El foro de las ciudades romanas era el centro orgánico y representativo en torno al cual se situaban templos, edificios públicos, pórticos y monumentos conmemorativos.

En esta presentación podemos ver basílicas, termas, curias, bibliotecas, mercados y arcos y columnas conmemorativas. Dejamos para un artículo especial los templos romanos.

La basílica.

Era el lugar de encuentro, de reuniones comerciales o donde se establecían los tribunales de justicia. El tipo era originario de la Grecia helenística. Su planta más difundida formaba un rectángulo con tres naves longitudinales, más ancha la central que las laterales. En el extremo se colocaba un ábside o exedra, que servía para tribuna de los magistrados. La luz entraba a través del desnivel existente entre la nave central y las colaterales. Los soportes eran columnas y la techumbre solía ser arquitrabada. Se abrían al foro por uno de sus lados, que estaba porticado.

El foro romano republicano y los nuevos foros imperiales tenían magníficas basílicas como la Julia, la Aemilia o la Ulpia, que recibían el nombre de las familias que sufragaron los gastos de construcción. Estas basílicas eran de gran tamaño y se adaptaban a la forma habitual que hemos descrito.

Reconstrucción de la plaza del foro romano republicano, flanquedo a la izquierda por la basílica Julia y a la derecha por la basílica Aemilia.

La última gran basílica levantada en este espacio central de Roma fue la que comenzó el emperador Majencio y terminó  su rival Constantino en el siglo IV d. C. (306-312 d. C.).Esta obra ya se puede decir que responde a un modelo claramente distinto, que anuncia las novedades constructivas del arte bizantino:

  • Exterior sobrio de ladrillo, que contrasta con el rico interior de mármoles y mosaicos.
  • Uso del hormigón para crear altas bóvedas de aristas para la nave central y bóvedas de cañón para las laterales.
  • Gran espacio interno que descansa tan sólo en cuatro pilares.

Interior de la Basílica de Majencio. Al fondo la exedra con la estatua de Constantino.

La curia.

Era el edificio donde se reunía el Senado. La que se levanta en el foro republicano es la conocida como curia Julia que sustituyó a la Hostilia. Es una estructura simple en hormigón y ladrillo, con pequeñas gradas en tres de sus lados para que tomaran asiento sobre sus sillas los senadores.

Las bibliotecas.

No era un edificio corriente por sí mismo. En Roma se levantaron dos, una griega y otra latina, en el complejo del foro de Trajano. Estas salas medían 30 metros de longitud y tenían dos niveles de columnas en su interior, formando pórticos, bajo los que se abrían los nichos armarios donde se guardaban  los pergaminos. Grandes ventanales se abrían a la altura de los techos para dotar de iluminación natural al interior. Para cubrir el edificio se recurrió al sistema de bóvedas de arista que ya se utilizaba en las termas.

Biblioteca de Trajano en su foro. Reconstrucción de James E. Packer.

Mercados o macellum.

Los foros habían tenido la función en los orígenes de ser la plaza de mercado de comestibles descubierta. Con el tiempo esta actividad fue reunida en edificios con patios centrales y tiendas  (tabernae) a su alrededor y  alejada de los lugares centrales, amortizándose los espacios que ocupaba para otros edificios como las basílicas.

De los primitivos mercados de tiendas de Roma queda el recuerdo del macellum cercano al foro republicano.  En el mismo foro de Trajano también se proyectó crear un complejo de tiendas y pasadizos, a modo de "gran centro comercial". Aprovechando la pendiente de la colina del Quirinal y siguiendo un arco en semicírculo de seis niveles se abrieron huecos no muy profundos destinados a tiendas. Los mercados de Trajano fueron construidos en hormigón y ladrillo contrastando con el lujo del mármol de la plaza. Las tiendas daban a la exedra del foro y a una calle cubierta con bóvedas de arista, conocida como Vía Biberatica. En este complejo se abrían establecimientos comerciales y servicios administrativos del Estado que fijaban los precios y los impuestos sobre la actividad.

Mercados de Trajano. Escalonados desde el Quirinal hasta el foro.

Las termas.

Eran los edificios destinados al recreo y aseo personal de los ciudadanos pudientes. No solían encontrarse en el foro porque ocupaban una superficie considerable que era difícil encontrar en las zonas centrales y porque necesitaban un aporte de agua continuo, por lo que su ubicación atendía esencialmente a estos dos requisitos.

En las pequeñas ciudades provinciales lo básico era una gran pila para el agua caliente (caldarium o laconium) y otra para el agua fría (frigidarium), pero en la ciudad de Roma las termas adquirieron un tamaño colosal. Las salas se multiplicaban añadiéndose a los anteriores  los baños templados (tepidarium), la piscina al aire libre (natatio), amplios vestuarios (apoditherium) e instalaciones destinas a masajes, salas de ejercicios físicos (palestra), bibliotecas, pequeños teatros y parques con peristilos. Su planta buscaba la disposición simétrica de las salas en torno al eje de los baños principales. En la construcción se emplea el hormigón y el ladrillo, pero se recubre interiormente con un lujo de materiales y obras artísticas escultóricas y pictóricas que bien podríamos hablar que constituían auténticos museos. Las techumbres estaban hechas con argamasa necesariamente por la humedad. También habían de ser abovedadas para alcanzar una mayor altura y amplitud.

Termas de Caracalla. Reconstrucción.

Las termas se convirtieron en el símbolo de la grandeza de los emperadores que las mandaban construir. Las primeras en destacar por su tamaño fueron las de Nerón y Tito que las levantaron en el siglo I d. C. Las de Trajano del año 104 d. C. alcanzaban unas dimensiones de 310 metros de largo por  225 de ancho. Las de Caracalla (216 d. C.) las superaron ampliamente con unas medidas de 410 por 380 mts, todavía conservan espectaculares ruinas. Las de Diocleciano (298-306 d. C.) incluso todavía se alzan en parte transformadas por Miguel Ángel y Vanvitelli en la iglesia de Santa María de los Ángeles.

Termas de Diocleciano. Hoy en día Iglesia de Santa María de los Ángeles.

Los edificios conmemorativos. Arcos y columnas.

Los foros también son lugares ideales para levantar edificios conmemorativos en honor a los emperadores victoriosos.

Los más antiguos fueron las columnas rostratas, que se erigieron ya desde tiempos de la republica para celebrar las victorias navales. Recibían este nombre porque estaban decorados con las rostras o proas de navíos enemigos.

El primero en levantar un arco en el foro fue Octavio Augusto, aunque éste no se conserva. Sí perviven el de Septimio Severo en frente de la Curia y el de Tito en las cercanías. Éstos son representativos de los arcos más típicos de tres y un vano respectivamente. Por lo demás constaban de una parte maciza a modo de pilares muy decorada con elementos arquitectónicos (columnas, semicolumnas, ventanas ciegas, entablamentos, frontones...) y escultóricos (relieves de las hazañas militares y estatua ecuestre o en carro del vencedor sobre el ático). Se han conservado en muchos arcos los relieves, pero en ningún caso las estatuas de bronce que los coronaban.

Arco de Septimio Severo y base de la columna de Trajano.

Las columnas conmemorativas volvieron a ser puestas de moda por Trajano en el siglo II d. C. para recordar su conquista de la Dacia, aunque esta vez con la novedad de ser huecas y estar decoradas de arriba a abajo con un relieve continuo.