El Neoclasicismo fue el estilo dominante en el arte occidental desde mediados del siglo XVIII hasta 1820. Desde entonces cedió ante el arrollador avance revolucionario del romanticismo, cálido y colorista, sensible y poético. Sin embargo, perduró, de alguna manera, a través de las enseñanzas académicas hasta comienzos del siglo XX.

Neoclasicismo e Ilustración.

El Neoclasicismo nació como reacción contra el hedonismo y la frivolidad del rococó. Su impulso inicial no vino de la mano de los artistas sino de los filósofos, los representantes de la Ilustración en Francia. Hombres como Diderot y Voltaire protestaron contra el relajamiento moral del estilo rococó y, por asociación, contra el régimen que lo había engendrado. Reclamaban un arte racional, moral y con principios. Pedían un arte dirigido por la razón y no por el sentimiento, en el que la perfección técnica dominara sobre la improvisación y la imaginación.

David. La cólera de Aquiles, 1819. Kimbell Art museum. Texas.

Neoclasicismo y Antigüedad clásica.

Las normas que el artista ilustrado siguió las encontró en el espíritu de Grecia y de Roma. Los descubrimientos arqueológicos del siglo, como las redescubiertas Herculano (desde 1738), Pompeya (desde 1748) y Paestum, revelan una serie de obras que fueron aceptadas por las Academias como modelos y normas que toda creación artística debía de cumplir. Aún así, las pinturas tardaron en ser estudiadas y divulgadas. Sí que se poseían desde "siempre" las bellas esculturas, atesoradas por los coleccionistas y dibujadas por los pintores como ejercicio académico. Por esta razón, podemos decir sin ningún género de duda que éstas fueron más decisivas en la creación de la pintura neoclásica. También se sacralizó el Renacimiento, como otro periodo en el que había que ver la continuidad del arte supremo del clasicismo. Algunos pintores del Barroco no son desdeñados (Poussin, Lorena, Carracci...) porque supieron mantener las esencias clásicas en medio de la corriente imperante.

Templo de Hera en Paestum, por Antonio Joli, un preneoclásico italiano.

Wincklemann y Mengs, teóricos y precursores.

La semilla de este resurgimiento se plantó en Roma. Johann Wincklemann (1717-1768), un erudito alemán que trabajaba para el cardenal Alessandro Albani, un acaudalado coleccionista de antigüedades, sentó las bases teóricas en sus libros. Sus escritos proclamaban la superioridad del arte griego e invitaba a los pintores a "mojar su pincel en el intelecto". Estas ideas fueron secundadas por Anton Mengs (1728-1779), también afincado en Roma. Mengs pintó un fresco sobre el tema de Apolo y las Musas en el Parnaso (1760-61) en la bóveda de una sala nueva de la residencia Albani. Aunque a ojos del observador moderno pueda parecer insípido, el fresco fue notablemente influyente a la hora de promover el neoclasicismo al encontrarse en uno de los salones más visitados por todos aquellos viajeros que emprendía el Gran Tour por Italia. A diferencia de lo que se venía haciendo en los últimos150 años la imagen reflejaba una escena que aspiraba a la armonía y a la serenidad, alejada de perspectivas atrevidas, escorzos violentos o situaciones morbosas.

Mengs, Anton Raphael. Apolo y las Musas en el monte Parnaso. Villa Albani, Roma, 1761.

Características artísticas del neoclasicismo pictórico.

Al año siguiente Mengs publica su libro Reflexiones sobre la belleza y el gusto en la pintura (1762), donde expresará las ideas esenciales que deben inspirar esta manifestación atística. Del mismo se pueden extraer las siguientes características que definen el neoclasicismo pictórico:

  • La principal fuente de inspiración del artista debía ser la naturaleza, pero como esta es imperfecta se debía escogerse de ella lo mejor, sin dar cabida a la fealdad o a la imperfección. Las obras, pues, debían ser  realistas, pero idealizadas. Los personajes debían desarrollar musculaturas perfectas y proporciones canónicas, semejantes a las de las esculturas clásicas griegas. Los escenarios arquitectónicos debían recrear el pasado clásico de forma veraz. Los paisajes naturales habían de ser bellos y tranquilos.
  • Falta de expresividad. Los sentimientos no debían ser mostrados o si se mostraran debían ser contenidos y fríos. Cuando había que aportar pasión a la escena, algunos pintores utilizarán recursos teatrales, gesticulaciones grandilocuentes con los brazos, que todos entendían como parte del mensaje trascendente con el que se quería ennoblecer la escena. Pero, la mayor parte de las veces, los rostros adoptaban una actitud contenida e impasible, no importando cuán intenso fuese el sentimiento que podía dominar en el tema, puesto que así conservaban esa belleza ideal, sin que el dolor o la alegría deformara sus rasgos.

