El Impresionismo ha sido el moviendo artístico más importante que ha surgido desde el Renacimiento porque a través de él se comenzó el proceso de revolución pictórica contemporánea, que dio paso a la trasformación radical de las vanguardias del siglo XX.

Se produce inmediatamente después del Realismo, en un espacio cronológico que iría aproximadamente entre los años 60 y 90 del siglo XIX y en un espacio geográfico que es Francia y, más concretamente, la ciudad de París.

Su contexto histórico.

Coyunturalmente es la Francia de finales del reinado de Napoleón III, de la guerra franco-prusiana de 1870, del fracaso en la Comuna de París (1871) y de la proclamación de la III República, que consolida definitivamente a la burguesía capitalista en el poder.

Desde el punto de vista estructural es la época del crecimiento del capitalismo y de la segunda revolución industrial; de la expansión de Europa por el mundo a través del reparto colonial; del desarrollo de las investigaciones científicas… En definitiva de un mundo cambiante del que el pintor no se puede sustraer.

Su contexto artístico.

En pintura reina el Academicismo, la norma estética dictada por la Academia de las artes. Los artistas sólo conseguían la aceptación y el prestigio a través de los Salones o Exposiciones Nacionales que fomentaba la administración y que primaba a aquellos artistas que se sometían a los criterios artísticos más conservadores. Todo aquel que fuera original o novedoso era rechazado y marginadazo del mercado del arte. Tan estrictos eran los criterios de selección que en la muestra de 1863 fueron rechazadas 4000 obras. Las protestas de los “rechazados” obligará al propio Napoleón III a pedir que se organizara una exposición con las obras de los artistas que el jurado no había admitido. A ésta se la denominó “Salón de los rechazados”, entre los que se encontraba Manet y algunos de los que años más tarde, en 1874, organizarán la primera exposición impresionista: Monet, Renoir , Degas yPissarro, entre otros.

La primera exposición impresionista de 1874 se organizó como alternativa democrática a la estructura autoritaria del Salón. Es un salón libre, donde no hay jurado ni recompensa, organizada por un grupo de amigos en el estudio del fotógrafo Nadar. En ella se pudo ver los caminos tomados por cada uno de los presentes durante los años 60 y 70. Es también donde se produce la famosa anécdota que da nombre a este grupo. Un crítico de arte ironizó con el título de uno de los cuadros de Monet, Impresión: sol naciente, para llamarles a todos despectivamente impresionistas. Ni ésta ni siguientes exposiciones tendrán buena acogida en esos años, habrá de ser a finales de siglo cuando tengan el reconocimiento del mercado del arte.

En definitiva, el movimiento impresionista no surge como algo preconcebido, es un conjunto de pintores que participan en exposiciones conjuntas (la primera en 1874 y la última en 1886)) y que, a veces, comparten talleres, influencias artísticas, ideas, marchantes o tertulias, pero que reúne a personalidades estilísticas muy diferentes. Les une a todos ellos su oposición a lo académico, pero, paradójicamente, también su ganas de ser reconocidos en la sociedad burguesa en la que viven y a la que no critican más que levemente. A finales de la década de los 80 se separan y cada cual evolucionará por su cuenta.

 

Para entender un poco más sobre su historia y del porqué del nombre “impresionistas” contempla este pequeño vídeo de Artehistoria.