La Fundación Mapfre presenta desde el 9 de febrero y hasta el 29 de abril en su sede de Madrid (Paseo de Recoletos, 23)  la primera exposición monográfica que se dedica en España al artista francés Odilon Redon. Son ciento setenta obras, entre dibujos, grabados y pinturas, que nos permitirán conocer a uno de los creadores fundamentales en la génesis del arte moderno y, sin embargo, de los menos conocidos. Su obra será claro precedente de la pintura expresionista, de la pintura metafísica y del surrealismo, y hasta algunas de las obras de la última etapa se sitúan a dos pasos de la abstracción.

Exposición de Odilon Redon en la Fundacion Mapfre. 11 de febrero a 29 de abril de 2012. Pincha sobre la imagen para ver el "microsite" de la exposición.

Formación e influencias, 1855-1870.

Nació en Burdeos en 1840. Su nombre real era  Bertrand-Jean Redon, que sustituyó por  Odilon Redon en honor a su madre Odile. La intención de su padre era que se convirtiera en arquitecto, pero no consiguió aprobar el acceso a estos estudios en 1862 y, desde ese momento, se volcó en sus verdaderas inquietudes artísticas.

El mismo Redon nos descubre en Confidencias de un artista, texto autobiográfico publicado en L’Art Moderne (25 de agosto de 1894), a las cuatro personas que influirían en su personalidad y gustos artísticos e intelectuales:

  • En primer lugar su propio padre, Bertrand Redon, un hombre de espíritu aventurero que le abriría la imaginación. Comenta que siendo niño su padre le hacía ver en las nubes del cielo las «formas cambiantes» y la «aparición de seres extraños»;
  • Su segunda influencia decisiva para su desarrollo como artista fue la de Stanislas Gorin, el profesor de dibujo que le pusieron sus padres al cumplir quince años. Él le transmitiría la  pasión por Delacroix y por la vanguardia del momento: Millet, Corot y Gustave Moreau. De otros profesores, en cambio, no tuvo muy buena experiencia; por ejemplo, de su breve estancia en 1864 en el taller del pintor Jean-Léon Gérôme, no tenía más que malos recuerdos.

Odilon Redon. El carro de Apolo 1907-8. La influencia de Delacroix se manifiesta en este magnífico cuadro.

  • La tercera persona influyente en su vida fue su amigo y botánico Armand Clavaud, un individuo dotado de una inteligencia y sensibilidad superiores, «tan sabio como artista». Le introdujo en las ciencias naturales y en la obra de Charles Darwin. Sus estudios sobre los organismos microscópicos influyó notablemente sobre el pintor, que declaró que Clavaud le hizo amar «lo infinitamente pequeño». Él también le señaló las primeras lecturas importantes: los poetas hindúes; Flaubert, Shakespeare, Baudelaire y Poe; y los filósofos alemanes, Schopenhauer y Nietzsche;

Odilon Redon. Los orígenes III. El pólipo deforme, llegaba por las riberas cual suerte de cíclope sonriente y horrible, 1883. He aquí uno de sus seres inspirados en los microorganismos.

  • Por último, Rodolphe Bresdin que desde 1865 le inició en las técnicas del grabado y de la litografía. Por él conoció la obra de DureroRembrandt o Goya. Pero también dejó honda huella en Redon la personalidad libertaria del grabador: le calaron sus teorías sobre que el arte debía ser concebido como un sentimiento verdaderamente libre y que para ello el artista debía alejarse premeditadamente del mundo artístico oficial y del naturalismo entonces triunfante.

Redon. Araña sonriente, 1881. Las arañas de Redon sienten emociones y son parte del mundo de las pesadillas de muchas personas.

Los Negros, 1870-1890.

Después de la Guerra Franco-prusiana Redon se instala definitivamente en París. En esta ciudad desarrolló un arte a contracorriente de casi todos sus contemporáneos. Había rechazado el academicismo y el orientalismo de Jean-Léon Gérôme, pero también se desvinculará del realismo de Courbet y del plein air y la técnica colorista del impresionismo. Desde la década de 1870 hasta 1890, Redon trabajó casi exclusivamente en blanco y negro. Sus creaciones consistieron en dibujos de carboncillo y grabados pequeños, que él denominaba "Negros", con los que expresar su visión intensa y triste. Para expresarse en ellos recurría a un lenguaje genuino, espiritual y simbólico, basado en una amplia gama de recursos de la imaginación, del subconsciente, de la filosofía metafísica, de la literatura y de  las teorías evolutivas de Darwin.

