John Singer Sargent (1856-1925) fue un pintor a caballo entre el siglo XIX y el siglo XX que, como otros de estos momentos, resulta difícil de etiquetar en un estilo concreto, ya que practicó distintos estilos a lo largo de su carrera pictórica. Del academicismo más puro al costumbrismo; del impresionismo cercano a Monet al realismo de denuncia social en otros. Su obra es extensa y variada. Pese a que los estudios más superficiales le suelen encajar en el retratismo institucional con el que tuvo notable éxito económico, él se rebela en muchos momentos de este encasillamiento e incluso al final de su vida se libera totalmente del mercado y pintará lo que realmente le apetezca.

Distingue las etapas que atraviesa viendo este vídeo que he preparado. Si quieres puedes activar la música que lo acompaña, El amor Brujo de Manuel de Falla.

John Singer Sargent es atípico hasta en su biografía. Nació en Florencia de padres norteamericanos acomodados. Entre Italia y Alemania pasó su infancia y tomó las primeras clases de pintura. En 1874 con 18 años llegó a París para seguir su formación pictórica. Carolus-Durán, su maestro, será decisivo para el desarrollo de su obra posterior puesto que potenció en él sus capacidades para el retrato y le inculcó el amor por lo español y, sobre todo, por su idolatrado Velázquez.

Otro elemento a tener en cuenta en este pintor es su curiosidad por todo tipo de culturas. Fue un viajero incansable. Aunque vivió en París y Londres, donde tuvo su residencia desde 1885, no paró de visitar repetidas veces Estados Unidos, Italia, España, Holanda, el norte de África, Egipto, Constantinopla..., de todos estos sitios sacó ideas y dejó constancia en su obra.

ETAPAS

1.- De 1874 a 1890. Son años de indefinición en su estilo y de costantes cambios, buscando la mejor manera de expresión y de triunfar en el mundo del arte.

- Formación con Carolus-Duran entre 1874-79. Participación en los concursos de la Academia.

- Todavía se puede considerar de formación los viajes que realiza a España en 1879 donde copió en el Museo del Prado las obras de Velázquez y tomó muchos apuntes de paisajes y tipos españoles (Jaleo). Al año siguentes, 1880, viajó a Holanda para conocer la obra de Hals. Estos dos viajes le encaminaron hacia la especialización en el retrato capaz de captar los rasgos del retratado pero también su hondura psicológica. De Velázquez también toma la luz y aspectos de la composición de escenas en interiores. En 1881 recorre Italia y se detiene una temporada en Venecia, su tercera gran influencia.

- A su vuelta pinta cuadros de gran tamaño y se decanta hacia el retrato. En el retrato que reliza de las hijas de la familia Boit (1882) muestra su especial tributo a Las Meninas. Su maestría empieza a reconocerse y recibe encargos para retratos individuales de algunas damas parisinas y londinenses. Es hacia 1883 cuando entabla relación con los Guatreau. Madame Gautreau, compatriota de Sargent, casada con un banquero y conocida en París por su elegancia y belleza, se convertirá en su musa en los meses siguientes. Con el fin de realizar para ella un retrato  que ensalzara aún más su coquetería, vivirá con el matrimonio y realizará numerosos estudios preparatorios para conseguir el retrato definitivo, el que presentará al Salón de 1884. El cuadro titulado Madame X causo un grandioso escándalo en su presentación. Todo el mundo reconoció a la retratada. La hipócrita sociedad parisina podía ver sin sonrojo desnudos de diosas pero no podía consentir en alguien reconocible una pose altanera, un escote muy insunuante, un  tirante caído que acentuaba el erotismo del cuadro..., que dos norteamericanos adveenidos soliviantaran a la sociedad bien. Tal fue el revuelo que se montó que el propio pintor retiró el cuadro de la muestra antes de que acabara. El banquero no quiso pagarlo y Madame Gautreau le pidió que lo destruyera. Sargent se negó a esto último y lo tendrá consigo hasta 1916, año en el que lo vendió, aunque sí repintó el cuadro y subió el tirante causante del escándalo.

- Tras este suceso, los encargos empiezan a escasear y Sargent decide trasladarse a Londres, donde algunos de sus retratos más formales de otras damas habían tenido exito. No obstante, tal vez como reacción contra el Salón, durante los años siguientes el pintor se sentirá atraído por el movimiento pictórico que reacciona contra el academicismo, el impresionismo. Son los años de acercamiento a Monet y Degas. Al primero, le visita en Giverny y pintando con él le copia su técnica ( Retrato de Monet pintando o Mujeres en la Barca); del segundo recoge la libertad de encuadre y composición como si tomara  una fotografía (Retrato de Robert Louis Stevenson y su esposa). Sin embargo, aunque realizará preciosos cuadros en estilo impresionista como Carnation Lily Lily Rose (1885) será sólo una fase que le durará hasta aproximadamente 1890.

2.- De 1890 a 1906. Son los años del éxito social y económico de Sargent. Continúa viajando, aprendiendo  y reflejando los paisajes y los tipos por donde pasa, pero su obra principal serán los numerosos encargos que recibe para retratar a los ricos aristócratas ingleses y norteamericanos. Toda la sociedad victoriana/eduardiana como la seudoaristocracia norteamericana quiere ser retratada por Sargent, porque éste sabe dar a sus cuadros un toque de idealización y elegancia a la manera de Van Dyck. Son tantos los encargos que lo difícil es no repetir la pose o los tonos, darle la originalidad que cada uno de los mecenas requiere. Sus obras mas sinificativas de esta etapa, a mi parecer, están entre los retratos femeninos, de los que destacaría la belleza del retrato de Lady Agnew de Lochnaw (1892). El éxito económico viene parejo con el reconocimiento oficial siendo nombrado académico en Nueva York y Londres.

En esta época también recibe los encargos murales de la Boston Public Library y del Museum of Fine Arts de la misma ciudad, que no rematará hasta 1919.

3.- De 1906 a 1914. Son los años en el que Sargent decide liberarse de la tiranía de la clientela. Posee fortuna y todavía la suficiente salud para seguir recorriendo mundo. Deja aparcado el retrato al óleo, salvo para amigos o compromisos, y se dedica casi exclusivamente a la acuarela. La felicidad del pintor se refleja en el colorido y la despreocupación de sus temas. Vuelven los paisajes naturles y de ciudades (Canales de Venecia) a la manera impresionista, pero con esta técnica aún más rápida que el óleo. Sus grupos humanos como el pintor se complacen de las cosas más sencillas de la vida (La siesta o Dolce far niente), sin presentir la tormenta que se avecina.

4.- De 1914 a 1925. La Primera Guerra Mundial golpeará duramente a la sociedad europea y especialmente a nuestro pintor, que comisionado para narrar las hazañas de la Guerra, contemplará en ella también las miserias. Se muestra conmocionado con la destrucción de las ciudades, pero fundamentalmente por los horrores cometidos sobre los seres humanos. Un grito de protesta contra la brutalidad de todas las guerras es su magnífico y gigantesco cuadro titulado Gaseados (1918). En estos cuadros abandona la idealización para contarnos con crudeza realista, como un nuevo Goya, "los desastres de la guerra".