En Inglaterra nunca se dejó de admirar los monumentos medievales. De hecho, el Renacimiento tardó en asentarse mucho más que en otros países y durante la Edad Moderna se siguió aplicando el lenguaje y las formas góticas en en la construcción de los College (vg. Tom Tower de Oxford de Christopher Wren de 1681-82) o en la adaptación a estructuras ya existentes, es lo que se llamó el gothic survival, la supervivencia del gótico. Por eso no es de extrañar que desde mediados del siglo XVIII, coincidiendo con la corriente revival neoclásica grecorromana, se renovase el interés por las formas góticas (gothic revival).

Christopher Wren. Tom Tower, Oxford, 1681.

Inicialmente, durante más de medio siglo, el estilo neogótico se aplicará sólo a la construcción de fantasiosas villas de campo, pero a partir de la caída de Napoleón y de la llegada del espíritu del Romanticismo, el gusto neogótico se difunde por Europa unido a la literatura de ambientación medieval (Walter Scott) y en Inglaterra se aplica a cualquier tipo de edificios (iglesias, edificios institucionales, museos, mercados, estaciones de tren, almacenes...). En este artículo voy a ver esta evolución centrándome en el estudio de dos edificios muy significativos: Strawberry Hill House, primer ejemplo de una primera etapa inicial, y el Parlamento Británico, ejemplo culmen de la etapa madura del estilo.

El neogótico inicial (1750-1815). Strawberry Hill House.

Como reacción a la formalidad y a la frialdad neoclásica imperante a mediados del siglo XVIII, y de manos de diletantes, surgirán  las primeras manifestaciones arquitectónicas neogóticas en mansiones levantadas a las afueras de Londres, como Strawberry Hill House, construida por el escritor Horace Walpole. A ésta le seguirán otras realizadas por prestigiosos arquitectos que por un momento abandonan el neoclasicismo imperante para hacer casas a capricho de sus propietarios.

Horace Walpole, Strawberry Hill House, 1749-1776. Antes de la restauración.

Horace Walpole (1717-1797), era un aristócrata, hijo del que fue primer ministro inglés Robert Walpole. Escritor y aficionado a la arquitectura compró en 1749 una pequeña casa de campo a orillas del Támesis, en Twickenham, cerca de Londres. Su amor por la Edad Media le llevó a escribir la que es considerada la primera novela de terror gótica (gothic novel), The Castle of Otranto (1764), y al mismo tiempo a proyectar y a ampliar paulatinamente su propia vivienda tomando elementos arquitectónicos y decorativos de distintos edificios góticos que admiraba de Inglaterra y del resto de Europa. En el transcurso de los años, hasta 1776, surgió un conjunto asimétrico y pintoresco -algunos dirían peyorativamente que un pastiche- de estilos góticos.

Horace Walpole, Strawberry Hill House, 1749-1776. Recién reabierta (oct. 2010) después de la restauración parcial de su ala principal. El ala sin restaurar (a la izquierda) data del siglo XIX.

La parte exterior es bastante inarmónica. Presenta un diseño abigarrado de saledizos y entrantes, torres y pináculos, arcos ojivales y soportales, ventanas treboladas y corona de almenas, texturas lisas y rugosas, que pretendía imitar los progresivos añadidos de una estructura medieval hecha a lo largo de la historia. La reciente restauración le ha quitado esa intención igualando con pintura blanca toda la construcción, dejando, a mi parecer, un edificio desangelado.

Horace Walpole. Strawberry Hill House. Gran Galería, 1759-1763. Antes de la restauración.

Para el diseño del interior, Walpole y los amigos que le aconsejaban tomaron como modelo las ilustraciones que aparecían en las obras sobre arquitectura medieval, aún muy escasas en aquella época. Procedieron guiándose por criterios puramente decorativos, de modo que una tumba gótica de la abadía de Westminster podía servir como modelo para el marco de una chimenea o la balaustrada del coro de la vieja catedral de San Pablo de Londres para crear las estanterías de la biblioteca. Así, fueron creando una amalgama de detalles pertenecientes a diferentes obras y periodos del estilo gótico inglés, italiano y francés, todo a escala reducida y fabricado con revoque, madera o papel maché, pintado en vivos colores  y completado con la colocación de espejos. Este mundo artificial y frívolo aún tenía mucho que ver con el rococó y poco con la seriedad arqueológica que iba a caracterizar al neogótico y al neoclasicismo a finales del siglo XVIII.

Horace Walpole. Strawberry Hill. Bibliteca según dibujo de Edward Edwards hacia 1781.

Sir Roger Newdigate, rival político de Walpole, reformó su casa de campo de Arbury Hall (cerca de Birmingham), a lo largo de un lento proceso que duró 50 años (1748-1799) hasta convertirla en uno de los monumentos más bellos del gothic revival. A diferencia de la casa de Walpole, ésta mantiene un único modelo concreto a imitar, la capilla de Enrique VII de la abadía de Westminster, por lo que resulta más coherente desde el punto de vista del estilo, el perpendicular o gótico tardío inglés: con arcos tudor, estrechos paneles de tracería  y bóvedas de abanico en su interior. Su situación en un ligero promontorio refuerza el carácter defensivo medieval que se quiso dar a la construcción

Roger Newdigate. Arbury Hall, 1748-98.

Roger Newdigate.. Arbury Hall, 1748-98. Bóvedas de Abanico y ventanales del mirador (bow windows).

