Visité Berlín a comienzos de Julio y salí encantado de la ciudad y de sus museos. Y cómo no, me deleité con el más imponente de ellos, el Pergamonmuseum ¡Todo un espacio dedicado a la reconstrucción del altar de Pérgamo, la obra maestra de la arquitectura y de la escultura helenística en el corazón de la capital alemana! El museo alberga también otras obras de gran valor, pero en el fondo, su nombre evoca inmediatamente a la impresionante obra con sus espléndidos relieves de la lucha entre dioses y gigantes.

Algo he hablado ya en este blog de la ciudad y de la acrópolis de Pérgamo, por lo que en este artículo me centraré en la historia de este edificio y en los relieves en sí. Si queréis ver las obras que me movieron a hacer una foto en este museo podéis ver esta presentación.

Historia del  edificio.

El altar, que hoy vemos reconstruido y expuesto en el museo, se encontraba en la segunda terraza de la acrópolis de Pérgamo (actual Bergama en Turquía) y fue construido hacia el 170 a. C., en época de Eumenes II. Se levantó con la función de servir como edificio conmemorativo que ensalzaba al Estado de Pérgamo, a la vez que servía como altar donde realizar los sacrificios en honor al dios Zeus y a la diosa Atenea victoriosa. Como podemos ver en su contexto en la imagen inferior, el edificio constaba de colosal podium con una escalinata de unos 20 metros de ancho que daba acceso a un pórtico columnado jónico que envolvía a su vez a aquélla en forma de "U" y dejaba en su interior un patio para realizar sobre un altar los sacrificios al aire libre.

Maqueta de la acrópolis de Pérgamo en el museo berlinés. Detalle centrado sobre el altar.

En algún momento bajo el Imperio Bizantino el altar fue despiezado y sus sillares y relieves fueron utilizados para reforzar la muralla de la ciudad. En 1871, el ingeniero alemán Carl Humann, aficionado a la arqueología, encontró allí tres fragmentos de lo que definió como una "lucha" y los envió a Berlín. Estos restos pasaron desapercibidos en el Altes Museum hasta 1877, año en que el arqueólogo Alexander Conze los valoró y pidió a Humann que iniciara la excavación en serio, rescatando más fragmentos de la muralla y sacando a la luz su basamento que se encontraba in situ en la ladera de acrópolis.

Excavaciones del podium del altar de Pérgamo en los años 1880.

Por su parte, el Imperio Alemán llegó a un acuerdo de compra con el otomano a finales de la década para que todas las piezas encontradas fueran enviadas a Berlín. El conjunto reunido fue de tanta envergadura que se decidió construir un museo ex profeso (Alfred Messel y Ludwing Hoffmann, 1909-1930) para reconstruirlo y albergarlo. Allí pudo contemplarse el altar hasta 1940, año en que fueron cerrados todos los museos alemanes por la guerra. Las tropas soviéticas lo desmantelaron en 1945 y se lo llevaron a Rusia como botín, siendo devuelto a la RDA el año1959.

Aquí podéis ver una buena reconstrucción de Clemens Poblotzki.

Los frisos.

Dos frisos corridos decoran el edificio: uno exterior en la base del podium y otro interior en el muro del patio. La reconstrucción de ambos se puede ver en esta página Pergamon.

  • El más espectacular es el del basamento exterior de 2,30 m de altura y 113 metros de longitud. El tema que representa es la lucha mítica de los dioses griegos contra los gigantes, descrita detalladamente por Hesiodo en su Teogonía.  Los gigantes, hijos de los dioses primordiales Gea (la Tierra) y Urano (el Cielo), se han alzado contra los dioses del Olimpo para hacerse con el dominio de lo creado. El tema realmente es una alegoría de la lucha entre el Bien y el Mal; o, si queremos, entre el orden legítimo y la civilización y la arbitrariedad y el caos. Este tema tenía especial significado para el estado helenístico de Pérgamo -centro de arte, ciencia y cultura- , puesto que para ellos constituía la alegoría de su propia lucha victoriosa que desde el siglo III a.C. libraban por sobrevivir contra sus enemigos bárbaros (persas y galos) o contra otros reinos vecinos como los seléucidas. Se cree que el motivo concreto para la construcción del altar fue el triunfo obtenido por Eumenes II en la batalla de Magnesia, en el año 190 a. C., sobre los seléucidas y los celtas/gálatas.
Nereus, Doris y Oceanos combatiendo contra los gigantes. Altar de Pérgamo. S. II a. C. Si pinchas sobre la imagen puedes ver el resto del relieve de donde he obtenido esta captura de pantalla con su descripción.
  • El friso interior narra la historia de Télefo, hijo de Hércules y héroe fundador de la ciudad de Pérgamo. Sus dimensiones era inferior al exterior, puesto que sólo medía 1,53 metros de altura y unos 80 de longitud. La obra debió ser posterior a la anterior y de diferentes artistas. A diferencia de la Gigantomaquia en éste no se representa una única escena, sino que se hace la narración corrida del mito. Además las figuras se hallan ubicadas en fondos paisajísticos, naturales y arquitectónicos, y con una mesura expresiva que recuerda el estilo más clasicista.

