Historia de la ciudad antes de Nabucodonosor II.

Babilonia, cuyo nombre significa la puerta de los dioses, era el centro de culto del dios Marduk. Fue fundada a mediados del III milenio a. C. y fue por mucho tiempo una oscura ciudad provincial. Bajo el dominio de Hammurabi (1792-1750 a. C.) se convirtió en la capital de la Mesopotamia Baja y Media y vino a sustituir a la ciudad de Ur como hegemónica de la zona. La primera dinastía de Babilonia terminó cuando los hititas saquearon la ciudad hacia el 1595 a. C. Aunque siguió siendo una ciudad santa de peregrinación para toda Mesopotamia, la inestabilidad de la zona y los asirios destruyeron la ciudad por completo hacia el año 689 a. C. Una nueva dinastía de reyes independientes logró deshacerse del yugo asirio y devolver a Babilonia su resplandor original e incluso crear un imperio comparable al de Asiria.

La nueva ciudad capital del imperio neobabilónico.

Nabucodonosor II ( 604-562 a. C.) fue quien más empeño puso en crear una urbe bellísima. Tal fue el resultado que entre las listas que los griegos elaboraban sobre las Maravillas del Mundo Antiguo, llegaron a estar incluidas en ellas los Jardines Colgantes y las murallas de la ciudad. Herodoto, que se cree que la visitó hacia el 460 a. de C. hizo una larga descripción de ella y llegó a afirmar " que supera en esplendor a toda ciudad del mundo". Veamos sus principales monumentos gracias a la labor de excavación y reconstrucción que hizo el arqueólogo alemán Robert Koldewey desde 1899 hasta 1917. Estos edificios son modelos de las características arquitectónicas mesopotámicas.

En primer plano la puerta de Isthar y el palacio, al fondo los templos y el zigurat.

El relato de Herodoto no era muy exagerado en cuanto a las fortificaciones. La ciudad interior conforma un rectángulo irregular con un perímetro de unos ocho kilómetros. Estaba dividida en dos partes por el río Éufrates. Sólo la parte oriental, en la que los arqueólogos alemanes concentraron su atención, excede algo en área a la Jorsabad de Sargón. La muralla era doble, con torres a intervalos de 20 metros. También poseía un foso navegable conectado con el río, que era atravesado por puentes frente a las seis puertas principales de la ciudad.

El principal acceso era por el Norte, una calle ancha o avenida procesional que llevaba a la puerta de Isthar. Esta puerta está reconstruida en el museo de Pérgamo en Berlín. Se trataba de una construcción que la componían cuatro torres y una gran cámara rectangular. Sus fachadas y las del camino procesional eran de ladrillo vidriado policromo unidos con mortero de betún y  adornado con relieves de leones, toros y animales míticos. El efecto de esos colores brillantes tuvo que ser muy llamativo, puesto que contrastaba con el omnipresente ladrillo de barro del resto de la ciudad.

Continuando por la gran calle hacia el sur se rodeaba el temenos del templo de Marduk y el  gran zigurat o E-temen-an-ki. Paradójicamente estos dos edificios son los que con menos seguridad pudieron reconstruir  los arqueólogos debido a que habían sido esquilmados por los ladrones de ladrillos.

El gran palacio de Nabucodonosor estaba situado al oeste de la puerta de Isthar. Estaba estructurado en torno a cuatro patios principales, recordando a los palacios asirios. Un edificio del ángulo noroeste, con sólidos almacenes abovedados, se ha tratado de identificar como emplazamiento de los jardines colgantes de la tradición griega. Estos jardines los construyó Nabucodonosor para que su esposa, hija de un rey medo, no echara de  menos el paisaje montañoso de su tierra natal.

La decadencia de la ciudad.

Babilonia fue incorporada al imperio persa en el siglo VI a.C., más tarde cayó en poder de Alejandro Magno y de sus sucesores y, por último, perdió su posición preeminente ante la ciudad griega de Seleucia, a orillas del Tigris.