipto, la mezquita ya estaba en desuso. Es probable que esta pintura esté basada en varios dibujos y fotografías realizados durante sus viajes. Gerome manejaba con tal precisión el pincel y obtenía unos acabados tan suaves que muchas des sus pinturas dan lugar a superficies casi fotográficas. El efecto espectacular creado por las columnas confiere un ritmo a la composición que precipita la vista hacia la pared lisa del fondo. En la escena busca contrastar la pobreza del hombre santo, sólo vestido con un taparrabos y con el pelo al aire, con el hombre rico del primer plano que viste túnica roja y dorada al que acompañan unos criados. La atmósfera solemne y religiosa de la mezquita se ve interrumpida únicamente por el detalle realista de las palomas que revolotean y comen.

Bien diferente son las obras de Antoine-Jean Gros, autor de grandes escenas históricas. Sus pinturas son magníficas obras épicas destinadas a satisfacer las exigencias del imperialismo; aunque en ellas pueden verse motivos arquitectónicos e indumentarios islámicos, así como una iluminación y unas localizaciones norteafricanas, fueron diseñadas para justificar las campañas de Napoleón en Egipto y ensalzar la figura del Emperador.

Antoine-Jean Gros. Bonaparte visita a los apestados de Jaffa. 1804.

Delacroix también prefiere inicialmente el relato histórico, ya sea contextualizándolo en la guerra de la Independencia de Grecia como La matanza de Chios (1824), o ya sea trasladándolo a la antigüedad como La muerte de Sardanápalo (1827). Aunque desde que en 1832 visita Argelia y Marruecos sucumbe ante el exotismo y los temas costumbristas. Estos le permiten desarrollar todo el colorido, el movimiento y la pasión que siente y expresa por su pintura. En Mujeres de Argel (1834) refleja el interior de un harén pero, a diferencia de Ingres, modera la carga sensual de la escena y se centra en captar la penumbra de la sala, las encarnaciones de las pieles y las exóticas ropas.

Delacroix. Mujeres de Argel, 1834.

A menudo los cuadros de las últimas etapas se ubican en escenarios norteafricanos y con tipos musulmanes, pero son la excusa temática para realizar cuadros donde desbordar su energía pictórica, como podemos comprobar en este esbozo sobre una cacería de leones que tenemos debajo.

Delacroix, Eugene. Cacería de leones, 1854. Esbozo.

Artistas como Eugene Fromentin viajaron a Oriente Próximo y pintaron paisajes, monumentos y escenas contemporáneas que después expusieron como pinturas objetivas y documentales. En la escena callejera pintada por Fromentin La calle de Bab-El-Gharbi, Laghouat, unos soldados buscan un lugar sombreado para resguardarse del sol. También se pintaban paisajes norteafricanos y arábigos como localizaciones para retratar escenas históricas y bíblicas.

Eugène Fromentin. Una calle en El-Aghouat, 1859.

El orientalismo inglés

Uno de los primeros artistas interesados por obtener de primera mano imágenes de Oriente fue el ilustrador y pintor romántico escocés David Roberts, al que ya he dedicado un artículo en relación con su fascinación por Egipto. Tras su viaje por Egipto y Próximo Oriente ente 1838-39 se convirtió en el difusor de la gran civilización de los faraones rescatando paisajes arqueológicos bellísimos, pero también trajo consigo vistas de las ciudades musulmanas y de sus tipos que causaron conmoción en Inglaterra por su viveza y exotismo.

Roberts, David. Abus Simbel enterrado.1838.

El prerrafaelista Holmant Hunt visitó Oriente Próximo en tres ocasiones desde la década de los 50 para conferir un escenario real, lleno de detalles autóctonos, a sus obras de temática bíblica. En El chivo expiatorio, comentado en otro artículo, representa a una de las dos cabras que se ofrecían en sacrificio en los rituales celebrados durante el Día de la Expiación, tal y como aparecen descritos en el libro de Levítico y que simboliza al mismo Cristo. Hunt pintó la obra cerca del mar Muerto y recorrió largas distancias hasta encontrar una peculiar cabra blanca que poder representar. Su ambientación de El niño Jesús hallado en el Templo, recrea a la perfección la luz de Palestina y los tipos hebraicos.

William Holman Hunt. Jesús hallado en el templo, 1860.

Pero el pintor inglés que mejor recreó los tipos populares fue John Frederick Lewis. Sus imágenes idealizadas de la intimidad de las mujeres de los harenes, de los ricos vestidos, del detalle arquitectónico y del mobiliario causaron honda impresión en la alta sociedad británica que en cierta manera imitó en habitaciones que se decoraron a imagen de estos escenarios.

John Frederick Lewis. Vida de un Harem en Constantinopla, 1857.

El orientalismo español. Mariano Fortuny.

En 1860 estalla un conflicto bélico entre España y el reino de Marruecos. La Diputación de Barcelona decidió enviar a  Mariano Fortuny, hasta ese momento pensionado en Roma, como corresponsal gráfico. Debía realizar la crónica de la guerra en dibujos y pinturas y, principalmente, debía inmortalizar dos importantes batallas: la de Wad Rass y la de Tetuán.

Mariano Fortuny. El café de las golondrinas, 1869.

Fortuny aunque empieza a recopilar imágenes e información sobre las batallas, pronto se siente subyugado por el ambiente, las costumbres y, sobre todo, por la luz cegadora de África y pospone su proyecto inicial. En poco más de dos meses de estancia en Marruecos se ejercita en la realización de apuntes rápidos que interpretan y expresan el movimiento con toques certeros de color. Son apuntes, dibujos y acuarelas al aire libre, de la vida y costumbres de aquel país africano.

Fortuny volvió dos veces más a Marruecos y cada vez regresó más  cautivado por los efectos puramente plásticos y pictóricos que la luz. Su orientalismo se diferencia del de los otros cultivadores del género no por la temática, sino por su tratamiento a base de pinceladas sueltas, pinceladas de "impresión".

Algunos enlaces interesantes.

Orientalist Art of the nineteenth century.

