Los tapices salen de los baúles y vuelven a lucirse con todo su esplendor en estos días. Parece como si distintas instituciones culturales europeas se hubieran puesto de acuerdo  para brindarnos a la vez un conjunto de exposiciones que tienen como tema central los tapices flamencos del Renacimiento.  En el mes de Junio coincidirán al menos cinco  muestras de de gran importa en las ciudades de Mantua, París, Guadalajara, Lérida y Madrid. Además de las colecciones permanentes de tapices que se exhibe en la Real Armería del Palacio de Oriente de Madrid y en  la Seo de Zaragoza.

Detalle del tapiz de la Seu Vella de Lérida. Muerte del hijo de David y Betsabé, Bruselas. Pincha sobre la imagen para ver con más detalle el trabajo de liza.

La importancia del tapiz en el siglo XVI.

Coleccionar tapices en la Europa Renacentista era un símbolo de buen gusto, de prestigio social  y de riqueza. Todos los soberanos y aristócratas los encargaban y los atesoraban.

El tapiz era un objeto de lujo sólo al alcance unos pocos. Se confeccionaban con hilos de seda, lana, plata y oro, materiales muy costosos y exclusivos que procedían de distintas partes del mundo. También su proceso de fabricación  era oneroso, ya que precisaba de expertos artesanos liceros y cartones o modelos hechos por pintores famosos. Los talleres más prestigiosos eran los de Flandes (Bruselas, Oudenaarde, Malinas, Brujas o Tournai), para los que trabajaban afamados pintores flamencos (Bernard Van Orley, Jan Vermeyen y Pieter Coecke van Aelst) e italianos (Julio Romano). Dado el tamaño de las obras, que a veces podían medir más de 5 metros de altura, sólo era posible exhibirlos en lugares y ocasiones especiales. La calidad artística una vez restaurados y limpiados deslumbra.

Willem de Pannemaker. Escudo imperial de Carlos V  con fondo vegetal, 1540-1555. Bruselas.

La historiografía del arte desde el siglo XVIII nos ha condicionado sobre el concepto que tenemos sobre los tapices, desde entonces se relegó a estas artes suntuarias a una categoría secundaria por detrás de las artes figurativas "mayores", escultura y pintura. Sin embargo, hoy descubrimos que su relevancia fue mayor en los siglos XV y XVI de lo que podíamos pensar. Por un lado, sus tamaños permitían al príncipe de la Edad Moderna desarrollar programas iconográficos complejos con la  magnificencia que requería. Por otro, su fácil  transportabilidad les hacía los iconos más útiles de trasladar allí donde marcharan las cortes itinerantes de la época. Carlos I de España y V de Alemania, uno de los hombres más viajeros de su tiempo,  hizo buen uso de ellos y encargó notables piezas. La nobleza también encargó numerosos  tapices para decorar palacios e iglesias.

Los temas que se representaban podían ser religiosos, históricos, mitológicos y alegóricos. Si el encargo provenía de un monarca el mensaje siempre tenía un doble sentido político, contribuyendo a formar una imagen dinástica, del estado o del soberano. Así los ciclos de Alejandro Magno representaban al forjador de un extensísimo imperio de la Antigüedad al igual que lo hizo Carlos V. Las representaciones de la Historia de Escipión el Africano hacían alusión a la nueva hazaña de Carlos V tomando Túnez, la sucesora de Cartago...

Detalle de la batalla de Zama. Ciclo de la Conquista de Cartago por Escipión el Africano.

El taller tapicero de Willem de Pannemaker.

El taller de los Pannemaker fue uno de los más prestigiosos de Flandes. Esta familia trabajó desde Bruselas para los papas y las casas reales europeas durante todo el siglo XVI, siendo sus principales mecenas los Habsburgo. Era apreciado por la fidelidad  con la que el paño se adaptaba al dibujo y por la exquisitez del color y de sus brillos. La calidad final de su labor era superior, por lo que dominaron el mercado europeo hasta la década de 1570, cuando entró en competencia con los Gobelinos franceses.

Willen de Pannemaker. Mujer y ángel del Apocalipsis. Bruselas.

Willen de Pannemaker es el tejedor o licero más cotizado, aunque realmente hay pocos datos biográficos de él. Se sabe que estuvo en activo entre1535 y 1578 y que el Emperador Carlos V le encargó la realización de la famosa serie de tapices sobre la Conquista de Túnez (1548-54), que se conserva en la Real Armería del Palacio de Oriente de Madrid. También que trabajó para Felipe II y la otra rama de los Austrias y para los principales príncipes italianos como los Gonzaga y los Grandes de España como los Medinacelli.

La Revista de las tropas en Barcelona (Segundo paño de la serie La conquista de Túnez).Willem de Pannemaker, tapicero; Jan Cornelisz Vermeyen, pintor; Pieter Coecke van Aelst I, pintor. 532 x 715 cm., hacia 1554. Madrid, Patrimonio Nacional, Palacio Real.

