VALORACIÓN DE LA TRASCENDENCIA DEL ARTISTA.

Diego Velázquez es el pintor más genial del conocido como “Siglo de Oro de la Pintura Española”. Son varios los factores por los que se convirtió en el pintor más trascendente de este siglo XVII:

- La habilidad portentosa con los pinceles, que le permiten obtener calidades difícilmente insuperables en todos los géneros que trata.

- La variedad temática de su obra, incluyendo géneros no muy comunes en España como la mitología o el género histórico.

- La influencia que ha ejercido en pintores nacionales e internacionales también muy notables como Goya, Manet, Turner, Picasso

- La protección y el mecenazgo, que tuvo de la monarquía de Felipe IV, que le permitió conocer la pintura de los grandes pintores a través de las colecciones del monarca o de sus viajes a Italia.

- Precisamente por trabajar para la monarquía fue uno de los extraños pintores que tuvo a mano a lo largo de su vida la mayor parte de su obra y, dado el carácter perfeccionista del pintor, pudo rectificarla años después si algo no le agradaba.

Contempla esta presentación sobre su obra y completa la información con las etapas y sus características artísticas, técnicas y temáticas que te ofrezco a modo de resumen a continuación.

ETAPAS ARTÍSTICAS.

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez nació en Sevilla en 1599.

Etapa sevillana (1610-23). Después de pasar por varios talleres, terminó recalando en el del que sería su suegro Francisco Pacheco. Con él aprenderá las técnicas pictóricas y el amor por la obra de Caravaggio.

Cuando se independiza (1617) pinta escenas costumbristas y algún cuadro de temática religiosa como Vieja friendo huevos, El aguador de Sevilla o la adoración de los Reyes Magos.

Primera etapa madrileña. Su ascenso en la Corte (1623-28).

Al subir Felipe IV al trono en 1621 y con él el sevillano conde-duque de Olivares, Velázquez viaja a Madrid para prosperar. Tendrá que esperar al año 1623 para instalarse definitivamente en la Corte donde tendrá taller en palacio hasta su muerte. El pintor se convirtió en pintor de cámara y por tanto tenía que realizar retratos de la monarquía y de paso cuadros para satisfacer el gusto del monarca. De esta época son los retratos de un joven Felipe IV o el cuadro de El triunfo de Baco. Velázquez no desaprovecha el tiempo y sigue aprendiendo pintura de la observación de la colección de lienzos de la escuela veneciana (especialmente le interesa Tiziano) que posee la monarquía y no desperdicia la ocasión para ver trabajar y conversar con uno de los pintores más grandes coetáneos Pedro Pablo Rubens, que visita Madrid en 1628.

Primer viaje a Italia. Sigue aprendiendo (1629-30).

Es Rubens quien anima al joven pintor a viajar a Italia para seguir formándose. En Venecia, Roma y Nápoles conoce de primera mano a los grandes del Renacimiento y del barroco italiano. Se puede decir que con ello completa su formación, lo que se refleja en cuadros como La fragua de Vulcano, de cuidada composición y factura.

Segunda etapa madrileña. La madurez pictórica. (1630-49).

Durante esta época realiza infinidad de cuadros de encargo para el rey que necesita decorar sus nuevos palacios. Para el Salón del Trono del palacio de Buen Retiro, realiza cuatro retratos ecuestres de Felipe III y Felipe IV con sus esposas, además de uno más pequeño del que por entonces era el príncipe heredero Baltasar Carlos. Planea cubrir esa misma sala de cuadros de gran formato con las principales victorias militares de los Austrias. El se reserva el episodio de La Rendición de Breda. Para la Torre de Parada del Palacio de El Pardo, pinta a la familia real como cazadores. Otros retratados de esta época serán el valido, la nobleza cortesana y los bufones, en los que se recrea dándoles la misma dignidad que a la aristocracia.

Segundo viaje a Italia. Maestro reconocido (1649-51).

Este segundo viaje es distinto al anterior. Velázquez pisa Italia como pintor consagrado y admirado y no como estudiante. Pinta el retrato del papa Inocencio X y pinta temas que le atraen como paisajes de la Villa Medicis o temas mitológicos como la Venus del Espejo.