22 Abril 2010

En este artículo os presento un trabajo escolar de Javier Oviedo, uno de mis alumnos de 4º de la ESO.

Para quien no esté muy puesto en el sistema escolar español os diré que en este curso se enseña Historia Contemporánea Universal y de España a alumnos de entre 15-16 años. En el temario se tratan también algunos temas de arte, pero de una manera somera.

La actividad consistió en realizar un pequeño informe con obras seleccionadas de arquitectura, escultura y pintura de un periodo comprendido entre el último tercio del siglo XIX y el primero del siglo XX. Se trataba de buscar información e imágenes de las siguientes obras claves de los principales "ismos" y artistas de estos 70 años.

Ofrecí a mis alumnos la posibilidad de que el formato de presentación pudiera ser powerpoint o vídeo, además del tradicional papel. Para evitar el "corta y pega" excesivo, les advertí que valoraría el trabajo personal de síntesis y la claridad de las ideas. También les propuse que aquel trabajo TIC que tuviera calidad sería expuesto en este blog y... como lo prometido es deuda aquí tenéis el trabajo de Javier. Espero que os guste. Podéis dejar vuestra opinión sobre el mismo en los comentarios.

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Otros trabajos de arte contemporáneo

7 Abril 2010

Este es el SEGUNDO de los dos juegos que os propongo para preparar el control sobre la obra de Velázquez y de Goya. En la siguiente imagen hay 6 detalles de estos dos pintores y hay que averiguar sólo

  1. 1.-- El Pintor.
  2. 2.-- El detalle que se capta de una escena o título de la obra.

CONDICIONES DEL JUEGO.

  • La contestación será a través de los comentarios  y habrá que contestar las seis obras de una vez en una lista numerada por orden (imagen 1, 2, 3...). Esta vez no consiste en elegir una única obra y contestar a la misma sino que debe darse solución a las 6 para que la respuesta sea válida.
  • El premio es suculento. Todo aquel que conteste correctamente la lista completa obtendrá un punto en el control. No hay otro premio posible: si se falla, aunque sólo sea uno de los seis títulos y se haya contestado bien los seis autores y los cinco títulos restantes, no se obtiene nada.
  • Sólo hay una posibilidad de comentario por persona. Por ello,  hasta que no tengáis todo el ejercicio hecho no lo mandéis.
  • Vuestros comentarios no aparecerán en el blog hasta el jueves por la tarde. Ese día publicaré todas las contestaciones y diré si hay ganador o ganadores.

RESPUESTAS CORRECTAS Y GANADORES

Saskia y Francisco José "han tropezado sobre la misma piedra". Los dos habéis contestados correctamente la serie de detalles, salvo el número 3

"1- Velázquez: Jardín de la villa Medici.
2 - Velázquez: La fragua de Vulcano.
3 -
4 - Goya: La pradera de San Isidro.
5 - Goya: El pelele.
6 - Velázquez: El aguador de Sevilla
. "

Como prometí dar contestación, no puedo establecer ganador y bien que lo lamento. La búsqueda estaba reducida a sólo dos autores y habíais recibido una pista extra que acotaba aún más los cuadros. Sabíais que era un detalle de un retrato e incluso se podía intuir que era de Francisco de Goya por dos razones.

  • La primera. Teníais identificado dos cuadros de este autor y tres de Velázquez y teniendo en cuenta que este juego era un "duelo" entre dos pintores, lo lógico era que fuera equitativo el reparto de obras.
  • La segunda. El estilo de lo que se veía: un caballo muy parecido a los de La carga de los Mamelucos, unos rostros esbozados y un tanto deformados y un uniforme militar del siglo XIX (pernera, galones, cintas, espada)...

Bueno no me enrollo más. Este era el personaje que había que encontrar. Un arrogante Fernando VII (1814), que   Goya pintó cínicamente a la vuelta de aquél de su exilio dorado en Francia por encargo de la Escuela de Ingenieros. El artista se recrea en el vistoso uniforme y en el campamento militar del fondo. Todo es falso, su gloria militar durante la Guerra de la Independencia consistió en felicitar a su "primo" Napoleón Bonaparte por las victorias sobre aquellos que luchaban defendiendo su derecho al trono en España.

5 Abril 2010

En muchos cuadros de Francisco de Goya se reconoce la honda huella que le dejó Diego Velázquez. Posiblemente lo has descubierto al estudiar la obra de estos dos genios. Aprovechando esta inspiración evidente, hagamos un ejercicio de relacionarlos a  través de las temáticas, la técnica e incluso de las obras concretas.

En la siguiente presentación de Slide (A) te propongo diez cuadros numerados de Velázquez y de Goya.

Seguro que reconoces muchos de ellos sin problemas... pero no podía ser tan fácil... Si te fijas debajo hay otro Slide (B) con otros diez detalles numerados de otros sendos cuadros de los dos pintores. ¿A que reconocer éstos ya no es tan fácil? Aún así si los miras con detenimiento verás elementos que te permitirán reconocerlos.

¿En qué consiste esta vez el juego?

El juego consiste en lo siguiente:

1.- Reconecer el autor (Velázquez o Goya) y el título de cualquiera de las diez imágenes del Slide A.

2.- Relacionarla con una imagen-detalle del Slide B, que ha de ser necesariamente del otro pintor, e identificar a ésta también con autor y título.

3.- Hacer un pequeño comentario de porqué están relacionados ambos cuadros. Deberás dar al menos una razón  argumentada. La relación puede ser muy evidente o algo más compleja. Me importa el razonamiento de porqué se emparejan ambas obras, por lo que no daré por correctas aquellas contestaciones que, aunque relacionen correctamente las imágenes, luego no den una razón convincente.

Ejemplo.

Suponed que en el Slide A aparece esta imagen (imagen 11)

y pienso que la única imagen que tiene que ver con ella en el Slide B es ésta otra (imagen X).

Mi repuesta podría ser la siguiente.

"Imagen "11" del Slide A: El cacharerro de Francisco de Goya.

