Hacia finales de la década de 1850, la pintura prerrafaelista había dejado de ser despreciada y pasó a ser extensamente imitada pese a que desde 1853 ya no existiera el movimiento como grupo en sí. Aún así, surgió una "segunda generación" de artistas prerrafaelistas, cuyos principales exponentes fueron William Morris (1834-1896), el que más adelante fundaría el movimiento Arts and Crafts, y Edward Burne-Jones (1833-1898) que mantuvieron las características del estilo. Incluso tuvieron un epígono en la figura de John William Waterhouse (1849-1917) que prolongó el prerrafaelismo hasta bien entrado el siglo XX.

En este artículo voy a centrarme en la figura de Edward Burne-Jones y en lo que aportó no sólo al movimiento del que forma parte sino también a la historia de la pintura posterior. Sirva este cuadro, El rey Cophetua y la doncella mendiga de 1884, como carta de presentación de este artista. Representa un poema de Tennyson en el que un rey que ha buscado por todas partes a su mujer ideal la encuentra en una modestísima doncella de alma pura. Cophetua se da cuenta de ello y se sienta a sus pies embelesado por su presencia. El momento se hace mágico, como si el tiempo se detuviese. Alcanzar la belleza es una de las aspiraciones del pintor, pero también demostrar que los sentimientos y los valores espirituales deben sobreponerse a lo material, al contrario de lo que sucedía en la sociedad victoriana en la que vive.

Burne-Jones, Edward. El rey Cophetua y la doncella mendiga, 1884.

Algunos datos biográficos.

Burne-Jones nació en Birmingham en 1833. Su vocación artística se despertó cuando acudió a estudiar Teología a Oxford en 1853. Allí hizo amistad con William Morris y juntos se apasionaron por la literatura, la historia medieval y el arte. Les animaba una mentalidad romántica opuesta al maquinismo y a la industria en la línea de los pintores prerrafaelistas y del  crítico artístico John Ruskin. En 1855 Burne-Jones conoció a Dante Gabriele Rossetti, uno de los fundadores del grupo de los prerrafaelistas, y desde ese instante se hizo su discípulo, pese a sólo tener cinco años más que él. Rossetti será quien le anime a abandonar sus estudios religiosos y a dedicarse al arte y además, gracias a sus contactos, le proporcionará los primeros encargos: unos diseños de tema medieval para vidrieras. Durante el resto de su vida no abandonará esta técnica, como el amor por el dibujo y por la acuarela que aprendió con Rossetti.

Edward Coley Burne-Jones. The Vyner memorial window.

Una parte importante de su producción artística fue también el diseño de  tapices y objetos artesanales de aspecto medieval en colaboración con William Morris para la empresa Morris and Company (desde 1861). Buen ejemplo son los muebles y paneles que realizó para la Red House, la propia vivienda de Morris. También ilustró numerosos libros de tipografía y de leyendas medievales para la editorial Kelmscott Press (desde 1891).

Burne-Jones. Tapiz del Santo Grial. La partida de los caballeros, 1889.

Las primeras obras. La influencia de Rossetti.

Las primeras obras propiamente pictóricas de Burne-Jones muestran una clara influencia de la fantasía de las obras de Rossetti, como las ilustraciones que hizo éste para el libro Las doncellas de Elfen-Mere (1855) de su amigo William Allingham. Ambos compartían el gusto por la técnica de la acuarela y del dibujo. También gustaban de representar a extrañas mujeres, de rostros serenos que miran hipnotizadoras al espectador, que resultan tan inquietantes como sensuales. Su inspiración temática parte de la literatura "gótica" de la época y de las leyendas medievales europeas como las del ciclo artúrico recopiladas en el siglo XV por Thomas Malory.

  • Un buen ejemplo es el cuadro de 1860 de Sidonia von  Bork, protagonista de la novela del escritor alemán Johan Wilhelm Meinhold, La bruja Sidonia. La historia de  Sidonia es la de la mujer "fatal", perversa y bella, que no se detiene ni ante el asesinato para acabar con todo aquel que sea contrario a sus intereses. Su maldad se refleja en su mirada; su vestido es la metáfora de la tela de la araña que atrapa a sus víctimas; araña que, por cierto, recorre la cartela de la esquina inferior derecha.

Edward Coley Burne-Jones.Sidonia von Bork. 1860.

  • La acuarela El caballero misericordioso de 1863 toma como referencia la leyenda de un caballero florentino, San Juan Gualberto, fundador de una orden religiosa italiana, que fue abrazado milagrosamente por un Cristo de madera desde la cruz mientras rezaba tras haber perdonado al asesino de un pariente. La figura del caballero viene a ser un trasunto de su propia persona y de se evolución espiritual hacia la pintura.  Técnicamente la obra nos muestra a un pintor más maduro, de gran misticismo, y con ganas de pasar a cuadros de gran formato. Todavía los colores resultan muy apagados.

