El edificio mandado levantar por Felipe II como palacio, monasterio, catedral y panteón real es el más importante del Renacimiento español y uno de los más carismáticos de la arquitectura española de todos los tiempos. Veamos porqué.

PRIMERAS IMPRESIONES DEL EXTERIOR.

- Grandiosidad. El edificio es un inmenso rectángulo de 208 por 162 metros. Las dimensiones apabullan. Los guías del monumento se complacen en enumerar que posee más de 2000 estancias, de 2600 ventanas, de 1200 puertas, 86 escaleras, 16 patios, 15 claustros, 88 fuentes... Afortunada o desgraciadamente, la visita se reduce a muchos menos espacios.

- Austeridad y monotonía. El colosalismo contrasta con la sencillez de formas, sobre todo en el exterior: muros lisos sólo interrumpidos por ventanas, sin molduras ni cornisas, y por decoración arquitectónica que se concentra en las puertas de entrada principales que se orientan hacia el oeste.

La fachada sur iluminada durante todo el día atrae a los fotógrafos visitantes, que intentan captar esta esencia.

- Geometrismo. Todo el edificio está concebido bajo las leyes matemáticas y geométricas:

  • Las proporciones del edificio responden a los elementos básicos del sistema de Euclides. En la planta sintética se puede observar que la totalidad del perímetro se inscribe en una circunferencia; por otro lado, se dibuja un triángulo equilátero desde los extremos de la fachada principal y el altar, el punto emocional más importante del edificio.
  • Cuadrados y rectángulos se disponen en fachadas a modo de ventanas y en los patios que forman la retícula de su planta. Triángulos, semicírculos y círculos se disponen como elementos en los frontones y en las cúpulas.
  • La geometría tiene su expresión más original en dos motivos decorativos exentos creados por el arquitecto  Juan de Herrera: la pirámide y la esfera granítica que rematan lugares significativos del edificio.LOS MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN

El edificio se construyó con grandes sillares de granito obtenido en canteras de la misma sierra de Guadarrama. El gris amarillento del granito contrasta con la pizarra azulada utilizada para los tejados. La pendiente de éstos se debe a una cuestión funcional: evitar que se acumule la frecuente nieve invernal.

LA FORMA EXTERNA

  • Su forma es el paradigma de la simetría: un rectángulo inmenso parcelado en una estructura reticular parecida a una parrilla, cuyo eje central se prolonga con un apéndice a modo de mango (el palacio de Felipe II en los pisos superiores/panteón en el bajo y cripta).

Destacan sus  torres esquineras, que sólo sobresalen en altura. Estas torres se rematan con una estructura puntiaguda hecha de pizarra y plomo llamado chapitel, ya utilizado por Alonso de Covarrubias años antes en el Alcázar de Toledo, pero que será a partir de ahora signo de identidad de la arquitectura de los Austrias en España.LA PORTADA PRINCIPAL

La fachada principal es la oriental, presidida por una portada de estilo clasicista a lo Palladio. En ella destaca:

- la superposición del orden toscano y el jónico en las columnas colosales, que sostienen entablamentos correctos. El piso superior está rematado además por un frontón.

- En los intercolumnios se alternan los vanos ciegos con ventanas. También podemos encontrar algún motivo decorativo como bolas graníticas, pirámides, rectángulos rehundidos y hornacinas vacías, así como tres elementos figurativos: la estatua de San Lorenzo (el santo patrón), un bajorrelieve con el símbolo de la parrilla en la que fue martirizado el santo y el escudo de armas de Felipe II.

Sobre Felipe II y El Escorial.

Sobre la función del edificio.