Imagen  "X" del Slide B: Detalle de Vieja friendo huevos de Velázquez.

Razones de la relación:

1. Goya y Velázquez realizaron algunos cuadros de temática costumbrista. En este caso una escena de mercado, el primero, y el interior de una cocina, el segundo.

2. o Goya pone en este cuadro mucho interés en representar la calidad de la cerámica, de hecho el título es lo suficientemente expresivo de la importancia de este tema. Velázquez, en este cuadro o en el Aguador de Sevilla, crea verdaderos bodegones cuyos protagonistas son las vasijas cerámicas.

Cualquiera de las dos razones hubieran sido válidas e incluso otras más imaginativas, siempre y cuando estuvieran razonadas.

Condiciones del juego.

1.- Un comentario por persona, salvo los tres primeros aciertos que tendrán una segunda oportunidad o comodín.

2.- Esta vez la puntuación a efectos de control será de 0,5 puntos en todas las contestaciones que se acepten como correctas.

IMÁGENES DESVELADAS

Francisco Javier (1) ha comenzado a desvelarnos las relaciones entre Velázquez y Goya.

"Slide A imagen número 9: Estamos ante el Cristo Crucificado de Goya

Slide B imagen número 9: Detalla del torso del Cristo Crucificado de Velázquez.

Razones: las razones que podemos dar para decir que la obra de Goya esta influenciada por la de Velázquez es, a simple vista, el color negro neutro de fondo que ambos autores utilizan. Como era común en el barroco el Cristo aparece con los cuatro clavos en ambas imágenes, aparte del soporte de los pies y el letrero de encima de la cabeza con la inscripción “IESUS NAZARENUS REX IUDEORUM” en los tres idiomas que le Santa Escritura dice, hebreo, latín y griego."

Una relación temática muy evidente. Pero también hay motivos técnicos y estilísticos que las unen: el utilizar el tenebrismo como técnica pictórica  o el resaltar un desnudo muy bello, idealizado. No obstante, la imagen de Velázquez evidencia más los signos de la pasión al mostrar las heridas de Cristo y, sobre todo, la sangre, algo que enlaza con la imaginería del Barroco y la obra escultórica de Martínez Montañés. El Cristo de Goya es más  incruento y "está más de pose", de hecho es un estudio de desnudo neoclásico para ingresar en la Academia de San Fernando en 1780.

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Lorena (2) relaciona dos obras que en un principio no estaban previstas, pero que aún así acepto como válidas. Tienes derecho a comodín.

"Slide a Imagen numero 4. La Venus del espejo VELÁZQUEZ
Slide b Imagen numero 2
. Saturno devorando a un hijo GOYA.

Razón: Este cuadro de Goya lo podemos relacionar con el de Velázquez por la mitología, ya que aparece Venus con su hijo Cupido, y en el de Goya, a parte de ser una pintura negra, aparece representado Saturno que está recreando el mito del dios Saturno comiéndose a uno de sus hijos por miedo de ser destronado por uno de ellos".

Efectivamente, el tema mitológico une estos dos cuadros, aunque  cuando puse estas dos imágenes no las enlacé directamente. Razón por la cual siguen disponibles ambas  para encontrar otras posibles relaciones de los dos Slide.

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Muy bien, Rebeca (3) ha ganado el tercer comodín con la siguiente relación muy bien argumentada.

"Slide A imagen num 2. Autorretrato de Velázquez

Slide B imagen num 10. Autorretrato de Goya
Razón: La temática que los une salta a primera vista: ambos son autorretratos de los pintores y además, en ellos se puede apreciar el retrato psicológico, impulsado primero por Velázquez y que luego Goya heredó de él. Ambos tiene además un fondo oscuro e indefinido, donde la luz se concentra en el rostro y el personaje retratado mira directamente al espectador."

Nada que objetar.

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Alma (4) resuelve la cuarta unión.

"Slide A imagen 6. Retrato de Manuel Godoy, Goya
Slide B imagen 5. Retrato del conde duque de Olivares, Velázquez
Razón: Se trata del retrato de dos validos de los reyes. En ellos, además, los pintores intentan favoreces la apariencia de los validos y ensalzarles (Godoy aparece con una postura arrogante en su asiento, y el Conde-Duque aparece aupado en su caballo con un aire triunfal). También se ve en ambos cuadros un cielo un tanto crepuscular y oscuro.
"

Buena relación, aunque en lo del cielo no estoy tan de acuerdo. En ambos casos aparecen halagados como grandes generales vencedores sobre los enemigos de España.

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Alba Rubio (5) acierta con otra relación "real".

"Slide a: Imágen número 8. Felipe IV cazador VELÁZQUEZ.
Slide b: Imágen número 6. Carlos IV cazador GOYA.

Razón: El cuadro de Velázquez lo podemos relacionar con el de Goya debido a que la temática es la misma retratar a un miembro de la nobleza realizando el mismo oficio es decir, cazando además podemos observar perfectamente que el paisaje que emplean estos dos pintores es el mismo una sierra de fondo. Además podría puntualizar más aún que aparecen retratados con algunas semejanzas como el arma que portan y el perro que les acompaña."

La Sierra del fondo es la de Guadarrama y el bosque el Monte de El Pardo y la afición, más que el oficio, es el mismo, la caza. Dos apasionados de este "deporte" y de los perros. La atmósfera plateada... En fin, son los monarcas para los que trabajaron ambos pintores.

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Bravo Lorena (6). Buen comentario y, esta vez,  buen uso del comodín.

"Slide a: Imagen 7. La carga de los mamelucos: 2 de mayo en Madrid GOYA

Slide b: Imagen 1. Detalle La rendición de Breda VELÁZQUEZ

Razón: Para que Goya se basara en este cuadro, cogió la idea de Velázquez de este cuadro bélico, aunque realmente es una propaganda política que se centra en la paz, pero sigue tratando de la guerra de Flandes. Además los personajes tienen gran realismo. En el cuadro de Goya, describe la lucha de los mamelucos en la puerta del Sol de Madrid, también tema bélico. Los personajes retratados, también tienen realismo, como lo hacía Velázquez."