  • En Loa a Venus ("Laus Veneris") de 1868, se inspiró en la leyenda germana de Tannhäuser que recreara su amigo, el poeta inglés Swimburne. Aquel fue un personaje de leyenda  que como caballero cristiano errante se decía había descubierto el reino secreto de Venus y que al cabo de un año con ella la abandonó por remordimiento. Burne-Jones se detiene en el momento en que la diosa  languidece de amor porque ha sido abandonada por su amante. Su corona está sobre sus piernas y ni sus antiguas victorias  representadas en los tapices del fondo ni el canto de sus doncellas son capaces de hacerla olvidar la pérdida de su amante. Estilísticamente hablando el artista escoge colores muy intensos para resaltar del fondo.

La influencia italiana.

Burne-Jones era consciente de los defectos de su formación como pintor autodidacta pues, a parte de unas pocas lecciones con Rossetti en técnicas como la tinta y la acuarela, no recibió más rudimentos artísticos. Por eso, en sus cuatro viajes que realizó a Italia entre 1859 y 1877 se esforzó por empaparse de la técnica al óleo de los pintores renacentistas. Se sabe que copió obras de  de los maestros venecianos Carpaccio, Tiziano y Giorgione y de los florentinos Ghirlandaio, Botticelli y Lippi, lo que se aprecia en los modelos humanos. Y muy grande es la deuda con Mantegna en los paisajes misteriosos y el detallismo arqueológico y con Miguel Ángel en el desnudo. Además, de Italia trae gran cantidad de temas y personajes del arte clásico que reelaborará en sus propias obras.

  • En Canto de amor (1868-77) se aprecia el influjo de los venecianos Giorgione y Ticiano en la atmósfera y el colorido cálido y la magnífica combinación de rojos, anaranjados, azules y verdes. La mujer interpreta al órgano, acompañada en el fuelle por el cupido botticelliano de la derecha, mientras un caballero con armadura de rostro algo andrógino escucha. Cada personaje está entregado a un silencio emocional ante la melodía que se refleja en los ojos cerrados de la figura del Amor, en la mirada ausente de la intérprete principal y en la pose absorta del joven. Como telón de fondo, un melancólico paisaje de ciudad medieval teñida por el oro de la puesta del sol. Extraña y peculiar escena, que une en un mismo espacio y tiempo a personajes de la mitología griega y medieval y que consigue fascinar la mirada del espectador por sus turbadoras y secretas lecturas alternativas  y simbólicas, una de las cuales permite interpretar el órgano visto de perfil que separa las dos figuras como un confesionario ante el cual la arrodillada joven declara sus faltas de amor al personaje que, al otro lado, inclina la cabeza para escucharlas.

El estilo de Burne-Jones. Otras señas de identidad.

  • Burne-Jones dedicaba mucho tiempo a finalizar sus cuadros. Realizaba numerosos estudios preparatorios y dibujos de cada una de las figuras que realizaba y luego las pintaba. Con frecuencia dejaba un cuadro y lo retomaba años más tarde, lo que hace que a veces sea difícil datar con exactitud sus trabajos y haya que enmarcarlos en un periodo amplio. La tela que tenemos debajo, por ejemplo, mide nada menos que 277 por 117 cms, y le llevó muchos años al artista: el dibujo lo completó en 1872, pero sólo comenzó la pintura en 1876 terminándola cuatro años después.

La escalera dorada-The Golden Stairs Burne-Jones, Edward.  1876-1880.

  • Formato. Fue uno de los primeros artistas en romper con el tamaño y el formato convencional de los óleos. Le fascinaban  las composiciones en donde predominaban las líneas rectas, lo que acentuaba con los elementos arquitectónicos, las cortinas y los vestidos. Sus formatos podían ser muy  apaisados o exageradamente estrechos y verticales. Este estilo se puede apreciar muy bien en La Escalera de Oro donde 18 doncellas o ángeles descienden por una escalera. El tema es lo de menos, es la belleza de las ninfas y el juego de las líneas y de las formas lo que importa. Este formato alargado y muy estrecho  le permite concentrar la atención en las figuras y hacerlas más monumentales.

Las grandes series.

A menudo, sus obras se planeaban como conjuntos narrativos a modo de serie. Las más conocidas son la de la La leyenda de Briar Rose (h. 1870-1890), una versión de la Bella Durmiente la de Arturo en Avalón; la de Pigmalion y la figura; y la más interesante dedicada a Perseo.

Burne-Jones. Briar Rose. The Garden Court Buscot Park, 1870-90.

