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Terra
La Coctelera

Algargos, Arte e Historia


Material didáctico para la asignatura de Historia del Arte.

Categoría: 14.3. Siglo xx pintura

13 Abril 2012

Como lo prometido es deuda, os doy la oportunidad, pero sólo durante todo este fin de semana, de responder correctamente al control que hicimos el miércoles sobre pintura y arquitectura de vanguardia.

CONTROL PINTURA Y ARQUITECTURA VANGUARDIAS. 2012

Las condiciones son las siguientes:

1. Se ha de mandar la lista numerada completa y correcta con las soluciones que se pedían el día del control y, por supuesto, no debe faltar al menos un rasgo distintivo del autor. Como seguramente ya las sabéis porque ha corrido la voz, tendré que endurecer las condiciones

2. Además se debe resolver como imagen 11 la que sirve de portada a la presentación, aunque sea de un artista que no entraba en el trabajo propuesto ¿Cómo lo averiguáis? Ese es vuestro problema. Dice el refrán que "quién algo, quiere algo le cuesta".

3. Para que no haya "copieteo" deberéis aportar además un comentario más profundo de una obra, la que más os guste de entre todas las que entran en la prueba. Este comentario debe ser personal. Anularé aquellos comentarios que sean "corta y pega" y os aseguro que eso es fácil de demostrar con el buscador de Google. Ese comentario además debe poner en relación o comparación  la obra  con otras del mismo artista o de otros que le influyeron o sobre los que influyó (para saber exactamente a qué obra nos referimos hay que indicar la dirección url de la misma). Seré duro en la corrección.

Sólo daré cinco premios a los cinco primeros que respondan correctamente a todas estas condiciones. El premio merece la pena porque es nada menos que 2 puntos extras en la nota del control.

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Los tres comentarios llegados son correctos y completos por lo que Anabel C., Cristina R. y Joel T. reciben el premio de los dos puntos a sumar al control. Publico el resultado correcto haciendo una mezcla de vuestras respectivas respuestas y dando protagonismo al comentario de la obra preferida por cada uno que ha resultado ser distinta.

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IMAGEN 1
TÍTULO: La condición humana I
AUTOR: Renè Magritte
ESTILO: Surrealismo


Característica: La obra nos muestra una pintura que representa la “realidad” que ya vemos en el propio cuadro, llevando a cabo un juego visual de imágenes muy propio del autor. Magritte plasma el mundo de los sueños del subconsciente, las figuras aparecen pintadas con gran detallismo, es una combinación de elementos que resulta sorprendente e incluso sin sentido, los fondos y las figuras se funden en el mismo cuadro. A través de la ventana divisamos un paisaje natural, bello, esta obra es de las llamadas cuadros dentro del cuadro, el lienzo representa el mismo paisaje que existe teóricamente en la realidad, vista a través de la ventana, a la naturaleza real se le añade una naturaleza pintada. La interpretación de este cuadro queda abierta para que nosotros busquemos explicaciones.


IMAGEN 2
TITULO: El carnaval de Arlequín
AUTOR: Joan Miró
Estilo: Surrealista


Características: vemos un mundo de fantasía de sueño de abstracción que hacen referencia a el simbolismo propio de Miró (por ejemplo escalera ascensión), mezcla objetos reales con otros inventados; Los objetos que se distribuyen por el espacio dan sensación de flotar al estar colocados no en una superficie, sino en una habitación en la que el suelo y la pared están realizados con perfecta perspectiva. Una ventana abierta al exterior nos muestra un paisaje típicamente mironiano. Sus figuras son alargadas y parecen que flotan en un espacio irreal de objetos y animales.

Usa colores primarios como el rojo, amarillo y azul. Es una obra muy simbolista, esto se ve en la representación de la escalera, que refleja la huída, algo que le obsesionaba mucho al autor y, que posteriormente plasmará en otras obras como "Una estrella que acaricia el pecho de una negra.

En esta obra plasma las alucinaciones que le ocasionaba el hambre que sufría en esta etapa. En esta obra predomina el grafismo, la recuperación perspectiva y las formas minuciosamente analizadas. Es muy expresiva y está realizada con un trazo espontáneo. Es muy imaginativa, nos llama la atención lo imposible, como son los objetos flotando, etc. El pintor observa elementos de la naturaleza y los plasma en el cuadro mediante un proceso de metamorfosis para crear formas diferentes, también pinta a los insectos que le fascinaban mucho. Respecto a los fondos, estos son neutros y planos con unas gamas limitadas de colores que dan lugar a un mosaico de figuras oníricas. Los objetos inanimados se presentan con vida propia y con formas abstractas.


IMAGEN 3
TITULO: Dinamismo de un perro sujeto con correa
AUTOR: Giacomo Balla
Estilo: Futurismo


Características: Los futuristas buscaban por todos los medios reflejar el movimiento, la dinámica, que un objeto nunca esta estático sino que hay movimiento en él, hay fuerza hay velocidad y sobre todo era buscar los medios para reflejar el movimiento, la fuerza interna de las cosas, usaron la multiplicación de líneas y detalles, semejantes a la sucesión de imágenes de un calidoscopio, Crearon ritmos mediante formas y colores. En consecuencia, pintan caballos, perros (obra de arriba) y figuras humanas con varias cabezas. El sonido lo representan con ondas. Este pintor trabajó sobre los aspectos ópticos del movimiento.

IMAGEN 4
TITULO: ICARO
AUTOR: Henri Matisse
ESTILO: fauvismo


Características: Matisse es el máximo representante de el fauvismo , que es un estilo que duró poco desde 1905 a 1910, busca la liberación de la forma mediante el color representado con un tono vitalista, no atiende a colores reales sino a colores estridentes se niega a ser una mera representación de la naturaleza quiere ir más allá otra caracteriza es como se adquieren los planteamientos simbolistas y sobre todo los postimpresionistas que destaco es utiliza un gesto espontáneo y un color puro. En los últimos años de Matisse incorpora una nueva técnica los papeles pintados con gouache y posteriormente recortados y pegados sobre el soporte (como es en el caso de Ícaro) juega con el color y las formas, se reduce a una mínima expresión plástica, y la temática mitológica es muy apreciada por el artista por último decir que hay una sensación de gravedad.


IMAGEN 5
TITULO: Composición X
AUTOR: Wassily Kandinsky
ESTILO: Expresionismo


Características: Kandinsky dice que el arte nuevo debe basarse en un lenguaje de color y establece las pautas sobre las propiedades emocionales de cada tono y de cada color, en una de sus etapas que es la composición introduce con gran maestría la abstracción son construcciones totalmente calculadas, que recogen lo intuitivo (cuyos colores y trazos habían sido tratados de forma instintiva) Utiliza una gran variedad de figuras geométricas aunque en esta ultima utiliza mas figuras orgánicas y biomórficas con una gama de colores intensos. Esta obra abstracta forma parte de la serie del autor Improvisaciones, composiciones e impresiones, para cuya realización se dejará llevar por la música. Destaca la importancia de la línea como limitadora de los planos.


IMAGEN 6
TITULO: El Banco Central (actual Instituto Cervantes)
AUTOR: Antonio Palacios
ESTILO: Escuela de Chicago, arquitectura española de principios del siglo XX.


CARACTERISTICAS: En esta obra, Palacios lleva a cabo con gran maestría una síntesis entre la arquitectura de acero (en el esqueleto) y cristal (las paredes laterales), y la arquitectura clásica (columnas jónicas y cariátides de la entrada). Edificio muy monumentalista. En la entrada principal se hallan 4 cariátides esculpidas en piedra, este edificio está construido con estructuras metálicas para soportar la 1ª planta de acceso, esto es muy característico de A. Palacios. Es un monumental paralelepípedo construido alrededor de un patio central cubierto, distinguiéndose dos cuerpos al exterior, conformado por un colosal orden jónico -cubiertos de vidrios los intercolumnios- y rematado por un entablamento el cuerpo inferior, mientras que el superior es más pequeño y aparece retranqueado. La esquina de las dos calles a las que da el edificio sirve de acceso principal, es decir que la puerta principal da salida a dos calles, es el punto de partida de ambas.


IMAGEN 7
TITULO: La casa de Batlló
AUTOR: Gaudí
ESTILO: Modernismo


CARACTERISTICAS: Esta obra arquitectónica pertenece al patrimonio de la humanidad, Gaudí se desarrolló sobre todo en la arquitectura en las artes decorativas, son característicos sus exteriores de piedra cerámica con sus insólitas y distinguidas paredes y superficies curvas, en su época la burguesía buscaba lo bello, lo ostentoso, lo estético y Gaudí explotó su fase más creativa, fina y exuberante, además tiene un gran juego de sombras y luces curvas y contracurvas; los mosaicos hechos con piezas de deshechos también se aprecia además de los vidrios, tenía un estilo muy personal basado en la naturaleza y sus obras maestras siempre nos recuerdan a ella en una cierta parte.

Lla cruz gaudiana de cuatro brazos tiene una cierta semejanza con la Pedrera o la casa Milá debido a los juegos de las curvas y contracurvas las sombras las luces, está fachada está realizada en piedra calcárea de Villafranca salvo la parte superior que está cubierta de azulejos blancos, cuya combinación recuerda a una montaña nevada. En la azotea sea encuentran grandes salidas de escalera rematada rematadas con la cruz gaudiniana de cuatro brazos, y chimeneas recubiertas de fragmentos de cerámica, con la apariencia de cabezas de guerreros protegidas con yelmos; también es importante destacar la belleza del hierro forjado de sus balcones, que simulan plantas trepadoras, posee un total de 5 plantas.


IMAGEN 8
TITULO: Edificio de oficinas, Fábrica Fagus Shoe.
AUTOR: Walter Gropius y A. Meyer
ESTILO: Racionalismo Bahaus o Funcionalismo


CARACTERISTICAS: Construido entre 1911 y 1925, esta fábrica de zapatos fue el primer encargo del joven Gropius, que hasta entonces había trabajado como alumno de Behrens. Gropius adaptó el diseño del edificio a la funcionalidad de éste, relegando la estética a un segundo plano (y eliminando en su totalidad los elementos ornamentales). Destaca el “muro cortina” que sirve como elemento de cierre del edificio, en lugar del muro de piedra u otro material, y que abarca los tres pisos de altura. Esto último, además, permitía la entrada de luz en las horas de trabajo, lo que revela, una vez más, la funcionalidad del edificio. El techo es extenso y plano.Dicha funcionalidad también se ve en los grandes espacios diáfanos del interior, sin excesivos muros de cargas. Esto es posible gracias a la utilización de barras de hierro que sustenta la estructura metálica.


Esta obra se ve influenciada por la obra de su maestro, Peter Behrens, La fábrica de turbinas A.E.G. de Berlín (en la que también trabajaría el propio Gropius), en la utilización del vidrio como elemento de cierre del edificio, frente al muro de piedra o ladrillo. No obstante, la obra de Gropius introducirá un elemento nuevo que se verá repetido en su obra maestra, la escuela Bauhaus Se trata de la resolución de las esquinas, en las que convergen los grandes ventanales (dichas esquinas Behrens las cerró con un muro, mientras que Gropius creó un ángulo de cristal.) Mantiene un fuerte compromiso con las conquistas de la estética del cubismo.

 

IMAGEN 9

TITULO: Interior de la casa Schröeder

AUTOR: Gerrit Rietveld
ESTILO: Racionalismo y neoplasticismo


CARACTERISTICAS: Construida en acero, ladrillo y vidrio, es una composición asimétrica de planos horizontales y verticales que consigue al mismo tiempo el ideal de las relaciones equilibradas y puras preconizadas por los neoplasticistas y dos de los objetivos fundamentales de la arquitectura moderna: la planta libre y la separación formal entre estructura y cerramientos. El interior debía estar en consonancia con la obra arquitectónica, como se observa en la imagen. Apenas hay decoración, hay rasgos del Neoplasticismo en la combinación de espacios cuadrados y rectangulares y en los colores puros utilizados. El mobiliario va acorde con los principios racionales y el interior es espacioso.