El tema bélico une estas dos composiciones, aunque centrados uno en la violencia de la guerra y otro en la caballerosidad entre enemigos. Velázquez realiza este tema histórico con elegancia y mesura, lo que contrasta con el salvaje acometimiento de los madrileños y de los mamelucos del cuadro de Goya. En este último caso los rostros se deforman... Es claramente un alegato contra la guerra, mientras que el cuadro de Velázquez parece que la guerra es algo amable, algo que tiene reglas.

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Claro que vale Francisco Javier (7). Ya me extrañaba que nadie se decidiera por lo más obvio.

"Slide A: Imagen número 3, Familia de Carlos IV de Goya.

Slide B: Imagen número 7, detalle de Las Meninas de Velázquez.

Razones: nuevamente vemos la influencia del maestro sevillano sobre Goya. Una de las razones que podemos dar es la temática de la representación, puesto que ambos describen una escena familiar de la realeza. Pero es una razón demasiado evidente a simple vista. Razón más contundente puede ser la referencia del autor que se incluye en ambas obras dentro de la misma, autorretratándose a él mismo con la familia, aunque en un espacio de luces menos iluminado, puesto que lo que importa es la familia real con más iluminación."

La diferencia es que Velázquez recoge una escena casual, aunque muy meditada en composición, en la que por entonces princesa heredera asiste  a la pose de sus padres (reflejados en el espejo del fondo) para en retrato oficial que está pintando el autor. En el  cuadro de Goya todos los miembros de la familia real están posando para el retrato. La composición también tiene miga, porque todos los personajes tienen una ubicación peculiar en el cuadro, incluido el pintor que hace un homenaje a  su admirado Velázquez y así mismo... je, je. La perspectiva aérea es un atributo técnico notable en ambos cuadros, aunque hay más profundidad en Las Meninas y más recursos magistrales para captarla.

26 Enero 2010

A lo largo del siglo XIX nuestros jóvenes artistas acudieron a Roma atraídos por el conocimiento de primera mano de los pintores italianos del Renacimiento y por una ciudad que mantenía todavía sus gloriosas ruinas romanas y un romántico aspecto entre medieval y renacentista. Durante mucho tiempo se consideró que la estancia en Roma era algo imprescindible para alcanzar la maestría personal y la madurez intelectual. Con el avance del siglo se fueron incrementando los viajes  gracias a la revolución de los transportes y al mecenazgo de ciertas instituciones, siendo habituales desde mediados. Paradigmas de jóvenes pintores españoles que se enamoraron de la ciudad en el tercer cuarto de siglo  fueron  Eduardo Rosales o Mariano Fortuny (que precisamente murió aquí en 1874). Ellos tienen en común estar a caballo  entre el academicismo realista y la estética de la pintura moderna.

Aunque  existían becas para los artistas desde el siglo XVIII por parte de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, será en 1873 cuando se cree la Academia Española en Roma, como extensión  para que los alumnos más aventajados pudieran alojarse, trabajar cómodamente y completar sus estudios pensionados (becados) en la ciudad eterna. En aquella fecha Roma había quedado como último refugio de un clasicismo academicista que iba en retirada. París, la otra ciudad de referencia para nuestros artistas, había tomado el relevo del mercado y de la vanguardia artística. No obstante, los jóvenes artistas que recibieron ese privilegio en el último cuarto de siglo supieron aprovechar la experiencia.

Vista de Roma desde el Gianiculo.

La sede de la Academia se encuentra desde 1881 en el monte Gianículo, en el antiguo convento de San Pietro in Montorio. Desde su fundación a nuestros días ha acogido a cientos de artistas e intelectuales de todo tipo, puesto que también se ha ampliado la beca a disciplinas como la música, la literatura, el cine, las artes escénicas o la fotografía.

El famoso templete de Bramanate de San Pietro in Montorio, en el interior del complejo de la Academia de España.

La pintura fue la disciplina a la que se dio más importancia tanto cuantitativa como cualitativamente.  En el periodo inicial (1873-1903), que podríamos decir fue la época de oro de la Institución, pasaron por el centro jóvenes promesas que no tardarían en triunfar como Pradilla, Pinazo, Plasencia, Viniegra, Moreno Carbonero, Muñoz Degrain, Vera, etc. El único de los grandes pintores realistas españoles de fin de siglo que faltó fue Joaquín Sorolla, aunque también pasó por Roma e Italia (1885-89), pensionado por la Diputación Provincial de Valencia.

El trabajo de un pintor pensionado en Roma.

La tarea de un pensionado comprendía, durante los tres o cuatro años que pasaban en Roma, en realizar estudios de figura, copias y cuadros de composición que se mandaban a Madrid  para ser evaluados y para conservar la subvención. Estas obras son la más genuina contribución española al academicismo internacional. No debemos considerarlas simples ejercicios de formación, dado el nivel de exigencia técnica que se pedía a los artistas para realizar el viaje.

  1. El trabajo final del primer año consistía en la ejecución de un cuadro en que entrasen una o dos figuras, por lo general desnudas. Estos cuadros tiene importancia porque son de los pocos desnudos de pintura española de la época que se realizaron. El tratamiento sensual de algunas de las obras difícilmente se hubiese podido conseguir en España.

Salvador Viniegra. El primer beso, 1891. Ejemplo de trabajo de primer año y de desnudo. Nótese el parecido del modelo humano masculino y de la pose de Adán con el fresco de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel.

  1. El segundo año tenía que culminar con la "copia de un cuadro de maestro antiguo o de un fragmento importante de algún fresco o pintura de grandes dimensiones, procurando que dicha copia sea de autor ilustre, cuyas mejores obras no pueden estudiarse en nuestro Museo Nacional". Evidentemente, los cuadros escogidos eran los de los grandes autores italianos del Renacimiento: Miguel Ángel, Rafael, Carpaccio, Mantegna, Tiziano..., que permitieron a muchos artistas perfeccionarse.
  2. El tercero y cuarto año debían ejecutar un boceto y un gran cuadro final de historia, que era la culminación de su pensionado. El objetivo de todos los pensionados era realizar la obra que les diese fama y reconocimiento público de por vida. La obra pasaba obligatoriamente a los fondos del Ministerio de Asuntos Exteriores del que dependía y del que sigue dependiendo la Academia. El formato era muy grande, por lo que habitualmente sólo podían servir para decorar amplias salas de edificios oficiales.