James Wyatt (1747-1813) se distinguía en Londres por ser un arquitecto neoclásico; no obstante, proyectó y construyó en Fonthill Abbey (1792-96), en Wiltshire, una casa para el millonario y excéntrico escritor William Beckford. En su diseño se inspiró en la planta de cruz latina de una abadía gótica, con torre octogonal en el crucero. Su gótico mostraba clara tenencia a las fantasías. Poco tiempo después de finalizar las obras, la gigantesca torre de 84 metros de altura se derrumbó, llevándose consigo la mayor parte de ese romántico producto de la imaginación. Wyatt también intervino en la restauración de algunas catedrales inglesas, lo que le valió el sobrenombre de "Wyatt el destructor". Tampoco otros arquitectos, discípulos o imitadores, como Atkinson, Wilkins o Smirke, fueron más rigurosos.

James Wyatt. Fonthill Abbey, 1796-1812. Reconstrucción virtual.

Fonthill Abbey desdes el suroeste por William Turner, 1799.

El neogótico maduro.

Desde 1820 la concepción pintoresca del neogótico inglés empezó a retroceder ante la tendencia creciente a imitar con fidelidad las estructuras arquitectónicas medievales. El estudio y la documentación de los edificios góticos originales fueron dando unos conocimientos más exactos sobre las diversas formas de diseño y construcción. Además restaurando edificios medievales, cada vez más arquitectos adquirían experiencia, que luego aplicarían en sus propias obras. El gothic revival empezó también a ser considerado como un estilo serio fuera del ámbito de la construcción  de casas de campo y comenzó a competir con el neoclasicismo dominante.

James Savage. Iglesia de Sant Luke en Chelsea , Londres, 1820-24

Naturalmente, uno de los primero campos que conquistó el neogótico fue la construcción de iglesias, ya que en Inglaterra se le consideraba el estilo cristiano por antonomasia. La iglesia de St. Luke en Chelsea, Londres, construida entre 1820 y 1824 por James Savage es una de las primeras en aplicar este estilo. Se caracteriza externamente por tener una torre occidental de gran altura y un pórtico con arcos conopiales y gabletes. El interior, de tres naves, está cubierto por bóvedas de piedra, emulando así el gótico no sólo en decoración, sino también en construcción. Otros arquitectos no llegaron tan lejos en la imitación del pasado y optaron por unir el pasado con el presente e incluir el acero, como ya se hacía en las construcciones de ingeniería, en las estructuras y decoraciones de estas iglesias (vg. Thomas Rickman en la iglesia de St. George de Liverpool)

Charles Barry. Houses of Parlamient o Palacio de Westminster, 1840-70.

Pero el punto álgido de la reivindicación del neogótico fue la reconstrucción de los edificios del Parlamento de Londres tras el incendio de 1834. Desde el primer momento se especificó en el concurso para adjudicar la obra que se quería que el estilo para llevarlo a cabo fuese el  gótico perpendicular, porque éste representaba un rasgo original y peculiar de Inglaterra. Era importante porque por primera vez se elegía este estilo  para un edificio oficial y, sobre todo, porque se trataba del edificio de mayor envergadura e importancia que se podía realizar. Charles Barry ganó el concurso y sus Houses of Parliament se convirtieron en uno de los símbolos de Inglaterra. Él fue el encargado de los planos, la estructura y la distribución del nuevo edificio. Augustus Welby Pugin, arquitecto y escritor que a través de su trabajo de ilustrador de libros de arquitectura gótica había contribuido a divulgar el estilo,  se encargaría de la decoración y de los detalles ornamentales.

Augustus Welby Pugin. Decoración perpendicular del Palacio de Westminster, 1840-70.

Ambos eran conocedores de las construcciones góticas y quisieron adaptarse lo mas fielmente posible, pero sin renunciar a los aportaciones que la revolución industrial había aportado sobre materiales (hormigón, acero, vidrio...) y adelantos técnicos constructivos (grúas móviles, andamios, etc.).

  • El Parlamento se levanta sobre una plataforma de hormigón de casi tres hectáreas a orillas del Támesis. Las cubiertas y algunas columnas finas, necesarias para sustentar espacios demasiado amplios, serán realizadas en hierro fundido. Los muros son, en cambio, tradicionales, de ladrillo y piedra. Los vanos son vidrieras con tracerías.

Charles Barry y Augustus Welby Pugin. Torre Victoria.

  • La planta y, sobre todo, la fachada que da al río se construyeron con gran simetría, respondiendo a las exigencias de la arquitectura neoclásica, pero la distribución irregular de las torres da al edificio gran dinamismo. La horizontalidad del conjunto es rota por tres altas torres. Los flancos laterales están acentuados, por un lado por la torre Victoria (98,5 m) sobre la entrada reservada a la realeza, y por el otro por la famosa torre del Big Ben (96 m), de remate totalmente distinto y con el famoso reloj. En el centro, a modo de cimborrio se levanta la torre central (91 m), la más baja de las tres y con un remate de chapitel calado.

Charles Barry y Augustus Welby Pugin. Torre central del Palacio de Westminster.

  • La decoración interior es muy rica en detalles. La entrada turística se realiza a través del magnífico Westminster Hall, el único gran espacio que se salvó del incendio del siglo XIX. Es un vestíbulo del siglo XIV que se utilizaba como salón de reuniones en la Edad Media y que impresiona por el volumen de espacio continuo creado por simples cubiertas de madera. A través de él se llega al Hall de St. Stephen que nos introduce en el Lobby central que divide el edificio en la zona reservada a los lores (color rojo) y a los comunes (color verde), donde destacan los salones de reunión o cámaras. También hay unas salas dedicadas a la realeza (Royal Gallery y Royal Robbing Room), por ser el primitivo palacio real en Londres.

En la siguiente Presentación puedes ver con detenimiento distintas vistas del exterior y el interior.

A partir de la elevación de este edificio el neogótico se consagró como sello de identidad de Gran Bretaña, siguiendo bastante presente hasta en algunas construcciones recientes.