IMAGEN 10
TITULO: Premonición de la Guerra Civil
AUTOR: Salvador Dalí
ESTILO: Surrealismo


CARACTERISTICAS: Una temática que refleja, una vez más, el mundo onírico de Dalí, cargado de significado y que, lejos de representar una realidad, huye del abstraccionismo total. Es una obra muy simbólica de carácter agresivo y dramático, para reflejar el horror de la Guerra Civil Española. Aparece un cuerpo desmembrado y roto, totalmente en tensión, con unas manos monstruosas, se puede apreciar la desmembración y el extremado enfrentamiento social y político que se vive en la España y también en la Europa del momento. Los pies esqueléticos y enormes, el rostro patético y descarnado vuelto hacia el cielo, recuerdan a alguna de las pinturas negras de Goya, pudiendo remitir al propio “Saturno devorando a sus hijos. A la izquierda, aparece una figura curiosa el farmacéutico de Figueras, mirando para el suelo. Las formas se alargan y dan una apariencia equívoca. La luz crea un patetismo y predominan los tonos ocres, los beige y marrones(los terrosos).

IMANGEN DE PORTADA:
TITULO: Los funerales del poeta Oskar Panizza
AUTOR: George Grosz
ESTILO: Expresionismo
CARACTERISTICAS: Aunque esta obra se encuadra en el Expresionismo, lo cierto es que no es difícil encontrar influencias de muchos de los movimientos vanguardistas de la época: un uso del color fauvista, una composición de planos angulares cubista (o por influencia de la escuela Die Brucke, si se prefiere), o el gran simbolismo en muchas de las formas del fondo. Las muestras de las influencias de el futurismo esta presentes debido a la velocidad, la fabrica, los personajes del cuadro están como deshumanizados son como maquinas autómatas, los colores son intensos, una ciudad alienada, dominada por la velocidad y la prisa, ante la cual los ciudadanos se convierten en autómatas deformes. Todo ello en una cuidad retratada en picado, con colores ígneos y neones saturados. Es la masa berlinesa sometida a una visión apocalíptica, “como si hubieran sufrido los estragos de la guerra”. En definitiva se señala a la ciudad alienada, cuyos habitantes corren presurosos y borrados como autómatas en un mundo artificial. Su estado de ánimo ante la sociedad berlinesa es muy negativo.

7 Abril 2012

Rene Magritte (nacido en 1898 en Lessines y muerto en Bruselas en 1967) fue uno de los principales pintores del surrealismo. Podéis ver un resumen "poético" bastante completo de su obra en la siguiente presentación y un estudio de la misma en el artículo que intenta explicar una obra que como seguramente diría el propio pintor no se puede explicar.

René Magritte. El enigma de lo cotidiano.

Como tantos otros pintores de comienzos de siglo XX, se formó tradicionalmente, en la Academia de Bellas Artes de Bruselas, donde aprendió los rudimentos de la pintura  en un estilo realista mezclado con las novedades introducidos por los  impresionistas. Al terminar sus estudios, a comienzos de los años 20, comprobó que lo que había aprendido en la Institución estaba superado por nuevas ideas aportadas por las corrientes artísticas conocidas como vanguardias. Durante unos pocos años se dejó seducir por el cubismo y el futurismo, sin abandonar su trabajo como diseñador de papel de empapelar para la casa Peeters-Lacroix y como dibujante de carteles y anuncios publicitarios.

René Magritte.  Georgette al piano. 1923. Georgette será su musa y su mujer desde 1922 y por toda su vida.

Cuando en 1925 conoció la obra de Giorgio De Chirico su estilo empezó a ser más personal y fue evolucionando hacia una pintura cercana al surrealismo, que era la corriente literaria y pictórica de moda en el París de esos años y que también tenía sus seguidores en Bélgica. Este movimiento pretendía sacar a la luz la realidad oculta, inconsciente, del ser humano, lo que en cierta manera encajaba con las ideas filosóficas de Magritte. En 1927, decidido a vivir de la pintura, se trasladó a esa ciudad y se integró en el grupo liderado por André Breton y al que pertenecían también artistas y poetas como Jean Arp, Salvador Dalí, Paul Eluard y Joan Miró. La relación con el grupo durará hasta 1930, aunque no estuvo exenta de tensiones y distanciamientos, porque Magritte quiso mantener siempre su independencia.

Las cómplices del mago.1926.

En 1928 realizó su primera exposición como pintor surrealista y en 1929 colaboró en la revista del grupo aportando su experiencia como publicista y redactando algún artículo sobre sus teorías artísticas, que explicaremos más adelante. La obra propiamente pictórica de estos años en París es muy interesante y ya se advierte en ella gran parte de los iconos que desarrollará años después. Distinguimos dos tipos de cuadros: los inquietantes donde se esconden traumas infantiles y recuerdos que le atormenta y los que realiza para apoyar su investigación sobre el problema de la representación de las imágenes, la realidad y las palabras que las describen.

Je ne vois pas la [femme] cachée dans la forêt, en La Révolution surréaliste, Paris, no.12, 15 de Diciembre de 1929. El grupo surrealista retratado con los ojos cerrados ante un desnudo femenino de Magritte.

El trauma infantil se advierte en cuadros de factura realista, donde las figuras humanas, preferentemente las cabezas femeninas, aparecen cubiertas por una tela, como La invención de la vida de 1927, La Historia Central de 1928 o las dos versiones de Los amantes de 1928. No hay tras ellos, como se ha querido explicar a veces, un intento de crear personajes anónimos, sino ecos del suicidio de su madre. En 1912 su madre se suicidó arrojándose al río Sambre en Chatelet. Cuando se rescató su cadáver se le cubrió el rostro con la camisa que llevaba, esa imagen dejó hondamente impresionado a su hijo.

René Magritte. Los Amantes II. 1928.

En 1930 decidió volver a Bruselas por razón de la crisis económica y  de su ruptura con Breton. Allí prácticamente desarrollará el resto de su carrera pictórica salvo unos años de la Segunda Guerra Mundial que los pasará en el sur de Francia.

Su estilo a partir de entonces se sigue desarrollando dentro del surrealismo, pero a su manera. No recurre, como hicieron otros pintores del movimiento, a expresarse a través del lenguaje de los sueños o del automatismo, sino que prefiere representar imágenes del mundo cotidiano, pero dotándolas de un enigma y de un contexto nuevo que cambia esa realidad: "El Arte evoca el misterio, sin el cual el mundo no existiría". En este sentido su obra se muestra heredera del realismo mágico de un compatriota como El Bosco. Pero tiene también mucho de la actitud provocadora y de la necesidad de sorprender al espectador del dadaísmo: "La única razón válida de la existencia del hombre es cuestionar, producir efectos subversivos, despertar la conciencia...".

René Magritte. Objetos familiares, 1927-28.

La Segunda Guerra Mundial y la inmediata posguerra le afectaron notablemente. Se sabe que al acabar la Guerra se dedicó a falsificar cuadros con el estilo de otros artistas (Picasso, Braque o De Chirico) para venderlos y poder sobrevivir. De hecho entre 1943 y 1948 se registran las únicas rupturas en su estilo y donde podemos encontrarnos cualquier cosa, que en nada se parece a todo lo anterior o posterior. Son los años en los que podemos ver cuadros que nos recuerdan al estilo de Renoir de su última etapa, desnudos femeninos académicos o incluso cuadros de un estilo cercano a un crudo e infantil  fauvismo ("periodo Vaché o grosero").

René Magritte. Lola de Valence, 1948.

Aunque ya expusiera en Nueva York y Londres en los años 30, es a partir de los 50 cuando su obra se revalorizó y se hizo familiar por su uso en publicidad y en el diseño gráfico, desde entonces se convirtió en uno de los pintores más populares del siglo XX. Sus imágenes, siempre misteriosas, adornan discos, portadas de libros, folletos, calendarios y carteles y se utilizan de forma directa o inspirándose en él en todo tipo de campañas publicitarias. Su influencia es evidente en corrientes pictóricas como el arte pop, el minimalismo y el arte conceptual.

René Magritte. 1950 Perspectiva Madame Recamier de David. Como los dadaístas, Magritte versiona obras del pasado para encontrar nuevos enfoques del tema, en este caso el retrato de la elegante dama se convierte en su ataúd.

Características de su pintura:

  • 1) Su significado. Pinta los objetos cotidianos de forma que sean inmediatamente reconocibles, pero, al mismo tiempo, algo del cuadro nos llama la atención por lo incoherente o lo imposible. Y es que los elementos reales se encuentran en situaciones absurdas, como si se mezclaran las ideas racionales que el artista poseía en su mente al momento de realizar la obra y otra realidad también posible. La exactitud de los detalles impide atribuir la escena al mundo de los sueños, lo que aumenta su efecto perturbador, creando insolubles adivinanzas visuales que revelan el presente como misterio absoluto. En el fondo sus cuadros son poesías visuales, paradojas de la realidad.

René Magritte. La historia central. 1928.

  • 2) Técnicamente. Utiliza un dibujo muy marcado y unos colores brillantes. Las figuras aparecen pintadas con realismo convincente, con gran detallismo a veces, pero con un estilo plano e inexpresivo.
  • 3) Recursos expresivos. Para conseguir trasmitir sus mensajes juega a menudo con:
  1. - La combinación extraña de objetos cuya yuxtaposición resulta sorprendente y absurda. No busquemos en el título ninguna ayuda para desvelar la relación. ¿Qué significa un vaso de agua sobre un paraguas en un cuadro que se titula Las vacaciones de Hegel? o ¿Qué hace un jinete cabalgando sobre un vehículo titulándose el cuadro La ira de los dioses?

René Magritte. Las vacaciones de Hegel, 1958.

  1. - Distorsiona inesperadamente el tamaño y la escala de los objetos: una simple roca flotante sostiene un diminuto castillo en el cielo de un paisaje de playa en El castillo de los Pirineos; o una gigantesca rosa roja apenas cabe en una habitación en el cuadro La tumba de los luchadores.
  1. - Los espacios y objetos pueden estar quebrados y transformados. Lo que parece el cielo se muta en la silueta de un barco formado de agua en El seductor; o donde debería ir el tronco de un árbol aparece la imagen de una mujer a caballo y viceversa en El cheque en blanco.

René Magritte. El cheque en blanco, 1965.

  1. - En su trabajo como cartelista y publicista aprendió a  concentrarse en mensajes esenciales y directos, lo que aplicó a las composiciones de sus cuadros, que son claras y sencillas. A menudo, el objeto del cuadro es único y  se sitúa centralmente en espacios semivacíos y si son más de uno buscará organizaciones equilibradas. La sensación siempre es de calma absoluta.

René Magritte. El seductor, 1953.

  • 4) Temática. En su mundo absurdo y desconcertante, hay muchas imágenes recurrentes que se han convertido en iconos de su obra: los hombres de rostro anónimo pero señalados como objeto distintivo por un traje oscuro y un bombín; los objetos desproporcionadamente gigantes encajados en pequeñas habitaciones; los paisajes pintados avistados a través de una ventana creando una paradoja visual imposible; los amantes que ocultan su cara bajo una tela; las imágenes paradójicas de reflejos imposibles en un espejo; las pinturas en una misma pintura; las figuras de famosos cuadros convertidas en ataúdes; objetos o diseños que pueden combinarse en sus cuadros: un bosque, un cielo con nubes, la fachada de una casa, papel de filigrana recortado, un torso femenino, un veteado de madera, unos cascabeles, un fuego....

René Magritte. La habitación de escuchar, 1952.

La palabra, la imagen y lo que representa.

La aportación más singular de Magritte se sitúa, a mi juicio, en el ámbito del lenguaje o más bien en la reflexión entre el dibujo y la realidad. El pintor empezó a sentir esta fascinación por la relación entre las cosas y las palabras y las imágenes que las designan, influido por el pensamiento del filósofo Ludwig Wittgenstein. Su cuadro La Traición de las imágenes [Esto no es una pipa] de 1928-1929 es su obra más conocida en donde plantea la paradoja entre la existencia, la imagen y la idea.