Alejo Vera. Numancia. Cuadro de dimensiones espectaculares 3,35 x 5,00 mts.

Además de estas obras los becados realizaban otras muchas obras para financiar su estancia o regalar a sus amistades. También puede anotarse en el haber de esta institución los cuadros realizados por sus profesores y directores en la ciudad, todos ellos de mucho prestigio. Precisamente, José Casado Alisal, director desde 1873, pintó en Roma una de las obras capitales de su producción, La campana de Huesca (1880), y Francisco Pradilla terminó La Rendición de Granada desde este cargo en 1882. También fueron directores en esta época Vicente Palmarolli y Alejo Vera.

José Casado Alisal, La Campana de Huesca, 1880.

La producción de los becados de la Academia.

En gran medida, el género del desnudo y la última fase del género histórico en España van ligados a la historia de la Academia de España en Roma, dado los temas impuestos para renovar la beca o para alcanzar el "doctorado". Veamos en el siguiente Slide los trabajos originales más sobresalientes de los becados y de sus profesores durante su estancia en Roma. Omitimos las copias de las pinturas italianas, los paisajes y las obras menores; también, por supuesto, aquellas de las que no hemos podido conseguir imagen. Tras el Slide se puede consultar la nómina de las obras tal y como salen en la presentación. Están ordenadas por orden cronológico. Nótese la evolución temática y de estilo de los últimos diez años, muy distinta de las de los veinte primeros.

  1. - Casto Plasencia: Motivo decorativo (Venus y Cupido), 1876 (trabajo de primer año).
  2. - Francisco Pradilla: Náufragos, 1876 (trabajo de primer año).
  3. - Casto Plasencia: El origen de la República romana,  1877.
  4. - Francisco Pradilla: Doña Juana La Loca, 1878.
  5. - Ignacio Pinazo: Las Hijas del Cid, 1879 (trabajo de primer año).
  6. - Alejo Vera: Numancia, 1880.
  7. - Manuel Ramírez Benítez: Baño Pompeyano, 1880 (trabajo de primer año)
  8. - José Casado Alisal: La campana de Huesca (siendo director de la Academia hasta 1881)
  9. - José Moreno Carbonero: La meta sudante, 1882 (trabajo de primer año).
  10. - Francisco Pradilla: La rendición de Granada, 1878-82  (siendo director de la Academia 1881-82).
  11. - José Moreno Carbonero: La conversión del duque de Gandía, 1884.
  12. - Antonio Muñoz Degrain: Los amantes de Teruel, 1884.
  13. - Ulpiano Checa: Numa y la ninfa Egeria, 1885 (trabajo del primer año).
  14. - Ulpiano Checa: La invasión de los bárbaros, 1887 (desparecido, quedan bocetos).
  15. - Emilio Sala: Expulsión de los judíos de España, 1889 (boceto en Roma y terminado en París).
  16. - Eugenio Álvarez Dumont: La muerte de Adonis, 1889 (trabajo de primer año).
  17. - Enrique Simonet: ¡Y tenía corazón!, 1890 (trabajo del primer año).
  18. - Eugenio Álvarez Dumont: Trafalgar, La muerte de Churruca, 1891.
  19. - Salvador Viniegra: El primer beso, 1891 (trabajo del primer año).
  20. - José Garnelo: Primeros homenajes a Colón en el nuevo mundo, 1892.
  21. - Enrique Simonet: Flevit super illam, 1892.
  22. - Salvador Viniegra: El compromiso de Caspe, 1892.
  23. - Joaquín Bárbara Balza: Náufragos, 1896 (trabajo del primer año).
  24. - Manuel Benedito: Infancia de Baco, 1901 (trabajo del primer año).
  25. - Eduardo Chicharro: Reinaldo en el bosque encantado, 1903.
  26. - Manuel Benedito: El infierno, 1903.

1 Julio 2009

En 1886 tuvo lugar en París la última exposición conjunta de los impresionistas franceses, para entonces este estilo pictórico y la filosofía que lo amparaba se encontraban profundamente arraigadas en Francia, iniciando a continuación su disolución en nuevas experiencias y, al mismo tiempo, extendiéndose por todos los países de Europa y del mundo occidental. París se había convertido en el centro de atracción para todo joven artista por la atmósfera de libertad que se respiraba en sus calles y la bohemia de los círculos de artistas y escritores. Muchos de los pintores españoles que vamos a ver pasaron por París, después de su visita obligada por Roma donde se impartía el arte oficial, contagiándose de las nuevas ideas artísticas y trasladándolas a España.

En la siguiente presentación  podresmos contemplar las obras de algunos de los principales pintores españoles que a lo largo de su carrera compartieron los presupuestos técnicos o temáticos del impresionismo francés: Beruete, Regoyos, Pinazo, Sorolla, Urgell, Meifrén, Gimeno, Rusiñol, Casas y Mir. Hay especial atención a la obra del más destacado de todos ellos Joaquín Sorolla. Si quieres puedes acompañarla con música de Phil Collins, In the air tonight. Tras la presentación puedes encontrar unos breves datos biográfico-artísticos de cada uno de ellos, que aclare un poco más su obra.

AURELIANO DE BERUETE (1845-1912)

Discípulo de Carlos Haes, se inicia en la pintura desde una posición económica desahogada que le permitió pintar a lo largo de su vida lo que quiso. Su vocación le lleva al paisajismo, primero en la línea más realista de Haes y de su amigo Martín Rico y de la escuela de Barbizon, que conoce por sus visitas a Francia. A partir de 1895, sus caudros adquieren más luz y color volcándose en la técnica impresionista. Berurete pinta paisajes sobrios de las llanuras castellanas y de los alredores de Madrid.

