El templo de Jonsu o Khonsu es un magnífico ejemplo de la arquitectura religiosa del Imperio Nuevo. Su importancia para ser uno de los templos más estudiados y fotografiados radica precisamente en esta circunstancia y en encontrarse muy bien conservado dentro del santuario de  Karnak, Tebas.

El santuario de Karnak durante la era romana. Se identifica el templo de Jonsu .

El dios Jonsu formaba la triada tebana junto a Amón-Ra y a Mut . Dos divinidades "adultas" y una juvenil, la de nuestro dios. Era un dios lunar, protector de los enfermos y ahuyentador de los malos espíritus, que también se le relacionaba con la fertilidad de la Tierra y  con los nacimientos. En los relieves del templo se le puede ver representado de dos maneras: con aspecto de niño momificado con una coleta lateral y perilla o como halcón, pero en ambos casos coronado con una luna llena o en cuarto creciente.

Khonsu o Jonsu como halcón y momia. Relieves del templo de Jonsu en Karnak.

Aunque se asume la forma de un pequeño grupo familiar, ni Mut es la esposa de Amón-Ra ni Jonsu es realmente su hijo. Más bien son tres divinidades locales, con orígenes diferentes, que fueron  asociadas utilizando un esquema de familia y que comparten espacio de culto en el santuario.

El templo tras la construcción de la columnata de cuatro filas columnas de Taharqo en el siglo VII a. C.

En concreto, la morada de Jonsu se encuentra en un pequeño templo situado en el ángulo sudoeste, aislado del resto de las construcciones del recinto. Se inició bajo el reinado de Ramsés III (1184-1153 a. C.), faraón de la dinastía XX, pero las obras no concluyeron hasta la época ptolemaica, por lo que muchos faraones dejaron su huella en las diferentes salas del edificio. Excavaciones realizadas en el subsuelo de diversas estancias hacen pensar en la existencia de construcciones anteriores. Taharqo, rey de la dinastía XXV (690-664 a. C.) le añadió un pórtico columnado de entrada delante de los pilonos del  que sólo queda el arranque de algunas columnas. Nectanebo I (380-362 a. C.) planificó un nuevo pilono unido al templo por una avenida de esfinges, pero no llegó a completarlo quedando sólo la puerta de entrada hoy conocida como de Bab el-Amara, que decoró con relieves Ptolomeo III (246-221 a. C.). En tiempos de este mismo faraón se le adosaron santuarios en la parte posterior y lateral (Opet). También se sabe que había una capilla del sol sobre el tejado a la que se accedía por unas escaleras desde la antecámara. El templo se conservó en relativo buen estado debido a que durante el cristianismo fue transformado en una iglesia cristiana, localizándose el altar sobre la mesa de la barca.

Puerta de Bab el-Amara delante del templo de Jonsu. Construida entre los siglos IV y III a. C.

La estructura básica de esta construcción era la típica de los recintos religiosos del Imperio Nuevo por eso se utiliza su planta y alzado para ilustra la estructura característica de los templos egipcios exentos. El edificio se articulaba en torno a una planta con un eje longitudinal que simbolizaba el río Nilo que atravesaba Egipto por la mitad. También estaba concebido de tal forma que la techumbre y el suelo de las salas se iban aproximando a medida que se penetraba en el interior, creando una disminución gradual de la luz hasta que todo quedaba sumido en la penumbra. Los muros y columnas del templo mostraban relieves y pinturas referentes a la triada tebana y a los faraones constructores. Fue decorado en distintos momentos.

Templo de Jonsu, planta y sección.

Su estructura comprende diferentes partes:

  • Una larga avenida de esfinges con cabeza de carnero que conducía hasta la entrada monumental del templo. Tenían la misión de vigilar y proteger el edificio.

Templo de Jonsu, fachada exterior. Pilonos y avenida de carneros.

  • Los pilonos, dos torres de sección trapezoidal en forma de talud a través de las cuales se accedía por una puerta adintelada al interior. Eran el símbolo del encajonamiento que tenía que salvar el Nilo para penetrar en Egipto y  de las montañas entre las que se elevaba el sol por el horizonte. En su parte exterior, había unas escotaduras en las que se colocaban cuatro astas de cedro con los estandartes del dios ondeando al viento. Las fuertes torres simbolizaban la seguridad mágica que el desorden no entrará en el templo. Se conserva muy bien la cornisa o gola. Sobre los pilonos se representa al general libio Pinudyem I, que gobernó el Alto Egipto a finales del Imperio Nuevo, junto a los dioses.

Templo de Khonsu enterrado en el siglo XIX. Sala hípetra. Debajo el patio actualmente.

  • Una vez traspasado el umbral, se sucedían una serie de recintos, el primero era la sala hípetra o patio porticado en tres de sus lados. Las columnas están hechas con grandes sillares y son de capitel capulliforme. Su decoración fue encargada por Ramsés XI (1099-1069 a. C.) a Herihor, un antiguo general y gran sacerdote de Amon-Ra que después se convertiría en faraón de la XXI dinastía (sus cartuchos se encuentran sobre los ábacos de los capiteles).

Templo de Jonsu. Sala hipóstila. Estatua de babuino, representación animal del dios Jonsu.

  • La sala hipóstila ya era el primero de los espacios restringidos. Estaba cubierta y sustentada por ocho columnas campaniformes, plantas acuáticas que simbolizaban el pantano de la creación. Los arquitrabes y el techo tenían relieves y pinturas que representaban el cielo. Sobre los muros se reproducía la actividad del faraón como mediador ante los dioses, portando ofrendas o haciendo ritos en honor del dios Jonsu. La escasa iluminación contribuía al efecto mágico.

Templo de Jonsu, sala de la barca.

  • El santuario estaba situado al fondo y en él se encontraba la estatua del dios y todos los objetos relacionados con su culto. Se hallaba sumido en la penumbra. Tenía diferentes ámbitos, entre ellos la sala de la barca sagrada, los almacenes y la cella.

Templo de Jonsu, relieves. Jonsu recibe ofrendas.