René Magritte. La Traición de las imágenes [Esto no es una pipa], 1928-1929.

El cuadro representa sólo la imagen de una gigantesca pipa, debajo de la cual pintó la frase «Ceci n'est pas une pipe» (Esto no es una pipa). Magritte quería sorprender al espectador y que reflexionara sobre lo que quería decir, lo que, por cierto la mayoría no comprendió. El se sinceraba años después: "La famosa pipa. ¡Cómo la gente me reprochó por ello! Y sin embargo, ¿se podría rellenar? No, sólo es una representación, ¿no lo es? ¡Así que si hubiera escrito en el cuadro "Esto es una pipa", habría estado mintiendo!". El filósofo francés Michel Foucault dedicó un ensayo a este mismo cuadro en 1973 para llegar a  la misma conclusión: la débil ilusión que liga a las palabras y a las imágenes con las cosas que pueden representar. Según Foucault, el cuadro pone en duda la realidad en general de las cosas. La representación y lo representado pueden ser dos elementos que hablen de cosas distintas: por un lado, el acto que ocurre en la realidad y, por otro, el que vive en cada uno de nosotros. Para Magritte, la realidad estaba preñada de paradojas y abierta a múltiples interpretaciones.

René Magritte. Las palabras y las imágenes, 1929. Pinchad sobre la imagen para ver el documento completo en gran formato.

En 1929, publicó en la Révolutión Surréaliste su texto Las palabras y las imágenes, auténtico manifiesto del ideario pictórico de Magritte, con una serie de 18 dibujos que explicitaban con los títulos que los acompañaban y comentaban, tales relaciones. Se puede seguir sus teorías en el siguiente artículo del blog "Laberintos vs. Jardines". Con sus ejemplos cuestiona  la seguridad trasmitida por una designación y, por tanto, "¿Cómo aprehender, comprender, ordenar y dominar el mundo si ya no podemos estar seguros de sus nombres?"-pregunta Magritte.

René Magritte. La clave de los sueños, 1927.

El pintor siguió con este tema en una serie de pinturas titulada La llave de los sueños en la que representó objetos inequívocos sobre un lienzo. Debajo de cada imagen pintó una palabra que describía erróneamente el objeto (por ejemplo, la hoja está etiquetada como mesa), excepto la última de las imágenes, bajo la que puede leerse acertadamente "la esponja" y que subraya el papel desempeñado por un nombre a la hora de determinar cómo se entiende la realidad.

René Magritte. Golconda, 1953.

La obra de Magritte es siempre un interrogante, una puesta en duda de las categorías de lo visible, de la representación artística, de los conflictos que pueden crearse en la delgada y frágil frontera entre lenguaje verbal e icónico. No hay respuestas en la pintura de Magritte, se trata únicamente de incómodas afirmaciones visuales que rompen nuestros esquemas lógicos habituales: "Mi pintura consiste en imágenes visibles que no ocultan nada; evocan el misterio (...) El misterio tampoco quiere decir nada, es incognoscible."

René Magritte. En el umbral de la libertad, 1937. Resumen de muchos de los iconos utilizados por Magritte.

Podemos trasladar la misma paradoja a otro tipo de cuadros. La llave del campo, una serie que representa paisajes a través de una ventana, es un buen ejemplo del  cuestionamiento de nuestra percepción de la realidad. A través de una ventana se divisa un paisaje bello, pero  la serenidad de este cuadro se rompe ante nuestros ojos: el cristal de la ventana por la que miramos salta en pedazos y éstos misteriosamente no son transparentes como los que todavía quedan prendidos al marco, sino que permanecen fieles a la imagen delante del cual se encontraban en forma de lámina trasparente. Con ello Magritte nos hace dudar de la identidad del propio cuadro: el paisaje que creemos ver tras la ventana no es más real que el del cristal, es un conjunto de manchas que confundimos con un paisaje. Este cuadro, como otros de Magritte, nos obliga a preguntarnos si lo que vemos en la realidad exterior existe realmente o es sólo una mera ilusión de nuestro mundo interior.

René Magritte. La llave de los campos, 1936.

El conocidísimo El hijo del hombre esconde la misma paradoja. Un hombre anónimo, que podría ser el propio pintor, con un abrigo negro y un bombín se esconde detrás de una gran manzana verde, aunque uno de sus ojos asoma por encima de la fruta. Según palabras del mismo Magritte todo lo que vemos esconde otra cosa, que a su vez queremos descubrir. El mismo título esta vez nos tienta para que pensemos en el mito de la manzana que mordió Adán en el Paraíso, dándole un significado simbólico y contemporáneo.

René Magritte. El hijo del hombre, 1964.

 

Para concocer mejor su obra visita la página del museo Magritte.

18 Marzo 2012

Sin que sirva de precedente, porque no me gusta el cotilleo ,  os voy a contar la tensa relación que sostuvieron a lo largo de su vida Picasso (1881-1973) y Chagall (1887-1985), una relación de admiración y a la vez de celos profesionales entre dos longevos genios que coincidieron en muchas cosas y en muchos momentos. Como la obra de Picasso la conocemos suficientemente bien por los artículos del blog, prefiero ilustrar este artículo con fotografías de los dos o con obras del pintor ruso, que por otro lado se expone en Madrid en estos días.

Picasso y Chagall en St. Paul de Vence, Francia, en 1955. Foto de Philippe Halsman.

Marc Chagall llegó a París desde la profunda Rusia en 1910 con 23 años dispuesto a triunfar en el mundo de la pintura. Era el momento del éxito del cubismo y no se hablaba de otra cosa entre los medios artísticos de la ciudad que del nuevo estilo y de su creador, el flamante Pablo Picasso. No es extraño, pues, que desde el principio el pintor ruso quisiera conocer al artista español y que por ello le pidiera al poeta y crítico de arte Apollinaire que se lo presentara, a lo que éste le contestó: "¿A Picasso? ¿Tiene usted ganas de suicidarse? Todos sus amigos acaban así". Tal respuesta le desanimó  y a partir de ese momento no hizo más intención por acercarse a él personalmente en los siguientes años. Sin embargo, le admiró artísticamente y hasta pintó algún cuadro en el estilo picassiano del momento como El poeta, en el que descomponía geométricamente las formas.

Chagall. El poeta. Las tres y media. 1911. Óleo sobre lienzo, 195 x 144 cms.

No se puede decir que Chagall imitara cien por cien la técnica de Picasso pues hasta en ese cuadro se ve la tendencia que tenía el primero de destacar el color por encima de otras preocupaciones estéticas y el carácter ensoñador y extraño que rodea la obra que en absoluto concuerda con el cubismo. La verdad es que en esos años de París Chagall evolucionó  hacia su propio estilo. Sin embargo, la presencia del malagueño seguía rondando por su cabeza y no podía sino reconocerlo incluso en un dibujo que le dedicó en 1914 poco antes de partir para Rusia,  que llevaba como título Pensando en Picasso.

Chagall. Pensando en Picasso, 1914. Tinta china sobre papel, 19 x 21 cms

En 1923, después de que Chagall regresara de su país tras el episodio de la Primera Guerra Mundial y de la Revolución Rusa, se produjo el encuentro entre los dos pintores ya consagrados por la crítica, pero no debió haber química entre ellos y nunca fructificó en verdadera amistad. Chagall ya se había desencantado de la obra de Picasso y navegaba hacia otros horizontes pictóricos como dejó claro en otro dibujo que imitaba el anterior, pero 7 años después en el que se declaraba decidido a poner fin a la influencia de Picasso. En París los pintores coincidían esporádicamente en el Café de Flore o en la casa de Christian Zervos, editor y director de la revista "Cahiers d´Art", pero su relación fue puramente formal.

Chagall.  Basta de Picasso, 1921. Acuarela y tinta china, 22 x 33 cms.

Pablo Picasso posiblemente intimidara a Chagall por su temperamento impulsivo y por la fama de mujeriego que le rodeaba, ya que este último era hombre más reservado y sobre todo fiel a su esposa, Bella Rosenfeld.  Se puede decir que también había una cierta envida en el ruso que comentaba entre sus amistades que no entendía cómo todo lo que  hacía Picasso y los bandazos que daba en su estilo terminara convirtiéndose en moda. No obstante, Picasso siempre tuvo buen concepto de Chagall del que dijo en alguna ocasión: "Cuando Chagall pinta, no se sabe si está durmiendo o soñando. Debe de tener un ángel en algún lugar de su cabeza".

Chagall. La Virgen de la aldea,1938-42. Óleo sobre lienzo 102 x 98 cms.

En 1937 su carrera pictórica volvió a cruzarse cuando ambos coincidieron con dos cuadros de marcada intencionalidad política. Picasso realizó su famosísimo Guernika como denuncia sobre al Guerra Civil Española y el bombardeo por parte del bando franquista que destruyó esta localidad. Mientras que Chagall pintó  La revolución, una obra fuera de lo común para él, en la que aparece un incomprensible Lenin haciendo, como un saltimbanqui, el pino sobre una mesa con una mano mientras que con la otra señala la bandera comunista caída. La muchedumbre compuesta de judíos y gente diversa aplaude regocijada ante le espectáculo y el mismo pintor se autorretrata sentado delante de un caballete. El cuadro permite diferentes interpretaciones, pero probablemente se tratara de una burla de la Revolución de Octubre de la que fue firme partidario en un comienzo y de la que "desertó" en 1923. Sólo hay que decir que Picasso evolucionó políticamente en sentido inverso y en 1944 se afiliaría al Partido comunista francés. La guerra también será motivo de uno de los cuadros de Chagall que podemos ver en la exposición de la Fundación Caja Madrid.

Chagall. La Revolución, 1937.

Marc Chagall. La Guerra, 1964-66.

Tuvo que ser después de la Segunda Guerra Mundial cuando la relación se hiciera más cercana. En concreto cuando ambos se establecieron en el sur de Francia. François Guillot -la compañera de Picasso entre 1944 y 1953 y madre de sus hijos, Paloma y Claude- narra en su libro "Vivir con Picasso" (1964) cómo Chagall, desde Estados Unidos, escribió al pintor español diciéndole que le gustaría hablar con él cuando volviera a Francia. Con la carta envió una foto en la que aparecía su hijo David, que había tenido con su nueva compañera Virginia Haggard en 1946. Françoise Gilot comenta que ese gesto conmovió a Picasso, que colgó la foto en su estudio. Es significativo que ambos pintores, que superaban los sesenta años, tuvieran hijos en la mismas fechas y con mujeres a las que sacaban más de 30 años.

Chagall con su compañera Virginia Haggard y el hijo de ambos, David, abril de 1951.

Sin embargo, Chagall regresó en 1948 a Francia y no se produjo el encuentro. Por aquella época Picasso vivía en Vallauris, un pueblecito de la Costa Azul francesa, donde recibía numerosas visitas, entre otras la del crítico y editor griego Tériade. Parece ser que, cuando éste le visitó para pedirle que ilustrara la "Chant des Morts" de Pierre Reverdy, Picasso le debió hablar de aquella carta de Chagall que recibiera al finalizar la guerra.  " A  mí me gustaría volver a verlo -dijo Picasso- ¡Ha pasado tanto tiempo!". François Guillot , que es quien cuenta la anécdota, añade que Ida, la hja mayor de Chagall, que por entonces se encontraba de visita en casa de Tériade expresó el deseo de organizar el encuentro entre los dos artistas. La oportunidad llegó en 1950 cuando Chagall compró una casa en Saint Paul de Vence, una localidad de la Ribiera Francesa cercana a donde vivía Picasso.

Picasso y Chagall en el taller de cerámica Madoura, en Vallauris, Francia, 1952.