DARÍO DE REGOYOS (1857-1913)

Será el pintor más avanzado desde el punto de vista técnico de los pintores españoles del momento. Su estancia en Bélgica desde1879 le pone en contacto con la vanguardia de la pintura belga y francesa, con la que mantendrá contactos en los años 80 y que le influirá para acercarse al puntillismo. Este estilo será decisivo  para entender su obra, pero no debemos encasillarlo en él, porque atraviesa también fases simbolísta e incluso expresionista y desde finales del siglo XIX vuelve a un estilo próximo al impresionismo. Destacan sus paisajes del País Vasco, donde reside entre 1890 y 1910.

IGNACIO PICAZO (1849-1916)

Se inició como pintor académico, llegando a obtener reconocimiento por alguno de sus cuadros, pero a partir de 1884 comienza un línea pictórica impresionista. abandona los temas históricos para pasarse al paisaje de lugares típicos de Valencia y  de sus gentes. Su maestría con el color y la luz le lleva a ser considerado el precursor de su paisano Joaquín Sorolla.

JOAQUIN SOROLLA (1863-1923)

Como de este pintor ya hemos ofrecido un artículo monográfico e incluso un vídeo, no vamos a extendernos demasiado, aunque al ser el más sobresaliente internacionalmente de los pintores de esta época lo merecería. Formado como pintor realista, no empieza a practicar la técnica y la temática impresionista hasta mediados de los 90 . Su éxito internacional en esta década le permite pintar de una manera más libre, recuperando temas de su tierra y sobre todo imágenes de sol y playa. Desde comienzos del siglo XX su obra se especializa en captar los efectos colorísticos de la luz del sol sobre el agua, las telas y los cuerpos desnudos. También  tiene una destreza especial para realizar atractivos retratos de aspecto inacabado, pero plenos de carga psicológica. Tras estos retratos se adivina la influencia de Velázquez.

FRANCISCO GIMENO (1858-1927)

Es el primero de los pintores catalanes que voy a tratar. Fue un extraordinario paisajista y marinista, además de practicar las escenas de costumbres, con personajes sólidos, creados con una pincelada gruesa muy reconocible.

MODESTO URGELL (1839-1919)  

Discípulo de Ramón Martí Alsina, pasó un atemporada en París, donde se adscribió al realismo de Courbet. Desde los años 70 ya afincado en Cataluña practicará el paisaje escogiendo momentos lumínicos de atardecer. Sus cuadros reflejan ambientes solitarios, tristes y misteriosos, lo que le sitúa a medio camino entre el impresionismo y el romanticismo. Con este tipo de cuadros tuvo bastante éxito de ventas, lo que le permitió llevar una vida cómoda.

ELISEO MEIFRÉN (1858-1940)

Pintor de bastante éxito internacional desde los años 90. Sus pasos le llevan en su juventud a París, junto a Rusiñol y  Casas. Su obra principal trata de paisajes y marinas, hechos con una pincelada muy suelta y luminosa.

SANTIAGO RUSIÑOL (1861-1931)

Rusiñol llegó a París a inicios de 1889 y allí asimilará la pincelada suelta, el color y la luz de los pintores impresionistas; pero también una temática nueva: el mundo de los bulevares, los cafés y las salas de fiesta. Tras estos temas está la influencia de Degas, que también se refleja en sus composiciones. A su regreso a Barcelona reacciona frente a esta vida bohemia y prefiere centrarse en el paisaje de jardines (con un mensaje simbolista) y de la luz del Mediterráneo del pueblecito de Sitges y Mallorca.

RAMÓN CASAS (1866-1932)

Viajero desde muy joven y con unas cualidades pictóricas precoces que le catapultaron a la fama en la misma ciudad de París. Allí con su amigo Rusiñol pintaron el ambiente de Mommartré y del molin de la Galette. Su estilo se encuentra a mitad de camino entre el estilo realista y el impresionista en los cuadros en los que capta a personajes individuales y multitudes. Sus cuadros más famosos son los realiza en Barcelona, reflejando acontecimientos sociales tumultuosos (La carga,  Garrote vil...)Además de la pintura practicó el diseño gráfico,  como Toulosuse-Lautrec, de carteles y anuncios publicitarios.

JOAQUÍN MIR (1873-1940)

Paisajista barcelonés en la línea de Meifrén.

Visto en este artículo.

26 Junio 2009

Que los cuadros se llenen de luz natural (luminismo), que la pincelada sea reconocible en el cuadro o que se trabaje a "pleinair" son rasgos que a menudo se suelen identificar como exclusivos de los pintores impresionistas, pero que no debe ser así. Tal hecho de modernidad ya tenía lugar entre ciertos artistas antes de que se desarrrollara el impresionismo, sin que por ello debamos atribuir a estos artístas tal calificativo.Si acaso podemos decir que son precedentes, pintores que compartieron algunas de las inquietudes que movieron al grupo francés a evolucionar entre los años 60 y 80 del siglo XIX hacia una ruptura con la pintura tradicional. En España podemos observar estos rasgos precursores en artistas que practican el género del paisaje y en ciertos pintores jóvenes que eclosionan a partir de los años 60.

Contempla esta presentación donde repasamos las características y las obras más importantes de cinco pintores españoles del siglo XIX en los que podemos apreciar en mayor o menor medida ideas que llevaron a cabo el impresionismo en Francia. Luego lee la nota biográfico-artística para terminar de comprender lo que aportan estos pintores.

LOS PRECURSORES DEL IMPRESIONISMO EN ESPAÑA

EL PAISAJISMO EN ESPAÑA EN EL SIGLO XIX

El género del paisaje en España empezará a tener relevancia a partir de los años 30 con el romántico Jenaro Pérez de Villaamil (1807-1854), pero no será lo suficientemente valorado hasta el último tercio de siglo con los realistas Carlos de Haes (1829-1899)  o Martín Rico Ortega (1833-1908). A los tres pintores les une que practicaron la toma de apuntes directamente en el exterior, aunque luego recrearan las luces y las atmósferas en el taller.