Las marcas de denominación de origen de la ciudad de Bruselas y del ducado de Brabante, obligatorias desde 1544, y su monograma de tapicero figuran en las esquinas inferiores, derecha e izquierda respectivamente, de muchas de sus obras.

Las exposiciones que ya están en marcha.

Hay cuatro exposiciones con importantes tapices que ahora mismo se pueden visitar a lo largo de toda Europa y una, en el Museo del Prado, que está a punto de abrirse:

  • En Mantua lleva mostrándose desde el 14 de marzo y hasta el 27 de Junio una gran exposición en el Palacio del Te de 34 tapices renacentistas  que pertenecieron a la familia Gonzaga. En la muestra se puede contemplar, entre otros, la serie de los "Puttini" del taller de Pannemaker. Véase  Gli arazzi del Gonzaga nel Rinascimento. (Reportaje del Corriere de la Sera).

Willen de Pannemaker. "Puttini", La Vendimia. Bruselas.

  • En París se expone en la Galería de los Gobelinos de París desde el 14  de abril hasta el próximo 4 de julio "Tesoros de la Corona de España. Tapices flamencos en el Siglo de Oro". La exhibición presenta más de una veintena de tapices de la colección de los Habsburgo españoles realizados desde finales del siglo XV y a lo largo del XVI.

Virgen con niño. Bruselas.

  • En Guadalajara,  en el Palacio del Infantado, se exhiben desde el 26 de marzo al 6 de junio cuatro tapices procedentes de la Colegiata de Pastrana, recientemente restaurados en el Taller de Wit de Malinas (Bélgica). Fueron elaborados en Tournai y  pertenecieron a la familia de los Mendoza hasta que fueron donados por éstos a la colegiata de Pastrana en el siglo XVII.  Es una serie que narra las conquistas del rey Alfonso V de Portugal en el Norte de África en concreto Contienen escenas de la conquista de Arzila y Tánger (1471). La excepcionalidad de los paños radica en su antigüedad (entre 1471-75), en su calidad técnica y en las dimensiones, que alcanzan aproximadamente los 11 metros de ancho por 4 de alto.

Detalle que presenta a Alfonso V asaltando la ciudad de Arzila. Tournai, 1475.

  • La exposición de la Seu Vella de Lérida muestra desde el 6 de mayo hasta el 3 de octubre 17 tapices flamencos renacentistas que pertenecieron al Cabildo de la Catedral y que estaban dispersos. Destaca el ciclo de la Historia de David y Betsabé.

La exposición "Los amores de Mercurio y Herse" del Museo del Prado.

El Museo del Prado exhibirá del 2 de junio al 26 de septiembre, por primera vez tras su dispersión en 1909, los ocho tapices de la magnífica serie encargada por Juan de La Cerda, IV Duque de Medinaceli, a Willem de Pannemaker en 1570, siguiendo grabados de Gian Jacopo Caraglio.

Avance de la exposición Los amores de Mercurio y Herse. Una tapicería rica de Willem de Pannemaker, con comentarios de sus comisarias, Concha Herrero Carretero, Conservadora de Tapices de Patrimonio Nacional, y Leticia Azcue Brea, Jefe de Conservación de Escultura y Artes Decorativas del Museo Nacional del Prado.

Actualmente, los tapices están distribuidos entre la colección particular Fundación Casa Ducal de Medinaceli, el Metropolitan of Art de Nueva York y el Museo del  Prado -con dos paños de esta serie cada uno-, y las colecciones particulares Casa de Alba y Duques de Cardona, en las que se conservan los dos restantes. La serie ha sido restaurada y limpiada en colaboración con la Real Fábrica de Tapices de Madrid, con lo que se podrán contemplar prácticamente en su esplendor original.

Willen de Pannemaker. La cámara nupcial de Herse. Bruselas, 1570. Metropolitam Museum.

Cécrope, rey de Ática, tenía tres hijas; Aglauro, Herse y Pandroso. Mercurio, sobrevolando Atenas se fijó en estas jóvenes atenienses, sobre todo en Herse que, al destacar por su belleza, dejó al dios prendado. Aglauro, que era muy avariciosa, se ofrece como celestina para conseguirle a Mercurio el amor de su hermana Herse a cambio de oro. Mientras tanto, la diosa Atenea que desde el Olimpo contempla la escena, enamorada del dios mensajero y celosa de Herse, manda a la Envidia para que colme a Aglauro con su veneno. Ésta sueña con las bodas de su hermana con el dios y presa de la envidia, decide impedir el encuentro entre ellos. Mercurio como castigo convierte a Aglauro en piedra.

Willen de Pannemaker. Detalle de La cámara nupcial de Herse. Hermes se presenta ante Herse. Bruselas, 1570. Metropolitam Museum.