Tercera etapa madrileña. Las obras más geniales (1651-60).

Los últimos años de Velázquez son de duro trabajo y de desgaste personal, que le llevará a la muerte. Realiza muchísimos cuadros de la familia real y sobre todo de los herederos en los que se ponen todas las esperanzas, primero la infanta Margarita y luego el pequeño y malogrado Felipe Próspero. De esta época son dos de sus cuadros fundamentales en donde demuestra todas sus capacidades técnicas: Las hilanderas y Las meninas.

 

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS.

Velázquez trabajó exclusivamente al óleo, con cuidado, pero con alteraciones frecuentes (pentimenti), dado que solía trabajar sin boceto previo y tenía oportunidad de retocarlos hasta años después.

En Velázquez se aprecia una evolución técnica muy notable:

- Hasta mediados de los años 20 (época sevillana y gran parte de los primeros años en Madrid) está muy influido por Caravaggio en el tenebrismo lumínico y en el naturalismo figurativo . El dibujo es enérgico y plasma con gran precisión la naturaleza de cacharros o comestibles. Las composiciones son simples.

Vieja friendo huevos y detalle del cántaro del Aguador de Sevilla

- Desde que conoce la obra de Tiziano y de Rubens y posteriormente viaja a Italia, gana en colorismo, en luminosidad  y  en elaboración compositiva.

- Desde los años 50 su pincelada se hace más suelta e imprecisa creando sensaciones muy cercanas al impresionismo. Juega con la luz para crear los efectos de perspectiva aéra y movimiento.

 

CARACTERÍSTICAS TEMÁTICAS.

En la obra de Velázquez encontramos casi todo los géneros:

  • Destaca el del retrato porque es su oficio para Felipe IV. El retrato oficial de Velázquez es realista: no enmascara ni los rasgos físicos afeantes de los austrias ni la edad. A través de ellos podemos ver la realidad psicológica y vital de un rey que envejece con el mismo pintor. Aún así cumple con la función de este tipo de cuadros en el Barroco que es exaltar a la monarquía absoluta, pero sin la adulación francesa. Hay varias maneras de retratar al rey: de cuerpo entero (escoge un punto de vista bajo para sobreelevarle) con o sin fondo, de busto  o ecuestre (como ya lo había hecho Tiziano). Las mujeres e hijos del monarca aparecen protocolariamente vestidos con sus mejores galas y con postura muy rígidas, aunque procura destacar la dulzura en los niños.

Retrato de Felipe IV y de Maria Teresa de Austria.

  • Otros retratos para la corte, sus modelos masculinos aparecen impasibles y majestuosos con trajes muy severos sobre fondos de color gris verdoso. Las damas presentan trajes de gran riqueza cromática. Muy pocos accesorios, apenas un guante, un papel o un abanico.
  • A los personajes de menor condición les da también un tratamiento muy digno como es el caso de los bufones y enanos. En estos cuadros el pintor se siente mas libre para innovar.
  • Los temas religiosos. La producción en este género es escasa, habida cuenta que su clientela principal es la Corte y no la Iglesia. No obstante, ha dejado obras de gran conmoción como  El Cristo crucificado, que nos recuerda la iconografía de su amigo el escultor Juan Martínez Montañés.
  • El paisaje lo utiliza como complemento a ciertos cuadros como los retratos reales en cacería o como fondo a los retratos ecuestres o La rendición de Breda, En ellos se muestra colorista e intentando captar parajes reales. Capítulo aparte son los dos pequeños cuadros sobre la Villa Medicis que anuncian la pintura del impresionismo decimonónico.
  • Los temas mitológicos. Son un pretexto para ensayar el desnudo y los resuelve humanizando a los dioses en momentos nada gloriosos. Véase, El triunfo de Baco, La fragua de Vulcano,el dios Marte o La venus del espejo.
  • Bodegones y escenas costumbristas. Cuadros preciosistas de la primera etapa como la Vieja friendo huevos nos presentan a un Velázquez tan interesado por las figuras como por el objeto nimio pintado con realismo.