  • Pérez Villamil desde niño estaba acostumbrado al dibujo topográfico puesto que ayudaba a su padre, topógrafo militar, a levantar vistas del terreno. En 1833 conoce al pintor romántico escocés David Roberts que se encontraba en España tomando apuntes del natural de diversas ciudades, monumentos y paisajes. Villaamil se unió a él y realizó un bello, fantasioso y poético libro de litografías titulado España artística y monumental, poniendo de moda la pintura de paisajes en España. Sus paisajes al óleo reflejan atmósferas  mágicas, cargadas de tonos dorados y vaporosos.
  • De Haes es pintor de origen belga que desde su cátedra de la Academia de Belllas Artes de San Fernando formará en el paisajismo a los principales pintores de la generación que asuman las novedades impresionistas. Su idea es que había que  acercarse a la realidad con sinceridad y respeto fidedigno, lo que supuso un abandono de la recreación fantástica del romanticismo, realizando excursiones por los parajes que quería pintar y recogiendo apuntes que luego recreaba en su estudio sin hacer modificaciones inventadas.Sus cuadros de paisajes naturales como los Picos de Europa resultan impresionantes por la capacidad para captar la luz natural.
  • Rico Ortega fue un alumno de Pérez Villaamil.  Desde 1854 realiza recorridos por toda España tomando notas para sus cuadros de paisaje, en los que se especializa. En 1859 viaja becado a París donde conoce a los pintores paisajistas de la escuela de Barbizon, le interesa sobre todo Daubigny. En 1870 vuelve a España donde durante unos años compartirá ideas con su amigo Fortuny sobre la intensidad lumínica e incluso realizarán juntos cuadros en Granada e Italia (1872). En ese viaje quedará prendado por la ciudad de Venecia a donde acudirá todos los veranos desde  1879 para tomar apuntes al natural de sus rincones y canales, que luego le servirán para concluirlos con primorosa factura en su taller de Paris en invierno. Aunque conoció el impresionismo no se vio tentado de ensayar en esa técnica.

PINTORES PREIMPRESIONISTAS

Técnicamente también hay pintores en España dedicados a los grandes géneros que hacia la década de los 70 se muestran cercanos a las teorías impresionistas a cerca de la luz y de la pincelada. Entre ellos voy a destacar a Eduardo Rosales (1836-1873) y Mariano Fortuny (1838-1874), dos pintores que murieron jóvenes, truncando una prometedora evolución del realismo al impresionismo.

  • Rosales se formó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y desde 1857 en Roma, a donde fue becado y residió hasta 1868. Su obra es muy escueta, poco más de una docena de óleos totalmente acabados, por lo que sorprende la legendaria fama que hoy le rodea, que en buena parte proviene de su cuadro El testamento de Isabel La Católica (1864). En él ya se apuntan detalles en ciernes de pintor impresionista como la búsqueda de inspiración en  Velázquez y el bocetismo. Su obra abrió los ojos a los pintores jóvenes incorformistas por el trato naturalista del tema de la muerte de la reina, sin la retórica sentimental y teatral habitual de los cuadros de historia. No obstante, este supuesto atrevimiento temático está lejos del naturalismo escandaloso de Manet practicado un año antes en París con su Desayuno en la Hierba. Su otra gran obra La muerte de Lucrecia, presentada en la Exposición de 1871, generó aún más críticas entre los académicos por su excesivo abocetamiento. Rosales se defendía diciendo: "una obra del carácter de la presentada  por mi no es un cuadro de gabinete, que ha de ser primorosamente ejecutado para que seduzca a la vista, es una obra de impresión y de impresión vigorosa y enérgica que debe ante todo hablar al alma y no al sentido.(...) De ahí la vehemencia en el hacer, la ejecución desaliñada y brutal; yo creo que con una ejecución primorosa el cuadro no sería lo que debía ser...". Pese a estas palabras que parecen autocalificarle como impresionista,  la obra de Rosales no puede ser consederada tal; es más, en sus vistas que hizo a París no se sintió nada interesado por la obra de estos pintores.
  • Fortuny fue un pintor que alcanzó rápidamente reconocimiento internacional. Sus estancias en Roma y, sobre todo, el descubrimiento de la luz del norte de África, que conoció con motivo de la guerra hispano -marroquí de 1860 y a donde volvió de nuevo en 1862 y 1871, marcarán decisivamemente su estilo pictórico. Se especializó en un tipo de cuadro costumbrista o exótico, de pequeño tamaño, de carácter detallista y veraz y con un colorido muy  vivo como La Vicaría (1870). La muerte prematura a los 36 años cortó de raíz su prometedora carrera, e impidiió, problablemente, el desarrollo impresionista que ya se vislumbraba en sus últimos cuadros. El pintor desde su estancia en Granada en 1872 trabajaba al aire libre esforzándose en captar la impresión y la vibración de la luz en los objetos y en los cuerpos, como podemos observar en los cuadros de Viejo desnudo al sol (1873) o en el Desnudo en la playa de Portici.

31 Mayo 2009

Los 82 años de la vida de Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828) abarcan un amplio y trascendente espacio de la vida española. No ha habido ningún pintor en la historia de España tan comprometido con su tiempo, que dejara una visión tan mordaz y tan profunda. Y es que le tocó vivir dos épocas muy distintas, que casi coinciden con sus etapas vitales: la del optimismo de la Ilustración y la del pesimismo de la guerra y el oscurantismo. Hay un Goya sano, alegre y esperanzado que confía en la razón para cambiar el mundo en el que vive  y un Goya enfermo que se duele de la tragedia de la invasión napoleónica, el fracaso liberal y el enfrentamiento entre las dos Españas.

