El templo era el edificio que más  importancia tenía para la ciudad romana: hermoseaba  los foros  y tenía una función religiosa-política de dar culto a sus divinidades protectoras y, en época imperial, al soberano. En esta presentación haremos un repaso por los principales templos romanos a través de la evolución histórica y tipológica.

El templo de origen etrusco.

El templo romano hereda del etrusco el alto podium sobre el que se sitúa, la escalinata única frontal por la que se accede y el profundo pórtico que da paso a la cella. El templo que perpetúa este modelo en Roma es el de la Triada Capitolina,  dedicado a Júpiter, Juno y Minerva, que  data del tiempo en que los Tarquinios reinaban en Roma. Su disposición es tripartita: Júpiter ocupaba la capilla central, Juno y Minerva las capillas laterales. El templo fue restaurado en tiempo de Sila a consecuencia de un incendio; pero aunque se utilizaron materiales más preciosos para su reconstrucción (el mármol reemplazó a la piedra y a la madera), el plan primitivo fue escrupulosamente respetado. Del templo sólo quedan los cimientos que se pueden ver en el Museo Capitolino.

Templo reconstruido de Júpiter Óptimo en el Capitolio.

Los templos y santuarios republicanos.

En los foros construidos en la ciudad de Roma durante la etapa republicana se levantaron templos muy antiguos que siglos después fueron remozados. Hay tres zonas interesantes por la concentración de templos de esta etapa.

  • En el Campo de Marte, los templos del Largo Argentaria.  que se levantaron entre los siglos II y II a. C. Este conjunto de templos ya ha sido estudiado en otro artículo.
  • En el Foro central republicano se levantaron templos desde el siglo VI a. C., aunque lo que queda de ellos son reconstrucciones muy posteriores que en parte han transformado su estructura original. Destaca un edificio irregular que no llega a ser un templo exactamente, la Regia, templo dedicado a los dioses-espírutu de la Antigua Roma y lugar de trabajo del Pontífex Maximum. Entre distintos modelos  de templos más tradicionales señalamos el dedicado a Saturno, el de los Dióscuros y el de la Concordia. También se encontraba allí el primer templo circular que se edificó en Roma, el de Vesta.

Foro republicano con los templos de Saturno, de Vespasiano y de la Concordia. Por encima el de la Triada Capitolina.

  • En el Foro Boario, quedan en muy buen estado dos templos ejemplo de los dos modelos circular (Hercules Victor) y rectangular (Fortuna Viril).

Del siglo I a. C. son también los espectaculares santuarios de Tívoli, Terracina y Palestrina, que ya vimos en otro artículo.

Los templos imperiales.

Con Octavio Augusto, se consolida el modelo que mantiene el podium y la escalinata frontal, pero que insiste más en el embellecimiento externo del edificio (uso de mármol y orden corintio) a la manera helenística. El culto al emperador convierte a su templo en el centro-eje de los foros nuevos que se levantan en la ciudad y en las ciudades provinciales (véase el de la Maisson Carree en Nimes o el del foro de Barcelona).

Templo de Mars UItior y Divo Augusto en el Foro de Augusto. Roma.

En tiempos de Adriano (s. II) hay un nuevo impulso constructivo templario.  El antiguo Panteón levantado por Agripa en el siglo I, un templo rectangular es reconstruido aprovechando su pórtico rectangular octástilo que sirve de vestíbulo a una magnífica construcción rotonda de ladrillo y hormigón. Primitivamente estos materiales innobles estaban recubiertos con placas de mármol. Una cúpula de 43, 20 metros corona un espacio diáfano de 43,20 metros creando uno de los espacios esféricos más impresionantes que se hayan construido. Un óculo central ilumina mágicamente el interior dando la sensación de que la cúpula está flotando sobre nuestras cabezas. Se conserva la decoración de mármoles de colores.

Cúpula. La luz y los casetones crean el efecto mágico.

La bóveda de cañón es utilizada por primera vez en un templo también en época de Adriano con la construcción del templo dual de Venus y Roma (finalizado a mediados del siglo II y restaurado por Majencio a comienzos del siglo IV). Este templo fue el más grande levantado en Roma con 145 metros de largo. Dos ábsides contiguos y pequeñas capillas laterales para dioses menores.

Sección del ábside del templo de Venus y Roma. Cubierta de bóveda con casetones.