Altar de Zeus y Atenea en Pérgamo. Friso interior dedicado a la historia de Télefo. Si pinchas sobre la imagen puedes ver el resto del relieve de donde he obtenido esta captura de pantalla con su descripción.

El estilo de los relieves  de la Gigantomaquia.
En cambio en La "Gigantomaquia"  vemos desarrollado el mito con todo el dramatismo posible que identifica la obra como helenística. El tema ya había sido tratado en la etapa clásica, en concreto en las metopas del Partenón, pero sin alcanzar la expresividad que tienen estas obras.
Pérgamo. Detalle de cabeza de un gigante atrapado por el pelo por una diosa.
El conjunto es además de un dinamismo impresionante. Es pura lucha de todos contra todos, desarrollada con pleno despliegue de movimientos y contorsiones, sin escatimar en detalles escabrosos de un realismo brutal. Este frenesí de movimiento y de expresividad todavía impresiona cuando se contempla en el museo. La batalla se narra con mucha imaginación puesto que ningún grupo de combatientes se parece a otro. Las composiciones y los gestos son originales, pero también las fisonomías, las vestimentas, las musculaturas, los peinados o los calzados son detallados y distintos.
En el llamado Grupo de Zeus, el padre de los dioses se lanza a la batalla para acabar con ellos. Arroja rayos, acumula nubes en amenazantes montañas y abre esclusas en los cielos provocando lluvias diluviales para aniquilar al líder adversario, Porfirión, y a todos los que le acompañan. A su lado se ha identificado por un trozo de pezuña de la piel de león a Hércules, lo que el lógico, porque según el oráculo, los dioses olímpicos sólo podían vencer si eran ayudados por un mortal.
Grupo de Zeus.
Todas las demás divinidades también entran en combate y derrotan a los indomables gigantes por medio de sus poderes sobrenaturales. Incluso la maternal Hera se abalanza en el tumulto en un carro de guerra, y la bella Afrodita, la diosa del amor, hunde una lanza en el cuerpo de un enemigo desafiando a la muerte. También combaten dioses marinos y terrestres y divinidades de la luz y de la noche

Los gigantes, algunos con aspecto humano y la mayoría con piernas en forma de reptil, están desconcertados y presos del pánico. Parecen seres impotentes ante tanto ímpetu. Se retuercen con rabia sin poder apenas defenderse. Sus rostros manifiestan no sólo dolor físico, sino también tormento espiritual y lo inmisericorde de sus destrucción porque es un combate a muerte. Sus rasgos faciales son comparables racialmente a los de los gálatas. Los dioses en cambio se muestran serenos y idealmente bellos, pese a la violencia que desarrollan, lo que le emparenta también con el clasicismo.
Grupo de Atenea. Pérgamo.
Uno de los relieves más conocidos es el panel de Atenea. La hija de Zeus agarra del pelo y levanta sin esfuerzo al gigante Alcioneo, que con sus ojos desmesuradamente abiertos, su frente arrugada y su vientre convulsivamente contraído únicamente expresa sufrimiento y miedo mortal. De hecho acaba de perder el contacto con su madre Gea, la Tierra, que aparece en la parte inferior derecha, y deja de ser invulnerable. La serpiente sagrada de Atenea matará a Alcioneo mordiéndole en el pecho. Llegando desde la derecha, Nike consumará la victoria.