En uno de los palacios más emblemáticos de Florencia se encuentra una de las joyas del Quattocento que más me ha impactado este verano. Me estoy refiriendo al palacio Medici-Ricardi y, en concreto, a la capilla que hay en su interior donde se representa la Cabalgata de los Reyes Magos de Benozzo Gozzoli.  El palacio como edificio merece un artículo aparte, así que en éste sólo nos centraremos  en los poéticos frescos  de esta pequeña estancia. Tengo que decir que por una de esas extrañas casualidades de la vida tuve el privilegio de poder visitarla solo, sin más visitantes, y, por tanto, de apreciar con sosiego y muy de cerca esta impresionante obra. Os dejo una presentación con imágenes de cierta calidad para que disfrutéis del mismo goce que tuve yo y debajo unos comentarios para entender mejor la obra. Recomiendo ver la presentación en pantalla completa.

La capilla se encuentra en el piso principal del palacio y fue pintada entre 1459/60, al poco de finalizar las obras del edificio. Su planta original era cuadrada con un apéndice para el ábside donde se encuentra el altar. Sin embargo, en el siglo XVII una de las esquinas fue  modificada por unas reformas llevadas a cabo por los Ricardi, nuevos dueños del edificio, para dar cabida a una escalera. El fresco de esa pared quedó partido en dos perjudicando el efecto de conjunto.

Las pinturas ocupan la totalidad de las paredes y están orientadas hacia el ábside donde hoy en día hay una copia  del cuadro de la Adoración del Niño Jesús de Filippo Lippi. El episodio desarrollado en tres de sus muros es La Cabalgata o Cortejo de los Reyes Magos camino de Belén y en los muros del ábside además se representa La Anunciación a los Pastores del Nacimiento de Cristo y la Adoración de los ángeles.

Características estilísticas de Benozzo Gozzoli. (Florencia,1420- Pistoia, 1497).

  • Gozzoli fue discípulo de Fra Angelico y colaboró con él en los frescos que pintó éste en el Vaticano (1448). Luego se independizó y trabajó como maestro en Montefalco, San Giminiano, Florencia y Pisa.
  • Combina el lenguaje pictórico del Quattrocento de la Toscana con el estilo  flamenco e internacional del siglo XV, pudiendo ser considerado un artista de transición  entre el Gótico y el Renacimiento.
  • Busca crear prototipos de belleza idealizada, pero al mismo tiempo es capaz de hacer retratos muy realistas y detallados a la manera flamenca.

Escorzos y prototipos de belleza y elegancia. Los pajes de Gaspar.

  • Le interesa la profundidad inmediata, la que provoca el escorzo de un caballo o de un personaje que descabalga, pero en cambio no aplica la perspectiva geométrica en sus paisajes.
  • Sus obras son dinámicas y de un tratamiento muy libre del color.

La inspiración. La Adoración de los Magos de Gentile da Fabriano, 1423.

La obra de Gozzoli tiene un notable precedente, la tabla al temple de  La Adoración de los Magos de Gentile da Fabriano. Esta obra se puede admirar en los Uffizi, pero  se realizó para la capilla familiar de los Strozzi en la iglesia de la Santa Trinità. Los  Strozzi eran una de las familias más ricas de Florencia en ese momento y con ese cuadro quisieron manifestar expresamente el poder de su dinastía. Para ello, impusieron al artista que utilizara en la obra tanto los materiales más caros (dorados con relieves de plata), como que se incluyeran una gran cantidad de personajes, miembros familiares o clientes, y de animales exóticos (guepardos, dromedarios, monos) relacionados con el lujo cortesano.

La Adoración de los Magos de Gentile da Fabriano, 1423.

El estilo es típico del gótico internacional, aunando las novedades florentinas de Giotto con la elegancia y la calidad del detalle sienés.

Los frescos. La iconografía.

La competencia que existía entre los Medici con los Strozzi hizo inevitable que los primeros quisieran tener una obra mejor.

