Una amiga colombiana me puso tras la pista de Armando Villegas, un pintor colombiano-peruano que no es muy conocido en España, pero que indudablemente tiene una trayectoria que merece la pena analizar porque su obra es el mejor resumen de la historia de la pintura colombiana de los últimos 60 años. Gracias Patricia.

Armando Villlegas. El gran caballero.

NOTAS BIOGRÁFICAS Y GALARDONES.

Armando Villegas nació en 1926 en Ancash en Pomabamba (Perú), su primera patria. Pero desde 1951 ha residido y trabajado en Bogotá, siéndole concedida la nacionalidad colombiana en 1993.

Estudió Artes Plásticas en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Lima, donde se licenció. Continuó sus estudios de postgrado en la Universidad Nacional de Colombia, especializándose en “Pintura Mural”.

Es pintor incansable y sumamente prolífico, lo que sumado a su larga vida, hace incontable el número de obras realizadas, los salones expositivos nacionales e internacionales en los que ha participado y los premios recibidos. Por no ser tedioso destaco su primera exposición individual realizada en 1953 y las medallas de honor que ha recibido de sus dos países.

Su vida ha estado volcada a la práctica artística, pero también a su labor docente. Él da un valor muy especial a esta tarea ya que considera que el pintor además de poseer un mundo interior rico debe conocer la técnica y los caminos por los que han transitado otros artistas antes. Fue profesor de la Universidad de los Andes del año 1958 al 64. Luego, durante el 65 y 66, estuvo en la Pontificia Javeriana. Y del 73 al 2000 perteneció a la Universidad Nacional. A lo que hay que añadir que en 1986 fue nombrado director de la Escuela de Bellas Artes de Bogotá.

Armando Villegas. El taller, 2008.

Su contribución a la divulgación del arte también ha sido muy importante. No concibe un arte elitista, sino un arte cercano que se nutre de las esencias populares. Es de destacar en este sentido su participación en los primeros programas de la televisión colombiana de comienzos de los sesenta, así como su labor como promotor y sostenedor de museos como el Museo de Arte Contemporáneo Bolivariano, de Santa Marta, Colombia.

ETAPAS Y OBRAS.

La obra de Villegas es larga, completa y, cómo todos los grandes genios, inclasificable en un único estilo. En su carrera pictórica conviven estilos opuestos, que él convierte en complementarios: la abstracción y la figuración; la modernidad y la tradición; la vanguardia y las raíces culturales. Según sus propias palabras:

El artista permanentemente debe estar en la búsqueda de distintas posibilidades para recrear su imaginación. Con los pies siempre puestos en el terruño, con los ojos y la mentalidad abierta para percibir todos los influjos que vienen, inmerso en esas raíces profundas que son la sustentación para quien siempre está activo en el campo de la generación de hechos pictóricos...”.

Armando Villegas. Obras de distintas épocas en su taller, de la página web del artista.

Es, por tanto, un artista de rica y diversa expresividad que no obedece más que a los impulsos de su genio. Aún así vamos a intentar clasificar su obra en etapas.

Formación hasta 1953

Sus primeros trabajos estuvieron en la línea del muralismo mejicano. Precisamente el motivo de su llegada a Colombia fue estudiar esta corriente con Ignacio Gómez Jaramillo. El muralismo no fue más que un periodo episódico de juventud. Escenas de campesinos donde ya se muestra como dominador del dibujo y del color.

La abstracción 1953-73

Su verdadero despertar expresivo vino con al abstracción. Se le considera uno de los pioneros de esta corriente en Colombia. Pertenece a un grupo de pintores -Eduardo Ramírez Villamizar, Enrique Grau, Alejandro Obregón y Guillermo Wiedemann-, que en los años 50 decidieron romper con la pintura académica que se venía haciendo en este país. Por su parte, él tuvo el asombroso atrevimiento de concursar por primera vez con un cuadro abstracto en el Salón Nacional de Artistas, Azul violeta verde luz. Eso fue en 1958 y obtuvo con el mismo el segundo puesto, el primero fue para Fernando Botero.

Armando Villegas. Azul violeta verde luz, 1958.

Su obra abstracta surge de sus raíces quechuas y de la obra de artistas universales como Paul Klee. Sus composiciones tienen que ver con la geometría o “tocapu” que se utilizaba para la decoración de los tejidos incaicos, pero también con el colorido y la expresión lúdica e infantil del suizo. Predominan las formas geométricas de colores planos combinados a manera de signos, aunque a lo largo de estos veinte años cambió varias veces su forma expresiva.

Armando Villegas. Sin título, 1954.

Otra característica de su abstracción es la elaboración matérica de sus obras. La textura es algo que le obsesiona y que le acerca a su otro oficio, el de escultor. Su estilo no es minimalista, sus abstracciones están muy trabajadas hasta obtener una apariencia envejecida y mágica. Tanto es así que alguien ha sugerido que sus pinturas son para que las perciban los ciegos.

En la siguiente presentación de Slide podemos ver algunas de sus obras abstractas de sus distintas etapas.

Slide Album: Villegas. Abstracción
Slide Album: Villegas. Abstracción

 

El realismo fantástico 1973-2001

En 1973 decidió retomar la figuración. Se marcó como objetivo recuperar la tradición o, mejor dicho, recrear un mundo épico imaginado o, como se ha calificado uniéndole a la corriente literaria de Gabriel García Márquez, un realismo fantástico.

Armando Villegas. Príncipe gris,  1979.

Sus personajes, llamados genéricamente guerreros, son seres de fábula aparentemente repetidos, pero siempre distintos que nos desafían con su mirada altiva. Algunos son conquistadores, otros caballeros incas, la mayoría retratos imaginarios con coraza y yelmo de los que asoman un universo de seres: penachos de plumas, lagartos, colibríes, serpientes aladas, rostros, ramajes… Caprichos oníricos que pueden recordar no sólo la mitología prehispánica, sino también un mundo irracional que entronca con pintores como El Bosco o Arcimboldo.

Descubre los guerreros de Villegas en este Slide.

El color es otro elemento magistral de estos cuadros, capaz de crear ambientes por sus estridencias (rojo, verde, dorado) o por sus colores terruños (ocre-lozas).

Otro rasgo característico de Villegas es también la forma de trabajar. En este video podemos ver cómo resuelve una obra a velocidad acelerada.

Desde 2001 a nuestros días.

Desde 2001 Villegas combina los retratos fantásticos con otras preocupaciones escultóricas y abstractas.

Con materiales de reciclado (madera, trapo, chatarra, tubos de óleo, maletín de pinturas…) ha elaborado cientos de figuritas o piezas menores, algunos de los cuales recuerdan totems precolombinos.

La vuelta a la abstracción ha recuperado sus raíces primitivas con más fuerza.

Armando Villegas. Arriba. Gran sol  y  cuatro estaciones, 2003 y El ángel de los peregrinos, madera policromada.

Abajo. Maletín con signos mágicos, 2005

Sobre la obra del artista

Su página web.

En Colarte.