Chagall también se interesó por la cerámica y empezó a trabajar en el taller de Vallauris donde lo hacía Picasso, como vemos en la foto superior. Entre ellos empezó a surgir una colaboración de ideas pero también una competencia en este campo. Incluso corrió el rumor de que, en ausencia de Chagall, Picasso terminó un plato que aquél había dejado sin acabar. El resultado fue un "Chagall" que parecía realmente auténtico. En vista de ello , Chagall no volvió a aparecer por los talleres. Según  François Guillot, "no hubo ninguna disputa; sólo que Pablo, después de que llegara Chagall, estaba menos entusiasmado que antes. Pero hacia el exterior siguieron siendo buenos amigos." En la foto podemos contemplar una cariñosa escena que oculta las envidias y rencores existentes.

Probablemente por iniciativa de la hija de Chagall, el editor Téraide les invitara a comer con sus respectivas parejas en su casa. La conversación derivó hacia la política y Picasso parece que le echó en cara al ruso que no hubiera vuelto a su país en todos estos años. Chagall con sorna le contestó: "Mi querido Pablo, después de usted; usted tiene que ir primero. Según tengo entendido, es muy querido en Rusia, pero no su pintura." Picasso le contestó y las puyas se hicieron cada vez más directas e hirientes aunque en sus rostros siguiera dibujándose una sonrisa. Según Guillot: "cuando nos levantamos la relación entre los dos había muerto".

Chagall nunca habló de esos incidentes, pero su postura sobre Picasso se hizo cínica: desde entonces, ya sólo le llamó "el español" y en una ocasión le comentó a Guillot: "Este Picasso es un genio. ¡Qué pena que no pinte!".  A pesar de todo, Picasso sentía un gran respeto por Chagall como pintor y una vez comentó: "Cuando Matisse muera, Chagall será el único pintor que sabrá qué es el color. No es que esté encaprichado precisamente con sus gallos y burros, sus violinistas voladores y todo ese folclore, pero sus cuadros están realmente pintados, no sólo pintarrajeados. Algunos de los últimos cuadros que pintó en Vence, me han convencido de que desde Renoir no ha habido nadie con más capacidad de sentir la luz que Chagall.

Chagall.  La reina del circo, 1958. Óleo sobre lienzo, 116 x 84 cms.

Nuevas coincidencias habrá en los años siguientes, como que Chagall adopte como gran tema el Circo, los acróbatas y sus malabaristas, como lo hizo Picasso a lo largo de sus etapas azul y rosa.  Para Chagall, el circo era un mundo lleno de color y dramatismo, como en el teatro se alternaban lo trágico y lo cómico, el suspense, la magia, las alegrías y los sufrimientos.

Para saber más obre la vida y  obra de Chagall pulsando en este link,

Para saber más de la vida y obra de Picasso pulsando este otro link.

13 Marzo 2012

Hay una oportunidad irrepetible en Madrid de contemplar la obra de Marc Chagall (1887-1985), el pintor poeta por excelencia. El Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid han congregado entre ambos edificios una gran colección de la producción de este pintor pertenecientes a instituciones públicas y privadas de todo el mundo.  La exposición estará abierta entre el 14 de febrero y el 20 de mayo de 2012. Pinchando en este enlace puedes descargar el folleto entregado para la  visita.

  • En la sala de exposiciones temporales del Museo, previo pago de 9 euros, se pueden ver los trabajos del pintor hasta un poco después de finalizada la Segunda Guerra Mundial (1909-1947). Sus inicios en la pintura y la repercusión que las distintas vanguardias dejaron en él  durante su primera estancia parisina. También se trata la conmoción, como judío, del infortunio de su pueblo antes y durante la Segunda Guerra Mundial.
  • En el edificio de Caja Madrid, de entrada gratuita, se acoge la obra que realizó desde 1948 hasta su muerte en 1985. El regreso a Francia y la vuelta a recuperar la luz y el color en sus obras. La incursión en otros medios como la cerámica, la escultura, la vidriera o la ilustración de libros.

Puedes informarte de las obras que puedes ver en la exposición y de los datos técnicos de las mismas en la siguiente relación de Scribd y si sigues leyendo el artículo podrás conocer mejor su vida y obra.

Chagall, exposición 2012 Listado_de_chagall

Importancia y valoración de su obra.

Marc Chagall desarrolló un estilo pictórico personal, difícil de clasificar. Su pintura es expresiva y colorista, muy vinculada a sus experiencias vitales y a las tradiciones religiosas y populares de la comunidad judía rusa, pero también impregnada de mitología y mística cristiana. Sentía un profunda desconfianza por las teorías pictóricas, razón por la cual no se dejó encasillar en ninguna vanguardia de comienzos de siglo XX. En sus trabajos, y dependiendo de cada etapa, hay elementos del cubismo, del fauvismo, del orfismo, del expresionismo o del surrealismo.

Mar Chagall, Autorretrato con 7 dedos, 1913-14.

Tuvo una larga vida, casi centenaria, marcada por todos los grandes acontecimientos históricos del siglo XX. Sufrió las dos Grandes Guerras y la revolución en Rusia; se salvó del Holocausto y fue testigo de la creación del Estado de Israel. Vivió su juventud en una comunidad judía bajo el zarismo en la pequeña ciudad de Vitebsk, actualmente en Bielorrusia, pero luego pasó largas temporadas de su vida en metrópolis modernas como París, Berlín o Nueva York.

Marc Chagall.  Paris desde mi ventana, 1913. No busquéis este magnífico cuadro en la exposición porque no está, pero me parece tan representativo de su obra que no me he resitido a ponerlo.

Trabajador incansable, siempre estuvo abierto a nuevas experiencias y conocimientos, por eso su producción artística fue rica y abundante en todo tipo de técnicas como: el óleo, el guache, el grabado, la escultura, la cerámica, la vidriera o la ilustración de libros.

Chagall mantuvo una relación de mutuo reconocimiento con muchos poetas y escritores, con los que se sentían a menudo más a gusto que con sus colegas pintores. Breton, Malraux, Cendrars, Apollinaire,…fueron sus amigos y ellos veían en él a un “pintor poeta”.

Aquí os ofrezco una selección de sus mejores obras.

Características artísticas y temáticas.

  • 1. Chagall fue un maestro del color.  Es en ello donde radica gran parte de su atractivo: en la capacidad que tiene de obtener matices de color, tan fantásticos como su universo imaginativo, y de hacerlos vibrar con distintas intensidades para dar vida a sus personajes. El azul es uno de sus colores preferidos. Con este color siempre resulta sorprendente por la variedad infinita de tonalidades que nos ofrece, a cual más sugerentes y bellas: índigo, cobalto, ultramar, prusia, celeste, turquesa o lavanda... El verde Veronés o el esmeralda pueden acompañar al azul. Y a su lado, puede convivir un amarillo vivo o un rojo intenso, cercano al púrpura, que da vida a un animal surgido de su bestiario. Si nos fijamos bien, estos colores no son puros, se mezclan de forma impensable, dando lugar a matices y fusiones sutiles y fascinantes.

Marc Chagall. La danza, 1950-52.

  • 2. Su iconografía surge de los recuerdos y de los sueños de su infancia y adolescencia como judío ruso en la ciudad de Vitebsk. En esta comunidad todo es posible, es un mundo  lleno de prodigios en medio de la vida cotidiana. Sus complejas composiciones se basan en historias vividas o imaginadas: un violinista tocando sobre los tejados de las casas, un rabino, una pareja de enamorados, un saltimbanqui, una vaca, un gallo, un paisaje...  y toda una amplia gama de animales fabulosos.  El cielo y la tierra parecen fundirse en ese universo, donde sus personajes flotan felices, a veces boca abajo, y sin importarles las leyes de la gravedad ni de la perspectiva.
  • 3. Pero, como vemos, en sus ensoñaciones hay siempre un poso real de sus orígenes, de su familia y de su tradición judía. Chagall pintó su pueblo, sus casas, las sinagogas, los cementerios, las bodas y otros rituales, los refranes yídish y hasta a su familia en el salón de su casa. Otro referente de su obra es la Biblia.

Marc Chagall. Sobrevolando Vitebsk. Lápiz, tinta china, guache, acuarela sobre cartón, 51 x 64. 1914 s. f.

  • 4. El mundo fantástico y alegre de Chagall ha hecho olvidar muchas veces el otro lado más "oscuro" de su arte. Aparece éste en el recuerdo de los pogromos y de las humillaciones de los judíos que conoció durante su infancia en la Rusia zarista. En los años 30 y 40 le estremecieron las penalidades de su pueblo bajo el terror nacionalsocialista. Durante este periodo pintó, en numerosas ocasiones, el tema cristiano de la Crucifixión, que utilizó como símbolo de la opresión o del sufrimiento, lo que levantó la susceptibilidad de la comunidad judía.
  • 5. Y, sin embargo, el hilo conductor que recorre toda la obra de Chagall es el amor. En sus propias palabras: "A pesar de las dificultades por las que pasa nuestro mundo, nunca perdí en mi interior el amor en el que fui educado, ni la esperanza del hombre en el amor. En nuestra vida como en la paleta del pintor sólo hay un color que da sentido a la vida y al arte: el color del amor".

Marc Chagall. El cumpleaños, 1915. MOMA NY.

Formación como pintor.  Rusia y París. (1907-1914)

Se conservan pocas obras de sus años iniciales en Rusia y en la exposición ninguna. Nacido en una familia judía, tuvo que vencer la resistencia de sus padres y de la tradición no figurativa de esta religión para dedicarse a la pintura. Para entender lo revolucionario que esto supuso en su vida, bien vale la anécdota que contó el propio Chagall, cuando ya vivía en París,  al crítico Edourad Roditi. Le dijo que en la casa de sus padres, exceptuando las fotografías de los miembros de la familia, no había ni un solo cuadro: "Hasta 1906 nunca había visto ni un cuadro ni un dibujo. Pero un día, en la escuela municipal, vi copiar a un compañero un cuadro de una revista. (...) Cuando le vi dibujar, me quedé sin habla. Me pareció una visión, como una revelación en blanco y negro. (...) Así fue como me hice pintor". Al año siguiente se trasladó a San Petersburgo con un compañero para estudiar en distintas academias de arte y allí se formó hasta 1910.

Marc Chagall. Boda rusa, 1909.

En agosto de 1910 llegó a París para continuar su formación y con la decisión de dedicarse a la pintura. La capital francesa era el centro de las vanguardias, la tierra de promisión de cualquier artista que quisiera triunfar. Su experiencia fue muy positiva: le confrontó con las aportaciones de las nuevas corrientes y le dio el impulso decisivo para encontrar su propio lenguaje formal. De todas cogió un poco y con ninguna se quedó.

  1. De Gaugin o los fauves aprendió el valor autónomo del color.
  2. Del cubismo estudió los problemas formales de la pluridimensionalidad de los objetos, que adoptó sólo en algunos de sus cuadros pues la rígida geometría no terminaba de encajar en su ensoñación.
  3. Si acaso le atrajo más el orfismo,  el cubismo colorista de círculos de su amigo Robert Delauny.
  4. La abstracción nunca le sedujo como a otros compatriotas como Kandinsky o Malévich, tal vez porque eso sería darle la razón a la tradición del judaísmo hasídico de la que quería liberarse.
  5. Tampoco se sentía a gusto con la definición de pintor primitivo o naif.
  6. También fueron sus amigos estos años los pintores Leger, Modigliani o Souttine,  y los poetas André Salmon, Max Jacob y Guillaume Apollinaire, entre otros.

La habitación amarilla, El violinista, Dedicado a mi prometida, Gólgota, La boda, son algunos de los magníficos ejemplos de su trabajo en París que pueden contemplarse en el arranque de la exposición. Son obras de gran formato y composiciones complejas en las que aparece ya ese universo completamente nuevo y único creado por Chagall de su juventud en Vitebsk, un mundo poético, fantástico o soñado, descompuesto en sus formas por el cubismo o con el colorido vibrante de los pintores fauves.

Marc Chagall. Dedicado a mi prometida, 1911.

