El pintor holandés Piet Mondrian (1872-1944) es uno de los máximos exponentes de la abstracción. Su estilo es denominado  Neoplasticismo y, como veremos, es muy fácil de reconocer. Lo que no sabe todo el mundo es que Mondrian deambuló durante más de dos décadas buscando una forma expresiva adecuada para sus ideas hasta que dio con su estilo, del que no se apartó en los últimos 25 años de su vida. Todo un recorrido que podemos ver en este artículo y en la presentación inferior.

Se formó en la última década del siglo XIX en  la tradición del impresionismo tardío y del paisajismo holandés. Sus temas fueron diques, molinos, bosques y ríos. Con el comienzo del siglo XX se aventuró por caminos más personales y vanguardistas, se dejó influir por Van Gogh y por el  postimpresionismo puntillista, el fauvismo y el expresionismo, sin sentirse a gusto en ninguna de estas vanguardias. Fruto de esa mezcal de estilos es este molino del año 1908 en donde se ve el color fauvista y la pincelada de su compatriota.

Molino a la luz del sol. 1908.

Desde 1909 sus cuadros se van simplificando aún más. En esta Vista desde las dunas, se puede decir, que casi perdemos la referencia del paisaje y que al artista sólo le interesa representar el color, las formas y las líneas.

Vista desde las dunas. 1909.

En 1911  asiste a una exposición sobre cubismo que se celebró en Amsterdam. Este estilo supone un descubrimiento transformador puesto que la simplicidad de este estilo encaja con sus pensamientos sobre un arte que sintetice el equilibrio entre lo individual y lo universal. Estas ideas ya venían cuajando en su mente desde su ingreso en 1909 en la Sociedad Teosófica de Holanda. La teosofía era un movimiento místico-filosófico fundado por Madame Blavatsky a mediados del siglo XIX que propugnaba la unión con la divinidad, la existencia de una única verdad a la que el hombre puede acceder si es capaz de superar la barrera del individualismo para alcanzar la armonía universal. El tríptico Evolución (1910-11) es buen trasunto de este pensamiento esotérico que impregna la obra de Mondrian en estos momentos y a lo largo del resto de su carrera. La mujer de la izquierda con las formas rojas detrás simboliza la pasión terrenal. En el centro el alma, con una luz blanca tras ella y los ojos bien abiertos, como signo de iluminación. En la figura de la derecha se produce la unión con la divinidad, que se manifiesta a través de la estrella dorada.

Evolución, 1910-11. Museo Municipal de La Haya.

Entre 1911 y 1914 viajará varias veces a París y buscará a través del cubismo analítico de Picasso y Braque la esencia de la realidad, el orden que subyace en la naturaleza. Sin embargo, sus bodegones y estudios de figuras y de paisajes no parecen ir hacia ninguna parte hasta que comprende que entre esas líneas que conforman los objetos hay una trama que constituyen su esencia. En sus cuadros de árboles vemos esa evolución desmaterializadora, pero que todavía reconoce el objeto de la naturaleza.

El cubismo analítico le sirve para dar el paso necesario hacia la abstracción, que es donde encuentra lo universal. En su aprendizaje de la abstracción va entendiendo que el objeto es algo transitorio y que lo eterno es el conjunto de líneas verticales y horizontales que lo compone. El cuadro que tenemos debajo, de 1913, ya nos anuncia el estilo geométrico de Mondrian, aunque todavía no ha llegado a conclusiones definitivas respecto al uso de las líneas curvas o de los colores.

Composición nº 3. 1913.

En 1914, debido al comienzo de la Primera Guerra Mundial, regresa a Holanda. Se lleva consigo la idea de que su estilo está en la abstracción. Durante los años siguientes reflexionará sobre su estilo,  el mundo y el arte. En 1917, en plena barbarie de la Guerra, se suma a la iniciativa de fundar en la ciudad holandesa de Leyden el movimiento del neoplasticismo o De Stijl (El Estilo). Piet Mondrian será uno de sus principales teóricos y animadores durante los siguientes años a través de la revista publicada con ese nombre. También integraban este grupo  pintores como Theo Van Doesburg, Vilmos Húszar y Bart van der Leck; el poeta Anthony Kok; el escultor G. Vantangerloo y los arquitectos Jan Wils, J. J. P. Oud y Robert vant Hoff. Todos ellos estaban muy influidos por las doctrinas teosóficas y creían que el hombre podía alcanzar unos principios universales que, superando las barreras clásicas entre los diferentes lenguajes artísticos,  podían aplicarse tanto a la pintura como a la arquitectura, a la escultura o al diseño. Sostenían, en contraposición a la irracionalidad proclamada ese mismo año por el dadaísmo, que la razón humana era capaz de conseguirlos.