Pelagio Palagi, Los deposorios de Amor y Psique, 1808

  • Las composiciones eran concebidas de forma geométrica, equilibrada y estática. Cuando en un grupo había que establecer una relación de movimiento, resultaba mesurado y con posturas muy estudiadas. No hay temas anecdóticos que distraigan del motivo principal. Todo acontece en primer plano trasmitiendo rápidamente y sin duda el mensaje.
  • La luz era clara y fría, ya que si se adoptaran tonos dorados se introduciría en la obra una sensualidad que se rechazaba en la estética neoclásica. No se renuncia al claroscuro, que sigue utilizándose por algunos autores, porque la luz intensa dirigida permitía aclarar aún más la prioridad compositiva, dejando en penumbra lo más secundario.
  • Técnicamente, la factura era impecable; es decir, la superficie del cuadro parecía esmaltada porque difícilmente se apreciaban las pinceladas.
  • Predomina el dibujo, la forma, sobre el color. Los colores son pálidos, convencionales, y el dibujo es el objetivo prioritario del pintor. Contornos bien definidos, bellas líneas y cuidado del detalle... buscando una semejanza con la escultura.

Todo ello daba como resultado una estética distante del espectador.

Ribera. Juan Antonio. Cincinato abandona el arado para dictar leyes a Roma, 1806. Museo del Prado.

Características temáticas.

Las principales fuentes de inspiración para los artistas neoclásicos fueron:

  • En primer lugar, la Antigüedad clásica, los temas de historia y de literatura- mitología.  Una de las críticas más recurrentes de los filósofos ilustrados era que la visión que se tenía durante el Rococó del mundo clásico giraba en torno a fantasías eróticas y diosas desnudas. Ahora, sin renunciar al desnudo, se pondría en primer lugar la virtud, la moralidad o la heroicidad de la escena. Normalmente el tema escogido era una alegoría para tener en cuenta en el presente, por lo que a la función narrativa del hecho había que añadirle una intención moralizante.

Regnault, Jean Baptiste. El genio de Francia entre la Libertad y la Muerte, 1795.

  1. Los dioses mitológicos ahora son virtuosos ahora son virtuosos y se alzan imponentes por encima de los mortales. Los héroes aparecen victoriosos en el momento más trascendente de su hazaña.
  2. Los personajes históricos son ecuánimes, pacientes, sobrios y abnegados. Son ejemplos morales de conducta a seguir como Sócrates, los Horacios o Cincinato. Son los "nuevos santos y mártires" que ofrecen patrones de vida morales alejados de la corrupción, el lujo, el egoísmo o la lujuria.

Angelika Kauffmann. Cornelia, la madre de los Graco, presenta a sus hijos comos sus tesoros, 1785. Virginia Museum of Fine Arts, Richmond.

  1. Jacques-Louis David o Ingres hicieron coetáneo el carácter heroico del pasado de Roma con la Revolución francesa. Con Napoleón Bonaparte la pintura se convirtió en un arte al servicio de la propaganda del Imperio y del emperador.

Ingres, Auguste-Dominique (1780-1867).  Retrato de Napoleón en el trono imperial, 1806 (Musée de l'Armée, Paris).

  • El segundo género en importancia que se practica es el del retrato. Se busca la captación sicológica del retratado, aunque mostrándole muy idealizado. Poses y escenarios muy estudiados que pretenden trasmitir elegancia y serenidad. Hay pintores especializados en esta temática que consiguen un gran éxito social como François Gerard en la Francia del primer tercio de siglo.

Gérard. Retrato de madame Recamier, 1805.

  • El paisaje. Es un género menor que se justifica de forma independiente si es para recrearse en una naturaleza ideal que sirva de fondo a una escena o a una narración. Se pone de moda el paisaje de parajes con restos arqueológico reales  y fingidos que pretender recrear una idílica y melancólica campiña. Las vistas de ciudades con recreaciones costumbristas también son otro de los subgéneros con clientela en la que se especializan algunos pintores italianos y alemanes.

Johannn Chrstian Reinhart. El descubrimiento del capitel corintio por Calimaco, 1844-46.

Esquema de Autores

Os pongo en la pista de los principales pintores que trabajaron a lo largo de su carrerra en el estilo neoclásico. Algunos los podéis ver en esta presentación, pero otros habrá que rebuscar algo más para encontrarlos.

  • FRANCIA
  1. Robert Hubert (1733-1808). El precursor
  2. Jacques-Louis David (1748-1825).
  3. Jean-Baptiste Regnault (1754-1829)
  4. Antoine-Jean Gros (1771-1835).
  5. François-Pascal Simon Gerard (1770-1837).
  6. Pierre-Paul Prud´hon (1758-1823)
  7. Anne-Loui Girodet-Trioson (1767-1824).
  8. Jean-Auguste-Dominique Ingres (1780-1867).
  • ESPAÑA
  1. Anton Rafael Mengs (1728-1779). Trabajó en Alemania, Italia y España.
  2. Luis Meléndez (1716-1780).
  3. Juan Antonio Ribera (1779-1860).
  4. José Aparicio (1773-1838).
  5. Vicente López (1772-1850).
  6. José Madrazo (1781-1859).
  • ITALIA
  1. Giuseppe Borsato (1771-1849).
  2. Robert Lefevre (1755-1830).
  3. Andrea Appiani (1754-1817).
  4. Pelagio Palagi (1775-1860).
  • ALEMANIA
  1. Angelika Kauffman (1741-1807).
  2. Johann Christian Reinhart (1761-1847).
  3. Leo von Klenze (1784-1864).

Von Klenze, Leo.  Acropolis, 1846. Neue Pinakothek, Munich.