En 1913, el poeta Guillaume Apollinaire visitó el estudio de Chagall en París y definió su estilo personal como "sur-naturel" (sobrenatural); se refirió así, acertadamente, al carácter más allá de la naturaleza, del cúmulo de imágenes del subconsciente que salían de la cabeza del pintor. Diez años después éste sería el punto de partida del surrealismo enunciado por André Breton. Sin embargo, Chagall también rechazó reconocerse públicamente partidario de esa corriente artística, entre otras cosas porque ciertas teorías como el "automatismo", la producción de las obras de arte siguiendo el subconsciente sin que influya la reflexión del artista, le parecía al ruso una necedad. Sus metáforas plásticas emanan de su imaginación y de sus recuerdos, pero eran una elaboración consciente de lo que quería expresar en cada momento: "Soy un pintor que es inconscientemente consciente". También le repugnaba el fanatismo dogmático de una corrciente que llegó incluso a "excomulgar" del movimiento a Dalí  porque se separaba de la "doctrina pura". Su estilo seguirá, pues, inclasificable.

Marc Chagall. Homenaje a Apollinaire, 1911-12.

Entre junio y julio de 1914 presentó su primera exposición individual en Berlín en dos pequeñas salas de la redacción de Der Sturm, donde colgó -sin marco- 40 lienzos y 160 aguadas sobre las mesas. El público alemán, habituado al expresionismo, recibió su obra con entusiasmo; fue el arranque de su fama mundial, pasando de ser un joven artista con talento a obtener prestigio internacional.

La Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa (1914-1922).

Desde Berlín viajó a Vitebsk, su ciudad natal, donde le sorprendió la Guerra Mundial, primero, y la Revolución bolchevique, después, alargando su estancia en su país hasta 1922.

Marc Chagall. El Poeta tumbado, 1915. Óleo sobre cartón, 77 x 77.

Había vuelto a sus raíces,  a los recuerdos de la infancia, a su familia. En 1915 contrajo matrimonio con su novia, Bella Rosenfeld. El fuerte contraste entre la efervescencia vanguardista parisiense y la vida tranquila de la provinciana Vitebsk, «triste y alegre», como la describe Chagall en su autobiografía, provocó una transformación en su pintura. Por otro lado, estaba en un momento de los más productivos de su vida, pero, por no disponer, a veces no disponía ni de lienzos y pintaba sobre cartones y papeles.

Marc Chagall. La casa azul, 1917.

Durante los seis años de estancia en esa pequeña ciudad judía antes de su traslado a Moscú, pintó una serie de cuadros -que él denominaba «documentos»- sobre sus gentes y sus paisajes: Bella sobre el puente, El tratante de ganado, La novia de las dos caras, El violinista, El poeta tendido… Entre estas obras se encuentra un conjunto de vistas de la ciudad en las que Chagall, con su peculiar lirismo, combina sentimientos contrapuestos, a veces idílicos, otras nostálgicos o apocalípticos, que respondían a la felicidad tras su reciente matrimonio o a las tensiones emocionales que le produjo la Revolución bolchevique, en la que el pintor tuvo un papel muy activo en los primeros años. Chagall nos muestra las iglesias y los hogares modestos de sus paisanos y convierte a Vitebsk en la ciudad idílica que sobrevolaba su amada esposa Bella o diversos personajes -Sobrevolando Vitebsk, Hombregallo sobrevolando Vitebsk,….- o en la población triste y apocalíptica que vemos, por ejemplo, en La casa gris del Museo Thyssen.

Marc Chagall.  En Honor de Gógol, 1919. Acuarela sobre papel, 39 x 50. MOMA NY.

Con la Revolución rusa creó la Escuela de Arte de Vitebsk y ejerció durante dos años como su director. Pero tuvo que abandonar la academia debido a sus diferencias con los responsables de la Revolución que no entendían qué tenían que ver sus personas flotando cabeza abajo con Marx o Lenin. En el ámbito artístico también le salieron enemigos en el suprematismo y el constructivismo con Kazimir Malévich que en uno de sus viajes a Moscú le arrebató la dirección de la institución.

Tras este amargo desengaño se dirigió en 1920 a Moscú para trabajar en el Teatro Estatal Judío, dispuesto a empezar de nuevo. Allí realizó decorados y vestuarios, obras precursoras de las que realizaría más tarde para la Metropolitan Opera de Nueva York o el techo de la Ópera de París.

Marc Chagall. La caída del ángel, 1922.

Las condiciones materiales e intelectuales se degradaban cada vez más en la nueva URSS, por lo que en 1922 decidió abandonar Rusia con su familia para siempre y volver a Francia, donde su arte había sido comprendido y seguía manteniendo muchos amigos.

Segunda etapa en París (1923-1941).

Tras pasar una corta temporada en Berlín para intentar recuperar sin mucho éxito los cuadros que dejara en 1914 y descubrir que se había convertido en un mito para muchos pintores expresionistas como Franz Marc, se instala de nuevo en Francia en 1923.

Poco después de su llegada a la capital francesa conoció a Ambroise Vollard que le encargó una serie de grabados para la edición de Las almas muertas de Gógol. Para ilustrar el texto realizó 107 aguafuertes entre 1924 y 1927, en los que plasmó el alma rusa y su enorme fantasía con una mordaz ironía casi caricaturesca. En 1927 Chagall empezó otro proyecto semejante con las Fábulas de La Fontaine, para las que crea un conjunto de ilustraciones que se adecúan de forma impecable a la fantasía e ironía del escritor francés, cuyos poemas estaban poblados tanto de héroes de la mitología clásica y popular como de todo un repertorio de animales que se comportaban como seres humanos. A lo largo de esos años realiza también una serie de guaches y obras independientes, claramente inspirados en esos mismos temas, de los que se reúne en la exposición una completa selección de más de cuarenta obras (La gata transformada en mujer, El zorro y las uvas, Las dos palomas, El gallo,…) junto a una edición de los dos libros y una selección de las propias ilustraciones enmarcadas.

Marc Chagall. El gallo, 1928.

Años más tarde recibe un nuevo encargo de Vollard: la ilustración de la Biblia, proyecto que vuelve a conectarle con su infancia y con la tradición judía hasídica de su pueblo natal. Para inspirarse recorre Palestina y realiza algunos cuadros que se pueden ver en la exposición. Marc Chagall tardó más de 20 años en completar el proyecto, interrumpido por la Segunda Guerra Mundial. El resultado fue imponente, demostrando que era uno de los más importantes autores del siglo XX en el campo del arte gráfico. Juega con gran virtuosismo con el blanco y negro, el trazo grueso y el fino, logrando un conjunto de obras de una fuerza excepcional.

Marc Chagall. Soledad, 1933, 102 x 169.

Viajero incasable visitó muchos países europeos en los años 30. A su paso por Polonia o Alemania empezó a sentir la animosidad contra su pueblo que presagiaba los horrores del holocausto.  En éste último país, el que le había dado inicialmente la gloria, se comenzaba a tildar sus cuadros de "arte judío decadente". Chagall volvió a París y retomó el tema del Cristo en la cruz, como símbolo de la persecución de se los judíos por parte del nacionalsocialismo. Pero la guerra es inevitable y aunque se refugia en la Francia de Petain, no le quedará más remedio que abandonar el país en mayo de 1941 camino de Nueva York ante le peligro de ser deportado

El gran juego del color. Estados Unidos y, de nuevo, Francia (1941-1985).

En Estados Unidos residió entre 1941 a 1948. En 1944 Bella murió inesperadamente y Chagall deja de pintar durante unos meses. Un año después, su joven asistente Virginia McNeil se convierte en su nueva compañera. El amor de Chagall por Virginia dio a su obra una luminosidad exaltada: los oscuros colores de sus pinceles se tornan de nuevo más claros; comenzaba así la última fase de su creación, lo que André Malraux denominó "el gran juego de los colores". En 1946, el Museum of Modern Art de Nueva York celebró una exposición retrospectiva de su obra que consolidó su reputación internacional.

Marc Chagall. El Circo azul. 1950-52. 232 x 175.

Con Virginia volverá definitivamente a Francia y, en la primavera de 1950, se instalan en la localidad de Vence, en la  Costa Azul. Una nueva luz, la del sur de Francia, vuelve a fascinar a Chagall y encuentra ahí una nueva tierra de acogida; una tierra de colores celestes que impregnan sus obras de las últimas décadas y en las que no abandona sus temas clásicos, la religión, la familia, los sueños, la fábula o el circo: El circo azul, La danza, Los tejados rojos, Mundo rojo y negro, La guerra, Los amantes en el poste…. son algunos de los títulos que pueden verse en la gran sala central de la Fundación Caja Madrid.

La relación con Virginia se deterioró y en 1952 se separaron. Chagall no tardó en encontrar nueva pareja, Valentina Brodsky (Vava), y en casarse con ella en julio de ese año. Su nueva bella esposa le dio nuevas energías y motivos de inspiración.

Marc Chagall. El campesino en el pozo, 1952-53. Vasija, 32 cms.

En esos años se embarca también en una nueva aventura artística: la cerámica. La invención de formas y la aplicación del color sobre el barro o el barniz le permiten enlazar con un arte de tradición popular por el que rápidamente se siente entusiasmado. Esta experiencia le conducirá pronto a adentrarse también en el mundo de la escultura y empieza a trabajar el mármol, la piedra o el bronce; materiales imperecederos con los que recupera los gestos y los recuerdos de un arte primitivo, de nuevo una vuelta a sus orígenes, a la religión, a la fantasía. La exposición reúne una selección de piezas escultóricas, cerámicas y relieves, algunas de ellas inéditas, que centraron la actividad del artista a partir de 1950.

En 1958 se inicia en la creación de vitrales y realiza diseños para la catedral de Metz, la sinagoga de la Clínica Universitaria de Hadassah, en Jerusalén, o el Art Institute de Chicago, entre otras. Ese mismo año diseña los decorados y figurines para "Dafnis y Cloe", un ballet para  la Ópera de París. En 1963 el ministro de cultura francés, André Malraux, le encarga los frescos del techo de la Ópera de París, doscientos metros cuadrados en los que Chagall realiza un homenaje a los grandes compositores -Mozart, Ravel, Verdi, Stravinsky o Debussy- y cuyo boceto puede verse en una de las salas de la exposición y en este vídeo que os ofrezco a continuación, ya que no se puede traer la magnífica obra a Madrid.

El recorrido termina con un espacio dedicado a uno de sus grandes temas: el circo. Un mundo mágico por el que muestra gran interés a lo largo de toda su vida y que de nuevo le conecta con su infancia en Vitebsk, donde era frecuente la llegada de grupos ambulantes de saltimbanquis que, con su aire de libertad y fiesta, fascinaba a los niños que como él esperaban impacientes su visita. Ya en la década de 1920 Vollard, que tenía un palco en el Circo de Invierno parisiense al que a menudo invitaba a Chagall, le hizo el encargo de ilustrar un libro sobre el tema, pero será en los años 1960 cuando concentra más su atención sobre él, quedando plasmado en un conjunto de guaches y en un libro editado en 1967.

Marc Chagall. El caballo del circo,1964. 49 x 61 cms.

En 1969 se organiza la más importante retrospectiva de su obra en el Grand Palais de París. En 1973 la ministra rusa de cultura le invita a visitar su país natal a donde no volvía desde 1922; ese mismo año, se inaugura en Niza el Museo Nacional del Mensaje Bíblico Marc Chagall. Con 97 años inaugura la gran retrospectiva que en 1984 organizó la Fundación Maeght. Pocos meses después fallece en su casa de Saint-Paul de Vence, dejando en marcha numerosos proyectos inacabados.

Para ver su relación de amor/odio con Picasso pulsad aquí.

28 Febrero 2012

Desde el 16 de Febrero y hasta el 20 de mayo se exhibe en la Galería Courtlauld una interesante muestra donde se repasa la historia de la asociación que se produjo durante cerca de diez años entre Piet Mondrian (1872-1944), maestro del neoplasticismo, y Ben Nicholson (1894-1982), el principal pintor de la abstracción geométrica de Gran Bretaña. La galería ha reunido un conjunto de obras de ambos artistas creadas entre 1934 y 1944, años en los que mantuvieron un contacto artístico que fructificó en una amistad y en una fértil comunidad de ideas que marcó el devenir de ambos pintores abstractos. Algunas de las obras es la primera vez que se presentan juntas -“en paralelo”, tal y como querría Mondrian- permitiéndonos comparar y comprender la íntima relación que existen entre ellas.