En 1875, el que luego fuera primer ministro británico lord Balfour pidió al artista que decorara la sala de recepción de su residencia en Londres con cuadros cuyos temas dejaba a su gusto. Burne-Jones se decidió por el antiguo mito de Perseo. La realización se prolongó a lo largo de 20 años y llegó a terminar 8 historias.

Edward Coley Burne-Jones. Perseus y las Ninfas, detalle. 1877.

Una de las escenas más atractivas es aquella en que Perseo encuentra a Andrómeda encadenada a la roca del destino. Su desnudo tan bello es comparable a los de las Venus de Botticelli, de hecho recuerda una estatua de mármol como la Afrodita de Cnido de Praxíteles, que parece cegar con su blancura al héroe.

Edward Coley Burne-Jones. La roca de la perdición. 1885-88.

El penúltimo cuadro del ciclo lleva el título de El destino cumplido, pues refleja la acción salvadora final. Perseo, que acaba de vencer a la horrible Medusa, divisa que un monstruo marino amenaza a Andrómeda. El escenario  de la lucha que va a entablarse es una impresionante gruta rocosa inspirada en la pintura renacentista de Andrea Mantegna. Al modo de un futuro ornamento modernista, la hidra se enrosca formando arabescos alrededor del héroe, que está vestido con una armadura fantástica, de una belleza intemporal y en una postura casi de danza.

Edward Coley Burne-Jones - The Perseus Series. El destino cumplido. 1885-88.

Aunque  del tema elegido cabría esperarse una reacción anímica más expresiva de la mujer, la realidad es que no resulta extraño porque con su serenidad ante la lucha trasmite la intemporalidad inmanente del mito.

La mujer como ideal amoroso. María Zambaco, su pasión.

Dada la importancia de la mujer en su obra, cobra mucha importancia los modelos femeninos que empleó. Su mujer, Georgina MacDonald, con la que se casó  en 1860 fue su principal modelo durante los primeros años y también su primera biógrafa. Otras de sus modelos fueron su pupila María Spartalli-Stillman, así como la prima  de ésta, María Zambaco, que era escultora y que desde que la conoció en 1866 le cautivó. El romance se descubrió en 1870 cuando ella hizo intención de suicidarse en público cuando él se negó a dejar a su mujer.

Edward Burne-Jones. Maria Zambaco. 1870.

Aunque rompieron su relación a imagen de María Zambaco siguió presente en la obra del pintor, que no pudo apartarla de su cabeza, y la hizo aparecer en otros cuadros como el símbolo de la mujer seductora y de la tentación. La pasión que siguió sintiendo por ella, aunque teñida de tristeza y de una sensación de amor imposible, fue el estímulo para muchos de sus mejores cuadros:

  1. Es Phyllis enamorada abrazando desesperadamente a Demaphoön aun habiendo sido convertida en un almendro tras su suicidio por amor (dos versiones, 1870 y 1882). Los desnudos son un tributo a Miguel Ángel.

Burne-Jones- The Tree of Forgiveness. El árbol del perdón, versión de 1882. Hay una primera versión de 1870 titulado Phyllis and Demophoön.

  1. Pero también es la dama Nimöe que seduce al mago Merlín en The Beguiling of Merlin (1874). La que encarna a la mujer fatal y manipuladora que juega con el amor que siente Merlín por ella. En la imagen vemos el protagonismo del grácil cuerpo de la mujer y el rostro de tan poderoso mago temeroso y atrapado por el deseo.

Burne-Jones. The Beguiling of Merlin-La seducción de Merlín, 1874.

  1. Es la sirena que arrastra a su amante a las profundidades del mar. La mujer que enamora a los hombres y al mismo tiempo causa su ruina.

Edward Coley Burne-Jones - The Depths of the Sea. 1886

  1. Es la mujer que abraza con tristeza y entrega a su amante entre las ruinas de un templo posiblemente dedicado al amor. La primera versión la compuso entre 1870-73 y entre 1893-94 realizó una segunda que es la que podemos ver porque la original se perdió. Es uno de los cuadros más melancólicos a un amor que fue y será pese al paso del tiempo, sufriente y expresivo.

La trascendencia de la obra de Burne-Jones.

Su obra tuvo considerable influencia sobre los simbolistas franceses, y las mujeres de etérea belleza que pueblan sus cuadros, al igual que los tipos más sensuales de Rossetti, tuvieron una considerable descendencia a finales de siglo en todos los pintores esteticistas como Alma-Tadema. El colorido que trabaja suele ser un tono suave y un dibujo lineal compartiendo la técnica con el Art Nouveau.

La mejor colección de su obra se encuentra en la City Art Gallery de Birmingham, su ciudad natal.