La civilización romana ha sido clave para entender la historia de la humanidad. A través de ella nos ha llegado el pensamiento y los logros artísticos griegos, pero también el modelo de un Estado organizado y jurídico base de nuestro mundo occidental.

Veamos brevemente la evolución que la llevó de ser un pequeño pueblo de pastores y agricultores al Imperio más importante de la Antigüedad.

 

ETAPAS DE LA HISTORIA DE ROMA.

 

Del siglo VIII al VI a. C. La Roma Monárquica.

Es la etapa de formación de la civilización. Roma se funda según la leyenda el año 753 a. C. en una de las colinas del valle medio del río Tíber.

La Roma del siglo V a. C. La colinas del Palatino y el Capitolio

La ciudad controla las comunicaciones de la Italia central, pero no tiene peso específico en la zona, incluso es conquistada por los etruscos. La monarquía lucha por extender su influencia sobre los pueblos latinos del sur y defenderse de los belicosos pueblos de los Apeninos.

El centro de Italia y los pueblos más importantes en el siglo IV a. C

 

Del siglo V a finales del siglo I a. C. La Roma Republicana.

La nobleza romana derrocó a la monarquía y se sacudió el yugo etrusco, proclamando una República oligárquica. La Urbs creará un sistema de gobierno que le será muy útil los primeros siglos. El Estado está  gobernado por un conjunto diverso de magistrados (cargos públicos electos temporales), un Senado (compuesto por miembros vitalicios de las familias más ricas) y por un sistema de voto popular a través de comicios en los que vota la población encuadrada en tribus o centurias.

En esta época Roma se extiende por Italia: comienza dominando el Lacio y el centro de la península; para pasar a continuación a competir con pueblos culturalmente más poderosos, como son etruscos y griegos de la Magna Grecia (el sur).

En el siglo III a. C. su expansionismo le llevará a enfrentarse con el poder marítimo más importante del Mediterráneo Occidental, los cartagineses, a los que derrota en sucesivas guerras (guerras púnicas) obteniendo como recompensa las islas del Mediterráneo, la franja levantina de Hispania, y el Norte de África.

Desde mediados del siglo II hasta finales del siglo I a. C. Roma, convertida en un estado imperialista, irá conquistando territorios que lleven sus fronteras por el Norte hasta los ríos Rin y Danubio; por el sur hasta el desierto del Sahara; por el Oeste hasta el océano Atlántico; y por el Este hasta Mesopotamia y el desierto de Arabia. Tal basto territorio generará grandes fortunas y ambiciones y pondrá de manifiesto, por otro lado, que las instituciones republicanas son impotentes para controlarlo.

En amarillo la extensión de Roma antes de Augusto.

En verde las conquistas de Augusto. En rosa los reinos clientes.

El siglo I a. C. es el siglo de máxima expansión, pero a su vez de mayor inestabilidad interna. Se produce una contestación de los grupos no privilegiados al poder de la oligarquía y de los aliados italianos contra las imposiciones de la hegemónica Roma. Las luchas civiles por acceder al poder desangrarán Roma, pero paradójicamente la reforzarán. Es tiempo de grandes personajes en la Historia de Roma: Mario, Sila, Pompeyo, Cicerón, Julio César, Marco Antonio… El vencedor absoluto de este conflicto, será Octavio, sobrino del gran Julio César, que después de pacificar el Estado implantará el Imperio, una nueva forma de gobierno monárquica, sin atreverse a llamarla así.

 

Del siglo I al siglo V d. de C. La Roma Imperial.

El nuevo régimen impuesto por Octavio mantiene ficticiamente las instituciones republicanas, porque el poder reside en la figura del emperador.

- Durante los siglos I y II (el Alto Imperio) el gobierno imperial se mantiene fuerte y capaz de extenderse más allá de las fronteras naturales descritas. Aunque se suceden distintas familias en el poder y hay emperadores poco dignos, el aparato del Estado funciona y Roma vive su momento más álgido que se traduce en una etapa de esplendor artístico. Es el momento de las grandes construcciones en Roma y en las provincias. Emperadores como Trajano o Adriano gobiernan Roma con sabiduría.

- En el siglo III Roma entra en una crisis profunda motivada por varias causas internas de índole administrativo, económico y político, que están a punto de dar al traste con el Imperio.

- En el siglo IV (comienzo del Bajo Imperio) se recupera el poder imperial con Diocleciano que divide por primera vez el imperio para hacerlo gobernable. Se constata que el poder económico ha pasado de Roma a Constantinopla. Emperadores como Constantino son capaces todavía de mantener fuerte y unido al Imperio, pero el germen de la división y la decadencia está latente. Una nueva religión, el cristianismo, que había vivido en la clandestinidad durante siglos será convertida por Teodosio a finales de siglo en la única del Estado. Su intención es que ésta pueda ser el nexo de unidad que le falta a Roma.

La invasión por los pueblos germanos de las fronteras europeas en el siglo V desmoronará el Imperio, aunque perdurará su parte Oriental convertida en una nueva civilización: Bizancio.