En este artículo analizaré las características de las artes figurativas bizantinas a lo largo de sus mil años de historia. Completaré el post con un esquema de las obras más interesantes realizadas en distintos medios plásticos: los relieves en marfil; la pintura sobre tabla, pared y pergamino; y el mosaico. A través de este esquema enlazaré con "links" todos aquellos artículos que vayan apareciendo en el blog relacionados con este tema para una fácil localización. Otros enlaces como una introducción histórica o el estudio de la arquitectura pinchando sobre los "links" correspondientes.

También puedes contemplar más imágenes en la presentación de ppt (debajo) que me sirve para explicar mis clases de arte en esta materia.

Características de las artes figurativas bizantinas a través de San Apolinar Nuovo en Rávena.

A través del conjunto de mosaicos de la basílica de San Apolinar Nuovo en Rávena podemos ir desgranando las principales características de la figuración bizantina.

La calidad y la superficie de mosaico que contiene este edificio es suficientemente significativa como para sacar las principales ideas de este estilo durante la primera Edad de Oro. Conserva decorados los muros de la nave central, aunque haya perdido los del ábside, destruido por un terremoto en el siglo VIII, y probablemente los de las naves laterales. Pero además, la iglesia tiene una peculiaridad que le hace muy interesante para ver la evolución de la plástica a lo largo del siglo VI. Fue construida y decorada según la tradición paleocristiana-romana a comienzos del siglo VI, bajo el rey ostrogodo Teodorico, y  redecorada en parte hacia el 560, bajo el reinado del emperador bizantino Justiniano.

Nave central de San Apolinar Nuovo, lado de la derecha. Procesión de los Santos.

  • La iconografía. La basílica conserva sobre los muros de la nave mayor  tres conjuntos temáticos superpuestos en tres franjas:

Muro izquierdo de la nave central de San Apolinar Nuovo. Procesión de Vírgenes mártires y los Reyes Magos ante la Teothokos.

  1. - En la franja superior, sobre las ventanas, tenemos 26 paneles rectangulares (13 a cada lado) con escenas de la vida de Cristo y de la Pasión y Resurrección. Separándoles hay un mosaico repetido de dos palomas protegidas por una cruz, que son un clara alusión simbólica paleocristiana. Son seguramente los mosaicos más antiguos. Muestran un estilo y una iconografía todavía muy romanista por diversas razones:
  • Muestran a un Cristo glorioso y vencedor de la muerte que recuerda a la iconografía de sepulcros como el de Junio Basso, puesto que en ninguna de las escenas se incluyen momentos dolorosos de la Pasión y de  la Resurrección de Cristo. Es significativo que no aparezca la Crucifixión, aunque sí los milagros, sus enseñanzas y los momentos de la Pasión nada sangrientos.
  • Algunas escenas se inspiran en otros mosaicos de Rávena como la escena en la que Cristo separa las ovejas de las cabras (simbolismo del Juicio Final) que recuerda  al Buen Pastor del Mausoleo de Gala Placidia. La última Cena es una representación de un banquete romano en triclinios, seguramente inspirado por el Codex Purpureus de Rossana del 550. Cristo porta una túnica púrpura como la que distinguía a los emperadores.

Milagro de los panes y de los peces.

  • Se ve la mano de al menos dos artistas y de dos visiones muy distintas de Cristo (ved la presentación de abajo). Las escenas de la pared izquierda muestran a un Cristo joven y sin barba (Cristo como joven Apolo), mientras que los de la pared de la derecha muestran a un hombre maduro con barba (Cristo siriaco). Los de la derecha son artísticamente superiores, aunque ambos son plenos de color y de movimiento. En ambos se intenta ubicar la escena en un paisaje. Posiblemente el halo con la cruz alrededor de la cabeza de Cristo que aparece en cada escena es una adición de época católica.

  1. - La banda de en medio, a la altura de las ventanas, es ocupada por 36 figuras de profetas y santos de pie (18  a cada lado) sin identificación definida llevando rollos de pergamino o libros. Cada uno tiene edades, rasgos y actitudes naturales diferentes, lo que nos refleja todavía un intento por individualizar a los personajes.

  1. - En el friso inferior, sobre los arcos, asistimos a dos procesiones, una en cada lado, de mártires masculinos (26) y femeninos (22) que portan ofrendas ante Jesucristo y la Virgen entronizados respectivamente. Encabezan la procesión de las vírgenes los tres Reyes Magos y la de los santos San Martino, segundo titular de la basílica. Las dos comitivas parten de dos referencias  arquitectónicas reales: el Palacio de Teodorico en Rávena y el puerto de Classe. Estas dos representaciones geográficas y el Cristo entronizado se realizaron en época del rey ostrogodo Teodorico (primer cuarto del siglo VI); mientras que las procesiones y la virgen entronizada, que son las imágenes más conocidas, se pueden datar cincuenta años después, en época de Justiniano (hacia el 560). Posiblemente estos últimos mosaicos sustituyeron a otros existentes de aquella época al reconvertirse la iglesia del culto arriano al católico. Por lo menos algo así debió suceder con los personajes de la  corte de Teodorico que aparecían representados entre las columnas del palacio y que fueron sustituidos por cortinas o fondos neutros,. Podemos ver restos de las manos de estas figuras antiguas asomando misteriosamente proyectadas sobre algunas columnas (ver abajo).