Aquí os ofrezco un breve esquema de sus etapas pictóricas y de su vida, que podéis completar con el breve apunte en Scribd que viene a continuación.

pFORMACIÓN Y ETAPA ZARAGOZANA. 1760-1774.
ASCENSO SOCIAL EN MADRID. 1775-1793.
n- LOS CARTONES PARA TAPICES.
n- LA PRIMERA CRISIS DE SU SORDERA. 1793.
pGOYA PRIMER PINTOR DEL REINO. 1793-1808.
- EL RETRATO OFICIAL.
- GOYA RETRATISTA DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA.
n - EL GOYA ILUSTRADO Y CRÍTICO.
pGOYA ATORMENTADO. 1808-1823.
- LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA.
- LAS PINTURAS NEGRAS. 1819-23.
- EL RETRATO OFICIAL PARA FERNANDO VII.
pGOYA EN EL EXILIO FRANCÉS. 1823-1828.
No fue un artista precoz. Necesitó más de cuarenta años para ser el pintor complejo que hoy conocemos.  Su evolución artística no es lineal ni se encaja en ningún estilo pictórico, por lo que no podemos catalogarlo dentro de un esquema convencional. Pudo pintar al gusto rococó o neoclásico y a la vez ser un claro precursor de las vanguardias contemporáneas.
Contempla esta presentación que intenta resumir su producción artística y luego continúa leyendo.
CARACTERÍSTICAS TEMÁTICAS
Goya destaca por ser un pintor de temática audaz e imaginativa, lo que le lleva practicar múltiples temas y desde enfoques distintos a lo largo de su vida.
  • Escenas costumbristas. En los cartones para tapices gusta representar escenas y juegos populares con personajes refinados y castizos a un tiempo. También aparecen en El entierro de la sardina y otros óleos de pequeño tamaño y los grabados de Tauromaquia.
  • Retratos. Es uno de nuestros mejores retratistas en la línea que ya inició su admirado Velázquez. Como pintor de moda se codea y retrata a la familia real, a la nobleza y a sus amigos intelectuales y artistas. Tanto si se trata de obras de encargo, como las hechas por iniciativa propia, siempre se mantiene fiel al modelo sin idealizarlo. Al contrario, sus personajes trasmiten hondura psicológica y algo de la subjetividad del artista. En muchos retratos de la nobleza  sus posturas rígidas nos indica la idea de la importancia que esta clase social tiene de sí misma. En el retrato de su amigo Jovellanos vemos a un ilustrado soñador y trabajador. En la familia de Carlos IV se muestra inmisericorde, trasluciéndose en las miradas de sus miembros una total vacuidad.

Retrato de Carlos IV, 1789 y de El Empecinado, 1814..

  • Crítica social y religiosa. Los pequeños cuadritos (La Inquisición, Procesión de disciplinantes...) y sus grabados (Caprichos y Disparates) le permiten expresarse con total libertad a cerca de lo que piensa sobre la condición humana y sobre las instituciones y el modelo social del Antiguo Régimen.
  • Cuadros de historia. Vive la Guerra de la Independencia en primera persona y le deja tan honda huella que la intentará captar con toda su barbarie y crueldad. Su visión no es heroica, es trágica, muy alejado de los presupuestos neoclasicistas de un David. Goya presenta la historia como una carnicería donde no hay lugar para la belleza.
  • La pintura religiosa. Se nos presenta bajo distintos aspectos: el academicismo del Cristo en la Cruz, el tema popular en los frescos de San Antonio de la Florida, el glorioso contrarreformismo de los frescos de la Basílica del Pilar de Zaragoza o el sentimiento religioso más profundo en La última comunión de San José de Calasanz.
  • Visiones deformes del mundo. Grabados, Pinturas Negras y pequeños óleos pintados para sí mismo o para ser publicados  describen un mundo interior desolado y alucinante, que es el que siente el artista en los años posteriores a la Guerra
    Aquelarre de brujas en óleo, pinturas negras  y grabado de los Caprichos

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

  • Goya posee un lenguaje pictórico que necesita expresarse por medio de todas las técnicas posibles: pinta al óleo sobre lienzo, en tabla, sobre hojalata o directamente sobre la pared; dibuja, graba en aguafuertes o en litografía.
  • En su primera época le interesa fundamentalmente el colorido luminoso y las composiciones armoniosas.
  • En épocas posteriores la pincelada se hace suelta, apenas son machas o borrones que dan la impresión de detallados vestidos o lazos.
  • En los lienzos de historia busca  destacar la acción renunciando a los detalles, con lo que obtiene escenas llenas de vida.

La guerra de la Independencia. Fusilamientos del 3 de Mayo y grabado de Los Desastres...

  • En las pinturas negras los colores se reducen a negros, grises y sepias, consiguiendo con tan corta gama cromática efectos expresionistas muy notables.

TRASCENDENCIA DE LA PINTURA DE GOYA

Goya careció prácticamente de discípulos, sin embargo, su influencia se ha dejado sentir en toda la pintura posterior no sólo española sino también internacional. Movimientos y pintores del siglo XIX y XX le tienen como pintor de referencia:
  • El Romanticismo. Admira su atrevimiento temático.
  • El impresionismo. Recoge sus aportaciones técnica sobre la pincelada.
  • El expresionismo. Pocos pintores han trasmitido tanto de su interior a través del color o la deformidad de sus personajes como Goya.
  • El fauvismo. Le interesa cómo en su etapa final libera el color de su dependencia de la realidad.
  • El surrealismo. El mundo de los caprichos o de los disparates es una inmersión en el mundo de las pesadillas.

Sobre Algargos, Arte e Historia

Hola, encantado de conocerte, visitante.

Me llamo Alfredo García.

Te encuentras ante un blog educativo de un profesor que busca ilustrar y completar la asignatura de Historia del Arte de 2º de Bachillerato.

Imparto mis clases en el instituto "Dionisio Aguado" de la ciudad de Fuenlabrada en Madrid.

SI ERES ALUMNO O COMPAÑERO, en este blog tienes donde sacar imágenes, materiales didácticos y algunos textos, no eruditos, que te ayudarán en tus clases.

SI SÓLO TE ACERCAS COMO PASEANTE, creo que te puedes llevar bellas sorpresas y que no saldrás decepcionado porque terminarás aprendiendo y disfrutando.

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