La relación entre los dos pintores parte de la visita que hizo Nicholson en 1934 al taller que Mondrian tenía en París. El artista holandés era un maestro consagrado desde los años 20 y había forjado una leyenda de personalidad retraída. El inglés era mucho más joven, 22 años menos, pero no era un novel en la pintura y ya había comenzado a evolucionar hacia la abstracción en Inglaterra. Sin embargo, al entrar en el “santuario” que Mondrian había diseñado para vivir y trabajar en París, Nicholson supo definitivamente que la abstracción era su camino. El ambiente del estudio era aséptico: las paredes blancas eran rasgadas sólo de vez en cuando por alguna línea negra y algún bloque de color rojo o azul; cualquiera de los objetos del mobiliario cumplía una función en la composición del espacio.

Piet Mondrian y Ben Nicholson. Retratos fotográficos en sus talleres respectivos de Montparnasse en París (1923) y Hampstead en Londres (años 30).

La visita marcó el comienzo de una amistad duradera y provocó una relación creativa extraordinaria, que duró hasta la muerte de Mondrian diez años más tarde. Ambos persiguieron una forma refinada de la abstracción con un vocabulario restringido de colores y formas geométricas. En el fondo, los dos también creían que la armonía y equilibrio de sus composiciones eran un antídoto ante la violencia del mundo moderno e irracional que les rodeaba y que les llevaba camino de una Segunda Guerra Mundial.

Las mútuas influencias artísticas.

Nicholson, el pintor más joven, admiraba al consagrado y se afianzaba en el lenguaje geométrico, creando en estos años algunas de sus mejores obras en relieves blancos y de "resúmenes" de colores. Sus relieves de madera pintados en blancos con distintas profundidades originaban contrastes lumínicos y sombras marcadas muy interesantes y rectilíneas que parecen tener su eco en las líneas de Mondrian. Sus cuadros colorísticos son de una armonía grandiosa, pero sin el seguidismo del estilo del anterior, ya que utilizaba muchos más colores y formas.

Ben-Nicholson, Dos composiciones de relieves blancos, de 1935 y 1936. La primera formó parte de la exposición "Abstract and Concrete" en la Lefevre Gallery, Londres, 1936.

Mondrian, composición en blanco, negro y rojo, 1936.

Mondrian también se vio influido por las composiciones de Nicholson. En concreto las series de relieves blancos fueron de especial interés para Mondrian y pudo haber alimentado la importancia que empezó a adquirir desde entonces el espacio blanco puro en sus cuadros. También redobló la importancia de las líneas negras verticales y horizontales, reuniéndolas en líneas dobles para reforzar el dinamismo de sus cuadros.

Ben Nicholson, 1937. Óleo sobre tela. 79,5 x 91,5 cm. Courtauld Institute Galleries.

Mondrian. Composition C (nº III) con rojo, amarillo y azul, 1935. Formó parte de la exposición "Abstract and Concrete" en la Lefevre Gallery, Londres, 1936.

La difusión del neoplasticismo.

Los dos artistas contribuyeron a la difusión y a la extensión de la vanguardia a través de la participación en varias exposiciones y publicaciones de la época. En concreto, ambos participaron en "Abstract and Concrete", la exposición de 1936 que visitó varias ciudades, entre ellas Londres y Oxford, y que unió a lo más selecto de los pintores abstractos de la época como, además de ellos mismos, Wassily Kandinsky, Jean Arp y Naum GaboNicholson fue además el responsable directo de organizar el evento y de seleccionar los tres cuadros de Mondrian que se exhibirían. En la fotografía de abajo podemos ver cómo se expusieron. También se debe a Nicholson, como coeditor de Circle (1937), que consiguiera la colaboración de  Mondrian en esta revista que pretendía ser una apuesta por la difusión de la vanguardia artística en Gran Bretaña.

Exposición "Abstract and Concrete", Lefevre Gallery, London, 1936. Composiciones de Piet Mondrian y  Bajorrelieve blanco de Ben Nicholson. Photograph by Arthur Jackson.

El contacto personal. La residencia en Londres de Mondrian.

Se afirma a menudo que Mondrian era una persona muy reservada al que no se le conocieron verdaderos amigos, no obstante Nicholson llegó a ser algo parecido a eso. Su relación personal fue muy cercana durante esos años. La primera mujer de Nicholson, Winifred Roberts, pintora y con una gran fortuna personal, también viajó a París en 1934 y se dejó atrapar por la estética del pintor neoplasticista. Ella fue la primera compradora de Gran Bretaña de una obra de Piet Mondrian en 1935, en concreto Composición con doble línea y amarillo (1932). La comunicación del matrimonio con el pintor holandés en los años siguientes fue intensa, como hemos visto desde el punto de vista artístico, pero también en otros aspectos pues actuaron de marchantes del pintor en Inglaterra y le invitaron a este país cuando la guerra en el continente pareció inminente.

En septiembre de 1938 Winifred acompañó a Mondrian de París hasta Londres para iniciar una nueva vida. Allí les esperaba Nicholson que le había buscado un taller/residencia en Hampstead muy cercano a su propio estudio y que enseguida adaptó a su gusto cromático y geométrico. Mondrian fue muy bien acogido por el círculo de artístas e intelectuales que vivían en este barrio londinense entre los que se encontraban Henry Moore, Naum Gabo, Herbert Read, John Cecil Stephenson y Bárbara Hepworth (la futura segunda esposa de Nicholson). Su estancia en Londres duraría aproximadamente 2 años durante los cuales participaría en dos exposiciones y realizó algunas de sus composiciones más grandes, tal vez influido por el tamaño de la nueva ciudad. Uno de ellos, Trafalgar Square de 145.2 x 120 cms (1939), fue comprado por Peggy Guggenheim, la millonaria y promotora de tantos artistas de la época y que se puede ver expuesto en la galería Courtauld, junto a obras que Nicholson estaba produciendo en ese momento en el estudio vecino.

Mondrian, Trafalgar Square, 1939-43.

Trafalgar Square es el primer cuadro que pintó con nombre de espacios de las ciudades en las que residió durante la Segunda Guerra Mundial. En él introduce también por primera vez los pequeños planos de colores primarios encajonados entre líneas negras paralelas que caracterizará la producción de sus últimos años, sobre todo, cuando en 1940 se traslade a Nueva York huyendo de la guerra que azotaba a Europa.

Ben Nicholson. Dos Formas, 1940-43.

La guerra había separado sus caminos. Nicholson se mudaría a Cornualles donde continuará su propio camino y Mondrian moriría en Nueva York en 1944.

23 Noviembre 2011

Joaquim Mir debe ser tenido en cuenta como uno de los máximos exponentes del postimpresionismo español. El uso del color cercano al fauvismo de algunas de sus etapas y su indagación en el género del paisaje son sus aportaciones más significativas a la renovación de la pintura del siglo XX.

Joaquim Mir en su estudio.

La formación de Mir. 1889-1899. El grupo del Azafrán.

Nació en 1873 en una Barcelona donde surgiría una estupenda generación de artistas, hijos de la burguesía triunfante en la ciudad. Su aprendizaje artístico se desarrolló entre academias privadas y la Escuela de Bellas Artes de Barcelona, la Lonja, en donde ingresó en 1893.  Pronto se sintió incómodo con la enseñanza oficial, anclada en una concepción de la pintura realista, por lo que ese mismo año fundó junto con otros compañeros  (Isidro Nonell, Ricard Canals, Ramon Pichot, Juli Vallmitjana i Colomines y Adrià Gual i Queralt) un grupo llamado la "Colla del Safrà" (el "grupo del Azafrán") para indagar en común en las iniciativas pictóricas de fin de siglo. El nombre les venía de los tonos anaranjados y ocres que utilizaban en sus cuadros con los que pretendían  captar la luminosidad mediterránea.

Mir. La Huerta del Rector, 1896.

La filosofía de estos amigos era imitar a los impresionistas: pintar al aire libre en las afueras de Barcelona y captar allí los ambientes  y "tipos" que veían. En 1896 llegaron a participar como colectivo en la III Exposición de Bellas Artes e Industrias Artísticas. Mir presentó dos obras que nos dan buena idea de los ideales del grupo, La Huerta del Rector y El Vendedor de Naranjas.

Mir. Laderas de Montjuic, 1896-98.

Aunque desde 1897 frecuentaba el restaurante "Els quatre gats", donde se daban cita todos los artistas que estaban a la última de las vanguardias europeas, no varió su estilo de pintura. Si acaso maduró en el estudio compositivo de paisajes con figuras en distintos planos de profundidad. De esta época son  Laderas de Monjuitc (1897) y La catedral de los pobres (1898), las dos obras maestras de esta etapa de juventud.

Joaquim Mir. la catedral de los pobres, 1898.

En 1899 marchó a Madrid con la intención de obtener una beca para seguir sus estudios en Roma. Al no conseguirla, decidió embarcarse junto a su amigo Santiago Rusiñol hacia Mallorca en un viaje que cambiaría su forma de pintar.

Joaquim Mir. Costa de Mallorca. c.1901.

Mallorca, la creación de un lenguaje propio (1900-1904).

Los cuatro años que pasó en Mallorca fueron cruciales en su vida, tanto en el aspecto artístico como en el personal.

Mir. Cueva. Mallorca, 1904.

El artista desplegó toda una combinación de colores imposibles fruto de su interpretación personal de la naturaleza majestuosa. Las pinceladas se alargaron y se convirtieron en manchas que casi hacían desparecer los objetos y los referentes espaciales. Toda su vida la puso al servicio de la pintura y de la naturaleza que le rodeaba, con una pasión tan desbordante que le llevaba a arriesgarla por una tener una mejor vista desde un precipicio o a no descansar suficiente por pasarse el día pintando.

Joaquim Mir. Paisaje de Mallorca, 1904.

El mismo pintor narraba su experiencia casi mística a su amigo Rusiñol:

"pinto en un sitio por el que sólo paso yo y alguna bestia inconsciente. El paso, en el que sólo caben, justo, los pies, es un terraplén de rocas resbaladizas que van a parar directamente al mar. Si me fallasen los pies y resbalara no creo que volviera a hablarse de mí en el mundo de los vivos. Pero cuando se está allí, Santiago, ¡Qué espectáculo! A la derecha, la cala de san Vicente, a la puesta de sol roja, del color del fuego. El mar, azul cobalto, refleja aquellas rocas encendidas y queda también rojo como la sangre. A la izquierda los contrafuertes del Castillo del Rey, a contraluz, grises a la sombra. En aquel lado, el agua toma tonos de plata. Añade los morados de las algas del fondo y el de las higueras silvestres que penden hasta tocar el agua y ¡Qué cosa, Santiago! ¡Qué locura de colores!¡Están todos! Todos los de la paleta..."

Joaquim Mir. Gruta, herrumbre. c 1903.

Durante aquellos años en que vivió en los salvajes parajes de Mallorca también hubo breves periodos urbanos en los que expuso los cuadros que iba pintando, creando notable sorpresa su atrevido devenir pictórico, e inició dos grandes conjuntos decorativos: los murales de la Casa Trinxet de Barcelona propiedad de su tío Avelino Trinxet y los tres grandes cuadros para el comedor del Gran Hotel de Palma.

Mir. Detalle de los frescos  de la Casa Trinxet, Barcelona.

La estancia en Mallorca acabó mal, con un lamentable y misterioso accidente en Sa Calobra mientras pintaba, que estuvo a punto de costarle la vida. Encontrado sin conocimiento y herido grave por haberse despeñado, se pudo comprobar al recobrar el conocimiento que había perdido la razón. Su familia lo recogió y lo ingresó durante dos años en el sanatorio mental Pere Mata de Reus.

Mir. Jardín del sanatorio mental Pedro Mata de Reus, 1906.