  • Los modelos de Cristo y la Virgen que se representan en esta franja son los que terminan imponiéndose en Bizancio. Cristo aparece bendiciendo y tiene un aspecto semita con larga melena y barba partida. Es la imagen que conoceremos como Pantocrátor. La Virgen se muestra con el manto sobre la cabeza y sirviendo de trono a su hijo, que está sentado sobre sus rodillas también bendiciendo. A este tipo de virgen, pasado el tiempo, la conoceremos como Teothokos.

Cristo bendiciendo de San Apolinar Nuovo, Rávena, 525.

  • Cuidado con las restauraciones. Los tres reyes magos son lo más sorprendente de la escena no sólo por representar al rey Baltasar de raza blanca, lo cual es normal hasta el siglo XV, sino también por ciertos detalles que no encajan en la figuración bizantina. A mediados del siglo XIX (1852) la parte superior del mosaico fue rehecha por el restaurador romano Felice Kibel, que les dotó a los Reyes de expresividad en su mirada, vista lateral y de unos ridículos gorros frigios. A este restaurador se deben otras desgraciadas interpretaciones en el mismo conjunto como la escena de Las bodas de Caná, donde en lugar de realizar la transformación del agua en vino en unas vasijas, reprodujo una serie de capachos y a un joven de perfil rompiendo con la regla de la frontalidad de las otras figuras del resto ciclo. También  los ángeles y el Cristo Redentor sufrieron la discrecionalidad de Kibel, én concreto, a este último le añadió arbitrariamente un cetro.

  • La figuración bizantina se caracteriza, en general, por el alejamiento de la realidad y de la perfección técnica. Hay que tener en cuenta que arranca, como la paleocristiana, de la decadencia técnica a la que llegó la plástica durante el Bajo Imperio y del reparo que siempre tuvo la iglesia cristiana oriental de representar a los personajes divinos por prevención de ser acusados de idolatría. Por ambas razones la imagen se convirtió en un estereotipo y en un símbolo, donde lo que interesaba, por tanto, no era la belleza idealizada ni el detalle, sino transmitir un mensaje religioso comprensible. Aún así el colorido y la espiritualidad que transmiten estas figuras son impresionantes.

  • Escena oferente áulica. No se quiere representar con realismo a personajes concretos, sino arquetipos de santos y santas, que aparecen identificados por una leyenda sobre sus cabezas. Al artista no le importa repetir sus rostros y vestidos. Las santas van vestidas con coloridos vestidos y joyas a la manera de princesas bizantinas y los hombres lucen todavía túnicas y togas a la manera romana. Parece que asistiéramos a una ceremonia pagana de entronización de un emperador ante la corte.

  • El espacio simbólico. Ya no hay una sola referencia espacial al lugar donde se desarrolla la acción. Hombres y mujeres deambulan, o más bien flotan, sobre un éter (el paraíso) mezcla de una pradera verde y un fondo dorado, que simboliza la presencia divina en la escena. Palmas y coronas simbolizan el martirio de los oferentes y las flores blancas la pureza de su sacrificio.

  • Los elementos que definen la representación arcaica o primitiva aparecen sin ningún recato: disposición de los cuerpos absolutamente frontal; rigidez; planitud de las figuras; desproporción estilizada; miradas inexpresivas y fijas; isocefalia; jerarquía de tamaño;

La escultura bizantina.

Es escasa y casi toda es obra en marfil de pequeño formato. Estas son algunas de sus obras más importantes:

  • Dípticos consulares e imperiales como el Barberini o el de la personificación de Roma y Constantinopla (s. VI).
  • La cátedra del obispo Maximiano (s. VI).
  • Tríptico de Harbaville (s. X).

San Miguel arcángel, placa de marfil s. VI.

La pintura bizantina.

  • La pintura mural al fresco es escasa antes del siglo XIV y es propia de iglesias de monasterios rurales o de la última Edad de Oro.
  • La pintura sobre tabla (icono) representa  imágenes de Cristo, la Virgen, los ángeles y los santos, que se situaban en la iconostasis. La mayoría son obras de los últimos siglos de Bizancio o de creación eslava.
  • La pintura miniada de libros como Biblias, salterios y evangelarios. Se conservan bastantes, algunos del siglo VI como el Génesis de Viena y los Evangelarios de Rossano y Florencia, aunque la mayoría son de apartir de los siglos XI y XII.

Icono. Virgen Hodigitria.

El mosaico bizantino.

Es el medio más utilizado para decorar las iglesias. En Constantinopla se perdieron muchos de los hechos antes de las guerras iconoclastas y después con la conversión de las iglesias en mezquitas. Los mejores conjuntos son:

  • De la primera Edad de oro los de Rávena (s. VI): San Apolinar Nuovo, San Apolinar in Classe y San Vital, donde se encuentran los famosos retratos de Justiniano rodeado de su corte y Teodoro con sus damas.

San Vital de Rávena, s. VI.

  • En la segunda edad de oro sobresalen los de Santa Sofía en Constantinopla (desde el siglo IX a XII); los de Dafni y Hosios Lukas (s. X y XI) en Grecia; los de Santa Sofía de Kiev (s. XI); los de San Marcos de Venecia (ss. XI a XIII); y los de Sicilia (ss. XI y XII) como los de la Capilla Palatina de Palermo y los de las catedrales de Cefalú y Monreale.

Capilla Palatina de Palermo, siglo XIII.

  • En la tercera edad, bajo los Paleólogos, los mosaicos se hacen más escasos.