Portada de la primera revista de Stijl. 1917.

Los principios programáticos de De Stijl se estructuran en distintos manifiestos publicados desde 1918 en esta revista.

  • El punto de partida no puede ser más utópico en un mundo en Guerra: el arte ha de propugnar una nueva armonía universal. La misión del arte debe ser actuar sobre la sociedad creando un lenguaje racional que haga posible una nueva vida.
  • Por eso el arte debe ser nuevo (neoplasticismo = nueva plástica) y abandonar toda referencia a la naturaleza. La obra no debe surgir de la imitación, sino de sus propias leyes internas. Esta idea lleva inevitablemente a la abstracción.
  • La pintura debe eliminar la curva, heredera de la confusión del espíritu barroco, y limitarse exclusivamente a representar líneas verticales y horizontales, que al cruzarse en ángulos rectos, sugieran la idea de equilibrio y reposo.
  • La pincelada debe ser eliminada para crear superficies planas de colores puros primarios (rojo, azul y amarillo) y otras de no-color (blanco, negro y gris).

Composición de damero en colores oscuros. 1919. Es un tanteo fallido en busca de esos principios universales.

Los años entre 1917 y 1921 son de unidad entre estos artistas y de indagación personal de cada uno de ellos en los "principios universales". Sin embargo, la historia se encarga de ir desvelando la utopía sobre la que se basa todo el neoplasticismo. La irracionalidad vuelve a surgir en las nuevas doctrinas totalitarias -comunismo, fascismo y nazismo- que se consolidan en  Europa y el fantasma de la guerra vuelve a aparecer. Por otro lado, en De Stijl surgen las disidencias entre los artistas, algunos se cansan de la abstracción y vuelven a la figuración; mientras que otros introducen en su obra elementos extraños: la diagonal (Van Doesborug) y la curva (Vantangerloo). Mondrian considera estos cambios como una traición y decide abandonar el grupo en 1925.

Mondrian ya ha madurado y definido su estilo a partir de 1921, que ya en poco variará en los siguientes años. Ha Suprimido todo aquello que pueda recordar a tridimensionalidad y se queda con formas geométricas planas (rectángulos y cuadrados), con gruesas  líneas negras que los separan, que acogen masas de color blanco, negro, gris y de los colores primarios (rojo, azul y amarillo). Un juego de combinaciones y de líneas como el vídeo que tenéis debajo nos puede dar a entender la posibilidad de variaciones sobre el mismo tema de su pintura.

En los primeros años predominan los rectángulos de colores primarios, pero según avanza la década de los veinte y, sobre todo, en los años treinta tomará protagonismo el color blanco y la línea negra. El formato romboidal se hace frecuente a partir de 1925, aunque sin concederle a la diagonal el protagonismo en el interior del cuadro que reclamaba De Doesburg.

Composición con rojo, amarillo, azul y negro. 1921.

En los años 30 el espacio para los planos blancos adquiere más protagonismo en contacto  con la obra de otros pintores como Ben Nicholson. Este será quien le invite trasladar su estudio de Paris a Londres (1938-40) ante la amenaza de la Guerra que azotará a Europa (podéis ver un artículo de esta etapa en este enlace).  Allí realiza cuadros de gran formato y comienza las composiciones de pequeños cuadraditos entre paralelas que luego caracterizará su etapa final en Nueva York (1941-44).

Composición con negro y rojo. 1936.

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, Mondrian se marcha a Nueva York. El dinamismo de esta ciudad y la música festiva de los ambientes que frecuenta en el barrio de Broadway le llevaron a crear obras más dinámicas y alegres. Las líneas negras son remplazadas por líneas de colores o tiras de papel coloreado. Pequeños cuadraditos de colores básicos sobre las líneas crean efectos sincopados, como ritmos musicales. De hecho uno de los cuadros más famosos de esta época en vez de llamarse Composición, como los anteriores, se titula Broadway Boogie-woogie, en honor al baile de moda. Para que descubras esta música y como este estilo puede ser aplicado hasta en el ocio de nuestros días te reservo una sorpresa. He enlazado la imagen de abajo con un juego de adictivos comecocos que utiliza como escenario, además de este cuadro, la música del Boogie-woogie. Puedes acceder pinchando aquí o sobre la imagen del cuadro.

Brodway Boogie-woogie. 1943.

En 1944 moría el pintor, pero no su trascendencia. Sus teorías sobre la abstracción y la simplicidad influyeron y siguen influyendo profundamente en la arquitectura, el diseño industrial y las artes gráficas.

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