Los paisajes catalanes (1907-1940).

Después de pasar dos años en el psiquiátrico, en donde siguió pintando, Joaquim Mir se instala desde 1907 con su familia en el Camp de Tarragona.

Mir. Vista de l’Aleixar 1907.

Desde entonces no se moverá  del género del paisaje, pero ahora de los pueblos de los alrededores (el Aleixar y Maspujols) y posteriormente de todos los pueblos de Cataluña a donde vaya trasladando su domicilio (Mollet del Vallés entre 1913-19, Caldes de Montbui de 1919 a 1921 y finalmente Vilanova i la Geltrú de1922 a 1940) o a donde llegue su automóvil (Andorra, Monserrat, la Costa Brava, Montseny, Miravet d'Ebre...).

Joaquim Mir. L'Aleixar, 1910.

Allí donde fue pintó las casas, las iglesias, los huertos, la gente, los almendros floridos, los corrales... Temas intrascendentes que cada vez se ajustan más a la realidad de la naturaleza, puesto que ya sólo querían reflejar su amor por su tierra y su búsqueda constante de los cambios de la luz. Su estilo ya no será tan expresivo como el de Mallorca, aunque sí que perdura el uso atrevido del color y de la mancha. Sus paisajes serán cada vez más monumentales, pero menos poéticos.

Joaquim Mir. Canyelles, 1923.

Durante estos años le llegará el reconocimiento oficial en Cataluña y en Madrid con distintos galardones y también la admiración internacional al exponer en Londres, París, Buenos Aires o Venecia.

Con la Guerra Civil, cuando no pudo salir de Vilanova, el tema se limitó a las calles de este pueblo y de manera especial a su casa y a su jardín poblado de flores y de animales domésticos. Un incidente en los primeros días de la posguerra le hizo pasar unos días en prisión resintiéndose de una enfermedad renal que padecía y que le llevaría a la muerte en abril de 1940.

Mir. Gallinas, 1939.

Para completar el artículo os dejo un vídeo elaborado por que os servirá para ver más cuadros de este artista. Fijaos especialmente en los paisajes que aparecen a partir del segundo minuto que a mi parecer es la parte más interesante.

11 Agosto 2011

Para entender la obra de Pablo Picasso durante la convulsa década que va de 1935 a 1945 tenemos que tener en cuenta varios contextos o circunstancias que determinarán su vida y obra. Para mejor comprensión del artículo os recomiendo que veáis además la siguiente presentación con los cuadros más significativos de este periodo.

Contexto artístico, histórico y personal de Picasso en los años 30.

  • - Contexto artístico. Picasso viene de experimentar en el surrealismo, aunque de una forma tan personal que me atrevería a clasificar las obras de la etapa anterior como surrealismo expresionista. En esos años había tratado el dolor y la tragedia a través de los mitos en  Crucifixión (1930), Minotauromaquia (1935) y en los cuadros de toros (1934).... Bien es verdad que lo que reflejan esos cuadros no es una angustia existencial universal, sino sus contradicciones y sufrimientos por sus problemas familiares y deseos. El toro se convierte en el símbolo plástico de una furia negativa, que él mismo encarna.

Pablo Picasso. La minotauromaquia, 1935.

  • - El contexto histórico. Sólo a modo de apunte recordemos que en los años 30:
  1. Se vive la mayor crisis económica hasta entonces conocida. Se inicia en Estados Unidos, pero pronto alcanza a Europa de forma muy dura.
  2. En Alemania asciende al poder el nazismo y en otros países se consolidan los estados totalitarios surgidos en los años 20 (Italia y la URSS). El mundo vive una escala de tensión internacional y de violencia, que va anticipando la II Guerra Mundial.
  3. En España se vive con esperanza la llegada de la II República en abril de 1931, que pone en marcha las reformas que necesita el país para su modernización. Pronto, la crisis económica, los sectores más conservadores de la sociedad y la impaciencia revolucionaria del obrerismo se encargarán de frenar y destruir estos progresos. Picasso simpatiza inmediatamente con la República, pese a que hasta ese momento no se le había conocido interés por la política, incluso en 1934 pasa el verano en España de vacaciones recorriendo varias ciudades: San Sebastián, Madrid, Toledo y Barcelona. El hijo pródigo que vuelve es premiado en plena Guerra Civil, a finales de 1936, con el título de director honorífico del Museo del Prado.

Pablo Picasso. Corrida de toros, 1934.

  • - El contexto personal. Los años 1935 y 1936 son de gran inestabilidad emocional para el pintor y  repercuten en su obra. Desde mediados de la década de los veinte vive un infierno personal por las desavenencias con su mujer Olga Koklova. En 1927 conoce a la jovencísima Maria Theresa Walters a quien convierte en su amante. Sólo unos pocos amigos conocían su existencia y durante años mantiene una ficción con su mujer basada en la infidelidad. Picasso se debate entre la irrefrenable pasión sensual que vive con su amante (el minotauro) y el remordimiento y la angustia por abandonarse a los instintos. Esta doble vida acabará en 1935 cuando Maria Theresa quede embarazada de la segunda hija del pintor, Maya. Olga se entera de todo y decide separarse. La repartición de los bienes acentúa más la amargura de la ruptura, el mismo Picasso reconoce que ese momento fue el más amargo de su vida. Sumido en una depresión, se encierra en su casa taller de Boisgeloup y durante unos meses no realizará ninguna obra. El nacimiento de su hija Maya (septiembre de 1935) tampoco le traerá la felicidad y el sosiego. El pintor no estaba hecho para la vida hogareña ni para la vida rutinaria al lado de su nueva mujer y su hija. Necesita la vida bohemia y nuevas aventuras. En enero de 1936, un amigo del grupo surrealista que frecuentaba le presenta a Dora Maar, una joven fotógrafa que será su nueva compañera hasta 1946. Su relación amorosa coincidió, por tanto, con la Guerra Civil española y con la Segunda Guerra Mundial.

Las mujeres de Pablo Picasso en la década entre 1935 y 1945. Distinto tipo de mujer y distinto estilo artístico.

La Guerra civil española y el Guernika.

El 18 de julio de1936 se produjo el alzamiento militar y se inició la guerra civil. Picasso recibe la noticia con sorpresa y toma partido de inmediato en contra de los sublevados. Su posición política se había clarificado en los últimos años: cuanto más ajeno se sentía de Olga, mas lejos quedaban para él sus coqueteos con la aristocracia internacional. Los surrealistas y Dora Maar lo había concienciado y le habían hecho salir de su actitud seudo ácrata. El pintor siente el drama que está viviendo su país, pero al mismo tiempo tiene los pies en el suelo. Sabe que es más útil para la República en Paris que en Madrid, por lo que decide expresar artísticamente lo que siente ante los sublevados y la contienda dando a su denuncia un valor universal.

Pablo Picasso. Sueño y mentira de Franco1. 1937. Primera plancha.

Entre enero y junio de 1937 editó las dos planchas al aguafuerte tituladas Sueño y Mentira de Franco. Se trata de una especie de historieta muda en dieciocho viñetas entre el humor negro y la sátira cruel en la que se describen alegóricamente los efectos devastadores de la "cruzada" franquista contra el pueblo español.

Pablo Picasso. Bocetos para el Guernika.

Estos dibujos satíricos se convirtieron en la base de partida para comenzar el gran mural que el gobierno republicano le había encargado para la Exposición Internacional de París que se celebraría en verano, aunque todavía no sabía muy bien qué podía hacer. El 1 de Mayo conoce los estragos que ocasionó sobre la población civil de Guernika el bombardeo de la aviación nazi. Las descripciones y las fotografías periodísticas de aquella masacre gratuita estremecieron al mundo entero: Picasso ya tenía un tema, hacer una metáfora del horror de la Guerra.

Pablo Picasso. Bocetos para el Guernika.

Entre mayo y junio de 1937 trabajó trepidantemente con multitud de dibujos preparatorios hasta dar solución al basto mural de casi 8 metros de largo por tres y medio de alto, que tituló simplemente Guernika. No es mi intención hacer un comentario exhaustivo de este cuadro, para ello ya hay excelentes monográficos, aunque como breve apunte diré que en él el pintor se servirá de todos los mitos creados desde 1934  para expresar la tragedia de la guerra en clave simbólica de muchas lecturas. He aquí mi versión:

Pablo Picasso. Guernika, 1937. Museo Reina Sofía, Madrid.

  1. El caballo moribundo representa al pueblo español.
  2. El toro con dos ojos humanos frontales indica la lucha entre lo humano y lo bestial.
  3. De la mano que empuña la espada rota del guerrero muerto y desmembrado surge una flor, símbolo de la esperanza en una renovada vida.
  4. La mujer que huye saliendo de la casa en llamas paree quedar petrificada por lo que ve.
  5. La que  porta un candil en su mano dando más luz al cuadro es Dora Maar, su amante y la que fotografía todo el proceso de creación de la obra.
  6. La madre que sostiene a su hijo muerto es una renovada Piedad...

Pablo Picasso. Guernika, 1937. Detalle del caballo.

Técnicamente resuelve el cuadro con una composición triangular a modo de frontón en la que se disponen los personajes desde diversos puntos de vista a la manera de los grandes planos geométricos utilizados en la fase del cubismo decorativo. El color se reduce a los tonos grises que van del blanco al negro, lo que se ha atribuido al impacto causado por las fotografías que le mostraron el drama, pero también a los grabados con toros y minotauros realizados en esos años previos. Hay una interesante recreación en 3D de la artista Lena Gieseke que creo que merece ver para entender mejor la composición de la obra.

La mujer llorando, de 1937, es una secuela, no sólo del estado emotivo del pintor, sino de los hallazgos y de los desarrollos formales del Guernika. Es la hiriente imagen de una mujer con un pañuelo cubriéndole la cabeza que llora al mismo tiempo que muerde con furia un pañuelo. Es el símbolo de la Mater Dolorosa laica al modo de la iconografía religiosa de esta catástrofe que supone la Guerra civil española. Este lenguaje dramático continuará incluso hasta en los retratos como el de su pequeña hija Maya (1938) donde aparecen los colores fríos y la distorsión en su cara infantil nos produce un efecto inquietante. Sigue también en esta línea durante los meses estivales de 1939 una vez acabada la guerra. Cuadros como Gato atrapando a un pájaro o Pesca nocturna en Antibes,  transmiten una tensión agobiante que puede considerarse la extrapolación de la situación mundial de los meses previos al comienzo de la II Guerra Mundial.

Pablo Picasso. Gato comiéndose a un pájaro, 1939.

La Segunda Guerra Mundial.

En Septiembre del 39 comienza la Guerra y al año siguiente se produce la ocupación de Francia por los alemanes.  Picasso permanece en París sin ser molestado por los nazis y se recluye voluntariamente en su estudio solo a pintar. No puede en estas circunstancias producir un arte de denuncia, de modo que recurre al simbolismo. Los ecos del Guernika permanecen sotto voce en sus cuadros y esculturas, fundamentalmente figuras femeninas  y bodegones.

  • Las mujeres, a menudo Dora Maar, sufren deformidades  en sus facciones que tiene mucho que ver con el dolor y la congoja. Posan en asientos semejantes a jaulas que aprisionan el cuerpo. El color se hace estridente.

Mujer con pescado por sombrero, 1942. Stedelijk Museum, Amsterdam.

  • En los bodegones proliferan las calaveras. Los colores son fríos y los planos facetados y de angulaciones violentas. Los cráneos de toro son alusiones a su cabeza cortada, la del minotauro, al asesinato de la libertad.

Pablo Picasso. Naturaleza muerta con cráneo de toro, 1942 Óleo sobre lienzo, 130 x 97 cm.

  • En la escultura se sirve de elementos completamente dispares que sólo su imaginación podía unir. Así, el sillín y el manillar de una bicicleta darán de nuevo la forma de una cabeza de toro, una metáfora negra de sí mismo.

Cráneo de toro, 1942. Elementos originales, sillín y manillar de bicicleta, 33 x43 x19 cm.