Redon. Melancolía, 1876. Intenta captar el sentimiento que le embarga.

En su primer álbum de litografías, titulado En el sueño de 1879, se aprecia el sentimiento de soledad que le arrastra desde niño, así como su mundo creado de sueños y pesadillas. El álbum causó estupefacción en los ambientes más elitistas de la sociedad parisina por la carga misteriosa y simbólica. La simplicidad de sus composiciones y su monocromía le alejaban, no obstante,  de otro simbolista con éxito como Moreau, que había triunfado recientemente con su famoso cuadro La aparición de 1876. Y es que había un ambiente en círculos iniciáticos de París por este tipo de pintura que dejaba entrever  algo más que el materialismo y la rutinaria realidad tecnológica que les rodeaba.

Gustave Moreau. La Aparición. 1876.

En 1882 dedicó una serie de litografías a la obra de Edgar Allan Poe. Las seis obras no pretendían ser ilustración de los libros del poeta, sino un tributo a cómo había sentido sus lecturas. En estas obras comienza a aparecer el tema de los ojos, que le obsesionó hasta su muerte. Si los representaba abiertos eran símbolos de la conciencia universal y cuando los hacía cerrados eran símbolos de la vida interior y de la soledad. Otros símbolos de esta etapa son las arañas, de sentimientos y rostros humanos, y los hombres cactus y esqueleto, imágenes de una humanidad dolida y sufriente, al tiempo que amenazadora.

Redon. El ojo como un globo grotesco, se dirige hacia el infinito. Lámina I del álbum "A Edgar Poe",1882.

Con series de litografías  como "Los Orígenes" de1883, homenaje a Darwin, y el mismo "Homenaje a Goya" de 1885, Redon comienza a ser considerado como una de las grandes figuras de la representación fantástica. En un escenario artístico como el francés de los años ochenta, totalmente dominado por el color, la sombría austeridad de esta obra no podía encontrar muchos compradores. No obstante, sus carpetas de litografías, de una tirada no superior a los cincuenta ejemplares, se vendieron entre un círculo de clientes iniciados entre los que se encontraban Stéphane Mallarmé, el más notable de los poetas simbolistas, y J.K. Huysmans, autor de A Rebours (A contrapelo), auténtica "Biblia" del decadentismo finisecular.

Simbolismo, literatura y movimiento artístico.

He hablado en el párrafo anterior de algún concepto como el simbolismo y de ciertos escritores y obras de los que tal vez deberíamos saber algo más por lo determinantes que fueron en el contexto de la obra de Redon.

  • El Simbolismo es uno de los estilos en los que se podría encajar la obra de nuestro pintor, aunque el simbolismo como movimiento pictórico no existe como tal.  El término fue acuñado por el poeta y crítico francés Jean Moréas en un artículo que escribió para Le Figaro titulado "Le Symbolisme" en 1886 para aplicarlo a aquellos poetas que expresaban sentimientos profundos y personales "para revestir la idea de una forma sensual". El término pronto empezó a aplicarse también a cualquier estilo pictórico imaginativo e intuitivo que evitara la objetividad y el naturalismo. Los pintores que empezaron a llamarse así, como Pierre Puvis de Chavannes, Gustavo Moreau y el mismo Odilon Redon, desarrollaron la idea planteada anteriormente por Eugene Delacroix según la cual el color, la línea o la forma podía ser expresiva y a su vez descriptiva. Rechazaban el  realismo para poner énfasis en la imaginación. Evitaban el mundo exterior tangible y miraban en su interior para convertir los sentimientos y las ideas en puntos de partida para crear arte. Otros precedentes también se encuentran en Blake, los nazareos y los prerrafaelistas, artistas que propugnaron desde finales del siglo XVIII y a lo largo del siglo XIX una pintura de contenido poético.

Redon. Perfil sobre meandros rojos, 1900.

  • Joris-Karl Huysmans, autor de la novela À rebours en 1884, es quien más contribuyó a hacer famosa la obra de Redon, puesto que el  protagonista de la misma, el duque Des Esseintes, la encarnación del decadentismo por antonomasia, coleccionaba pintura y pasaba muchas horas extasiado en la sombría contemplación de obras de Gustave Moreau y de los carboncillos de Redon. De éstos llegaba a decir que «estaban al margen de todo; en su mayor parte saltaban más allá de los límites de la pintura, inauguraban una especialísima fantasía, una fantasía de enfermedad y de delirio …, evocaban en la memoria …, recuerdos de fiebre tifoidea, recuerdos de las noches ardientes, de las pavorosas visiones de la infancia». A raíz de esta mención, los máximos representantes de la estética y del movimiento decadentista se vieron cautivados por la extraña intemporalidad y misticismo de la obra de Redon.

