En este artículo vamos a trabajar en el edificio más espectacular que se erigió en Francia en el siglo XVII y que más repercusión internacional ha tenido hasta la construcción de la torre Eiffel.

ORIGEN Y FINALIDAD DEL EDIFICIO.

Versalles es una localidad a tan sólo 21 kilómetros de París. Luis XIII, atendiendo a esta cercanía, había construido un pequeño palacete en forma de U para poder retirarse a descansar y cazar sin alejarse de la capital. Su hijo Luis XIV comprendió enseguida las ventajas de estar a dos pasos de París, pero a su vez ajeno a los inconvenientes de la gran ciudad y sus peligrosas algaradas.

El palacio antes de la ampliación de Mansart, 1668

El palacete de Luis XIII resultaba pequeño para las pretensiones del nuevo Rey Sol, por lo que encargó sucesivamente su ampliación y enriquecimiento a Louis Le Vau y a Jules Hardouin Mansart. El monarca quería que el resultado final fuera un edificio escaparate colosal y esplendoroso de su reinado cumpliendo a su vez con la función de dar cabida a los servicios administrativos de la Nación, servir de residencia a 20.000 personas y satisfacer los gustos estéticos y los ratos de ocio del rey. Pero, por encima de todo, el palacio debía ser el escenario magnífico que glorificara a Luis XIV ante su pueblo, los embajadores extranjeros y la historia.

INFLUENCIAS DEL PALACIO.

En la génesis de este palacio se tomaron como referencias otras construcciones que se habían venido haciendo desde el renacimiento.

  • El palacio de El Escorial, construido por Felipe II en España, que había sido un edificio muy importante en la arquitectura francesa durante la primera mitad del siglo XVII, no se consideró como modelo conveniente porque era demasiado sobrio, lo que iba en contra del gusto de Luis XIV. Sin embargo, de él se recoge la idea de que el edificio fuese la imagen más expresiva de la grandeza que quería ofrecer el monarca de sí mismo. También se toman las ideas de colosalismo y de edificio simbólico.
  • Los palacios parisinos del Louvre y de las Tullerías eran palacios urbanos que estaban limitados en tamaño De ellos se recogerán el estilo clasicista de utilización de fachadas monumentales con columnatas y la creación de jardines geométricos.

Luis XIV quería algo único, por eso Versalles será el compendio de todo.

CARACTERÍSTICAS ARTÍSTICAS.

Planta.

Al tomar como base el pabellón antiguo en forma de U de Luis XIII, los arquitectos desarrollaron un edificio que recubría el anterior y que se prolongaba en forma de alas alargadas (ampliación de Mansart), con patios internos y pasillos de distribución que actuaban como palacios autónomos por sí mismos. El ala de la derecha se destina a los despachos de la administración y el de la izquierda para los príncipes. Las habitaciones reales están en pleno eje central del conjunto, siguiendo la simbología centralista.

El resultado fue un palacio de más de más de seiscientos metros de contorno con dos fachadas: una abierta a la ciudad y otra de acceso a los jardines. Nunca antes se había construido fachada tan monumental.

Materiales.

La parte antigua refleja influencia de los austrias españoles, puesto que es visible el ladrillo en la fachada y la pizarra en los tejados abuhardillados, pero la parte más nueva está construida con una caliza blanca resplandeciente ante los rayos del sol, luz simbólica que buscaba premeditadamente el rey.

Fachada.

El conjunto principal es bastante clasicista, sobrio y majestuoso:

  • Base alta con sillares almohadillados que se inspira en los palacios italianos renacentistas.
  • El cuerpo intermedio, de dimensiones exageradas, se estructura a la manera que ya lo hiciera el Coliseo: pilares macizos que sostienen arcos de medio punto, que a su vez están decorados por pilastras jónicas que sostienen un entablamento ornamental. Los arcos son grandes ventanales que dan luz al interior. Para romper la monotonía de cientos de metros con esta estructura, la base y este primer piso se adelantan de vez en cuando creando terrazas a modo de palco donde se refuerza el decorativismo con columnas exentas y esculturas coronando el entablamento.
  • El siguiente piso, el ático, es el más bajo, con ventanas rectangulares y una estructura balaustrada que lo remata a modo de crestería, que sirve de base a una decoración escultórica  de jarrones y trofeos.

Interior.

El arquitecto Le Brun fue el encargado de decorar lujosamente los interiores del palacio. Se pretendió acentuar el lujo con un derroche de materiales y objetos preciosistas. Las remodelaciones del siglo XVIII en estilo rococó fueron añadiendo más excesos ornamentales, trabajos de porcelana y mobiliario recargado.

En la zona pública destaca el Salón de los Espejos, antigua terraza que daba al jardín, cubierta y cerrada por Mansart. Es un espacio alargado de 75 metros, una sala de fiestas y de recepción. Todo está dispuesto para crear sensaciones y sorpresas en quien la recorre: asombrarse por el lujo de todo lo que le  rodea (dorados, cristalería, esculturas, mármoles rojos…); descubrir el espacio ilusorio que agranda la estancia con los espejos y que refleja la luz del jardín; admirar las vistas del parque que se pierde en la lejanía; comprender la grandeza militar de Francia a través de la victorias de Luis XIV que se narran en las bóvedas…

También es notable la capilla real, construida por Mansart en 1710, como un escenario grandioso donde se representaba los actos religiosos que el rey avalaba con su presencia desde la tribuna.

Los espacios privados: habitaciones de la familia real son de menor tamaño pero no exentas de un lujo desenfrenado.

Los jardines.

El parque fue diseñado por André Le Notre, que convirtió el bosque en una especie de arquitectura de planos geométricos, creando un modelo de jardín, copiado durante siglos después por todos los monarcas europeos. En estos jardines el Rey Sol daba sus fiestas cortesanas entre parterres geométricos, fuentes, cascadas, estatuas, cuevas y construcciones menores. Todo en este jardín responde a un plan simbólico y a esquema racionales de simetría y orden.

TRASCENDENCIA

El palacio de Versalles sirvió con creces para exaltar el inmenso poder del régimen absolutista y de la hegemonía de Francia en Europa. Versalles estableció una nueva concepción de urbanismo abierto, que está en contacto con la naturaleza, siendo el modelo a seguir por la arquitectura palaciega de toda Europa. En España se hizo sentir con fuerza en construcciones como el Palacio Real de Madrid, el Palacio de la Granja de Segovia o el Palacio de Aranjuez en Madrid.

En otros lugares destacan los intentos de réplicas con mayor o menor fortuna que levantaron, por ejemplo, Luis II de Baviera (el Herrenchiemsee) o el Maraja de Kapurtala.

AHORA CONTEMPLA ESTA PRESENTACIÓN EN SLIDE, QUE REFLEJA SÓLO UNA PARTE INSIGNIFICANTE DE LO QUE SE PUEDE VER EN ESTE EDIFICIO.