En 1943 conocerá a la que será su nueva compañera, Françoise Guilot, aunque todavía convivirá con Dora hasta 1946. En 1944 se libera París  y el periódico L´Humanitè anuncia que el pintor se ha afiliado al Partido Comunista Francés. La militancia en el partido es a su manera, ya que Picasso no era un trabajador, sino un mito. Los museos y coleccionistas se disputaban sus obras. Todo el mundo quería agasajar al héroe de la resistencia y del arte, ver a aquel personaje inmensamente rico y famoso que vivía como un príncipe y que decía ser comunista. Él, por su parte, se sentía inmensamente complacido en la contradicción de lo que era y a lo que decía pertenecer.

Pablo Picasso. El osario, 1944 o 1945. Óleo y carboncillo sobre lienzo, 199 x250 cm.

Se acaba la Guerra y las noticias de las matanzas y de las penalidades de los campos de concentración salen a la luz. El artista se conmociona de nuevo ante el horror y para rendir homenaje a las víctimas realizará otro cuadro que pudo ser mítico, El osario, pero que sin embargo sobre la marcha decidirá dejar por inacabado. Parece como si el pintor quisiera pasar página y comenzar otra nueva etapa en su vida y en su carrera artística.

Los últimos años, 1945-1973.

29 Junio 2011

El Museo Thyssen‐Bornemisza de Madrid presenta desde el 28 de Junio y hasta el 25 de septiembre de 2011 la tan esperada exposición antológica del artista español Antonio López (Tomelloso, 1936). Es un acontecimiento que sólo ha tenido como precedente comparable la exposición que en 1993 tuvo lugar en el Museo Reina Sofía. El propio pintor ha dirigido la selección y el montaje de su obra, lo que convierte a la muestra en casi un manifiesto autobiográfico.  Para que nadie se pueda perder el placer que produce la contemplación de la obra de este pintor he preparado una presentación de ppt con las mejores imágenes y los detalles más cercanos que he podido encontrar. Vedla a pantalla completa para no perderse nada. He añadido algunos cuadros más que no están en la muestra porque los considero importantes para entender el conjunto de su obra.

La exposición.

En la muestra podemos ver  cerca de  130 piezas entre pinturas, dibujos y esculturas, que abarcan todo el devenir de sus 60 años como artista pero sin un orden cronológico continuo. En el siguiente documento tenéis los datos técnicos.

Listado de Obras Antonio López

El recorrido comienza en las salas de exposición de la planta baja del Museo, con un vestíbulo de entrada donde aparecen tres obras a manera de síntesis de su producción. Antonio López ha escogido para  presentarse: unos bustos en escayola copiados del templo de Zeus en Olimpia, con lo que quiere decirnos que se declarara heredero de la tradición clásica; un cuadro de su primera etapa, Carmencita jugando (1959‐1960),  para hacernos saber lo importante que es para él su familia y sus orígenes manchegos; y su primera vista panorámica importante de Madrid, Terraza de Lucio (1962‐1990), que es testimonio de su forma de trabajar -lenta, pero constante- y de la temática que le ha hecho popular, la ciudad que le fascina y que ha pintado decenas de veces, pero también de las cosas sencillas (un muro, una terraza, un rosal...).

Antonio López. Terraza de Lucio, 1962‐1990. Óleo sobre tabla. 172 x 207 cm. Colección privada.

A continuación entramos en la parte de la muestra que se ha querido resaltar: la producción de los últimos veinte años, la que sólo hemos podido ver en exposiciones parciales desde aquella retrospectiva del año 93. Las salas se estructuran a través de tres/cuatro ejes temáticos fundamentales: su  familia; las vistas de Madrid;  las sencillas composiciones hechas en el interior de su casa, de su taller o de su huerto; y la figura humana.

  • Su familia (su esposa y sus dos hijas, Carmen y María) y él  nos acompañan en escultura, dibujo u óleo por estas primeras salas. Son como nuestros guías particulares de la exposición.

Antonio López. Mari y Antonio, 1967‐1968. Madera policromada. Hessisches Landesmuseum Darmstadt. Este es uno de los pocos autorretratos del pintor. Le acompaña su mujer.

  • Grandes espacios ocupan sus conocidas vistas de la ciudad de Madrid desde Torres Blancas, desde Capitán Haya, desde le Palacio Real, desde Vallecas...Son cuadros en formato apaisado, llenos de matices de luz, de color y  de detalles. Aunque son conocidos no dejan de sorprender cuando se pueden ver in situ y adentrarse en los miles de detalles, que una foto impide resaltar. Por supuesto, que está también su mítica vista del arranque de la Gran Vía. A esta avenida se le dedicada una sala entera, puesto que a este cuadro le acompaña una serie en la que viene trabajando el pintor  desde hace varios años. Se ha propuesto captar vistas de la calle en un día concreto, el 1 de agosto, bajo luces de distintas horas del día. Algunos cuadros están más terminados que otros, pero yo creo que ni el propio pintor sabe cuando se acabarán, pues sólo le valen para pintar 30 minutos de luz de 15 días del año. Estos óleos nos muestran a un Antonio López que ama la ciudad de Madrid, sus edificios y su luz, pero que a su vez la muestra vacía de gente... solitaria.

Antonio López. Gran Vía, 1 de agosto, 13.45 horas. Cuadro inacabado, 2010-2011. Óleo sobre lienzo, 130 x 120 cm. Colección del artista.

  • En esta planta baja también hay una sala dedicada a sus otros grandes motivos: sus sencillas composiciones que tienen como objetivo captar la esencia de los objetos y retenerlos en el tiempo. Hay una completa selección de dibujos y pinturas de su taller, de los objetos más triviales y cotidianos como una nevera abierta, y de su huerto. En estas obras podemos seguir reflexionando sobre los conceptos de realismo y cuadro finalizado en la obra en Antonio López. Como muestra sirva el detalle que ofrezco debajo de Nevera nueva donde lo aparentemente perfecto y delimitado se convierte en mancha y esbozo de color.

Antonio López.  Nevera nueva, 1991‐1994. Óleo sobre lienzo. 240 x 190 cm. Colección privada de Florentino Pérez, Madrid. Abajo detalle de la parte inferior de la puerta.

  • Y, en último lugar, hay un espacio para la representación de la figura humana, tan importante en su producción tanto en escultura como en dibujo. El desnudo y  la proporción son los protagonistas. Figuras estáticas, personas atemporales que no reflejan los cánones idealizados clásicos, sino los de los seres mortales. Me recuerdan, en cierta manera, a la estatuaria funeraria romana.

Antonio López. Hombre y Mujer, 1968‐1994. Madera policromada. Hombre: 195x59x46 cm. Mujer: 169x42x38 cm. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid.

La exposición continua en las salas del primer sótano del Museo (salas Moneo) con un recorrido tanto temático como cronológico.

  • Aquí están los primeros cuadros de formación de los años 50 en Tomelloso y en la Escuela de Bellas Artes y San Fernando de Madrid. Podemos ver unos inicios con un estilo bien distinto, de pintura más matérica, donde podemos ver retazos de collage y al óleo mezclarse con la ceniza, el papel o la tierra. Los volúmenes de sus figuras son rotundos, incluso tendentes a la geometrización. Temáticamente practica el bodegón y  y el retrato de familiares y amigos de forma individual o por pareja. Sus personajes están absortos, con una mirada distante y de eternidad.

Antonio López. Mis padres, 1956. Óleo sobre lienzo adherido a tabla. 87,3 x 103,9 cm. Centre Georges Pompidou, París.

  • Desde finales de los 50 y hasta bien entrados en los 60, su estilo tiende hacia el surrealismo. Cada vez cobran más importancia escenas inquietantes, espacios aparentemente lógicos pero donde suceden hechos extraños o encontramos objetos situados fuera de su contexto habitual. La alacena es uno de esos ejemplos. El abigarrado mueble se encuentra coronado por la cabeza flotante de una mujer y de un candil.

Antonio López. La alacena, 1962‐1963. Óleo sobre tabla. 200 x 100 cm. Colección privada.

  • Desde mediados de los sesenta cobran cada vez más protagonismo los paisajes (en el piso superior) y las escenas de la intimidad de madurez del pintor. Me encanta La cena y especialmente los cuadros del cuarto de baño, un lugar a penas captado por los pintores y, sin embargo, es espacio habitual de todos los seres humanos, allí donde  nos encontramos verdaderamente con nosotros mismos en total soledad y reflejados en el espejo.
  • En las últimas salas se ofrecen más objetos, flores y los últimos proyectos de su taller entre las que se encuentran los bocetos y las pruebas en escayola de las "cabecitas" de sus nietos. Es el material que le sirvió para realizar las colosales figuras de bronce que se pueden contemplar por ejemplo en la entrada del museo o en la estación del AVE en Atocha. Echamos en falta el prometido retrato de los Reyes que durante mese se anunció como obra reclamo de esta exposición. Creo que Antonio López igual que ha presentado otras obras inacabadas no debería de habernos privado de este retrato que había levantado tantas expectativas.
  • En el exterior y en el hall central del museo se exponen sus obras monumentales, la ya mencianada "cabecita" de Carmen dormida y su gigantesca Mujer de Coslada de nada menos 5 metros de altura.

Antonio López. Carmen dormida, 2008. Bronce ed. 2 de 3. 243 x 200 x 228 cm. Cortesía Galería Marlborough. Expuesta en el jardín del museo.

La muestra se completa con la proyección de dos documentales elaborados específicamente para la ocasión con imágenes del trabajo de Antonio López en este último año, tanto en su estudio como en exteriores, así como diversas entrevistas a personas próximas a él. Se quiere indagar con ellos en su lado humano, lo que es fácil, porque es un hombre sincero, que no esconde nada. Su personalidad se refleja además en su obra: hombre apasionado por su trabajo; cordial; de carácter entre reservado y abierto: amante de la vida familiar y de sus amigos de siempre; de costumbres sencillas... Su vida no ofrece episodios novelescos ni bohemios. Es un hombre cabal, del que emana humanidad y normalidad. Como su pintura, es lo que se ve. Como no he podido hacerme con ninguno de estos documetales, os ofrezco el enlace a un reportaje de 15 minutos que le dedicó el programa Informe Semanal de RTVE con motivo de esta exposición, de título "Antonio López.,el maestro español del realismo".

Antonio López pintando en la Gran Vía.

Además, todos los sábados del mes de julio podrá verse en el salón de actos del Museo la película El sol del Membrillo (1990‐1992).  El cineasta Víctor Erice quiso explorar en cómo es el proceso de creación de una obra de arte. No es documental al uso sino más bien un diario que pone en relación cine y pintura. El objeto es contemplar a Antonio López pintando un membrillo en el patio de su casa.

La conclusión a la que finalmente llego al terminar de ver la exposición es que Antonio López no es un pintor realista o hiperrealista, como suele calificársele, sino un hombre que pinta su realidad.

Para saber más sobre la exposición podéis

- Entrar en la página que tiene el museo dedicada a la Exposición de Antonio López .

- Leer esta interesante entrevista realizada por el equipo de Hoy es Arte.

Tendrá un epílogo.

Tras su presentación en Madrid, la exposición podrá verse, en una versión algo más reducida, en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, del 10 de octubre de 2011 al 22 de enero de 2012.

Sobre Algargos, Arte e Historia

Hola, encantado de conocerte, visitante.

Me llamo Alfredo García.

Te encuentras ante un blog educativo de un profesor que busca ilustrar y completar la asignatura de Historia del Arte de 2º de Bachillerato.

Imparto mis clases en el instituto "Dionisio Aguado" de la ciudad de Fuenlabrada en Madrid.

SI ERES ALUMNO O COMPAÑERO, en este blog tienes donde sacar imágenes, materiales didácticos y algunos textos, no eruditos, que te ayudarán en tus clases.

SI SÓLO TE ACERCAS COMO PASEANTE, creo que te puedes llevar bellas sorpresas y que no saldrás decepcionado porque terminarás aprendiendo y disfrutando.

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