Redon. Silencio, 1900.

  • El simbolismo, pues, estaba más relacionado con un enfoque artístico que con un estilo en particular, por lo que más bien fue un espíritu que desarrolló la libertad de creación de los artistas y multitud e de grupos e individualidades. Uno de estos grupos de artistas fueron los nabis, jóvenes pintores entre los que se encontraban Paul Gaugin, Emile Bernard y Paul Serusier, que trabajaron durante poco tiempo (1886-91) en Pont Aven, Bretaña. Estos experimentaban, como Redon, con imágenes obtenidas de sueños y recuerdos, pero a diferencia de éste usando el color, aunque mediante formas planas y simplificadas.

Paul Sérusier. El talismán, 1888. Grupo de los Nabis.

La aparición del color. La década de 1890.

Su cambio hacia la luz y el color comienza con "Ojos cerrados"(1890), que supone el punto de inflexión en su creación, aunque sin abandonar del todo sus Negros que le acompañarán toda su vida. Ojos cerrados se ofrece como cartel promocional de la exposición de la Fundación Mapfre. Es, sin duda, la continuación de sus mitos de veinte años ante, pero un paso hacia el uso decidido del color. Se trata de un retrato de su esposa Camille Falte, pero al que premeditadamente le ha introducido rasgos masculinos para crear un ser andrógino que pudiera representar la esencia del ser humano. Pero también es mucho más:

  1. Los ojos cerrados, por el sueño o por la muerte, evocan el mundo interior y la ausencia; pero a la vez es una imagen menos severa, más amable que sus inquietantes imágenes de años anteriores.
  2. El uso que hace de la extremada disolución de la pintura, que deja ver la malla del lienzo, convierte al personaje en un ser casi inmaterial, fantasmagórico.
  3. El busto parece flotar en un espacio que el artista deja indefinido, ¿una playa o la bandeja en la que se sirve la cabeza de San Juan Bautista?.
  4. El rostro, a su vez, hace referencia a los bustos del renacimiento italiano del siglo XV, a los mármoles de Francesco Laurana en particular. También guarda sin duda el recuerdo del Esclavo moribundo de Miguel Ángel, mostrado en el Louvre, que había conmocionado a Redon y del que había comentado en su diario el extraño de los "ojos cerrados"... Y de tantos hitos de la Historia del Arte.

Redon. Los ojos cerrados, 1890.

Durante la década de 1890, Redon empezó a explorar nuevos medios, como los óleos y los pasteles e introdujo el color en su obra. El impenetrable misterio que envuelve las obsesiones de los dibujos, se transfigura y halla su contrapunto en el profundo lirismo de los óleos, pasteles y acuarelas. Las composiciones son de tonos muy delicados, reflejo fiel de la exquisita sensibilidad del pintor. Su deslumbrante mundo poético sigue encontrando su filiación en los recovecos del sueño y de la imaginación, pero también se abre a las más variadas formas naturales (flores, insectos, moluscos y otros seres primigenios de las profundidades marinas) y a las leyendas bíblicas y los mitos y símbolos antiguos.

Redon. La celda dorada, 1891. Óleo sobre papel, 30 x 24 cms.

En estos años simplifica los perfiles femeninos a modo de retrato renacentista convirtiéndolos en iconos de bellísimos contrastes de color. Para mi gusto son las mejores obras que realizará. El uso del color le permite también utilizarlo de forma simbólico.

Odilon Redon. Beatrice, 1897. Fine Arts Museum of San Francisco.

Con la nueva estética su obra empezó a valorarse en todos los círculos y a ser muy solicitada, en especial sus piezas de flores coloristas y decorativas. También empezó a trabajar como decorador de algunas familias en el cambio de siglo. Por ejemplo, en la exposición se han dispuesto de una forma aproximada a como estuvieron los 15 paneles que pintó para el comedor del castillo de Domecy entre 1900 y 1901. Los colores son tenues basados en el amarillo y da la sensación de una serie de biombos japoneses. Su inspiración es el arte hindú y budista.

Redon. Figura flor amarilla, detalle. 1900-1901.

Redon falleció en el año 1916 en París.

Redon. Cíclope, 1898-1900.