Sobre las fachadas Norte, Sur y Este del baptisterio románico de San Juan de Florencia se abren tres puertas de bronce magníficamente labradas. Ellas reflejan la evolución de la figuración y del concepto de la perspectiva durante casi un siglo y medio (de 1330 a 1452), el paso en Italia del Gótico al Renacimiento.

La puerta Sur de Andrea Pisano (1330-1336).

Es la puerta más antigua (1330-36), modelada en cera por Andrea Pisano y fundida por el veneciano Leonardo D´Avanzo. El encargo fue hecho por el gremio de importadores de lana, que era el responsable de la decoración artística del edificio, que pretendieron superar las puertas de bronce del baptisterio de la catedral de Pisa.

Consta de 28 cuarterones que ilustran los veinte relieves superiores la vida de san Juan Bautista, patrono de la ciudad, y los 8 inferiores las virtudes teologales y cardinales. Las escenas se leen de arriba a abajo y de izquierda a derecha.

Las escenas están enmarcadas en  cuadrifolias góticas, pero con una modernidad que premoniza el Renacimiento. Andrea Pisano no utilizó posturas afectadas ni los drapeados para los fondos propios del estilo gótico imperante y, en cambio, organizó un espacio sobrio, destinado a individualizar a los personajes. A pesar del linealismo gótico de las figuras y de los ropajes, el estilo narrativo se centra en lo esencial, sin caer nunca en el apasionamiento. Se inspiró en gran medida en las novedades paisajísticas y de los volúmenes de la pintura de su maestro Giotto, por lo que se puede decir que fue el primero en traducir la lección "expresionista" del pintor a la obra en relieve; pero también en los relieves clasicistas de los púlpitos toscanos que realizaron  Nicola y Giovanni Pisano. El marco de la puerta se debe a Vittorio (1462), uno de los hijos y discípulos de Lorenzo Ghiberti.

Andrea Pisano. Salomé pide a Herodes la cabeza del Bautista.

En este cuarterón se representa a Salomé ejecutando una danza fascinante tras la cual solicitará a Herodes la cabeza de San Juan Bautista. Pisano no dramatiza este momento tan trascendente, todo es calma y mesura: un músico toca un instrumento; y los comensales no apartan su mirada de la bailarina, cuya danza hipnótica se sugiere por medio de gestos sólo insinuados.

La puerta norte de Lorenzo Ghiberti (1403-1422).

La realización de la segunda puerta del baptisterio estuvo precedida por un concurso artístico entre los mejores artistas de la época y en el que participaron Ghiberti, Brunelleschi, della Quercia, Lamberti y otros. El tema fue El sacrificio de Isaac tomando como dimensiones y formato las cuadrifolias de la puerta de Pisano. De los proyectos presentados se conservan los de Ghiberti y Brunelleschi. Los jueces de la comisión dieron el encargo al primero haciendo prevalecer la elegancia del desnudo y el efecto pictórico frente al realismo del segundo. También fue determinante para el triunfo un nuevo método de trabajo que permitía realizar el fondo del relieve y las figuras de una sola pieza ahorrando costes. Aún así se tardó veinte años en realizar el conjunto contando Ghiberti con un taller donde trabajaron como discípulos Donatello o Ucello.

El sacrificio de Isaac según Brunelleschi y Ghiberti. Museo del Bargello.

La puerta consta de 28 paneles en cuadrifolias, como la puerta sur. Los 20 cuarterones superiores narran episodios del Nuevo Testamento, desde la Anunciación al Pentecostés. Los 8 inferiores representan a los cuatro evangelistas y a los padres de la Iglesia. En la imagen de abajo puedes ver el conjunto con la mención de los temas.

Las figuras revelan todavía una sensibilidad gótica en la perfección de los contornos, pero también manifiestan una gran fidelidad y realismo a la naturaleza en el modelado de los cuerpos y en los gestos. Las primeras escenas, como La Anunciación, recuerdan los de Pisano en la curvatura de los cuervos y el desinterés por crear la ilusión de profundidad espacial. Después, y a medida que el trabajo del artista se prolonga en el tiempo, se observa una atención creciente por las reglas de la perspectiva central, que acababan de ser descubiertas, como podemos apreciar en el cuarterón que representa a Cristo niño entre los doctores de la Ley.

En esta misma escena podemos el fino trabajo de modelado volumétrico de los cuerpos bajo los ropajes y escorzos interesantísimos que centran la composición y crean profundidad. La expresión también está trabajada: los sabios sacerdotes reunidos ante el niño son presa del desconcierto y el asombro. Aún más expresivo y, sobre todo, dinámico es el relieve de Cristo expulsando del templo de Jerusalén acambistas y comerciantes. La sensación de movimiento es total gracias a la atrevida composición y a la disposición del denso grupo de figuras interrelacionadas.

La puerta Este o puerta del Paraíso de Lorenzo Ghiberti (1425-1452).

Es la obra maestra de Ghiberti a la que le dedicó veintisiete años de su vida. El nombre de Puerta del Paraíso se debe a un comentario de Miguel Ángel que consideró que era digna de la entrada a los cielos. Se representan en cada panel varios episodios del Antiguo Testamento que le habían sido sugeridos por el humanista Leonardo Bruni. En la siguiente presentación puedes ver con detenimiento y amplitud las escenas. Os recomiendo que la abráis a pantalla completa para deleitaros con los detalles.

El artista trabajó con gran libertad en este encargo, lo que le permitió despegarse definitivamente de resabios góticos y ahondar en los nuevos conceptos del Renacimiento escultórico del Quattrocento.

  • El formato. Los 28 cuadrilóbulos medievales fueron reemplazados por 10 amplios paneles de forma rectangular, que le permitieron crear escenas más pictóricas.
  • Exaltación del genio y autovaloración del artista. Alrededor de los paneles creó unos listones que contienen figuras de profetas y sibilas en pequeñas hornacinas, alternándolas con 24 medallones con cabecitas de artistas contemporáneos suyos. entre los bustos está su propio autorretrato y el de su hijo Vittorio, que colaboró realizando las jambas con motivos animales y vegetales.

La historia de Moisés.

  • Inspiración de las figuras en modelos clásicos. Hasta los más mínimos detalles se aprecia que tras sus relieves está el deseo de emular o de superar la escultura grecorromana. En el panel del Paraíso terrenal Dios Padre es un fornido Júpiter; Adán nos recuerda a un kuros;  y Eva es una bellísima Venus. Las figuras son proporcionadas, idealizadas y de posturas y expresión variadas.

Historia de Adán y Eva. Detalle.

  • Técnica del relieve. Como ya se hizo en Roma en mármol, Ghiberti utiliza la distinta profundidad del relieve en bronce para crear efectos de claridad compositiva: altorrelieves sobresalientes para resaltar en primer plano escenas cercanas y bajorrelieves, e incluso grabados, para las más lejanas. Con ello consigue además crear el efecto pictórico, tan difícil de conseguir en este medio.
  • La perspectiva. Lo que más impresiona es el virtuosismo con el que el paisaje y los elementos arquitectónicos sugieren profundidad espacial. Están representados según las reglas de la perspectiva, que descubrió Brunelleschi y que Ghiberti aplica al relieve.

Historia de Salomón y la reina de Saba. Detalle.