La obra,  por tanto, tiene dos lecturas temáticas: la propiamente religiosa narrando un momento del nacimiento de Cristo y la puramente política de exaltación del poder de una familia florentina. De hecho en esta capilla, que no era de acceso público, sin embargo se recibía a los representantes de las firmas comerciales y a los gobernantes extranjeros con los que trataban los Medici. A todo esto hay que añadir una tercera lectura, puesto que el paisaje fantástico que aparece de fondo al cortejo también merece un análisis.

La cabalgata y el episodio del Concilio ecuménico de Ferrara/Florencia.

El tema religioso de los Reyes Magos no es más que el pretexto para representar la que tal vez fuera hasta ese momento una de las mayores jugadas políticas que protagonizaron los Medici en la primera mitad del siglo XV. En los primeros meses del año 1439 Florencia acogió el acontecimiento religioso y político más importante del siglo XV: el concilio ecuménico para la reunificación de la Iglesia católica con la Iglesia ortodoxa, separadas desde hacía cuatro siglos. El concilio se había inaugurado en Ferrara en 1438 y no había logrado ningún resultado. Los griegos habían llegado dirigidos por el patriarca de Constantinopla José II y por el mismo emperador Juan VIII Paleólogo. Tras el fracaso de Ferrara, los Medici actuaron de anfitriones y solicitaron su continuación en Florencia, donde la ciudad correría con todos los gastos de la delegación bizantina. La realidad es que este acuerdo era el intento desesperado del emperador bizantino de obtener ayuda de Occidente en vista del asedio que sufría la ciudad del Cuerno de Oro a manos de los turcos, que finalmente caería en 1453.

El rey Baltasar con los rasgos del emperador Juan VIII Paleólogo.

El anciano rey que representa a Gaspar y que monta sobre una mula blanca podría tratarse del retrato del patriarca José; mientras que el rey Baltasar sería el emperador bizantino. Las esferas del escudo de los Médicis que engalanan los arreos del rey más joven, Melchor, hacen suponer que  podría tratarse de un retrato idealizado de Lorenzo el Magnífico. Aunque sólo tenía once años cuando se pintó el fresco, se le consideraba ya el futuro cabeza de la familia, y la saga había depositado en él todas sus esperanzas.

El cortejo de Melchor. La familia Medici y sus clientes e invitados más notables.

Detrás o delante de cada rey hay un séquito de personajes. Detrás del idealizado Lorenzo marchan su padre Piero el Gotoso, su tío Giovanni y su abuelo Cosme el Viejo. A ellos les siguen dos de los dignatarios italianos más importantes del momento: Segismundo Malatesta y Galeazzo María Sforza, señores de Rímini y de Milán y Pavía respectivamente. También aparecen los bustos realistas del joven Lorenzo y de su hermano pequeño Giuliano tocados con un gorro rojo, junto con filósofos como Marsilio Fizino y el mismo Gozzoli, que mira hacia el espectador y se identifica con un rótulo en el sombrero.

Gozzoli en el centro mirándonos entre humanistas, hombres de fe y filósofos.

En una tercera fila se reconocen dignatarios bizantinos (de barba larga) que podrían ser los retratos de los humanistas  Jorge Gemisto Pleton y Juan Argyropoulos, el de Isidoro metropolitano de Kiev y de Moscú, ... en la siguiente fila con una gorro rojo con una cinta dorada el todavía cardenal Ena Silvio Piccolomini, futuro Papa Pio II.

Las hermanas de Lorenzo y Giuliano - Nannina, Blanca y María- aparecen a caballo  vestidas como jóvenes pajes rubias.

El paisaje de estilo gótico tardío es riquísimo en detalles como castillos, animales, escenas de caza y vegetación variada. Probablemente está inspirado en  tapices flamencos e intenta  recrear un Oriente imaginario, impregnado de los colores de la campiña toscana. La variedad de la vegetación recrea decenas de especies. El cortejo serpentea por una colina de naturaleza abrupta donde algún cazador va en pos de su presa.